INVENCIBLE: ESCAPA DE VILTRUM - Capítulo 46
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Capítulo 46: CAPITULO 46:
Varnak-Sul, sosteniendo su costado con una mano, usó su otra mano y la lanzó con todas sus fuerzas contra otro escuadrón. El cadáver de su líder, a velocidades imposibles, pareció desintegrarse, no antes de haberse colisionado con estos, matando al impacto a uno de ellos.
Los demás, completamente estupefactos, apenas pudieron reaccionar cuando una mano plana cortó a la mitad a otro de los suyos. La explosión secundaria de la energía inestable barrió a los dos restantes.
Cuatro mas fueron asesinados bajo las manos de Varnak-Sul, quien, para él, no eran mas que barros capaces de hablar y desafiarlo.
Entonces, tuvo que atravesar una Columna de millones de lanzas compactas, lo cual había sido un error. Pues al ver que seguirían muriendo mucho antes de completar la misión al estar separados, los lanters restantes usaron el sacrificio de aquellos cuatro para alejarse y reagruparse, entonces lanzar un ataque camuflado.
Pues entre aquellas millones de lanzas, perfectamente agrupadas, también habían haces de rayos perforadores.
Un haz tocó el hombro izquierdo del general, solo había sido un roce, pero había sido suficiente.
Varnak-Sul sintió como su brazo perdía fuerza, mientras sentía sus huesos de la clavícula ser casi atomizado por aquel rayo.
Esta cosa, de alguna manera, hacía lo que fuerzas o energías eran incapaces de hacer en los viltrumitas, desestabilizar sus átomos, anulando la unión que entrelazaba su materia orgánica.
Era, para Varnak-Sul, sencillamente ridículo.
Miró su hombro y vio la carne desgarrada, probablemente sería casi imposible regenerarse con taños tan problemáticos como estos.
No pudo seguir avanzando hacia el grupo organizado de lanthers, quienes encontraron la manera de ponerse al día con el viltrumita, aunque hubieran perdido gente para su cometido, al menos sentían que tenían la certeza de vengarlos.
Varnak-Sul maldijo en sus adentros, sin negarse a mantenerse a la defensiva contra seres inferiores.
Desapareció en un borrón de aceleración que pareció desplazar el espacio mismo.
Sin embargo, los millones de lanzas de luz parecían querer engullirlo, lo que había empezado a pasarle factura. Se vio obligado a evitar el contacto físico con cada una de aquellas lanzas, saliendo del alcance de los mismos, no por que no pudiera destrozarlas por su cuenta, sino por la posibilidad del rayo perforador camuflado entre las construcciones. Una sola en algún punto vital, y su posibilidad de morir aumentaría.
Su hombro izquierdo colgaba inútil, estaba en su posición, presionando su torso perforado por el encogimiento de los músculos y su propia fuerza de voluntad.
Trató de calcular la manera la trayectoria que debía de realizar para llegar hacia el equipo restante de aquellos seres, incluso consideró la posibilidad de usar un equipo reducido de Venatici para interceptarlos.
Pero sería inviable, porque los sabuesos no podían absorber aquella energía extraña. Entonces, solo serviría para llevarlos al matadero, por lo que no era practico.
Así que obligó a seguir pensando en una solución.
Sin embargo, a medida que su desvío y escape empezaba a flaquear, siendo rozado una vez mas, esta vez en un muslo, entendió que muy probablemente no saldría vivo de aquella redada, de esas cucarachas con juguetes molestos.
Pero no le importó, de hecho, lo aceptó muy fácilmente. El era Varnak-Sul, el general Varnak-Sul.
No, el era más, el era gloria para el imperio.
Varnak-Sul aunque temporalmente degradado, era General de División de Clase 12, Comandante en Jefe del Frente Estratégico del Sector Luminus, Supervisor de la Flota Colonial de Vanguardia del Gran Regente, Oficial Superior de Logística y Defensa astro táctica, Responsable de la Reconfiguración Táctica de Fuerzas Subyugadas, y las fuerzas coloniales, Acreedor de Seis Campañas de Pacificación en el Cuadrante Drakonis, condecorado póstumamente por su linaje berserker, y actualmente, glorioso y orgulloso comandante de sacrificio de la Carne de Cañón de Vanguardia bajo las órdenes directas del Gran Regente Thragg.
¿Qué mejor gloria que una muerte digna de ser registrado en los propios anales de la historia imperial?
Su vida, desde el minuto uno de su existencia, siempre fue por la prosperidad y el crecimiento del imperio. Y hoy, en lo que consideró sería sus últimos momentos de vida, había decidido dar el paso del sacrificio a fin de arrancar los corazones de sus molestos, asquerosos, inferiores y despreciables enemigos, amenaza a erradicar para la seguridad absoluta del imperio.
Varnak-Sul se preparó para morir.
Serró los puños, dejó de sostener sus heridas, y su cuerpo se tensó. Daría el ultimo impulso hasta desfallecer.
Pero aquel momento glorioso en el que redimiría su fracaso en asegurar los intereses del imperio, en el que sería martirizado como otros héroes imperiales antes que el, nunca llegó.
Para cuando se había enfocado mas para saber que había pasado, aconteció que, alguien había evaporizado a mas de 10 lanthers en tan solo un instante.
Varnak-Sul pudo reconocerlo. Se trataba de uno de los guardias del regente, el asiano, el berserker más longevo del imperio.
Fue tan veloz y letal que Varnak-Sul no fue capas de captarlo a tiempo. La diferencia de poder fue evidente.
Era calvo, y parecía tener el doble de músculos que incluso el mismo regente. su mandíbula era cuadrada y sus ojos, negros como el vacío del espacio ahora internalizado, parecía carecer de cualquier iris.
Varnak-Sul reconocía su nombre, como todo los demás viltrumitas y colonos. Era la perdición, el final, la desesperación de civilizaciones, la extinción de la existencia hecho carne. era el gran pretoriano, el custodio primero, conquest.