Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Invocando a la espada sagrada - Capítulo 337

  1. Inicio
  2. Invocando a la espada sagrada
  3. Capítulo 337 - 337 Capítulo 337 Comienzo De Una Extorsión 1
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

337: Capítulo 337: Comienzo De Una Extorsión (1) 337: Capítulo 337: Comienzo De Una Extorsión (1) Editor: Nyoi-Bo Studio Waltz contuvo la furia que ardía dentro de su mente para que no explotara.

Se dio cuenta de que había subestimado a ese joven, y que nunca esperó que supiese tantos detalles sobre él.

Rhode no solo sabía sobre «Lágrimas de Pena», sino que también sabía que tenía un hijo.

Waltz siempre había protegido a su hijo porque sabía que tenía muchos enemigos.

Pero nunca esperó que lo pusieran en jaque.

«¿Quién es este hombre exactamente?

Según mi información, viene de la Pradera Este, pero, ¿no era que esos vejestorios nunca se preocupaban por el resto del mundo?» Sin embargo, ese no era el momento para hacerse preguntas.

Waltz se llevó la mano a la cintura, tomó una daga y se la arrojó a Rhode.

Este la tomó y la inspeccionó.

A simple vista, esa daga corta no era nada fuera de lo común.

Se veía muy sencilla y, definitivamente, no parecía ser un arma mágica increíble.

Además, había una capa de polvo sobre ella, como si fuese un artículo poco atractivo de una tienda de armas.

Sin embargo, por su diseño simple y su empuñadura única, Rhode la identificó como la auténtica «Lágrimas de Pena».

La leyenda decía que esa daga corta fue el arma de un ladrón legendario, y que se llamaba «Muerte» porque todos a los que cortaba terminaban muertos.

Pero un día, el ladrón hirió con la daga a la mujer que amaba por accidente mientras escapaba de sus enemigos.

Como no podía curar maldiciones, solo pudo verla morir mientras su sangre fresca fluía en sus brazos.

Más tarde, el ladrón selló la daga corta y la rebautizó como «Lágrimas de Pena».

Sin embargo, a Rhode no le importaba el pasado en absoluto.

Puso la daga corta sobre la mesa.

El efecto de la maldición de esa daga mágica era como el señuelo del diablo.

Todos los guerreros sabían que sería un gran impacto tener una forma de infligir daño permanente que no se podía curar.

Por supuesto, no sabían que también era un arma de doble filo.

Sin embargo, la enorme satisfacción y gloria que sentían al pensar que sus enemigos se pondrían pálidos después de ver esa arma era demasiado tentadora.

El señuelo del diablo.

Rhode resopló al ver la daga corta.

Luego, hizo un movimiento con su brazo.

La Espada Carmesí surgió como un relámpago rojo, cortando la daga por el centro, y dividiendo la mesa en dos en un instante.

Un poderoso torbellino se levantó por el impacto y empujó a los mercenarios hacia atrás.

«Qué hombre tan aterrador».

Waltz se quedó boquiabierto.

En base a ese ataque, descubrió que el poder de Rhode no se había debilitado por la batalla que tuvo con Barter.

La daga rota cayó al suelo y liberó la niebla negra de la maldición, que flotó en el aire y emitió gritos penetrantes antes de desaparecer.

Rhode miró los restos, envainó su espada y se comunicó con Celia.

Poco después, ella le dio buenas noticias: la herida incurable de Christie se había recuperado completamente y había caído en un sueño profundo.

Solo necesitaría una noche de descanso para recuperarse por completo.

—Ya puede devolverme a mi hijo —dijo Waltz con tristeza mientras lo miraba.

Si su hijo no estuviese en las manos de Rhode, habría corrido y acabado con él.

—Por supuesto —contestó Rhode sonriéndole a Waltz y levantó un dedo—.

Mis hombres le enviarán un mensaje después de que me vaya y le indicarán el lugar correcto.

Le recomiendo que no se le ocurra hacer nada raro; si no, no le podré garantizar que no suceda nada más, Sr.

Waltz.

Como ya ha hecho un gran sacrificio, seguramente no querrá que hayan sido en vano.

—Lo que quiere decir es… Waltz apretó los dientes, pero no se le ocurrió ninguna solución.

Aunque Rhode era joven, parecía tener experiencia en ese tipo de cosas.

No podía ver ningún signo de pánico, incertidumbre o conflictos de conciencia moral en su rostro.

Era como si haber secuestrado a alguien no fuese algo que le preocupara o que tuviese en cuenta.

De hecho, eso era cierto, porque en el juego, a los jugadores no les importaba hacer lo correcto.

Hacían cualquier cosa con tal de conseguir equipo poderoso, una gran cantidad de dinero, técnicas fuertes o experiencia.

Salvar el mundo, asesinar, incendiar, secuestrar, chantajear; todo era muy fácil para un jugador veterano como Rhode.

En ese momento, Rhode no pareció tener más interés en continuar su conversación.

Se despidió de Waltz con un gesto y salió de la taberna.

—¡Maldición!

Waltz le dio un puñetazo a la pared.

No solo no había logrado conseguir los beneficios que esperaba, sino que también había perdido el tesoro de su familia.

«¡Ese maldito bastardo!» «¡Bum!» En ese momento, estallaron fuegos artificiales color escarlata sobre un almacén cercano.

Waltz corrió hacia la ventana y luego, comandó a sus mercenarios.

—¡Vengan!

¡Síganme!

Rhode estaba escondido en las sombras, esperando a que Waltz y sus hombres abandonaran el área.

Entonces salió y puso una expresión desdeñosa.

En ese momento, saltó una figura delgada.

—¡Maestro!

¿Cómo va todo?

—Todo va bien —respondió Rhode frunciendo el ceño Gillian entrecerró los ojos y mostró una sonrisa.

—¡Ese es mi maestro!

Pero, ¿está seguro?

Podríamos usar esta carnada en nuestras manos para hacer que se retiren de la competencia.

De esa forma, esos idiotas se pondrían furiosos, ¿cierto?

—No creo que sea una buena idea —la contradijo Rhode negando con la cabeza.

Ya había pensado en esa posibilidad, pero estaba seguro que Waltz no era una persona tan sencilla como Barter.

Incluso si Rhode lograse que Waltz abandonara la competencia, definitivamente buscaría una oportunidad para vengarse, tal y como había ocurrido ese día.

Rhode nunca permitiría que sucediese algo así porque estaba seguro que Waltz estaba lleno de rabia, y que la iba a liberar en la final de la competencia.

Sin importar cuánto tratara de contenerse, posiblemente lucharía con Rhode hasta la muerte.

Eso era lo que Rhode anticipaba.

Como Waltz hirió a sus hombres, tenía que pagar el precio.

Además, como ambos ya se habían peleado, entonces no tenía sentido que siguiera viviendo.

Rhode se detuvo en un callejón oscuro.

El viejo Walker, que se escondía bajo un manto negro, estaba en la sombra del último almacén.

Miró a su alrededor para asegurarse de que no había moros en la costa y se acercó a Rhode.

—Oye chico, ¿qué pasó exactamente?

Escuché que nos tendieron una emboscada.

Fui a buscarte a la base y esa señorita ángel me dirigió hasta aquí.

¿Qué pasó?

¿Quién tendría las agallas para empezar una pelea en la Ciudad Dorada?

¿Acaso ya no quieren vivir?

—Escucha, viejo Walker.

No te llamé para escuchar tus aburridas quejas —interrumpió Rhode.

Entonces, le hizo una seña para que se inclinara—.

Te llamé por una misión importante… Rhode comenzó a susurrarle al oído al viejo Walker.

Este último abrió los ojos de par en par y para cuando Rhode terminó de darle sus instrucciones, sus ojos eran tan grandes como un para de campanas de bronce.

—Chi-chico, ¿es en serio?

Todo esto que me dijiste…¿es verdad?

—Así es.

¡Sigue mis instrucciones!

¡Quiero que difundas la noticia por toda la Ciudad Dorada antes de medianoche!

El viejo Walker tembló involuntariamente ante el tono intrigante y la expresión fría de Rhode.

—Está bien, pensaré en una manera de hacerlo.

Pero chico, ¿cuál es el propósito de esto?

No tenemos pruebas, ¿cierto?

—No necesitamos pruebas y no tengo la intención de razonar las cosas como esos niños acosados que vuelven a sus casas llorando con sus mamás.

Por eso solo tienes que seguir mis instrucciones y asegurarte de que todos sepan de este asunto.

Yo me encargaré de lo que suceda después.

El viejo Walker levantó la cabeza y miró a los ojos de Rhode con una expresión complicada.

Luego, asintió con firmeza.

—De acuerdo, chico.

Déjamelo a mí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo