Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 42
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42: Consejos y planes 42: Consejos y planes AUTOR : no se olviden de apoyarme con piedras de poder eso me motiva a escribir.
Mientras Izuku y Momo se encontraban al otro lado de la ciudad entregando la misteriosa carpeta manila, en una escuela primaria a varios kilómetros de allí, Fuyumi Todoroki estaba a punto de tener el mejor almuerzo de su vida.
La joven profesora aprovechó que los niños estaban en su receso para escabullirse a la sala de profesores.
El lugar estaba tranquilo y vacío.
Fuyumi se acercó al microondas, metió la caja de bento que Izuku le había entregado en la mañana y lo calentó un poco.
Apenas abrió la tapa, el delicioso y hogareño aroma a salsa de soja, carne de res, papas y mirin inundó el pequeño cuarto.
Fuyumi se sentó a la mesa, tomó sus palillos y dio el primer bocado.
Cerró los ojos con un suspiro soñador.
El Nikujaga estaba espectacular.
La carne se deshacía en su boca y las verduras tenían el punto exacto de dulzor.
Pero, más allá de la excelente sazón, el simple hecho de saber que Izuku se había levantado temprano única y exclusivamente para prepararle ese almuerzo con sus propias manos, hacía que la comida supiera a gloria pura.
Mientras Fuyumi comía con una sonrisa boba e imborrable en el rostro, la puerta de la sala se abrió.
Entró una de sus compañeras de trabajo y amiga más cercana en la escuela, una joven profesora de cabello castaño llamada Mika.
-¡Hola, Fuyumi!
-saludó Mika alegremente, caminando hacia la mesa con su propio almuerzo-.
Mmmm, ¡qué rico huele aquí!
La comida que preparas siempre tiene un aroma delicioso.
Me das mucha envidia, serás una esposa increíble algún día.
Fuyumi sonrió suavemente y bajó la mirada hacia su bento.
No corrigió a su amiga; no le dijo que ella no había preparado esa comida.
El secreto de que Izuku se lo había hecho la hacía sentir una felicidad cálida y privada en el pecho.
Mika calentó su comida, se sentó justo enfrente de Fuyumi y ambas comenzaron a comer en un silencio cómodo, roto solo por el sonido de los palillos.
Sin embargo, tras unos minutos, Mika detuvo sus palillos en el aire.
Entrecerró los ojos y comenzó a mirar fijamente a Fuyumi.
La joven Todoroki estaba masticando un trozo de zanahoria, pero irradiaba un aura rosada de felicidad, con una sonrisa tan dulce y enamorada que casi le salían corazoncitos flotando de la cabeza.
Mika sonrió de forma pícara, apoyó el mentón en sus manos y soltó la bomba con total naturalidad: -Esa sonrisa tuya no es normal, Fuyumi.
Dime la verdad…
¿Ya tienes novio o hay alguien que te guste?
Fuyumi, que en ese preciso instante estaba tragando un poco de arroz, abrió los ojos de par en par.
¡Cof, cof, cof!
Se atragantó con la comida violentamente, llevándose una mano al pecho mientras tosía e intentaba recuperar el aire por la pura sorpresa de la pregunta.
Viendo la dramática reacción de su amiga, la sonrisa de Mika se ensanchó aún más.
Le pasó un vaso de agua rápidamente.
-¡Ajá!
¡Así que sí hay alguien!
-exclamó Mika, emocionada y victoriosa.
Fuyumi bebió un sorbo de agua y, una vez que logró calmar su ataque de tos, sintió cómo un calor volcánico subía por su cuello hasta la punta de sus orejas.
A su mente, traicionada por la pregunta de su amiga, vino la vívida imagen de Izuku esa misma mañana, arreglándole el abrigo en la entrada de su casa, y de cómo se habían besado apasionadamente en el sofá de la sala.
Mika, observando cómo el rostro de Fuyumi pasaba por una paleta de al menos cinco tonos diferentes de rojo, soltó una risa suave y cómplice.
-Mírate nada más, estás ardiendo.
Así que ya tienes novio, Fuyumi.
¡Qué guardadito te lo tenías!
-¡N-No, no es mi novio!
-negó Fuyumi nerviosamente, agitando las manos frente a ella, aunque su sonrojo decía otra cosa.
-Oh, ya veo.
Así que no es tu novio oficial, pero es un chico que te gusta mucho -dedujo Mika con la astucia de un detective.
Fuyumi bajó las manos y miró el plato de Nikujaga que Izuku le había preparado.
Pensó en ese chico peliverde de ojos esmeralda que había entrado en su corazón como un torbellino.
Claro que le gustaba.
Es más, Fuyumi podía decir con total seguridad que lo amaba.
Ya se habían besado repetidas veces, y él ya se le había confesado anoche (aunque fuera una confesión a medias, dividida con Nejire).
Aún no eran novios por completo, pero la conexión era innegable.
Y entonces, Fuyumi recordó algo importante: no era la única chica en esta carrera.
Nejire Hado era una rival temible, y si Fuyumi quería ganar el corazón de Izuku de forma definitiva, necesitaba dejar de lado un poco su timidez.
Mirando a su compañera de trabajo, que tenía mucha más experiencia y éxito en el ámbito romántico, Fuyumi decidió pedir ayuda.
-Este…
sí, Mika.
Sí hay un chico que me gusta…
muchísimo -confesó Fuyumi en un susurro tímido, jugueteando con sus palillos.
Mika se inclinó sobre la mesa, con los ojos brillando de curiosidad y chisme puro.
-¡Cuéntamelo todo!
¿Cómo es?
Fuyumi sonrió con ternura.
Se cuidó de no decir su nombre, ni que era el pasante de su padre, y mucho menos que era años menor que ella.
Solo describió su esencia.
-Él es…
increíble.
Es la persona más valiente y amable que conozco.
Siempre piensa en los demás antes que en sí mismo.
A veces es un poco tímido y despistado, pero tiene un corazón enorme.
Y…
-Fuyumi señaló la caja de almuerzo con un ligero rubor- él fue quien me preparó este bento hoy en la mañana.
Se levantó temprano solo para hacérmelo.
Mika se quedó boquiabierta, mirando el elaborado estofado.
-¡¿Te cocinó esto?!
¡Fuyumi, por favor, ese hombre es un tesoro nacional!
¡Atrápalo ya y no lo dejes ir!
¿Qué estás esperando para formalizar las cosas?
-E-Ese es el problema…
-suspiró Fuyumi-.
Nuestra situación es un poco complicada y no sé muy bien cómo dar el siguiente paso.
Tú tienes más experiencia en estas cosas, Mika…
¿Qué puedo hacer para que nuestra relación avance y se convierta en algo más?
Mika se recostó en su silla y una sonrisa maliciosa, casi diabólica, cruzó por su rostro.
Se frotó las manos como un villano a punto de revelar su plan maestro.
-Amiga mía, estás pidiéndole consejos a la experta.
Si ya hay química, lo único que tienes que hacer es empujarlo un poquito hacia el precipicio del amor.
Tienes que usar tus encantos femeninos.
Fuyumi tragó saliva, sintiendo que tal vez había cometido un error al preguntar.
-¿M-Mis encantos?
-¡Exacto!
-asintió Mika con entusiasmo-.
Invítalo a tu casa cuando estén solos.
Prepara un ambiente íntimo.
Pon una película aburrida, apaga las luces y, “casualmente”, apoya tu cabeza en su hombro.
O mejor aún, ¡usa el truco del tropiezo y cae sobre él!
Fuyumi se puso aún más roja, imaginando la escena.
-M-Mika, eso es muy…
-¡Espera, tengo una mejor!
-la interrumpió su amiga, bajando la voz a un susurro conspirativo-.
Tienes una figura hermosa, Fuyumi, pero siempre la escondes debajo de esos suéteres de cuello alto.
La próxima vez que lo veas, usa algo con un poco más de escote.
O…
¡cómprate lencería atrevida!
Créeme, los hombres, por más amables o despistados que sean, se vuelven locos si ven a la chica que les gusta usando algo provocativo de color rojo o negro.
¡Lo tendrás comiendo de la palma de tu mano!
El rostro de Fuyumi alcanzó un nivel de color escarlata que incluso su padre, Endeavor, envidiaría.
¿Lencería atrevida?
¿Escotes provocativos?
¿Caerse encima de él?
Solo pensar en hacer cualquiera de esas cosas sugerentes frente al chico que le gustaba hacía que le diera un micro infartó.
Se cubrió la cara con ambas manos, mientras su amiga reía a carcajadas en la sala de profesores, ajena al hecho de que su dulce compañera estaba ahora librando una batalla interna entre su timidez natural y las ganas de usar esos audaces consejos en su guerra contra la heroína Nejire Hado.
El sol de la tarde estaba todavía en el cielo despejado cuando Izuku y Momo finalmente cruzaron las puertas automáticas de cristal de la inmensa agencia de Endeavor.
El viaje de regreso había sido mucho más tranquilo y, afortunadamente, con mucha menos afluencia de gente, aunque un ligero rastro de incomodidad y tensión seguía flotando entre ellos tras el bochornoso incidente del tren.
Justo cuando entraron al amplio vestíbulo principal, un suave ding resonó en el ambiente.
Las puertas metálicas del ascensor central se abrieron de par en par y de su interior salió Uwabami, caminando con esa elegancia innata de supermodelo que la caracterizaba.
Al verla, Izuku y Momo se acercaron a paso rápido hacia la heroína serpiente.
-Uwabami-san -saludó Izuku con una leve inclinación-.
Le reportamos que la carpeta manila fue entregada en las manos del director de la agencia aliada, tal y como nos lo pidió.
Sin ningún contratiempo.
Uwabami detuvo su andar, apoyó una mano en su cadera y les dedicó una sonrisa complacida.
-Excelente trabajo, ambos.
Sabía que podía confiar en un par de futuros héroes tan eficientes.
Muchas gracias por tu ayuda, Midoriya-kun.
Me salvaste de un dolor de cabeza logístico.
-No fue ningún problema -respondió el peliverde.
Momo dio un pequeño paso hacia él.
Sus hermosos ojos azabaches, que normalmente irradiaban una autoridad intelectual, ahora mostraban una suave timidez.
-Midoriya-san…
-comenzó Momo, jugueteando levemente con sus dedos -.
Yo también quería agradecerte.
Por acompañarme hasta allá y…
por haberme protegido de la multitud en el tren.
Fue un gesto muy considerado y caballeroso de tu parte.
Izuku parpadeó, sorprendido por el agradecimiento tan sincero de su vicepresidenta.
Todo el estrés, el nerviosismo y el caos emocional que había experimentado a lo largo de ese alocado día parecieron desvanecerse por un instante.
Relajó los hombros, la miró a los ojos y, desde el fondo de su noble corazón, esbozó una sonrisa.
No fue la típica sonrisa nerviosa de “Deku”, ni tampoco una sonrisa forzada.
Fue una sonrisa increíblemente suave, pura, cálida y cargada de una sinceridad .
Sus ojos esmeraldas brillaron con esa genuina bondad que lo caracterizaba.
-No tienes nada que agradecer, Yaoyorozu-san -dijo Izuku, su voz sonando profunda y tranquilizadora-.
Sabes muy bien que a mí simplemente me gusta ayudar.
Ver que las personas a mi alrededor están a salvo y sonríen…
es suficiente para mí.
El tiempo pareció detenerse en el vestíbulo de la agencia.
Momo sintió que su corazón daba un vuelco violento.
Sus pupilas se dilataron y un rubor rosado e incontrolable se apoderó de sus mejillas.
Esa sonrisa era devastadora.
Era como ver salir el sol en una mañana fría.
A su lado, la mismísima Uwabami -una mujer adulta, experimentada y rodeada constantemente de los hombres más apuestos del país- sintió que el aliento se le atoraba en la garganta por un segundo, parpadeando con sorpresa ante el increíble encanto magnético que ese chico irradiaba sin siquiera darse cuenta.
«Santo cielo, este niño va a ser un peligro andante para los corazones cuando crezca…
o tal vez ya lo es», pensó la heroína serpiente, abanicándose levemente el rostro.
Ajeno por completo al caos hormonal que acababa de provocar en las dos mujeres frente a él, el estómago de Izuku soltó un ligero gruñido que solo él escuchó, recordándole sus prioridades biológicas.
-Con su permiso, me retiro.
Mi estómago me está pidiendo comida a gritos -se disculpó Izuku, haciendo una reverencia educada-.
Que tengan una excelente tarde.
Izuku dio media vuelta y comenzó a caminar a paso tranquilo hacia los pasillos que conectaban con la cafetería de la agencia.
Atrás, Uwabami y Momo se quedaron en completo silencio, ambas con la mirada fija en la espalda del peliverde.
Observaban cómo la tela de ese elegante suéter rojo resaltaba sus hombros anchos, alejándose lentamente.
 Momo tragó saliva.
-Vaya, vaya…
-ronroneó Uwabami, dándole un suave codazo a su pupila, sacándola de su trance-.
Así que ese es el famoso Izuku Midoriya…
Te entiendo perfectamente, Yaoyorozu.
Si yo tuviera tu edad, definitivamente iría a la carga y lo haría mi esposo .
-¡U-Uwabami-san!
¡Por favor!
-chilló Momo, cubriéndose el rostro hirviente con ambas manos, mientras su mentora soltaba una risa melodiosa que resonaba en el pasillo.
En la cafetería, Izuku arrasó.
Devoró varios platos inmensos de comida con la voracidad de un león hambriento, recuperando las calorías perdidas por su acelerado metabolismo curativo y el estrés emocional de haber besado a Fuyumi y a Nejire en un lapso de menos de doce horas.
Con el estómago lleno y el cuerpo pesándole como si estuviera hecho de plomo, Izuku se arrastró hasta su habitación en la zona residencial de la agencia.
Apenas cerró la puerta con seguro, se dejó caer boca abajo sobre el colchón.
No tuvo tiempo ni de quitarse el suéter rojo; el cansancio mental y físico lo golpeó con la fuerza de un Smash al cien por ciento.
Sus ojos se cerraron y cayó en un sueño profundo y reparador al instante.
Horas de absoluto silencio transcurrieron.
De repente, un persistente zumbido comenzó a taladrar sus oídos.
Bzzzz, bzzzz, bzzzz.
Izuku se removió en la cama, gimiendo con pesadez.
Abrió los ojos lentamente, parpadeando contra la oscuridad de la habitación.
Giró la cabeza y miró el reloj de pared iluminado por la luz de la calle que se colaba por la ventana.
Eran las 8:15 PM.
¡Ya era de noche!
Había dormido durante horas, y sinceramente, su cuerpo de verdad lo había necesitado.
Se frotó los ojos y se sentó en el borde de la cama.
El sonido provenía de su teléfono móvil, que vibraba frenéticamente sobre el escritorio.
Izuku se estiró, tomó el aparato y encendió la pantalla, entrecerrando los ojos por el brillo repentino.
La pantalla de bloqueo estaba inundada de notificaciones.
Todas de la misma persona: Nejire Hado.
El corazón de Izuku dio un respingo alegre al leer su nombre, recordando de inmediato el fuego de sus besos en la habitación de la heroína.
Desbloqueó el teléfono y abrió la aplicación de mensajería.
Nejire Hado [En línea] Nejire: ¡Izu-kun!
👋✨ Nejire: ¿Llegaste bien a la agencia?
¿No te regañó Endeavor-san por tardar?
Nejire: ¿Cómo estás?
¿Ya comiste algo?
Nejire: ¿Qué estás haciendooooo?.
Nejire: Oye, oye, ¿qué tienes planeado hacer estos días que te quedan de descanso?
Nejire: Por cierto….el Nikujaga estaba DELICIOSO!
Eres increíble.
¿Qué otro platillo sabes cocinar?
👀🤤 ¡Quiero probarlos todos!
Izuku soltó una pequeña risa al leer la ráfaga de mensajes.
Podía imaginarse perfectamente la voz entusiasta de Nejire leyendo cada una de esas líneas.
Rápidamente, sus pulgares comenzaron a teclear para responderle a todo.
Izuku: ¡Hola, Nejire!, llegué a la agencia comí un montón y me quedé profundamente dormido.
😅 Acabo de despertar.
Izuku: Llegué bien y no, Endeavor-san no me regañó, solo entregué el documento y ya.
Izuku: ¡Me alegra muchísimo que te haya gustado el Nikujaga!
También sé preparar Katsudon, Omurice y pescado a la parrilla.
Izuku: En cuanto a mis planes…
en realidad no tengo nada fijo.
La respuesta de Nejire no se hizo esperar ni cinco segundos.
La marca de “Escribiendo…” apareció casi de inmediato.
Nejire: ¡Un héroe dormilón!
Me alegra que descansaras.
¡Y wow!
¡Quiero probar ese Omurice hecho por ti!
🍛 Nejire: Si no tienes planes…
¿No te vas a quedar aburrido en tu cuarto?
Izuku miró ese último mensaje.
En su mente resonaron las palabras que Nejire le había dicho el día anterior en el hospital: “Tenemos que celebrar tu recuperación pronto.
Solo tú y yo, ¿de acuerdo?”.
Un repentino ataque de valor e iniciativa, quizás alimentado por la confianza que le había dado el beso en la habitación, se apoderó de Izuku.
Mitsuki Bakugo le había dicho que actuara, que saliera y conociera el mundo con ellas.
No iba a quedarse atrás.
Izuku: Tienes razón, me aburriría mucho.
Además, en el hospital me dijiste que querías que festejáramos mi recuperación.
Tengo 3 días libres más antes de volver al trabajo de héroe…
¿Te gustaría salir a algún lugar conmigo?
A kilómetros de allí, en su propia habitación, Nejire casi dejó caer su teléfono al suelo.
¡Izu-kun la estaba invitando a salir!
Su intención original al bombardearlo con mensajes era acorralarlo sutilmente para invitarlo ella, ¡pero él se le había adelantado!
El dulce y tímido peliverde estaba tomando la iniciativa de forma proactiva.
Nejire chilló de emoción y pateó las mantas de su cama de pura felicidad.
 Nejire: ¡SÍ!
¡SÍ QUIERO!
¡De hecho, tengo el día libre el miércoles !
Nejire sonrió con suficiencia al enviar ese mensaje.
Lo que Izuku no sabía era que nejire conseguir ese día libre le había costado uno de los momentos más vergonzosos de toda su vida.
[Flashback – Unas horas antes, Oficina de Ryukyu] Nejire había entrado a la oficina de su jefa con las manos entrelazadas en la espalda, balanceándose sobre los talones.
-Ryukyu-senpai…
-comenzó Nejire con su tono más dulce-.
Quería saber si…
¿puedo tener el día miércoles libre?
¡He adelantado todo mi papeleo !
Ryukyu, que estaba revisando unos informes, levantó la vista, cruzó los brazos sobre el escritorio y miró a Nejire con una ceja arqueada.
Sabía perfectamente a qué se debía esa petición repentina.
-Claro que sí, Nejire.
Has trabajado muy duro estas semanas.
Tienes el día libre -concedió Ryukyu.
-¡YAY!
¡Gracias, eres la mej…!
-Pero siéntate un momento.
Necesitamos hablar -la interrumpió Ryukyu, su tono volviéndose mortalmente serio, casi maternal.
Nejire, sintiendo un escalofrío por la repentina seriedad de su jefa, se sentó obedientemente en la silla frente al escritorio.
Ryukyu suspiró pesadamente, acomodándose.
-Nejire, Midoriya es un chico excelente.
Fuerte, valiente y con un buen corazón.
Pero ambos son adolescentes.
Tienen las hormonas a flor de piel.
El rostro de Nejire comenzó a teñirse de un leve color rosa al darse cuenta de hacia dónde iba la conversación.
-Y visto lo que casi ocurre esta mañana en tu habitación…
-continuó Ryukyu sin ningún tipo de filtro, haciendo que Nejire jadeara y se cubriera la cara con las manos por la humillación de haber sido descubierta-.
Escúchame bien.
Como tu jefa y casi como una hermana mayor, te lo exijo.
Si en esa cita las cosas se calientan de nuevo, y van a hacer “algo más”…
por favor, prométeme que se van a cuidar.
Usa protección.
¿Entendido?
Nejire sintió que iba a explotar espontáneamente.
El humo prácticamente le salía por las orejas.
¡Ryukyu-senpai le estaba dando “la charla”!
AUTOR : NO ENTIENDO EL SENTIDO DE LA “CHARLA” A MI NUNCA ME LA DIERON Y HASTA EL DIA DE HOY NO HE EMBARAZO A NADIEN JAJAJAJ , POR SI ACASO EL COMENTARIO ES HUMOR , ES IMPORTANTE HABLAR DE ESTAS COSAS CON LOS JOVENES PARA QUE NO METAN LA PATA .
-¡R-R-RYUKYU-SENPAI!
¡POR FAVOR, DETENTE!
¡N-NO VAMOS A HACER ESO!
-chilló Nejire, roja hasta la raíz de su cabello azul.
-Solo te lo advierto, Hado.
La prevención es el mejor Don -sentenció Ryukyu, volviendo a sus papeles con una sonrisa oculta de pura diversión.
[Fin del Flashback] De vuelta en el presente, Izuku leyó el mensaje afirmativo de Nejire con una sonrisa radiante.
¡Iba a tener una cita oficial con una de las Tres Grandes!
Izuku: ¡Perfecto!
Entonces, si te parece bien, el miércoles iré a recogerte a tu agencia a las 11:00 AM.
Nejire: ¡Trato hecho!
😉 Estaré lista.
¡Descansa, Izu-kun!
💖 Izuku: ¡Descansa, Nejire!
Izuku bloqueó el teléfono, sintiendo que el corazón le latía a mil por hora.
Había dado un gran paso.
Iba a salir con Nejire en una cita real.
Pero mientras guardaba el dispositivo en su bolsillo, un nudo familiar de culpa se formó en su estómago.
Fuyumi.
Había besado a Fuyumi esa misma mañana.
Y ahora había invitado a salir a Nejire.
Mitsuki Bakugo le había dicho que conociera a ambas para decidir, pero la dualidad de la situación lo seguía haciendo sentir como si estuviera caminando sobre una cuerda floja sobre un pozo de lava.
¡GRRRRRRR!
Su estómago rugió nuevamente de manera escandalosa, cortando de tajo su crisis existencial romántica.
Aunque había comido muchísimo en la tarde, su cuerpo demandaba la cena.
Izuku suspiró, se levantó de la cama, se arregló un poco el cabello frente al espejo y salió de su habitación para dirigirse hacia la cafetería.
Caminaba por los silenciosos pasillos del área residencial, repasando mentalmente qué pediría para cenar, cuando, al girar en una esquina, casi choca de frente con alguien que caminaba en dirección opuesta.
Izuku levantó la vista.
Frente a él estaba Katsuki Bakugo.
El rubio ceniza venía con su ropa de entrenamiento empapada en sudor.
Su ceño estaba fruncido de una manera tan profunda que parecía tallado en piedra, y sus ojos carmesí brillaban con un fastidio e irritación monumentales.
Bakugo se detuvo en seco al ver a Izuku en el pasillo, sus manos enterrándose profundamente en los bolsillos de sus pantalones deportivos.
La tensión en el pasillo bajó unos cuantos grados de inmediato.
Izuku tragó saliva, sintiendo que el aura de su amigo de la infancia era incluso más pesada y explosiva de lo habitual.
Bakugo lo miró de arriba abajo, chasqueó la lengua y soltó un gruñido gutural.
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