Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Hija del Enemigo: Linaje Prohibido - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Hija del Enemigo: Linaje Prohibido
  3. Capítulo 11 - 11 Capítulo 10
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: Capítulo 10 11: Capítulo 10 Había sido demasiado bueno para ser verdad.

La fémina se llevó el pañuelo a la nariz, negándose a volver a pensar en cosas positivas de esa gente porque todo era mentira.

—¡Muchas felicidades, querida nuera!

Mikhail Reznikov apareció junto a ella, dándole una suave palmada en el hombro, mientras sostenía una copa con champaña.

—Espero muy pronto me conviertas en abuelo—, dijo, sonriendo.

A su lado estaban dos de sus mejores hombres bebiendo con él.

Pero ella sabía que no era un simple comentario, sino más bien una orden.

—Por supuesto, señor Reznikov—se vio obligada a sonreírle.

—Ya está lista la mejor recámara nupcial para ustedes—le guiñó el ojo—.

Para que comiencen a buscar a mi nieto esta misma noche.

Annelise se tensó, pero supo mantener la calma.

—Tienes unos rasgos muy hermosos—continuó diciendo Mikhail y se aventuró a agarrarla de la barbilla para observar bien su rostro—.

Tus ojos son color caramelo, tu piel tan suave y con finas pecas en la nariz, el cabello de un color casi inexplicable… —su indecente mirada bajó por todo su cuerpo y le dio un sorbo a su copa—, y Aleksei será quien juzgue si el resto de tu cuerpo es igual de exquisito que tu rostro de muñeca, Nadia Zaytsev, pero por lo que puedo ver en la superficie, tus rasgos serán una excelente combinación de genes para mi futuro nieto.

—Mi cabello es café dorado—le corrigió con una sonrisa dócil.

Entonces Mikhail tiró de uno de sus mechones hacia atrás, moviendo la cabeza de Annelise en un ángulo incómodo en el que él aprovechó a colocarle la palma de su mano en el cuello y cerrarla a su alrededor, sobresaltándola.

Ella parpadeó, haciendo lo posible para que el miedo que comenzó a sentir no se notara en su mirada.

De pronto se inclinó lo suficiente para quedar a la altura de su oreja y con voz extremadamente baja para que solo ella pudiera escucharlo, dijo: —Más te vale que logres satisfacer a mi hijo y darme un nieto lo más pronto posible, porque no estás aquí para jugar a los romances ni a las princesas.

Y si te niegas, no será mi hijo quien te embarace, sino yo y yo no me voy con tonterías.

Sus palabras, filosas como cristal y frías como el hielo, la dejaron inmóvil y horrorizada.

Era la primera vez que sentía un verdadero terror hasta los huesos.

La mirada grisácea de ese hombre infundía poder y miedo, similar al de su propio padre, pero con la diferencia de que este ruso estaba más loco.

La liberó de su agarre y ella por fin pudo respirar, sintiéndose como un gusano.

Mikhail Reznikov era un hombre imponente, atractivo e incluso en sus años de madurez, pero no iba a tolerar ser burlada por alguien como él.

Prefería mil veces dejar que su hijo Aleksei fuese quien le pusiera las manos encima que ese asqueroso capo ruso.

Aquella confrontación le provocó vértigo y se puso de pie, tambaleándose.

Tuvo que agarrarse de la silla y aferrarse al saco de Aleksei para no vomitar y morir de frío al mismo tiempo, bajo el escrutinio de Mikhail.

Tragó saliva y se dio a la tarea de abandonar el salón e ir directamente a la habitación para refugiarse en su soledad, cuando de pronto sintió la mano de alguien sobre su brazo.

Instintivamente se tensó, pensó en forcejear, pero si se trataba de Mikhail, estaría perdida, así que se volvió hacia la persona que la había tocado y su instinto de supervivencia se redujo un poco al ver a Aleksei Reznikov con el ceño fruncido, sosteniendo su abrigo en las manos.

—¿A dónde vas?

—A quitarme el vestido.

Muero de frío y no me siento muy bien.

Él la observó con inquietud, tratando de descifrar la mentira en sus palabras y gestos.

—Parece que estás siendo sincera por primera vez—dedujo, poniéndole el abrigo sobre el saco a Annelise—.

Vamos, ya no dormirás más en ese dormitorio asqueroso.

—Tu padre me comentó que nos prepararon una recámara nupcial—susurró ella, comenzando a caminar con Aleksei a su lado.

Ahora él iba a ser su escudo entre Mikhail y ella, puesto que ya no lo sentía tan molesto ni peligroso en comparación a su padre, que claramente le había dicho que si no le daba un nieto pronto o satisfacía a su hijo, él sería quien la embarazaría.

De solo imaginar semejante monstruosidad, se estremeció.

Aleksei la llevó dos pisos más arriba en dirección a su nueva recámara, siendo consciente de que los criados y hombres armados no dejaban de observarlos con atención.

—¿Qué tan normal es que tu gente no deje de mirarme como un maldito bicho raro?

—espetó ella con los nervios de punta.

—Más normal de lo que te imaginas.

Nunca habían visto que trajera a una chica a la mansión y mucho menos para casarse conmigo.

—Seguro pensaban que te gustaban los hombres.

—Nunca dije que ellos jamás me vieron con mujeres—puntualizó, mirándola con desdén—.

Me refiero a casarme.

Todos conocen muy bien que soy y lo que me gusta, pero en sus mentes retrógradas jamás pensaron verme casándome y en tan poco tiempo de conocerte.

—¿Ellos van a respetarme como tu esposa o me seguirán mirando como a un gusano?

—masculló.

—Depende de lo que estés dispuesta a proyectar—gruñó, deteniéndose frente a una puerta de roble de doble hoja—.

Bienvenida a tus nuevos aposentos.

Aleksei Reznikov empujó ambas puertas con fuerza y Annelise entornó los ojos al ver semejante habitación nupcial.

Mikhail no había mentido sobre la mejor recámara nupcial.

Incluso para ella, que sabía lo que era vivir con lujos, podía darse el lujo de aceptar que aquella habitación era impresionante.

Dio un paso al interior y él cerró detrás de sí, para situarse a su lado a observar su nuevo sitio que compartirían a partir de esa noche.

Las paredes eran de un suave color salmón, y la estancia completa era de estilo minimalista, y sofisticado.

La enorme cama king size tenía pétalos de rosas rojas formando un corazón ridículo y el camino de pétalos comenzaba desde la entrada.

—Solo por esta noche—dijo Aleksei, quitándose la corbata con desgana, puesto que el saco aún lo tenía puesto Annelise—, como ya te había dicho, dejaré que descanses, porque casarse no es algo que se hace todos los días y también porque hace un rato me masturbé viendo algunos vídeos en mi habitación y no me apetece nada, más que dormir.

Annelise arrugó la nariz ante su declaración y se quitó el abrigo y el saco.

Se quitó las zapatillas y en cuanto sus pies desnudos tocaron los pétalos, se le erizó la piel.

Había olvidado un detalle.

Ella era alérgica a las rosas.

A todas.

Y aunque se retiró a tiempo, su piel ya había hecho contacto con muchos pétalos.

—Maldición.

Aleksei, que ya se había lanzado a la cama y se hallaba quitando la camisa, volteó a verla.

—¿Qué?

—Soy alérgica a las rosas… Annelise alzó el vestido a la altura de las rodillas y Aleksei entornó los ojos al ver cómo sus pies habían incrementado su tamaño y parecían dos toronjas enrojecidas con erupciones desagradables.

—¿A quién carajos le da alergia las rosas?

—bramó Aleksei, impresionado.

—¡Saca todos los pétalos, ahora!

—ahogó un grito ella, sintiendo como la alergia iba subiendo por sus tobillos.

Desde los diez años cuando por accidente cayó sobre un rosal en la casa de un amigo de su padre mientras huía de un perro que quería morderla y estuvo a nada de morir porque se hinchó como globo, llegando al grado que hasta la garganta se le cerró, le provocó un miedo absurdo a las rosas.

Y en el hospital determinaron que ella era alérgica a todas las rosas, pero únicamente esa alergia salía cuando se hallaba en una situación de estrés.

Y se había repetido la situación de máximo estrés, porque de no estar estresada, podía tocar las rosas sin generarle daño.

Aleksei salió de la recámara y con voz gutural ordenó a todos los criados a sacar los pétalos sin dejar ninguno a la vista.

Ella se sentó al borde la cama con la respiración agitada, viendo como ahora sus pantorrillas estaban hinchadas y rojas.

—¿Con qué se te va la alergia?

—preguntó él, alterado.

Annelise meneó la cabeza en negación.

—No tengo idea.

Cuando ocurrió esto por primera vez fue a los diez años y me llevaron al hospital—jadeó, sintiendo mucha presión en los pies.

Él se rascó la cabeza con fastidio.

—Iré por el doctor, aguarda aquí.

Diez minutos después, un hombre de aspecto cansado entró a la recámara con su maletín y se arrodilló frente a ella para verificar la alergia.

—¿Alergia a las rosas?

—le preguntó el doctor, incrédulo.

Ella asintió—.

Bien, pero estas erupciones son más por estrés y la hinchazón tal vez sí sea por los pétalos.

—¿Y cómo se le puede quitar?

—preguntó Aleksei, preocupado.

—Simplemente que no se someta a estrés y eso es todo—respondió el doctor, mirando con severidad a Aleksei.

Entonces el joven heredero se echó a reír con mezquindad.

Annelise suspiró, abrumada.

—Claro que sí, la tendré como una reina, ahora puedes marcharte—siseó Aleksei con sarcasmo, echando a empujones al doctor.

En cuanto estuvieron nuevamente a solas, él se volvió hacia ella con los ojos puestos en su alergia, la cual ya iba disminuyendo prolongadamente.

—Estrés.

¿Estás estresada o simplemente tienes miedo de que abuse sexualmente de ti esta noche?

—inquirió, ladeando la cabeza con una sonrisa estúpida en los labios—.

Porque recuerda que te dije que no tengo ganas esta noche de tocarte ni intentar nada.

Ella lo miró con desprecio.

—Pero mañana sí—le advirtió, acercándose a ella con arrogancia—.

Y no habrá alergia ni poder humano que evite que seas mía en esa cama y en cualquier parte que yo desee.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo