Harry Potter y el duelo de monstruos - Capítulo 37
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Capítulo 37: La prueba de los espíritus, Harry
Harry miró al anciano, quien asintió. Ambos duelistas se apartaron algunos pasos, luego se giraron para mostrar sus discos de duelo… Bueno, Harry lo hizo, desplegando su disco de duelo de la academia. El Ermitaño, en cambio, hizo aparecer una mesa frente a él.
—No todos los monstruos en este mundo usan discos de duelo —le aclaró Pikeru a su duelista volviendo a aparecer a su lado, esta vez mostrándose como una entidad translúcida, como cuando aparecía en la Tierra.
—En especial porque utilizarlos es que estás dispuesto a arriesgar tu vida en el duelo —agregó Curan.
Harry las miró enarcando una ceja.
—No te preocupes: este tipo de pruebas no son duelos a muerte —aclaró Pikeru fulminando a su hermana con la mirada—. No es el objetivo, sino probar que el duelista es digno de llevar el peso del destino.
—Sí, nosotras tuvimos que pasar esta prueba cuando el Oráculo de la Magia determinó que debíamos ser tus guías a través de todo esto.
—Necesito que me cuenten todo eso más tarde.
—Lo sentimos —se disculparon.
Harry lo entendió. Habían estado tan preocupadas por la salud de Judai y todo lo que había estado pasando en la Academia, era natural que se olvidaran de algunas cosas.
Volvió a centrar su atención en el abuelo de las niñas.
—¿Estás listo? —le preguntó el Ermitaño.
—Lo estoy.
—Muy bien…
—¡Duelo!
Los puntos se establecieron en los 4000 estándares y Harry tomó el primer turno:
—¡Es mi turno! ¡Robo! Invoco Normal en ataque a «Mago de Ibano Curan».
Curan apareció en el campo con un gesto de satisfacción. Se giró levemente y le sacó la lengua a su hermana, quien todavía estaba junto a Harry. Pikeru resopló hinchando los cachetes.
—Curan —la voz del Ermitaño la hizo girarse de nuevo—. ¿Es así cómo te comportas cada vez que te invocan en un duelo?
—¡Lo siento! —se disculpó rápidamente. Harry se dio cuenta de que, por una vez, parecía arrepentirse de forma sincera.
Harry miró hacia donde estaba Lord Endimión. Este no parecía molesto por la actitud de las niñas, a pesar de que era claro que en ese lugar el Duelo de Monstruos era un asunto muy serio.
—Siempre debes mostrar respeto en un duelo —le recordó su abuelo.
Curan asintió de nuevo.
—Continuaré mi turno. —Harry decidió rescatarla—. Activo la Carta Mágica Continua «Barrera Arcana». Coloco tres cartas boca abajo y termino mi turno.
En su palco, Endimión se inclinó levemente al ver la carta de Harry. Había sido buena idea liberar un poco de los conocimientos de su Reino al Mundo de los Humanos. Esas cartas pudieron llegar al Niño Profetizado y ayudarlo en su misión. Ahora podría ver que tan bueno era manejándolas.
A decir verdad, el semi-dios estaba preocupado. El núcleo mágico del niño estaba casi vacío. Por su tamaño, era fácil ver que hasta hacía poco era un núcleo saludable y lleno de magia. Que ahora estuviera casi por completo seco era muy preocupante. ¿Qué podría haber causado eso? ¿Alguna maldición de un enemigo?
Tendría que hablar al respecto con las Princesas de la Profecía.
El anciano Ermitaño de la Profecía robó la primera carta de su mazo comenzando su turno.
Para Harry no pasó desapercibida la tensión en Curan y Pikeru cuando fue el turno de su abuelo. ¿Qué lo estaría esperando en el mazo del anciano?
—Primero —comenzó el anciano con voz solemne—, activo la Carta Mágica «Elección Dolorosa». Muestro cinco cartas de mi mazo, mi adversario elige una de ellas para añadirla a mi mano, y el resto va al Cementerio.
El anciano mostró cinco cartas mágicas, todas ellas mostraban un libro de magia. Harry notó que Pikeru se mordió el labio. Claramente, quería indicarle cuál carta elegir, no obstante, al ser una prueba para él como duelista, no podía decirle.
Harry miró las cinco cartas con atención. Dado que no sabía cómo funcionaban estos Libros de Magia, no le quedaba de otra más que confiar en sus instintos.
—Elijo «Libro de Magia de la Eternidad» —dijo por fin.
Endimión sonrió.
—Buena elección —susurró desde su lugar para sí mismo. En ese momento del duelo, el Ermitaño tenía pocos usos para una carta como esa, cuyo efecto era recuperar otros Libros de Magia desde el Destierro.
El anciano parecía estar de acuerdo con eso. Eligió otra carta en su mano y la puso en la mesa.
—Invoco Normal en Defensa a «El Enamorado de la Profecía». —Un joven arquero apareció frente al anciano, arrodillado con su arco extendido frente a él, claramente para defenderse de cualquier ataque enemigo—. Activo su efecto —continuó el Ermitaño—, muestro una carta Libro de Magia en mi mano —mostró al «Libro de Magia de la Sabiduría»—, ahora puedo invocar, desde mi mano, a un Lanzador de Conjuros de Nivel 4 o menor. Invoco Especial a «Bufón de la Profecía».
El nuevo mago era un joven desaliñado vestido con una túnica verde, y un abrigo amarillo sobre esta. Se echó su cetro mágico de oro sobre el hombro.
—Vaya —dijo—, quién diría que alguien pondría a un monstruo tan débil como tú en su mazo.
Harry frunció el ceño. Una vena saltó en la frente de Curan.
—¡Tú…! —gruñó—. No eres digno de dirigirme la palabra. ¡Sólo eres un pobre e inepto bufón!
—Al menos no soy una niña llora, es más de lo que puedo decir de ti, primita.
—Niños… —Nuevamente, la voz del anciano puso orden.
Curan infló los cachetes, mientras que su primo el Bufón se permitió una sonrisa de medio lado.
—Bien, ahora puedo continuar —dijo el Anciano. Miró hacia el campo de Harry—. Bien, bien, debe haber algunas trampas allí, habrá que resolver eso. Desde mi mano, activo la Carta Mágica de Juego Rápido «Libro de Magia de la Sabiduría». Cuando la activo, selecciono a un Lanzador de Conjuros en mi campo y luego elijo entre dos efectos. Tomaré el segundo: durante este turno, «Bufón de la Profecía» no será afectado por las trampas de mi adversario.
Un libro de color verde apareció flotando frente al bufón, quien lo tomó con su mano izquierda y comenzó a leer uno de sus conjuros. Al instante, un aura de color violeta lo envolvió, antes de que el Libro de Magia frente a él desapareciera.
—¡Excelente! Es momento de atacar. Lo siento, nieta mía.
A diferencia del Ermitaño, el Bufón claramente no lo sentía, si su sonrisa un poco cruel era indicación de eso. A Harry no le gustó nada.
El Ermitaño ordenó al Bufón a atacar a Curan.
—¡Activo mi carta boca abajo! —anunció Harry.
—¿No escuchaste al abuelo? —lo cuestionó el Bufón—. Este turno soy inmune a las trampas.
—No es una trampa —aclaró Harry—. Carta Mágica de Juego Rápido, «Conjuro del Mago Maestro». Esta carta me permite activar una Carta Mágica Normal como si fuera una de Juego Rápido. La usaré para activar mi otra carta boca abajo: «Libro de Magia del Poder».
Los ojos del Bufón se abrieron mostrando su consternación. El Ermitaño, en cambio, soltó una pequeña risilla por lo bajo, mientras murmuraba algo parecido a «Estos magos jóvenes». Endimión miró con mayor interés al Niño Profetizado. No esperaba que usara algo así, dado que los Libros de Magia estaban muy protegidos y las Princesas todavía no habían recibido permiso del Sínodo para usarlos.
—Imagino que sabes lo que hace —siguió Harry, dirigiéndose al Bufón—. Ahora Curan incrementa su ataque en 1000 puntos.
El Bufón solamente tenía 1600 de ATK, ahora Curan tenía 2200 de ATK, superándolo ampliamente.
—¡Oh, sí! —gritó Curan, mientras movía su látigo y hacía desaparecer al conmocionado Bufón—. ¡Eso te enseñará a no subestimarme, cabrón!
—Curan… —La voz de su abuelo la hizo saltar.
—¡Lo siento!
Los Puntos de Vida del Ermitaño descendieron a 3400.
Endimión miró a Harry. Al parecer, solo tenía un Libro de Magia, puesto que de otra forma habría podido añadir uno diferente a su mano en el momento en que Curan destruyó al Bufón. A menos que la carta restante en su mano fuera otra de Libro de Magia, lo cual era poco probable.
La razón de esto era que, aunque Curan y Pikeru le sugirieron sellar en cartas los otros dos libros que encontraron en la biblioteca Black, Harry no quería que ellas volvieran a gastar su magia y tuvieran que dormir por casi un mes en el interior de sus cartas.
—Dado que un Lanzador de Conjuros en el Campo fue destruido, mi «Barrera Arcana» gana un Contador Mágico.
Un orbe de luz de color verde apareció rodeando la carta de Harry.
—Tengo que admitir que no esperaba eso —dijo el anciano—. Activo la Carta Mágica de Campo «La Gran Torre del Libro de Magia».
Una torre similar a otras que Harry había visto en la ciudad se alzó detrás del anciano. O, más bien, fue como si hubieran sido trasladados a esto, ya que pronto se vieron rodeados de otros magos quienes al parecer se movían por la explanada frente a la torre. De hecho, Harry notó que había un espacio en esta que claramente estaba destinado para los duelos frente a dicha torre. ¿Esto era lo que pasaba cuando se activan Cartas Mágicas de Campo en ese mundo? ¿Siempre eran trasladados al lugar en donde se encontraba el lugar representado en la carta?
El anciano terminó su turno. Curan suspiró cuando su poder regresó a la normalidad al terminar el efecto del Libro de Magia.
—¡Es mi turno! —anunció Harry. Robo su carta—. Durante mi Fase de Espera se activa el efecto de Curan: causa 300 de daño a mi adversario por cada monstruo en su campo.
Curan se mostró avergonzada. Su abuelo le sonrió.
—Debes honrar el duelo —le recordó.
Un aura negra envolvió a Curan, para luego liberar dicha aura en dirección a su abuelo y reduciendo sus Puntos de Vida a 3100.
—Activo la Carta de Trampa Continua en mi campo —anunció Harry—, «Piedra del Poder Negro Absoluto». Esta trampa almacena tres Contadores Mágicos. Una vez por turno, puedo mover uno de esos contadores a otra carta que pueda almacenarlos. Retiro un contador de mi piedra y lo agregó a mi «Barrera Arcana».
Ahora dos orbes verdes rodeaban a la carta de Harry.
—Invoco Normal a «Mago Blanco Pikeru» en Defensa y cambio a Curan a Defensa.
Las dos hermanas se miraron, antes de extender su varita y látigo respectivamente para defenderse.
—Con eso termino mi turno.
—Bien, ahora es mi turno —anunció el anciano—. En mi Fase de Espera, mientras haya un Lanzador de Conjuros en mi Campo o en mi Cementerio, puedo mover una carta Libro de Magia de mi Cementerio al fondo de mi Deck y luego robar una carta. Después, activo el efecto de «El Enamorado de la Profecía».
Mostró el «Libro de Magia de la Eternidad» en su mano para invocar a «La Fuerza de la Profecía». Se trataba de una mujer pelirroja. Usaba una armadura y portaba una enorme hacha de batalla con la forma de un tigre.
—Activo mi propia copia del «Libro de Magia del Poder», y selecciono a «La Fuerza de la Profecía».
El monstruo pasó de 1500 de ATK a 2500.
—Sacrifico a «El Enamorado de la Profecía» para Invocar por Tributo a la «Parca de la Profecía».
Hubo un resplandor de oscuridad frente al Ermitaño. De este surgió un mago vestido con una túnica negra, capucha y adornos de cráneo. Portaba una inmensa guadaña.
Harry notó como Pikeru y Curan se miraban con nerviosismos.
—Cuando «Parca de la Profecía» es Invocado —anunció el Ermitaño—, puedo activar uno o varios de sus efectos en función de cuantas cartas Libro de Magia con nombres diferentes haya en mi Cementerio. Hay cinco, por lo que puedo activar sus tres efectos.
Primero: el mago ganó 600 puntos de ataque, así que sus 2000 de ATK se convirtieron en 2600.
Segundo: el Ermitaño añadió 1 «Libro de Magia del Juicio» de su Deck a su Mano.
Segundo: invocó un monstruo Lanzador de Conjuros de OSCURIDAD de nivel 5 o mayor, eligiendo a «El Destructor de la Profecía».
A diferencia de los anteriores, este monstruo no era un mago humano, sino un enorme y poderoso demonio, armado con una espada de metal que brillaba como si estuviera al rojo vivo.
—Finalmente, activo el efecto de «La Fuerza de la Profecía»: barajó a mi Deck el «Libro de Magia del Poder» en mi Cementerio y entonces selecciono a un Lanzador de Conjuros en mi campo para incrementar su Nivel en 1 y su ATK en 500 puntos.
Seleccionó a «El Destructor de la Profecía». Su Nivel se transformó en 7 y sus 2500 de ATK se elevaron a 3000.
Una vez más, el Ermitaño se disculpó con sus nietas antes de comenzar su Fase de Batalla.
Harry miró a las niñas con preocupación. Claramente, estaban nerviosas, aun así, se miraron y permanecieron firmes en su lugar. En cierto momento, Curan estiró la mano y sujetó a la de su hermana. Pikeru, en respuesta, la miró y luego prepararon para enfrentar a los monstruos de su abuelo.
—Me hacen sentir muy orgulloso, mis niñas —dijo el anciano.
El primero en atacar fue «Parca de la Profecía». El mago se abalanzó contra Curan para cortarla con su guadaña. Harry cerró los ojos cuando la escuchó gritar.
—Mi «Barrera Arcana» gana su tercer Contador Mágico.
Fue el turno de «La Fuerza de la Profecía». Pikeru permaneció de pie, negándose a que las lágrimas salieran de sus ojos, apretando su varita mágica con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. También grito cuando el hacha la hizo desaparecer.
«Barrera Arcana» llenó su máximo de cuatro Contadores Mágicos.
Fue el turno de Harry de mantenerse firme.
A la orden del Ermitaño, el poderoso demonio «El Destructor de la Profecía», se dirigió hacia él. Harry se quedó sin aire cuando la potente espada del demonio lo golpeó. Por un momento pensó que lo había partido en dos. Quedó en su lugar, jadeando y con su mano en el pecho.
Sus Puntos de Vida ahora eran 1000.
—Termino mi turno —anunció el anciano con voz afectada.
«La Fuerza de la Profecía» recuperó sus 1500 puntos de ATK originales.
Harry tardó un momento más en recuperarse del último ataque. Tuvo que repetir varias veces para sí mismo que en realidad no estaba herido, aunque se sentía como si fuera así.
—Es mi turno —anunció Harry con voz apagada, mientras robaba su carta—. Invoco Normal a «Aprendiz de Mago».
El joven mago giró su varita mágica al momento de aparecer en el campo.
Harry continuó con su turno:
—Activo el efecto de mi «Barrera Arcana». Puedo enviarla al Cementerio junto con un monstruo Lanzador de Conjuros en mi Campo para robar una carta por cada Contador Mágico en ella.
La Carta Mágica se transformó en un mago de túnica verde. Las facciones de su rostro no se podían ver debido a las sombras de su sombrero. Alzó las manos, haciendo brillar la punta de la varita mágica en su mano derecha. Varios círculos mágicos aparecieron rodeándolo a él y al aprendiz. Su brillo se incrementó hasta que ambos desaparecieron dentro de su luz.
Harry robó cuatro cartas.
—Activo la Carta Mágica Continua «Absorción de Hechizo» —declaró Harry—. Después, activo la Carta Mágica «Entierro Insensato» para mandar a mi «Mago Oscuro» de mi Deck a mi Cementerio.
Endimión lo miró con interés. Parecía que el joven mago tenía un plan.
Harry notó que la mayoría de los magos en la explanada de la Torre seguían de pie rodeando el campo de duelo, mirando el desarrollo del enfrentamiento con interés.
Gracias a su «Absorción de Hechizo», Harry ganó 500 Puntos de Vida, subiendo a 1500.
—Activo la Carta Mágica «Velo de Magia Oscura» —Continuó Harry—. Pago 1000 Puntos de Vida para Invocar de Modo Especial a un Lanzador de Conjuros de OSCURIDAD de mi mano o mi Cementerio.
El Ermitaño lo entendió, al igual que Endimión.
Un instante después, desde un círculo mágico emergió uno de los monstruos de tipo Lanzador de Conjuros más emblemáticos del juego.
Hubo algunos jadeos de sorpresa entre los magos que observaban el duelo en la explanada de la Gran Torre.
Harry ganó otros 500 Puntos de Vida, así que, aunque había pagado los 1000 para activar su Carta Mágica, ahora tenía 1000.
—Equipo a mi «Mago Oscuro» con mi Carta Mágica de Equipo «Poder del Mago». Esta carta incrementa su ataque en 500 puntos por cada Mágica y de Trampa en mi Campo. Hay tres cartas, por lo que su ATK se eleva a 4000.
«Absorción de Hechizo» le hizo ganar otros 500 Puntos de Vida, llevándolo a 1500.
—Para terminar, activo la Carta Mágica «Movimiento de Difusión de Olas».
Endimión se levantó de su silla.
—Bien jugado, joven mago —dijo.
Harry explicó lo que hacía su carta: primero, pagó 1000 Puntos de Vida, bajando a 500 una vez más; después, seleccionó a su «Mago Oscuro». Ahora su monstruo podía atacar a todos los monstruos de su adversario este turno, aunque el resto de sus monstruos no podrían atacar. Ese no era un problema, al ser el «Mago Oscuro» el único monstruo en su Campo.
«Absorción de Hechizo» aumentó sus Puntos de Vida en 500 puntos, por lo que volvió a los 1000 con los que comenzó ese turno.
—¡Fase de Batalla! —declaró Harry.
«Esto es por Curan y Pikeru», pensó. Ellas no estaban realmente muertas, pero eso no significaba que Harry no sintiera que debía vengar la forma en que fueron destruidas en el duelo. Esas niñas eran sus hermanas pequeñas, y por más que ellas dijeran que su deber era protegerlo y guiarlo, él no podía evitar querer cuidar de ellas.
—«Mago Oscuro», ¡ataca a «Parca de la Profecía»!
El mago lanzó su Ataque de Magia Oscura desde la punta de su báculo mágico. El mago con aspecto de nigromante desapareció en una explosión mágica. Los Puntos de Vida del Ermitaño se redujeron a 1700.
—Ahora, ¡ataca a «La Fuerza de la Profecía»!
Una vez más, el mago disparó su ataque haciendo que la Fuerza desapareciera, esta vez gritando al momento de estallar.
El duelo terminó, ya que los puntos de vida del Ermitaño se redujeron a 0.
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