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INVENCIBLE: ESCAPA DE VILTRUM - Capítulo 9

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9: CAPITULO 9: 9: CAPITULO 9: A korr le había costado, por no decir que, se había arriesgado, lograr su cometido, uno solo en particular.

Encontrar a la raza con la tecnología adecuada para imprimir lo que deseaba fue un reto, y hacerlo sin la vigilancia de vorath fue aún más complicado.

Pero he aquí, en sus manos, el único tesoro que podría mantener como suyo.

Y con dicho tesoro, se sentó bajo el atardecer de la ciudad, en la parte más alta de su casa fortaleza.

pensó por unos instantes y luego… solo decidió proseguir con lo que estaba a punto de cometer a estancias de las amenazas de su impugno padre.

De todos modos, había sido lo suficientemente rebelde desde hacía un tiempo, ¿Qué otras maldiciones caerían sobre el por parte de su despreciable progenitor, por portar un diario negro con algunos cuantos bolígrafos?

Así abrió la portada, colocó el bolígrafo en la primera mano y luego, empezó a escribir lo primero que se le vino a la mente.

“Entonces… este es el año 4203 después de argal.

Bueno, este es el Jesús de este mundo, aunque probablemente careciera de amor alguno, mucho menos a cualquier otra raza.

Hasta el momento tengo algo más de media orbita.

Como unos 6 ciclos y unos cuantos segmentos.

En una vida, esto se traduciría a seis años y cuatro meses.

Bueno.

supongo que esto es un diario, y estoy escribiendo y registrando… todo, no me queda de otra.

Nunca pensé que haría esto.

Odio escribir, siento que es una perdida de tiempo.

Ahora el tiempo me sobra, suficiente para ver civilizaciones humanas nacer y caer.

Pero me estoy desviando.

Ahora que estoy experimentando esta locura de una segunda vida, en otro cuerpo, en otro mundo.

Solo puedo decir, mi situación es una bastante jodida, siendo honesto.

Bien.

Si alguna vez esto se pierde o lees mi diario, me presento, me llamo Korr-Add.

O al menos, ese es el nombre que me dieron en esta vida.

Bueno.

No se si quiera que demonios estoy tratando de escribir.

No soy mas que un anciano de 54 años de existencia, en el cuerpo de un niño, un niño alienígena.

Todo esto me está resultando complicado de aceptar.

Actualmente estoy atrapado en un planeta donde aparentemente, todos pueden volar, romper montañas con los puños y sobrevivir a bombas nucleares o en el espacio como si nada, yo incluido, con el tiempo, por supuesto.

Es como estar en el planeta del tipo de azul de capa roja y S en el pecho, pero sin kriptonita.

Quiero decir, es una completa pesadilla desde cualquier perspectiva, si vemos el asunto desde cómo están las cosas actualmente por aquí, en el planeta viltrum.

Viltrum es impresionante, fascinante, pero peligroso, no por el planeta, sino por sus habitantes predominantes.

Para que entiendas lo que trato de decirte, primero debemos de entender algunos términos académicos que en otra vida, determinaron ciertos acontecimientos que marcaron el curso de lo que fue la sociedad moderna de la tierra, los humanos, para ser mas específicos.

Primera palabra.

totalitarismo.

Si no lo entiendes, no te preocupes, voy a resumirte de que va esta definición y su significado.

En términos simples, el totalitarismo es lo que se le puede conocer como sistema político, en el que el Estado busca eliminar toda distinción entre lo público y lo privado, ejerciendo un control absoluto sobre todos los aspectos de su sociedad.

Su economía, su cultura, su censo poblacional e incluso la propia individualidad de la persona.

Ojo, no lo confundas con la sumisión política del autoritarismo.

El totalitarismo aspira a una movilización activa de la población para ejercer una transformación radical de la sociedad según una ideología excluyente”.

“joven señor korr-add, su padre lo espera en la sala”.

La punta del bolígrafo corrió una línea de manera burda.

Los pensamientos de korr se detuvieron en aquel momento, mientras serraba el cuaderno en mano, junto con sus mas profundos pensamientos.

El chico miró en dirección hacia la voz monótona que lo había encontrado.

Allí, levitando a unos cuantos metros de su dirección, se encontraba un robot operado por inteligencia artificial.

Había despresio en los ojos del chico, tanto así que agradecía en su interior que aquella cosa verdaderamente no tuviera sentimientos.

Por un momento quiso serrar su pequeño puño envuelto en vendas y arremeter con aquella cosa.

Pero no lo hizo.

Aquel robot se parecía tanto a ella, a syra-vel, que fue indignante.

Le dolió el corazón la simple presencia de tal aparato, y fue mas cruel el hecho de que su propio padre tomara la decisión de asignarle el dispositivo día y noche, exactamente con las mismas características de su difunta nana.

Aquel simple detalle le dolía el alma, y vorath lo sabía más que nadie, quien había hecho énfasis en aquel detalle, como una buena manera de disciplinar a su hijo.

Esto era inhumano.

“joven señor”.

“ya te escuché, maldita sea”.

Korr le interrumpió.

Levantó vuelo, y se alejó de la inteligencia artificial el cual claramente había decidido seguirlo, como un fantasma en pena que buscaba atormentarlo.

Su padre no imaginaba cuanto verdaderamente lo hacía.

Verla en todo momento solo le revivía aquellos últimos momentos de syra-vel, su cabeza rodando a una esquina, su sangre manchando sus botas, sin que pudiera hacer absolutamente nada.

Las heridas, tanto las infligidas por golpear algo indestructible como el cuerpo de su padre, así como también las que su padre le había infringido a el, estaban completamente sanados, aunque una gran gaza parchaba su mejilla derecha, y sus manos permanecían vendados.

A pesar de la gran capacidad de viltrum para borrar heridas como las que presentó un tiempo atrás, su padre le había negado el acceso a dichos procedimientos médicos y en su lugar, dejó que la naturaleza biológica de su cuerpo, ahora despertado, hiciera el trabajo.

Su cuerpo se empujó así mismo hacia el vacío.

Sin embargo, la sensación de la gravedad, aquel hormigueo que recorría el estómago, junto con aquella sensación de ser atraído hacia abajo, nunca se registró en el cuerpo de korr.

Tampoco pudo explicar con palabras como era capaz de decidir a qué dirección tomar dentro de su campo espacial, es decir, su alrededor.

Solo estaba allí, solo pasaba, como cuando simplemente aspirabas aire al respirar.

La corriente densa de la brisa golpeó su rostro, y su cabello revoloteó a su alrededor, mientras sus oídos zumbaban por las corrientes.

Con un perfecto balanceo rotacional, Korr descendía en espiral alrededor de la fortaleza que llamaba hogar, mientras su oído interno, prácticamente hacía todo el trabajo.

¿Cómo se siente volar?

Korr lo pensó por un momento, pero solo pudo llegar a una conclusión.

Imagina estar equilibrándote en un solo pie.

Así se sentía, la diferencia era que se apoyaba de forma omnidireccional, si algo como eso tuviera sentido.

Dejando de ignorar todo lo que estaba debajo de él, notó como la ciudad se extendía como un pentagrama circular, con tres torres adornando la parte superior, la central, y la parte inferior de la misma, intercaladas en forma hexagonal.

Una esfera daison magnética levitaba en el cielo, de tal manera que servía como base de aterrizaje y despliegue de las naves espaciales locales.

Sin embargo, la verdadera maravilla de aquella manera en como estaba colocado todo era que, en cierto punto del día, el sol reflejaba una colosal sombra que formaba el símbolo del imperio, vista desde la estratosfera.

Todo aquí era demasiado perfecto, demasiado viltrumita.

Por no decir que todos los habitantes, viltrumitas, surcaban el cielo con un orden casi matemático.

Era inconfundible el hecho de que estaba presenciando una vista sobre la forma de desplazamiento por parte de los viltrumitas, generando un trafico que hacía una sinergia sin precedentes con la ciudad.

El tráfico se disponía de un conjunto de rutas organizadas por espacios de vuelo por cada rango de altura y velocidad.

los guerreros de alto rango surcaban las corrientes superiores sin restricciones, mientras los ciudadanos clase por debajo del top 20, todos con funciones de supervisión o cualquier otro puesto en viltrum, volaban en corredores concéntricos inferiores.

No había necesidad de semáforos.

Aunque si existían otras formas de transporte, solo eran para las razas de segunda clase, los esclavos de viltrum.

Eran diversas, muchos con un ligero parentesco en fisiología y apariencia, pero completamente diferentes.

Korr chasqueó la lengua, decidiendo no pensar en ello, no pensar en syra-vel.

Siguió desplazándose hasta mas abajo, en el nivel inferior de la fortaleza.

Pasó junto a las ventanas de otros vástagos de la élite que poco le importó conocer.

Desde la muerte de syra-vel, se le dio múltiples oportunidades de tener amigos de su edad.

Sin embargo, no tenía el deseo de hacerlo, no quería nada, solo quería estar solo y reflexionar.

El color de la fortaleza le molestaba.

Cuando odiaba tener que ver este intento de monolito, y reprimirse todo lo posible para no arribar contra estos hasta pintarlos con todo lo que tenía reprimido en su interior, su dolor.

Pensó que podría soportar mas que eso, pero inesperadamente, se dio cuenta que se encontraba indefenso, a tal punto de que sentía el como este mundo parecía querer empezar a arrebatar su esencia, empezando con el color.

Korr ajustó su trayectoria, calculando el ángulo de aproximación al hueco que servía de entrada principal.

Tan pronto como ingresó, sus pies tocaron el suelo del gran vestíbulo en un susurro suave.

El silencioso eco de su aterrizaje se extendió por toda la estancia.

En el fondo, solo un atisbo de lo que provocó lo inevitable se encontraba colgado de fondo.

De todo lo que se le fue condenado, solo un objeto pudo sobrevivir.

Fue aquel mural, el mural de la jodida zebra que se negaba a observar directamente, por temor a lo que pueda provocar en él, el ver la única cosa en común con su nana fallecida, no.

Asesinada.

En el extremo opuesto de la sala, una figura levitaba a medio metro del suelo, irónicamente, observando con interés aquel mural, con sus brazos cruzados sobre el pecho.

Vorath ni siquiera se dio la vuelta para ver a su hijo.

Solo estaba allí, en silencio.

El general vestía su uniforme de campaña, el blanco interrumpido por las tres barras que atravesaban su pecho con honor.

Sin embargo, sabía lo que debía de hacer, por que no tenía mas remedio que morder el polvo y soportar, por ahora, hasta que un día, un día.

Korr avanzó tres pasos y detuvo su avance con la rigidez de un autómata programado para la obediencia.

Su mano derecha se cerró en un puño y ascendió hasta el centro de su pecho, donde su corazón latía con una furia, furia que exigía venganza.

“Por la gloria de Argal, este nato saluda al gran general”.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Fan_lecturas Si te está gustando la historia, apóyame accediendo a este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=jZUoxyEqRj4&list=PLCn2wcmlqXiZRxnUNH2pABzJTGURwIr4a Tu like y tu comentario me ayudan muchísimo a seguir subiendo capítulos.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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