Forzado a salvar a las princesas de Disney - Capítulo 7
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7: Capitulo 7 7: Capitulo 7 Bueno, todo empezó después de mi pelea contra Tontín.
Él, haciendo honor a su nombre…
Cuando quiso abalanzarse con su pico sobre mí, el muy “Tontín” se resbaló con su ropa y cayó fuertemente al suelo.
Yo simplemente aproveché el bug.
Tomé el pico para golpearlo.
Extrañamente, la piel de Tontín era muy dura.
Así que, por ende, tuve que darle varios golpes con el pico.
La sangre terminó salpicándome por todos lados.
Después de eso, al mirar atrás, vi a Gruñón.
Uno de los siete enanos.
Al parecer, Tontín aún no se lo había comido.
—Oye, ¿te encuentras bien?
Le pregunté a Gruñón, quien estaba amordazado en su silla de ruedas.
No tenía piernas; al parecer, Tontín recién había empezado a comerlo.
—Sí, estoy de maravilla —contestó irónicamente.
A simple vista era más que obvio que no estaba bien.
—Ya libérame de una vez —habló Gruñón, irritado.
—Okay, voy a liberarte y, mientras lo hago, ¿podrías contarme qué les pasó?
—Bah, ¿para qué quieres saber eso?
Simplemente, uno de nuestros hermanos repentinamente nos empezó a matar a todos.
Nos cazó y nos comió mientras nosotros observábamos.
Yo solo sobreviví porque mi hermano quería verme sufrir.
Después de que se comiera a mis hermanos, no había más comida.
Por eso salió a buscarla…
y ahí es donde tú entraste.
Esa es toda la historia.
—Ya veo…
debiste pasarlo muy mal.
Dije mientras cortaba las sogas que reprimían sus brazos.
—Ya está.
—Okey, gracias…
Entonces ya puedes irte.
Tengo trabajo que hacer.
Dijo mientras se alejaba con su silla de ruedas.
Había tomado una pala.
Al parecer, su trabajo era enterrar el cuerpo de su hermano.
—No, aún no puedo irme.
Necesito que me ayudes con una cosa.
—¿Con una cosa?
¿Qué es?
—Solo necesito que le des refugio a una niña de catorce años.
—¿Una niña?
—Su nombre es Blancanieves.
—No.
Si tu intención es que la cuide, pídeme otra cosa.
No estoy para cuidar niños.
—No pido que la cuides, solo que la recibas en tu casa.
Nada más.
De su seguridad me encargo yo.
Gruñón, al escucharme, elevó una ceja.
Estaba confundido.
—Bien.
Le daré refugio.
Dijo, para después levantar el cuerpo de Tontín.
Y se lo llevó.
Bien, con eso listo, ahora queda pensar en cómo vencer a la madrastra de Blancanieves.
Por lo que sé, aquí todos están jodidamente rotos, así que no podría enfrentarme contra ella directamente.
Lo que necesito es tenderle una trampa.
Una en la que caiga sin dudar.
¿Pero cuál sería?
En ese momento, el sistema apareció.
[Has derrotado a Tontín Caníbal] Puedes desbloquear una función del sistema.
—¿Una función del sistema?
En ese momento se me ocurrió una gran idea.
—Bien, entonces desbloquea el mapa.
Dije, y después de unos segundos, un mapa de todo el reino apareció frente a mis ojos.
Si lo que pienso está bien…
Entonces mi plan sería el siguiente.
Tendré que traumar a Blancanieves con el color rojo.
Y ya sé cómo.
Lo dije mientras miraba la sangre que estaba impregnada en mi ropa.
Según la historia, el cazador termina perdonando a Blancanieves.
Y al final ella termina corriendo al bosque.
Bueno…
un sacrificio por el bien del reino no está mal, ¿verdad?
Después de eso, usé el mapa para saber la ubicación de Blancanieves.
Llegué antes de que el cazador la perdonara.
Corrí con el pico en la mano y le reventé la cabeza.
Lo golpeé una, y otra, y otra vez.
No recuerdo cuántas.
Pero, por el rostro de Blancanieves…
Creo que ya se traumó con la sangre.
Cuando Blancanieves salió corriendo hacia el bosque, ahora tocaba el segundo acto.
La villana entraría en escena.
Gracias al mapa, encontré la salida secreta que usa la reina para salir en su forma de bruja.
Solo esperé a que saliera.
Cuando lo hizo, me infiltré.
Como era una salida secreta, no había ningún guardia.
Aquí está por lo que vine.
Frente a mí estaba el espejo.
—Oráculo, despierta y dime…
—¿Hay un hechizo de esclavitud?
En ese momento, el espejo se activó.
—Si buscas esclavizar a alguien, ve al grimorio azul de ahí.
Dijo señalando con su marco hacia un estante.
Al voltearme, tomé el libro y empecé a buscar.
Y ahí lo hallé.
Era una fórmula que hacía que la persona que bebiera esa poción, al pensar en alguien por primera vez, lo reconociera como su amo.
Esbocé una sonrisa.
—Con esto…
ya tengo prácticamente el reino en mis manos.
Lo único que tenía que hacer era disfrazar esta fórmula como algo más conveniente.
Como una de las maldiciones que me impusieron evitaba que usara magia, yo no podría crear la poción, ya que al parecer requería poder mágico.
Por eso mismo…
Haré que la propia reina cree su propia trampa.
Lo único que tengo que hacer es preparar el escenario.
Y así es como estamos actualmente.
La reina había creado su propio descenso.
Ahora, con la reina como mi esclava, tengo prácticamente el reino en mis manos.
—Tú…
maldito…
La reina se quejó, pero la ignoré.
—Bien, vamos a salir.
Tengo muchas órdenes que quiero que cumplas.
Dije mientras empezaba a jalar de la cadena.
La reina solo podía maldecir en su mente.
Un plebeyo cualquiera la acababa de humillar.
—Ah, espera.
Antes de salir de ese sótano, me moví rápidamente hacia el espejo.
—Espejito, espejito…
dime, ¿quién es el más guapo de este mundo?
Pregunté con genuino interés.
El oráculo respondió sin dudar: —Tú.
Entre todos los hombres, eres el único y el más guapo del mundo.
Al escuchar eso, sonreí.
—Lo sabía.
Después de todo, mi rostro literalmente fue esculpido por los mismos dioses.
—Bueno, ahora sí…
vamos.
Volví a sujetar la cadena.
—Mi primera orden es que, Me conviertas en un caballero Que es el rango mas bajo de la corte real Por ahora, ese rango es lo que necesitare Y, dicho y hecho, mis ordenes ahora son ley para ella Me vesti elegantemente, despues de todo Primero muerto a salir de nuevo con esos arapos que los pobres llaman ropa —Ahora si estoy listo —Vamos a traer a blanca nieves al castillo
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