Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Izuku un corazón dividido en 2 - Capítulo 5

  1. Inicio
  2. Izuku un corazón dividido en 2
  3. Capítulo 5 - 5 El Incidente en la Cocina
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

5: El Incidente en la Cocina 5: El Incidente en la Cocina La cena en la residencia Todoroki transcurrió bajo una atmósfera que oscilaba entre la etiqueta formal japonesa y un campo de minas .

La disposición de los asientos no ayudaba en absoluto a calmar los nervios de Izuku.

Él había quedado atrapado con Bakugo, quien comía como si la comida lo hubiera ofendido personalmente.

Frente a ellos, Shoto comía en silencio junto a su hermana Fuyumi.

Y presidiendo la mesa, en la cabecera, Endeavor comía con una solemnidad que hacía que cada bocado pareciera un juicio final.

—El patrullaje en el distrito sur ha sido eficiente —comentó Endeavor, rompiendo el silencio con su voz de barítono—.

Sin embargo, Midoriya, tu control de salida en el aterrizaje necesita un ajuste del 3%.

Estás disipando demasiada energía cinética.

—¡S-Sí, Endeavor-san!

—respondió Izuku, enderezándose en su silla—.

Lo tendré en cuenta.

La conversación fluyó hacia temas de la agencia, villanos menores y estrategias de evacuación.

Sin embargo, había una corriente subterránea que todos, excepto quizás el propio Endeavor (que estaba concentrado en la comida), no notaban.

En varios momentos, Fuyumi levantaba la vista para ofrecerle más arroz o agua a Izuku.

—Midoriya-kun, ¿quieres más estofado?

—preguntaba ella con una sonrisa dulce.

—Ah, s-sí, por favor, Fuyumi-san.

Está delicioso —respondía él, mirándola a los ojos.

Sus miradas se cruzaban, el verde esmeralda con el gris turquesa, y ambos se sonrojaban levemente antes de desviar la vista hacia sus cuencos.

Shoto entrecerraba los ojos cada vez que esto ocurría, su tenedor raspando ligeramente el plato.

Bakugo, por su parte, soltaba risitas cada vez que Izuku se ponía nervioso, disfrutando del espectáculo.

Al finalizar la cena, Shoto se levantó, hizo una reverencia rápida y se retiró a su habitación, alegando que necesitaba meditar (o quizás huir de la incomodidad).

Endeavor se limpió la boca con una servilleta de tela.

—Tengo que revisar unos informes finales.

He llamado a un taxi para ti y Bakugo, debería llegar en veinte minutos.

Endeavor se retiró a su oficina, dejando a los tres restantes en el comedor.

Bakugo, que había comido por tres personas, se dejó caer de espaldas sobre el tatami del comedor, con las manos sobre el estómago.

—Ugh…

estoy lleno.

No me despierten hasta que llegue el maldito taxi —gruñó, cerrando los ojos y entrando en un coma alimenticio instantáneo.

Fuyumi comenzó a apilar los platos con eficiencia.

—Bueno, supongo que me toca limpiar este desastre.

Izuku se levantó de un salto.

—¡Déjame ayudarte, Fuyumi-san!

—¡Oh, no, no!

—Fuyumi negó con las manos—.

Eres un invitado, Midoriya-kun.

Además, debes estar cansado del entrenamiento.

—¡Para nada!

—insistió Izuku, tomando una pila de platos—.

La cena fue magnífica, es lo menos que puedo hacer para agradecerte.

De verdad, insisto.

Fuyumi miró la sinceridad en los ojos grandes y brillantes de Izuku y suspiró con una sonrisa derrotada pero complacida.

—Está bien.

Gracias, eres muy dulce.

Ambos se dirigieron a la cocina, dejando a Bakugo roncando suavemente en el suelo.

El ambiente en la cocina cambió drásticamente.

Lejos de la mirada inquisidora de Endeavor y Shoto, se formó una burbuja de “silencio cómodo “.

Fuyumi lavaba los platos con agua tibia y jabón, pasándoselos a Izuku, quien los secaba meticulosamente y los guardaba en la alacena.

El único sonido era el agua corriendo y el suave tintineo de la cerámica.

Se movían en una sincronía extraña para dos personas que apenas se conocían.

Fuyumi cerró el grifo y tomó el último plato, una fuente de cerámica grande.

—Este es el último.

Gracias por la ayuda, Midoriya-kun.

Eres muy diferente a los chicos que Shoto suele traer…

bueno, a Bakugo —rio ella suavemente.

—N-No es nada —Izuku le devolvió una sonrisa radiante, de esas que iluminan la habitación—.

Me gusta ayudar.

Y me gusta…

bueno, me gusta estar aquí.

El comentario directo hizo que Fuyumi se sonrojara furiosamente.

Dio un paso involuntario hacia atrás, sorprendida por la calidez en su pecho.

—Ah…

yo…

Pero no se fijó en que una pequeña cantidad de agua había salpicado al suelo durante el lavado.

El talón de Fuyumi pisó el charco.

Su equilibrio desapareció.

—¡Ah!

El tiempo pareció ralentizarse.

Fuyumi comenzó a caer hacia atrás.

Izuku, con los reflejos de un portador del One For All, no pensó.

Actuó.

Soltó el plato que tenía en la mano —dejando que la gravedad hiciera su trabajo— y se lanzó hacia adelante.

¡CRASH!

El sonido de la cerámica rompiéndose contra el suelo fue ensordecedor, pero a ninguno de los dos le importó.

A mitad de la caída, el brazo derecho de Izuku rodeó firmemente la cintura de Fuyumi, deteniendo su descenso, mientras su mano izquierda sostenía su espalda para darle soporte.

Por puro instinto de supervivencia, Fuyumi había lanzado sus brazos hacia adelante, agarrando a Izuku por la nuca y los hombros.

Quedaron congelados en esa posición.

Una pose de tango dramático en medio de una cocina moderna.

Sus rostros estaban a escasos centímetros el uno del otro.

Las narices casi se rozaban.

Izuku podía sentir el aliento cálido de Fuyumi, que olía ligeramente a té verde.

Fuyumi podía ver las motas doradas dentro de los iris verdes de Izuku.

El sonrojo de ambos fue instantáneo y volcánico.

Pero, extrañamente, ninguno se apartó.

Se quedaron atrapados en un pequeño trance, hipnotizados por la cercanía, sintiendo el calor del otro a través de la ropa, el ritmo cardíaco acelerado que se transmitía en el abrazo.

Era un momento perfecto…

hasta que dejó de serlo.

Un minuto antes: La Perspectiva de Endeavor.

En su oficina, el teléfono de Endeavor vibró.

—¿Diga?

—ladró él.

—Señor, el taxi para los estudiantes está esperando en la puerta —informó la voz del conductor.

—Entendido.

Endeavor colgó y salió de su oficina, caminando con pasos pesados hacia el comedor para avisar a los chicos.

Al llegar, solo encontró un bulto rubio y explosivo tirado en el suelo.

—Bakugo.

El taxi está aquí —dijo Endeavor, pateando suavemente la bota del chico.

Bakugo abrió un ojo, molesto.

—Ya voy, viejo…

—¿Dónde está Midoriya?

—preguntó Endeavor, notando la ausencia del peliverde.

Bakugo se sentó, bostezando y rascándose la cabeza.

Con una sonrisa maliciosa, señaló hacia el pasillo.

—El nerd se fue a la cocina con tu hija.

Dijeron que querían estar “solos” para lavar los platos.

Unas rayas negras de sombra cubrieron la frente de Endeavor.

Sus llamas faciales parpadearon peligrosamente.

—¿Solos?

En ese preciso instante, el sonido inconfundible de algo rompiéndose resonó desde la cocina.

¡CRAAASH!

La mente de Endeavor imaginó lo peor.

Aceleró el paso, convirtiéndose en una locomotora de furia paternal.

—¡Ese mocoso…!

Endeavor llegó a la puerta de la cocina y la abrió de golpe, esperando ver un plato roto.

Pero lo que vio hizo que sus ojos se salieran de sus órbitas.

Vio a su única hija, Fuyumi, inclinada hacia atrás, con la cara sonrojada y los ojos brillantes.

Y vio a su estudiante, Midoriya Izuku, sujetándola firmemente por la cintura y la espalda, con sus rostros tan cerca que parecía que acababan de besarse o estaban a punto de hacerlo.

El cerebro de Endeavor hizo cortocircuito.

De vuelta al presente.

La puerta se abrió con violencia.

Izuku y Fuyumi, todavía en su trance, giraron las cabezas lentamente hacia el intruso.

Allí estaba Endeavor.

Su aura no era de fuego, era de muerte pura.

Sus ojos brillaban con una luz demoníaca.

—¡¡¡MIDORIYAAAAAA!!!

—El rugido sacudió los cimientos de la casa Todoroki, despertando a los vecinos a tres cuadras a la redonda.

El trance se rompió.

El pánico se apoderó de Izuku.

—¡¡HIIIIII!!

—chilló Izuku.

En un movimiento que desafiaba toda lógica heroica (y caballerosidad), Izuku enderezó a Fuyumi a la velocidad de la luz y, preso del terror absoluto, saltó para esconderse detrás de ella, usándola como escudo humano contra la ira del Héroe Número Uno.

—¡N-No es lo que parece, Endeavor-san!

¡Se resbaló!

¡Fue la gravedad!

¡La culpa es de Newton!

—gritó Izuku asomando solo sus ojos verdes y temblorosos por encima del hombro de Fuyumi.

Fuyumi, todavía roja y aturdida, agitaba las manos.

—¡Papá!

¡Espera!

¡Solo se me cayó un plato!

Bakugo, asomándose desde el comedor con una sonrisa de oreja a oreja, sacó su teléfono.

—Esto es mejor que la televisión por cable.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Daoist3kPYhE Soy nuevo en escribir historias este es el primer Fanfics que escribo, dejen sus reseñas y dígame si la todo va muy rápido o falta profundizar la relación etc.

Me alegraría dieran su opinión ya que eso me ayuda a crecer y poder escribir mejores historias en el futuro .

si llegamos a 10 pidras de poder subo el siguinete en 3 horas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo