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[Fútbol] Me retirare a los 21 - Capítulo 29

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29: Capítulo 29 29: Capítulo 29 —¡Qué tal, amigas y amigos de toda la República Mexicana!

¡Muy buenas tardes tengan todos ustedes!

¡El sol cae a plomo, a plomo y sin piedad sobre las instalaciones de La Cantera en la Ciudad de México!

¡Estamos a más de dos mil doscientos metros de altura sobre el nivel del mar, la contaminación se siente en la garganta y el calor de este mediodía es infernal!

¡Bienvenidos a los Cuartos de Final de ida de la Liguilla Sub-20!

»A mi lado, el profesor de las tácticas, el hombre que todo lo lee, mi querido Paco.

¡Paco, qué escenario nos espera hoy!

Los Pumas de la UNAM, el equipo de la garra, el octavo clasificado que se metió por la ventana, recibe al monstruo invicto del torneo: las Chivas Rayadas del Guadalajara.

—¡Hola, qué gusto saludarte!

Y un saludo a toda la afición que nos sintoniza.

Así es, estamos ante el clásico choque de David contra Goliat en esta Liguilla.

Pero el Goliat de Chivas no es su tamaño, sino un solo muchacho: Carlos Vela, el número 42.

Terminó la fase regular rompiendo todos los récords históricos de la categoría con veinticuatro goles y dieciocho asistencias.

Es una máquina.

Pero hoy, Pumas promete hacerle la vida de cuadritos.

El técnico universitario ha plantado un equipo sumamente dinámico.

Quieren presionar, quieren correr, quieren ahogar a Chivas con el calor del Pedregal.

—¡Pues la mesa está servida y el horno no está para bollos!

¡El árbitro central revisa su reloj, levanta la mano al cielo, hace sonar su ocarina y aaaaaarrrrrrrancan los primeros cuarenta y cinco minutos de esta Liguilla!

»¡Rueda la pelota en La Cantera!

Pumas sale, como lo adelantaste Paco, como una jauría de lobos hambrientos.

Desde el primer segundo aprietan la salida del Guadalajara.

Tienen a tres hombres mordiéndole los talones a la defensa tapatía.

¡Buscan el error!

¡Chivas tiene que reventar!

»¡Pero no!

¡Valdés toca en corto para su lateral!

¡El lateral se la da a Vela en el círculo central!

¡Le caen dos universitarios como perros de presa!

¡Y Vela toca de primera intención hacia atrás!

—Fíjate muy bien en lo que está haciendo Chivas.

No están cruzando del medio campo.

Están tocando la pelota entre sus defensas y contenciones.

Llevamos cinco minutos de partido y Vela ha tocado el balón ocho veces, todas hacia atrás o hacia los costados.

Están jugando al “torito” en su propia cancha.

—¡Es desesperante para la afición local!

¡Minuto quince del encuentro!

La tribuna de La Cantera abuchea con todo.

Le gritan “¡Miedosos!” a los del Guadalajara.

¡Pumas corre detrás de la esférica!

Van de un lado al otro.

¡Intentan robar, pero Chivas toca rápido, a un solo toque!

¡Y miren a Vela, Paco!

¡Vela está caminando!

¡Literalmente caminando en el medio campo mientras los de Pumas ya están sudando a mares!

—Es una estrategia calculada y sumamente cínica.

Vela sabe que a las doce del día en la Ciudad de México, si te pones a hacer piques de cuarenta metros, a la media hora no tienes pulmones.

Chivas está usando la posesión del balón como un arma defensiva.

Están obligando a Pumas a hacer el desgaste físico.

Es como ver a un torero cansando al toro antes de entrar a matar.

Vela es el director de esta orquesta del aburrimiento táctico.

—¡Avanza el cronómetro!

¡Minuto treinta!

El sol no perdona.

La temperatura debe estar rondando los treinta grados, pero a ras de pasto se sienten como cuarenta.

¡Pumas ya bajó las revoluciones!

Sus delanteros ya no presionan con la misma intensidad.

¡Tienen las manos en la cintura, jalando aire!

»¡Ahí la tiene Vela!

¡Recibe en el centro del campo!

Esta vez no toca hacia atrás.

¡Pisa la de gajos!

¡Un contención de Pumas va a la marca, pero llega un segundo tarde porque las piernas ya le pesan!

¡Vela le hace un amague con los hombros, el universitario se va de largo y cae al pasto!

»¡Se abre la cancha por primera vez!

¡Arranca el número 42!

¡Acelera como un Fórmula 1!

¡Tiene a toda la defensa de Pumas mal parada porque estaban adelantados intentando presionar!

»¡Vela llega a tres cuartos de cancha!

¡El central sale desesperado!

¡Vela no recorta, no hace ninguna filigrana!

¡Simplemente mete el empeine por debajo del balón y tira un globo, un pase bombeado de treinta metros, superando a toda la línea defensiva!

»¡Sánchez venía picando por la izquierda!

¡La pelota cae exacta, con un efecto de retroceso que hace que se frene justo al entrar al área!

¡Sánchez la prende de volea!

¡El portero universitario vuela pero es inútil!

»¡Goooooooooooooooooooooool!

¡Goooooooolazo de las Chivas Rayadas del Guadalajara!

¡En su primer ataque a profundidad en todo el partido, al minuto treinta y dos, vacunan a los Pumas!

¡Un pase de terciopelo de Carlos Vela que deja a Sánchez solo frente al arco!

¡Uno a cero lo gana la visita!

—¡Es de una crueldad absoluta!

Los tuvieron corriendo detrás de la pelota media hora, desgastándolos bajo el sol de la capital.

Y en cuanto Pumas bajó los brazos para respirar, Vela activó el interruptor.

El pase que le puso a Sánchez es de una precisión quirúrgica.

Midió la velocidad de su delantero, la posición del defensa y la resistencia del viento.

En el baloncesto, eso es un Alley-Oop perfecto.

—¡Y mira a Vela!

¡Ni siquiera suda!

¡Choca la mano con Sánchez, se acomoda el cuello de la camiseta y se regresa trotando a su campo!

¡La tribuna de La Cantera está en completo silencio!

»¡Reanuda Pumas!

¡Los universitarios están heridos en su orgullo!

¡Se van al frente con más garra que fútbol!

Minuto cuarenta y dos.

¡Buscan por las bandas!

¡Centro al área rojiblanca!

¡Valdés se levanta y rechaza de cabeza!

»¡El rebote le cae a Vela!

¡Cuidado que los Pumas muerden!

¡Un mediocampista felino se lanza con una plancha terrible, buscando cortar el contragolpe de raíz!

¡Vela apenas y hace un movimiento de cadera, puntea el balón un milímetro, y la plancha del universitario le pega de lleno en la espinillera!

»¡Falta clarísima!

¡El árbitro llega corriendo!

¡Saca la tarjeta amarilla para el jugador de Pumas!

¡Vela se levanta, se frota un poco la pierna y cobra rápido!

¡No quiere pleitos, quiere seguir administrando la ventaja!

—Pumas está cayendo en la desesperación.

Tienen el corazón, tienen la garra, pero físicamente están pagando el precio de esa primera media hora.

Y Vela está jugando con su psicología.

No les reclama, no se enoja.

Esa frialdad te vuelve loco cuando tienes las pulsaciones a doscientos por hora.

—¡El árbitro mira su reloj y pita el final de los primeros cuarenta y cinco minutos!

¡Los jugadores universitarios se tiran al pasto, buscando botellas de agua como si estuvieran en el desierto!

¡Chivas se va al vestidor caminando tranquilamente, dominando el partido desde la pizarra!

¡Nos vamos al descanso, uno por cero a favor del Rebaño!

¡Regresamos con la parte complementaria!

—¡Señoras y señores, estamos de vuelta!

¡Arranca el segundo tiempo en La Cantera!

Pumas tiene que remar contracorriente en su propia casa.

¡Mueve la pelota el equipo universitario!

—Paco, me informan desde la cancha que en el vestidor de Pumas hubo gritos.

El entrenador les pidió orden, pero sobre todo, les pidió que no cayeran en el juego de Vela.

El problema es que el tanque de gasolina de los felinos está en reserva.

Veo a varios jugadores estirando las pantorrillas.

Si no empatan rápido, Chivas los va a liquidar.

—¡Minuto cincuenta y cinco!

Pumas ataca con el corazón por delante.

¡Tiro de media distancia que ataja muy bien el arquero rojiblanco!

¡Se salvan las Chivas!

El portero sale jugando rápido por la banda derecha.

»¡El balón cruza el medio campo!

¡Lo recibe Carlos Vela!

¡Tiene a dos jugadores de Pumas frente a él!

¡Ambos tienen tarjeta amarilla!

¡Vela lo sabe!

¡Empieza a encararlos!

¡No busca dar el pase, los está retando al uno contra uno!

»¡La pisa, la esconde!

¡El primer defensa se desespera y mete la pierna!

¡Vela se la pasa por en medio de las piernas!

¡Un túnel humillante!

¡El segundo defensa, en un acto reflejo, le tira un manotazo a la cara para frenarlo!

»¡Silbatazo del árbitro!

¡Falta!

¡Llega el juez central y saca la segunda tarjeta amarilla!

¡Tarjeta roja!

¡Pumas se queda con diez hombres al minuto cincuenta y siete!

—¡Es un estratega perverso!

Vela los fue a buscar a propósito.

Sabía que estaban amonestados y cansados.

Provocó el error disciplinario con una facilidad que da miedo.

Pumas está muerto, Paco.

Con diez hombres y con este clima, la serie se les acaba de escapar de las manos.

—¡Es un funeral en El Pedregal!

¡Minuto setenta!

Chivas domina a placer.

Tienen el balón, tienen un hombre de más y tienen a Vela.

¡La tiene el número 42 en tres cuartos de cancha!

¡Empieza a flotar sobre el césped!

»¡Se acerca a la media luna!

¡Los defensas de Pumas retroceden por miedo a otra expulsión!

¡Le están dando dos metros de espacio!

¡Error fatal!

»¡Vela no entra al área!

¡Valdés, el capitán, ha subido y se le para enfrente al último defensa universitario, bloqueándole el paso sin hacer falta!

¡Una pantalla de básquetbol en pleno fútbol mexicano!

»¡Vela utiliza el bloqueo de su capitán!

¡Se hace el espacio hacia su pierna izquierda!

¡Levanta la mirada y saca un zurdazo seco, un “knuckleball” impresionante!

¡La pelota no gira, hace un zigzag en el aire, baja de golpe y se clava en el ángulo derecho del portero!

»¡Goooooooooooooooooooooool!

¡Goooooooolazo, qué pintura, qué bárbaro, qué golazo de Carlos Vela!

¡Dos a cero lo gana Chivas!

¡La Liguilla es su parque de diversiones!

—¡No me lo vas a creer, Paco, pero Valdés y Vela acaban de ejecutar un ‘Pick and Roll’ perfecto!

Valdés le hizo la cortina, el defensa no pudo salir a la marca y Vela clavó el triple desde el perímetro.

Tienen esta jugada ensayada al milímetro.

La efectividad de este muchacho frente al marco rival no tiene sentido.

Es un tiro libre en movimiento.

—¡La afición universitaria empieza a abandonar las gradas!

¡No aguantan más la humillación en su propia casa!

¡Minuto ochenta y cinco!

Chivas ya solo pasea el balón, olé tras olé.

Pumas corre por inercia, totalmente destrozados física y mentalmente.

»¡Tiro libre para Chivas a treinta metros!

¡Vela frente al balón!

¡Todos esperan un centro!

¡Sube Valdés, sube Sánchez!

¡El árbitro pita!

¡Vela toma vuelo y le pega con el borde externo!

¡Un tiro de “tres dedos” con una comba imposible!

¡El balón hace una curva que esquiva a la barrera por fuera y se mete rozando el poste izquierdo!

»¡El portero universitario solo se quedó mirando!

¡Goooooooooooooooooooooool!

¡Gooooooool del Guadalajara!

¡Tres a cero!

¡El doblete de Carlos Vela!

¡Liquida la eliminatoria en el partido de ida!

—Es un abuso, Paco.

Simplemente un abuso.

Cobró ese tiro libre con una tranquilidad insultante.

Le pegó de tres dedos para evadir a la barrera porque sabía que el portero iba a dar el paso hacia el otro poste.

Los tiene estudiados.

Les leyó la mente.

—¡El árbitro mira su reloj!

¡No quiere agregar sufrimiento extra!

¡Se lleva la ocarina a la boca y señala el final del partido!

¡Termina el encuentro en La Cantera!

»¡Las Chivas Rayadas del Guadalajara dan un golpe de autoridad monstruoso en estos Cuartos de Final!

¡Golean a Pumas tres por cero de visitantes, bajo el sol implacable de la capital, y dejan la serie prácticamente sentenciada para la vuelta en Verde Valle!

»¡Vela camina hacia el centro del campo, sin celebrar, como quien acaba de salir de una larga y aburrida junta de negocios!

Se da la mano con el árbitro, se acomoda las medias y se va al vestidor.

¡Señoras y señores, hemos presenciado otra cátedra del auditor, del matemático, del número 42!

¡Gracias por acompañarnos y nos vemos en el partido de vuelta!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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