Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Forzado a salvar a las princesas de Disney - Capítulo 21

  1. Inicio
  2. Forzado a salvar a las princesas de Disney
  3. Capítulo 21 - 21 Capitulo 21
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

21: Capitulo 21 21: Capitulo 21 —¿Eh…?

Blanca Nieves se quedó paralizada.

Miraba fijamente el espejo.

Estaba completamente desconcertada por lo que estaba viendo.

Después de todo, que un espejo comenzara a hablar era algo muy extraño…

o incluso aterrador.

—Propietaria del espejo, por favor acérquese.

habló el espejo con calma.

Blanca Nieves, aún confundida, comenzó a caminar con cautela.

—Este…

mmm…

señor espejo, ¿usted acaba de…?

preguntó inocentemente.

El espejo, al escuchar su voz tartamudear, rió un poco ante su actitud delicada.

—Sí, propietaria.

Le estoy hablando.

No es un sueño.

—¿¡En serio!?

—Sí, es en serio.

Blanca Nieves, al escuchar la afirmación del espejo, dio un suspiro de alivio.

Por un momento pensó que estaba delirando o que todo era un sueño.

Pasaron unos segundos hasta que logró calmarse.

—Y…

señor espejito, ¿qué hace aquí, en la habitación de mi madrastra?

El espejo, al escucharla, simplemente asintió y señaló una parte del borde de su marco.

—Lea estas palabras y entenderá el motivo.

Blanca Nieves notó unas pequeñas letras grabadas en el borde del espejo y comenzó a leerlas.

Ahí decía: “Destinado a reflejar el rostro de la persona más hermosa del mundo.” —¿Qué…?

¿Eso quiere decir que…?

—Así es, propietaria.

La voz del espejo sonó tranquila.

—La reina antes era la más hermosa de este mundo, pero ahora lo es usted.

—Por eso le digo propietaria original, ya que debería servirle a usted y no a la reina.

Habló el espejo con una leve sonrisa.

—Oh…

ya veo.

Blanca Nieves asintió, aunque aún parecía algo escéptica.

—¿Tiene alguna otra duda?

preguntó el espejo.

—¿Otra duda?

—Sí.

Yo soy un espejo mágico que puede contestar casi todo.

—¿En serio?

—Sí, es en serio.

Solo pregunte, propietaria original.

Blanca Nieves dudó por unos segundos.

Luego respiró hondo.

Había una pregunta que la atormentaba desde hacía días.

—Quiero saber si Leon está muerto o no.

preguntó con fuerza.

Su corazón se contrajo.

Estaba nerviosa por la respuesta.

Pero aun así tenía que preguntar.

Si no lo hacía…

no podría soportar más la duda.

El espejo, al notar su expresión, sonrió con calma.

—El joven Leon al que te refieres…

está vivo.

Blanca Nieves abrió los ojos de inmediato.

Una sonrisa llena de felicidad y alivio apareció en su rostro.

—Uf…

qué alivio…

murmuró mientras su corazón finalmente comenzaba a calmarse.

Pero enseguida volvió a mirar el espejo con urgencia.

—Ah…

entonces dime.

—¿En dónde está?

¿Está bien?

¿No pasa hambre?

¿Está seguro?

Blanca Nieves comenzó a preguntar una cosa tras otra.

Porque una cosa era saber que estaba vivo…

y otra muy distinta saber en qué estado estaba.

El espejo simplemente asintió.

—Si quieres saber su estado…

—será mejor que lo veas tú misma.

Dijo esto antes de que su rostro comenzara a desvanecerse.

La superficie del espejo cambió.

Primero apareció un gran bosque.

Y luego…

la imagen de Leon.

Él caminaba entre los árboles.

Su expresión mostraba cansancio, como si estuviera soportando un gran peso.

Blanca Nieves, al verlo, sonrió mientras una lágrima corría por su mejilla.

—Ahí está Leon…

susurró.

—Este…

¿hola?

dijo con un nudo en la garganta.

Pero Leon no la escuchó.

Siguió caminando.

Blanca Nieves solo podía verlo, pero no podía comunicarse con él.

Al darse cuenta de eso, acercó lentamente su mano hacia el reflejo.

Ella lo extrañaba.

Aunque solo habían pasado unos pocos días, para ella se sentía como una eternidad.

Necesitaba verlo.

En ese momento, una chica rubia se colocó al lado de Leon.

—¿Eh…?

La chica sonreía mientras hablaba con él.

Blanca Nieves frunció el ceño.

—¿Quién es ella?

preguntó confundida al espejo.

El espejo respondió con calma.

—Esa mujer es probablemente la persona más importante para Leon en todo este mundo.

—¿Qué…?

¿Por qué?

preguntó Blanca Nieves.

Pero en ese momento, la puerta de la habitación comenzó a abrirse.

Blanca Nieves escuchó el sonido de la puerta.

Su cuerpo se tensó.

No esperaba que su madrastra regresara tan pronto.

Y, de ahí, apareció una mucama.

—¿Eh…?

¿Princesa?

¿Qué hace aquí?

—Eh… yo… este… solo estaba buscando a mi madrastra… Blanca Nieves dudó un segundo antes de continuar.

—Y, al parecer… no está aquí.

—Ah, sobre eso… la reina ha salido.

—¿En serio?

Bien, entonces la esperaré… Dijo Blanca Nieves con una sonrisa nerviosa.

Poco a poco… Comenzó a acercarse a la puerta.

Un paso.

Otro.

Y… Desapareció.

—Eso fue… extraño… Murmuró la mucama.

Pero, en ese instante… Un humo negro comenzó a arremolinarse a su alrededor.

La figura de la mucama se distorsionó.

Y, de entre la oscuridad… Apareció la reina.

—Me pregunto si se dio cuenta de algo… Pensó mientras dirigía su mirada hacia el espejo.

Por otro lado… En medio de la noche… Blanca Nieves se encontraba fuera del castillo.

El viento frío movía suavemente su cabello.

—Como dijo el espejo… León está vivo… Susurró.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

—Sinceramente… eso es una alegría, pero… Su expresión cambió ligeramente.

—Aun así… hay algo que me molestó.

Frunció el ceño.

—¿Quién es esa chica rubia?

Apretó suavemente sus manos.

—El espejo no me dio una respuesta exacta… —Es más… solo me dejó con más dudas.

Respiró hondo.

—Así que… personalmente iré a preguntarle a León.

Frente a ella… Un enano estaba sentado.

Era Gruñón.

Al escucharla, frunció el ceño.

—¿Me levantaste a las dos de la mañana para decirme que un espejo te habló…?

Gruñó, claramente molesto.

—¿Y que te dijo que León está vivo… pero que está con una chica?

Cruzó los brazos.

—Entonces… ¿por celos quieres ir a ver qué está pasando?

—Así es.

Respondió Blanca Nieves sin dudar.

Gruñón la miró en silencio unos segundos.

—¿Y quieres que te acompañe?

—Así es.

—¿Crees que aceptaré?

—No… Blanca Nieves sonrió ligeramente.

—Pero por eso traje esto.

Sacó una carta.

—Esta carta la escribió León… por si necesitaba tu ayuda.

Gruñón levantó una ceja.

—¿En serio?

Déjame verla.

No pasaron ni dos segundos… Cuando su expresión cambió por completo.

—Entonces… también trajiste una prótesis de piernas… —Así es.

Respondió Blanca Nieves, sacándola.

—Entonces… acepto.

—¿¡En serio!?

¡Muchas gracias!

Dijo Blanca Nieves con una sonrisa brillante.

Gruñón la miró con molestia.

—Oye… no estés balanceando la prótesis… la puedes dañar.

—Ah… lo siento… Una hora después… Gruñón ya tenía las prótesis puestas.

Dio un paso.

Luego otro.

Sus ojos brillaron.

—Oh… esto es genial… —Ahora puedo caminar… Mientras Gruñón disfrutaba el momento… Blanca Nieves se quedó pensativa.

León tenía razón… La manera de pedir ayuda… Es un 99% probable que las personas no acepten.

¿Quién ayudaría gratis?

Cerró los ojos.

Debes darles lo que más desean… Así tendrás un aliado incondicional.

Dudó un segundo.

Pero… ¿eso no es un soborno?

Recordó su voz con claridad.

Claro que no lo es.

Después de todo, tanto tú como la otra persona se benefician.

¿Qué tiene de malo?

Blanca Nieves abrió los ojos.

—Eh… tienes razón… Murmuró.

—No tiene nada de malo… —Y… ¿a dónde iremos?

Preguntó Gruñón, interrumpiendo sus pensamientos.

—¿Eh?

Ah, sí… Blanca Nieves sonrió.

—Iremos montados en los animalitos que están afuera.

Gruñón arqueó una ceja.

—¿Trajiste caballos?

—No… Blanca Nieves abrió la puerta.

—Algo mejor.

De entre la oscuridad… Emergieron dos figuras imponentes.

Eran lobos plateados.

Criaturas enormes.

De casi dos metros.

Sus ojos brillaban en la noche.

—¿Eh…?

¿Hablas en serio?

—Sí.

¿Por qué?

¿Acaso les tienes miedo?

—¿Miedo… yo?

No… qué va… Gruñón tragó saliva.

—¿Por qué le tendría miedo a lobos gigantes de dos metros… con dientes más grandes que mi brazo…?

—En serio… qué bien.

Blanca Nieves sonrió con dulzura.

—Por un momento pensé que les tendrías miedo.

Se acercó a uno de los lobos… Y lo acarició.

—Estos lobitos son tan adorables… Gruñón se quedó en silencio.

Mirando a la bestia.

—…Sí… adorables… Murmuró con una gota de sudor recorriendo su rostro.

Blanca Nieves subió al lobo.

—Bien… entonces partamos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo