Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Heredero del origen. El principio - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Heredero del origen. El principio
  3. Capítulo 25 - 25 Capítulo 25- El Alfa que escucha el temblor
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

25: Capítulo 25- El Alfa que escucha el temblor 25: Capítulo 25- El Alfa que escucha el temblor Pierina despertó con un grito ahogado, como si hubiera salido disparada desde el fondo de un lago helado.

El aire entró en sus pulmones de golpe, y su cuerpo entero se arqueó hacia adelante.

La marca ardía, roja, como si acabara de ser grabada con fuego.

Pedro abrió los ojos al instante.

No dormía profundamente; no podía.

Desde que la había sacado de la grieta, cada sonido, cada respiración, cada movimiento de Pierina lo mantenía alerta.

—¡Pierina!

—dijo, acercándose de inmediato—.

Estoy acá.

Estoy con vos.

Ella temblaba.

No de frío.

No de dolor físico.

De algo más profundo.

De algo que la había atravesado desde adentro.

Pedro la tomó por los hombros, con cuidado, como si temiera romperla.

—¿Qué pasó?

¿Qué viste?

Pierina no podía hablar.

Las lágrimas le corrían por las mejillas sin que ella lo notara.

Sus manos temblaban.

Sus labios también.

Pedro sintió un nudo en el pecho.

Nunca la había visto así.

Nunca la había visto tan rota.

—Pierina… —susurró, apoyando su frente contra la de ella—.

Decime qué pasó.

Ella cerró los ojos.

Y cuando habló, su voz era apenas un hilo.

—Los vi morir.

Pedro se quedó inmóvil.

—¿A quiénes?

Pierina tragó saliva.

—A vos.

A la manada.

A todos.

Pedro sintió que el corazón se le detenía por un segundo.

—Fue un sueño —dijo, intentando sonar firme—.

Solo un sueño.

Pierina negó con la cabeza, desesperada.

—No.

No fue solo un sueño.

Fue… fue una advertencia.

Una visión.

Algo que viene de mi magia.

De mi linaje.

De él.

Pedro apretó los dientes.

—¿Del Primer Alfa?

Pierina abrió los ojos.

Estaban llenos de terror.

—Sí.

Él me habló.

Me mostró lo que va a pasar si me quedo.

Si sigo cerca de ustedes.

Si sigo… sintiendo lo que siento.

Pedro la tomó del rostro con ambas manos.

—No voy a dejar que él te toque.

No voy a dejar que te controle.

No voy a dejar que te lleve.

Sos mia.

Mia para reclamar.

Mia para amar.

Pierina lloró más fuerte.

—¡No entendés!

¡No es él el que los mata!

¡Soy yo!

Pedro se quedó helado.

—¿Qué estás diciendo?

Pierina se apartó de él, temblando.

—Mi magia… cuando se desborda… cuando no puedo controlarla… destruye todo.

Los vi.

Vi cómo los quemaba desde adentro.

Cómo los consumía.

Cómo los convertía en sombras.

Y no pude detenerlo.

No pude… Pedro negó con fuerza.

—Eso no va a pasar.

—¡Sí va a pasar!

—gritó ella—.

¡Ya pasó una vez!

¡En el claro!

¡Casi te mato!

¡Casi mato a todos!

Pedro apretó los puños.

—No fue tu culpa.

Fue Aldric.

Fue la grieta.

Fue— —¡Fui yo!

—interrumpió Pierina, con la voz quebrada—.

Fui yo.

Y si me quedo… si sigo acá… si sigo con vos… voy a matarte.

Pedro sintió que algo dentro de él se rompía.

No por miedo.

Por dolor.

—Pierina… —susurró—.

No digas eso.

Ella retrocedió un paso.

Luego otro.

Como si necesitara distancia para poder respirar.

—Tengo que irme.

Pedro sintió que el mundo se le desmoronaba.

—No.

—Sí —dijo ella, con la voz temblorosa pero firme—.

Si me quedo, los pongo en peligro.

A vos.

A Liora.

A la manada.

A todos.

No puedo… no puedo vivir sabiendo que soy una amenaza para quienes amo.

Pedro dio un paso hacia ella.

—No sos una amenaza.

Sos mi luna.

Pierina cerró los ojos, como si esas palabras la lastimaran.

—Justamente por eso tengo que irme.

El Alfa que se quiebra Pedro sintió que la rabia y el miedo se mezclaban dentro de él como un veneno.

—No voy a dejar que te vayas —dijo, con la voz baja, peligrosa—.

No después de todo lo que pasamos.

No después de sacarte de la grieta.

No después de casi perderte.

Pierina lo miró con lágrimas nuevas.

—No podés detenerme.

Pedro apretó los dientes.

—¿Querés apostar?

Pierina dio un paso atrás.

—Pedro… no me obligues a lastimarte.

Él sintió un golpe en el pecho.

No físico.

Emocional.

Devastador.

—¿Eso pensás?

—susurró—.

¿Que te tendría miedo?

Pierina negó.

—No.

Sé que no me tenés miedo.

Ese es el problema.

No ves el peligro.

No ves lo que soy.

No ves lo que puedo hacerte.

Pedro avanzó un paso.

—Veo exactamente lo que sos.

Sos la mujer que amo.

Sos la Luna Dorada.

Sos la que sobrevivió a la grieta.

Sos la que enfrentó a Aldric.

Sos la que me eligió a mí cuando podía haber elegido a cualquiera.

Pierina tembló.

—No sé si te elegí.

Pedro sintió un dolor punzante en el pecho.

—¿Qué estás diciendo?

Pierina bajó la mirada.

—No sé si fue elección… o destino.

No sé si fue amor… o magia.

No sé si fue mío… o de la luna.

Pedro sintió que el aire se volvía más pesado.

—Pierina… Ella levantó la mirada.

Sus ojos brillaban con un dorado tenue.

—Tengo miedo de que lo que siento por vos no sea mío.

Y tengo miedo de que lo que siento… te mate.

Pedro negó con fuerza.

—No voy a dejarte ir.

Pierina respiró hondo.

—Entonces voy a tener que irme igual.

Liora interviene Liora se despertó de golpe, como si hubiera sentido la tensión en el aire.

Se incorporó, apoyándose en un tronco.

—¿Qué está pasando?

Pierina se volvió hacia ella.

—Me voy.

Liora frunció el ceño.

—No.

No podés irte sola.

No en este estado.

No con la marca así.

Pierina se tocó el vientre.

La marca ardía roja.

Como un presagio.

—No puedo quedarme.

Los pongo en peligro.

Liora la observó con una mezcla de tristeza y comprensión.

—Pierina… tu magia está inestable.

Sí.

Pero irte sola no va a estabilizarla.

Va a empeorarla.

Pierina negó.

—No puedo quedarme cerca de ellos.

No después de lo que vi.

Pedro dio un paso hacia Liora.

—Decile que no puede irse.

Liora lo miró con dureza.

—No puedo decirle eso.

No después de lo que vivió en la grieta.

No después de lo que vio.

Pedro sintió que la rabia lo consumía.

—¡Entonces decime qué hago!

¡Decime cómo la protejo!

Liora lo miró con una tristeza profunda.

—A veces, proteger a alguien significa dejarlo ir.

Pedro sintió que el mundo se le partía en dos.

—No.

No voy a aceptarlo.

Pierina lo miró con lágrimas silenciosas.

—Pedro… por favor… dejame ir.

La decisión que rompe Pedro se acercó a ella.

La tomó del rostro.

La miró como si quisiera memorizar cada detalle.

—Si te vas… —susurró—.

No sé si voy a sobrevivir.

Pierina apoyó su frente contra la de él.

—Si me quedo… no sé si alguien vas a sobrevivir.

Pedro cerró los ojos.

Una lágrima cayó.

La primera que Pierina le veía.

—No te vayas… Pierina lo besó.

Suave.

Doloroso.

Final.

—Tengo que hacerlo.

Pedro la sostuvo como si el mundo dependiera de ese abrazo.

—Volvé —susurró—.

Prometeme que vas a volver.

Pierina tembló.

—No puedo prometer eso.

Pedro sintió que el corazón se le rompía.

—Entonces prometeme que vas a vivir.

Pierina lo miró.

Y asintió.

—Eso sí puedo prometerlo.

Y se apartó.

Un paso.

Otro.

Otro.

Pedro insistió.

No podía.

No debía.

Pero cuando ella se dio vuelta para sentrase lejos de él , Pedro dijo algo que la detuvo.

—Si te vas te voy a encontrar.

No importa dónde vayas.

No importa cuánto corras.

No importa quién te reclame.

Te voy a encontrar.

Y vamos a estar juntos.

Pierina cerró los ojos.

Se dejó caer sobre el suelo.

Se acomodó lo mejor que pudo y sin mediar palabras, dejó que el cansancio la venciera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo