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Kaito Kamekura :El juego de las conquistas - Capítulo 12

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12: Capitulo 12 Reunión 12: Capitulo 12 Reunión Kaito aparcó el Cadillac frente a la casa de Nanoha, en una calle tranquila con casas de dos plantas envueltas en la penumbra de la noche.

Abrió la puerta para ella con su habitual elegancia, ayudándola a bajar con cuidado – a pesar del cansancio, Nanoha caminaba con una ligereza especial, los rostros de ambos iluminados por una sonrisa compartida.

– Gracias por hoy, mi amor – dijo Nanoha, poniéndose de puntillas para darle un último beso suave en los labios –.

Fue perfecto.

– Siempre para ti – respondió Kaito, acariciándole la mejilla con suaveza –.

Descansa mucho, mañana te llamo.

La vio entrar en su casa y esperó hasta que las luces del salón se encendieran antes de dar marcha atrás y retirarse.

El camino de regreso a su departamento fue rápido; la ciudad de Shibuya brillaba con sus luces de neón, pintando el interior del coche con colores vibrantes que contrastaban con la calma que ahora sentía en su interior.

Al llegar a su departamento y cerrar la puerta tras de sí, sacó su celular para revisar los mensajes pendientes.

Justo en ese instante, una notificación apareció en la pantalla – un correo electrónico de la oficina de Azure Petal Beauty: “Estimado Kaito Kamekura: Nos complace informarle que después de revisar todos los términos del contrato, la dirección de Azure Petal Beauty ha dado su aprobación total a la alianza con Global Swift Logistics.

Estamos listos para firmar los documentos oficiales mañana a las 10:00 AM en nuestras oficinas.

Quedamos a su disposición para cualquier consulta adicional.

Atentamente, Reika Kurashiki – Directora General.” Kaito sonrió con satisfacción, guardando el celular en el bolsillo de su traje.

Perfecto, pensó mientras se quitaba la chaqueta, el primer paso está dado.

Mañana cerraré el trato, y después comenzaré a mover las piezas para conseguir a las dos Kurashiki.

PERSPECTIVA DE REINA Y REIKA KURASHIKI En el comedor de la casa de las Kurashiki, las luces cálidas iluminaban la mesa cubierta con platos de comida casera.

Reina y Reika cenaban en silencio por unos minutos, hasta que finalmente la madre rompió el hush.

– El contrato está aprobado, hija – dijo Reika, sirviéndose un poco más de sopa –.

Después de analizar todos los detalles con el equipo legal, hemos decidido avanzar con la alianza con Global Swift Logistics.

Reina dejó el tenedor sobre el plato, mirando a su madre con expresión seria: – Ya lo sé, recibí la notificación también.

Tengo que admitir que no esperaba que aceptaras tan rápido.

¿Qué te convenció realmente?

Reika sonrió levemente, tomando un sorbo de té: – La profesionalidad de Kaito, principalmente.

Aunque es joven, tiene una visión clara del mercado y los números que presentó son sólidos.

Además, Global Swift Logistics puede llevar nuestros productos a mercados que nunca habríamos podido alcanzar por nuestra cuenta.

Pero la verdad…

– se detuvo un instante, pensativa –.

Hay algo en él que me inspira confianza.

Es seguro de sí mismo, no como otros empresarios jóvenes que he conocido.

Reina cruzó los brazos, recordando cómo lo había visto esa tarde en las oficinas con su traje impecable: – Yo pensaba que era solo un estudiante arrogante, pero cuando estuvo aquí hablando del contrato…

se veía diferente.

Sabía de lo que hablaba, y no se dejó intimidar por ti ni por tus preguntas duras.

– Eso es precisamente lo que me gusta de él – respondió Reika, sonriendo con una mezcla de aprobación y curiosidad –.

Tiene fuerza de voluntad, y se nota que realmente cree en lo que propone.

Además, su interés en potenciar tu carrera como embajadora de la marca es genuino – ya mencionó contactos con revistas internacionales que podrían abrirte muchas puertas.

– ¿Y qué tal su aspecto?

– preguntó Reina con un ligero rubor en las mejillas, intentando sonar indiferente –.

Cuando llegó hoy con el traje azul oscuro…

no puedo negar que se veía bien.

Reika rió suavemente, entendiendo perfectamente a su hija: – Es guapo, sí – admitió –.

Alto, bien parecido, con esa mirada intensa que parece ver hasta el fondo de las personas.

No me sorprendería que muchas mujeres estén interesadas en él.

Pero recuerda, hija – su voz se volvió más seria –.

Este es un trato empresarial primero que nada.

Tenemos que mantener la cabeza fría y asegurarnos de que todo sea beneficioso para Azure Petal Beauty.

– Claro que sí, mamá – respondió Reina, bajando la mirada a su plato –.

Yo solo estoy pensando en lo bueno que sería para mi carrera.

Pero…

– se detuvo antes de continuar –.

Me preguntó si podría ayudarlo con algunos detalles sobre los productos.

Dijo que quería conocerlos mejor para explicar mejor la propuesta a su equipo.

– Eso es una buena señal – dijo Reika, asintiendo –.

Muestra que se toma en serio esta alianza.

Pero hay algo más que necesito que hagas, Reina.

Reina levantó la vista, sorprendida: – ¿Qué quieres decir?

– Necesito que lo conquistes – dijo Reika con firmeza –.

No es un mandamiento, pero es lo mejor para la marca.

Si él se siente conectado a ti personalmente, nunca se le ocurrirá abandonar el trato ni buscar otras marcas como socias.

Además, sé que aún sigues con ese chico de la universidad que anda metido en problemas…

es hora de dejarlo atrás.

Él no puede ofrecerte nada de lo que Kaito sí puede – ni para ti ni para Azure Petal Beauty.

Reina se enderezó en su asiento, su expresión cambiando a una de orgullo y firmeza – como toda Kurashiki, no toleraba que la presionaran para tomar decisiones por conveniencia: – Mamá, no me gusta esto – respondió con un tono serio y claro, sin levantar la voz pero con toda la contundencia de su carácter –.

Entiendo perfectamente que la alianza sea importante para la empresa, y estaré dispuesta a trabajar con él, mantener una buena relación, incluso a seducirlo si es necesario para que la marca siga creciendo.

Pero jamás me entregaré a él solo porque es “mejor” que mi novio o porque nos beneficie.

Reika asintió lentamente, reconociendo en la mirada de su hija la misma orgullosidad que ella misma poseía: – Tienes razón, hija – dijo con respeto en su voz –.

Ese no fue el modo correcto de expresarlo.

Los Kurashiki nunca nos rendimos ni nos entregamos por conveniencia – lo sé mejor que nadie.

– Exactamente – continuó Reina, relajándose un poco pero manteniendo su postura firme –.

Si algo pasa entre Kaito y yo, será porque yo quiera, porque él realmente me conquiste y me haga sentir algo que nunca antes he sentido.

No porque sea una estrategia comercial.

Y respecto a mi novio…

ya tomaré mis propias decisiones sobre mi vida personal, cuando yo crea que es el momento adecuado.

No por alguien más, por muy bueno que sea para mí o para la marca.

Reika sonrió con orgullo, acercándose a ella y colocando una mano en su hombro: – Así suena como mi hija – dijo con una sonrisa –.

Perdóname por hablarte de esa manera.

Tu orgullo y tu independencia son lo que te hace tan especial, y lo que hará que Kaito realmente se interese por ti.

Lo único que te pido es que estés atenta, que le muestres lo maravillosa que eres – tanto como profesional como como mujer.

El resto dejarlo fluir naturalmente.

Reina asintió, con una expresión más calmada pero igual de decidida: – Está bien, mamá.

Haré lo posible por mantenerlo interesado en la marca y en mí, pero siempre bajo mis términos.

Soy una Kurashiki, y no me dejaré llevar por nadie ni por nada que vaya en contra de mi dignidad.

Sé que puedo conquistarlo si quiero – añadió con un toque de su habitual arrogancia –.

Pero tendrá que esforzarse por ganarse mi atención y mi respeto.

Reika rió suavemente, besándola en la frente: – Esa es mi hija.

Mañana será un día importante – dijo, levantándose de la mesa –.

Prepara todo lo necesario para la firma del contrato.

Y ponte bonita, hija – añadió con una sonrisa juguetona –.

Seguro que Kaito vendrá más imponente que nunca.

Y tú…

muéstrale por qué las Kurashiki son las mejores en lo que hacen.

Reina asintió, sintiendo cómo su determinación aumentaba con cada palabra.

Sabía que el futuro de Azure Petal Beauty estaba en juego, pero también sabía que su dignidad y orgullo como Kurashiki eran inviolables.

Mientras recogía los platos, su mente ya empezaba a planificar cómo mostrarle a Kaito todo su valor – no como un premio a ganar, sino como la mujer que él tendría que merecer si quisiera tenerla a su lado.

CAPÍTULO 10: PENSAMIENTOS OCULTOS – PERSPECTIVA DE YOKO NITTA El resplandor tenue de la lámpara de mesilla iluminaba el cuarto de Yoko y Tomohiro, proyectando sombras suaves sobre las paredes.

Ambos estaban en la cama, envueltos en una intimidad que para Yoko ya no generaba la emoción de antes.

Tomohiro la abrazaba desde atrás, moviéndose con una lentitud que ella encontraba monótona.

Mientras él susurraba palabras tiernas al oído, Yoko mantenía los ojos abiertos, mirando hacia la oscuridad de la habitación, sintiendo cómo el aburrimiento se apoderaba de ella poco a poco.

Había intentado concentrarse en su marido, en encontrar algún tipo de placer en el momento, pero nada funcionaba.

Después de apenas siete minutos, sintió cómo Tomohiro se tensaba y luego se relajaba completamente, dejándose caer sobre ella con un suspiro de satisfacción.

– Te amo mucho, Yoko – susurró él, dándole un beso en el cuello antes de rodar hasta su lado de la cama.

Yoko se apartó suavemente, sentándose en la orilla de la cama mientras él comenzaba a dormirse poco a poco, su respiración haciéndose más pesada y regular.

Mientras se ajustaba la bata de seda que llevaba puesta, su mente vagó involuntariamente hacia Kaito – su jefe, el hombre con quien había compartido una tarde de pasión intensa hasta quedar completamente agotada.

Recordó cómo él la había hecho sentir cosas que nunca antes había experimentado, cómo su energía parecía nunca terminar, cómo cada toque era preciso y lleno de pasión.

Incluso el simple recuerdo de su miembro, tan diferente en tamaño y potencia al de Tomohiro, hizo que se sintiera aún más caliente y frustrada.

No debería pensar en él, se reprendió a sí misma, bajando la mirada hacia el suelo mientras sus manos se apretaban con fuerza en las mangas de su bata.

Intentó sacar esos pensamientos de su cabeza, concentrándose en su marido – un hombre bueno, cariñoso, que la quería mucho.

Pero no podía evitar compararlos.

Se levantó del borde de la cama y se dirigió silenciosamente hacia la ventana, abriendo las cortinas ligeramente para dejar entrar la luz de la luna.

La ciudad dormía a sus pies, y el fresco aire de la noche rozaba su piel caliente.

Seguía sintiéndose excitada, insatisfecha, con la necesidad de algo que Tomohiro simplemente no podía ofrecerle.

Si él tuviera la mitad del tamaño del miembro de Kaito, pensó con un suspiro casi imperceptible, quizás estaría satisfecha.

Quizás estas sesiones de solo siete minutos no serían tan frustrantes.

Regresó a la cama con cuidado, acostándose junto a Tomohiro, quien ya dormía profundamente.

Se cubrió con las sábanas, cerrando los ojos pero sin poder encontrar el sueño.

Su cuerpo seguía caliente, sus pensamientos aún vagando hacia su jefe a pesar de sus esfuerzos por evitarlo.

Sabía que estaba siendo infiel en sus pensamientos, pero no podía evitarlo – la diferencia entre lo que tenía y lo que había experimentado con Kaito era demasiado grande como para ignorarlo.

Mientras la noche avanzaba, Yoko permaneció acostada, mirando al techo en la oscuridad, luchando contra sus deseos y aceptando con resignación que esa noche, al igual que la anterior, terminaría insatisfecha.

CAPÍTULO 10: EL PLAN EN ACCIÓN – PERSPECTIVA DE KAITO Kaito se encontraba en su dormitorio, vestido solo con un pantalón corto de deporte después de haber pasado una hora en el gimnasio de su departamento.

El sudor aún brillaba en su piel musculosa, pero se sentía renovado, con la mente más clara que nunca para pulir los detalles de su plan.

Se sentó en su escritorio, donde una agenda digital y varios apuntes escritos a mano yacían dispersos.

Pasaba la vista por cada punto, verificando que nada estuviera fuera de lugar: *”Mañana: – 7:30 AM – Desayunar en el local ‘Sakura Café’ como siempre – 8:30 AM – Llegar al instituto – 10:00 AM – Receso: Citar a Reina en la sala de orientación 207 – 10:30 AM – Reunión con Reina: Hablar de productos de Azure Petal Beauty, descansar, ir generando cercanía y posiblemente atacar.

– 13:30 AM – Dirigirse junt@s a las oficinas de Azure Petal Beauty en mi Cadillac – 14:00 PM – Firma oficial del contrato”* Sonrió mientras leía sus propias anotaciones.

Estaba cada vez más cerca de su objetivo, y la impaciencia de tener a Reina en su cama se hacía más intensa cada día.

Necesitaba moverse con precisión, poco a poco distanciarla de su novio y ganarse su confianza, usando tanto su posición como su personalidad para empezar a ejercer esa sensación de dominio que sabía que a las mujeres como ella les atraía.

Llevarla en el Cadillac, pensó mientras cerraba la agenda, será un buen paso.

Que vea el lujo, se sienta la comodidad, entienda el nivel al que puedo llevarla.

Eso ayudará a que empiece a ver la diferencia entre mí y cualquier otro hombre en su vida.

Después de organizar todo, se dirigió a la cama, acostándose sobre las sábanas frescas.

Sus ojos se cerraron lentamente, pero su mente seguía trabajando, imaginando cómo sería la reunión de mañana, cómo luciría Reina, cómo sería el momento en que finalmente tendría su cuerpo entre sus brazos.

También pensó en Reika – esa hermosa milf con un cuerpo espectacular, sabiendo que una vez conquistara a la hija, la madre no tardaría en caer en sus redes.

Solo faltan unos pasos más, se dijo a sí mismo antes de sumergirse en un sueño profundo.

Jueves 6:30 de la mañana A la mañana siguiente, Kaito se despertó con la primera luz del sol, sintiéndose más energético que nunca.

Se duchó rápidamente, se vistió con un impecable uniforme del instituto combinado con una chaqueta de cuero negro, y se preparó para empezar el día.

Recordó que Yoko llegaría en la tarde para cumplir sus deberes como sirvienta – y sabía que además de sus tareas, ella talves este dispuesta a satisfacerlo como siempre lo hacía.

La idea lo emocionó aún más.

Antes de salir, sacó su celular y escribió un mensaje a Nanoha: “Buenos días, mi amor.

Espero que hayas dormido bien después de nuestra noche tan intensa.

Yo me levanté con mucho ánimo – hoy es un día muy importante para mi trabajo.

Te extraño ya, ¿cómo amaneció?

.

Te quiero un montón.” Después de enviarlo, escribió otro mensaje directamente a Reina: “Buenos días, Kurashiki.

Como hablamos ayer, necesito que nos veamos mañana – hoy – a las 10:30 AM, justo después del primer receso, en la sala de orientación 207.

Quiero conversar contigo sobre algunos detalles de los productos de Azure Petal Beauty antes de ir a firmar el contrato.

Sería bueno que nos tomáramos un tiempo para hablarlo todo con calma antes de la reunión oficial.

Espero verte ahí.” Con los mensajes enviados, Kaito salió de su departamento y se dirigió al “Sakura Café” – un local elegante donde solía desayunar todas las mañanas.

Ordenó su habitual desayuno japonés combinado con café negro fuerte, disfrutando del ambiente tranquilo mientras veía la gente pasar por la calle.

Cada sorbo de café lo hacía sentir más listo para el día que venía, para poner en marcha su plan y acercarse un paso más a tener a las Kurashiki en sus manos.

Una vez terminado el desayuno, se dirigió al instituto en su Cadillac negro, con la certeza de que hoy sería un día que marcaría el camino hacia el cumplimiento de sus deseos.

Jueves, 7:50 AM – Cuarto día desde que llegó al instituto Saint Claire Kaito aparcó su Cadillac negro en el estacionamiento preferencial del instituto, bajando con su habitual porte imponente.

Eran las 7:50 en punto, tiempo justo para llegar antes de que comenzara la primera clase a las 8:00.

Al cruzar la entrada principal, vio a Río Inami y Haruta caminando por el pasillo principal, dirigiéndose directamente hacia su aula.

Al ver a Río, Kaito sintió una emoción inmediata – su cuerpo voluptuoso se destacaba incluso bajo el uniforme del instituto, con curvas que no pasaban desapercibidas.

Cada movimiento suyo era natural y encantadora, y él no pudo evitar imaginar cómo sería verla sin esa ropa.

– Buenos días, Río, Haruta – saludó Kaito, acercándose a ellos con una sonrisa amable pero segura –.

Ya veo que van directos a clase.

– ¡Kaito!

– respondió Río con una sonrisa abierta, tratándolo como a un compañero cercano –.

Sí, queremos llegar antes para repasar algunos apuntes de historia antes de que empiece la clase a las 8.

– Siempre trato de llegar con tiempo también – respondió Kaito, ajustando la mochila con los lentes de tanaka adentro – Haruta asintió con entusiasmo, ya completamente relajado frente a él mientras continuaban caminando hacia el aula: – Eso es bueno, Kaito.

Nosotros también intentamos, aunque a veces no lo logramos llegar pronto.

¿Sabías que Natsukawa Kaito vendrá a la ciudad mañana?

– ¿El amigo de la infancia que mencionaste el lunes?

– preguntó Kaito con tono casual, aunque su mente ya estaba alerta – ¡Exacto!

– respondió Haruta estudia fotografía en la ciudad vecina, en la universidad de artes.

Volvió solo por temas de trabajo – tiene que cubrir algunos eventos culturales de la zona para su agencia, así que estará en la ciudad por un largo tiempo.

– ¡Qué genial!

– dijo Río con una ligera sonrisa, moviendo su cabello verde oscuro con un gesto natural –.

Me encantaría que pudiera mostrarme sus últimos trabajos, he escuchado que está haciendo fotos para una revista local.

Mientras caminaban por el pasillo hacia la aula, Haruta continuó hablando con el entusiasmo característico: – Claro, él siempre ha sido muy talentoso con la cámara.

Y además, para Río y para mí, Natsukawa Kaito es el mejor – desde pequeños los tres somos amigos de la infancia, y él siempre estuvo ahí cuando lo necesitábamos.

Nos ayudaba cuando estábamos en la primaria siempre nos protegía de los niños que intentaban molestarnos.

En ese instante, justo cuando Haruta dijo que Natsukawa Kaito era el mejor y los protegía cuando eran niños, Kaito notó cómo un leve rubor cubrió las mejillas de Río, quien se quedó callada por un momento y bajó la mirada antes de seguir caminando.

Ese detalle no pasó desapercibido para él.

No puede ser una casualidad, pensó Kaito, manteniendo su fachada de calma.

La chica a la que estoy cortejando se sonrojea al escuchar el nombre de otro chico.

Empezó a sospechar que había algo más entre Río y Natsukawa Kaito – quizás sentimientos no correspondidos, o una conexión que aún no había florecido.

Algo que podría convertir a este fotógrafo en un competidor directo.

– Parece que tienen una relación muy fuerte – comentó Kaito con una sonrisa que no revelaba sus verdaderos pensamientos –.

Seguro que está haciendo muy bien su trabajo como fotógrafo.

Me gustaría conocerlo también algún día.

Río asintió, recuperando su expresión habitual mientras llegaban a la puerta de la aula: – Claro que sí, Kaito.

Sería genial que lo conocieras.

Natsukawa Kaito es muy amable y siempre tiene buenos consejos para todo.

En ese momento, el reloj del instituto marcó las 8:00 en punto, y los tres entraron en la aula para tomar sus asientos.

Mientras Haruta seguía hablando sobre sus planes de reunirse con Natsukawa Kaito.

Kaito se sentó en su lugar en la última fila y sacó su celular.

Ya había pensado en enviar un mensaje a su contacto para investigar más sobre este fotógrafo – necesitaba conocer todos los detalles posibles: sus proyectos actuales, su vida personal, si tenía alguna relación sentimental, cualquier cosa que pudiera darle ventaja.

Justo cuando estaba a punto de escribir el mensaje, vio cómo Nanoha Momota – su novia – entraba en la aula y se sentaba en la fila de adelante, justo frente a él.

Ella giró ligeramente la cabeza hacia atrás y le envió una sonrisa antes de acomodarse en su asiento.

En ese instante, su celular vibró con un mensaje de ella: “Hola cariño.

Estoy muy bien, gracias por preguntar.

Y sobre la sorpresa de ayer…

¡me encantó hacerlo!

Me tomé mucho tiempo eligiendo ese conjunto inspirado en sirvienta, y vi que a ti también te gustó mucho.

Me alegro de haber podido sorprenderte así.

Kaito sonrió levemente al leer el mensaje, sintiéndose satisfecho.

Guardó el celular momentáneamente y miró hacia Haruta y Río, quienes ya estaban sentados en sus asientos.

Su mente seguía trabajando en cómo obtener más información sobre Natsukawa Kaito – necesitaba estar un paso adelante si quería asegurar que Río formara parte de sus planes.

Kaito apenas comenzaron las clases, sacó su celular y escribió un mensaje directo a su contacto especializado en investigaciones: “Necesito toda la información posible sobre Natsukawa Kaito – fotógrafo, amigo de infancia de Río Inami y Haruta.

Datos completos: estudios, proyectos, clientes, vida personal, cualquier detalle relevante.

Envíamelo lo antes posible.” Con el mensaje enviado, guardó el aparato y se puso a atención en la clase de historia.

Las horas pasaron rápidamente, y cuando el reloj marcó las 10:00 AM, la campana del receso sonó.

Kaito sacó su celular de nuevo y escribió a Nanoha: “Hola mi amor.

Ya es receso, pero no puedo acompañarte a la cafetería – tengo que ir a preparar la sala de relajación/orientación, recibimos a un invitado importante.

No puedo decirte quién es por ahora, para evitar malentendidos.

Ve con tus amigas, por favor.

Te quiero.” Nanoha leyó el mensaje y respondió de inmediato sin girarse: “Entiendo perfectamente, cariño.

No te preocupes por mí, me voy con mis amigas a tomar algo.

Éxito en tu reunión, cuidate mucho.” Kaito sonrió al leer la respuesta y guardó el celular.

Mantuvo su atención en sus cosas mientras los estudiantes salían de la aula – no intercambió ninguna palabra con Río ni Haruta, quien se dirigieron al patio sin notar que él seguía sentado.

A las 10:15 AM, su celular vibró con un correo electrónico largo de su contacto.

Abrió el archivo adjunto y comenzó a leer con atención: “SEÑOR KAMEKURA – INFORMACIÓN COMPLETA SOBRE NATSUKAWA KAITO – Edad: 20 años – Estudios: Licenciatura en Fotografía en la Universidad de Artes de la ciudad vecina – Trabajo principal: Fotógrafo freelance para eventos culturales y revistas locales – DATO RELEVANTE: Trabaja en secreto para la revista para adultos ‘Eclipse’ – se dedica a fotografiar modelos en bikini o completamente desnudas para secciones de arte erótico.

– Proyecto actual: ‘Juventud y Belleza’ – busca fotografiar a jóvenes estudiantes de institutos locales para una sección especial.

– Relaciones: Sin pareja conocida, mantiene contacto cercano con amigos de infancia.

Adjunto: Lista de modelos que ha fotografiado y lugares donde realiza sesiones.”* Kaito cerró el archivo con una expresión seria.

No me gusta esto en absoluto, pensó con intensidad.

Río Inami tiene un cuerpo espectacular, y si este Natsukawa talvez planea fotografiarla – especialmente sabiendo que trabaja para revistas para adultos – podría intentar convencerla de hacer sesiones que van más allá de lo inocente.

Eso no permitiría bajo ninguna circunstancia.

Guardó el celular con firmeza, recogió la carpeta con documentos de Azure Petal Beauty y se levantó de su asiento.

El receso aún tenía unos minutos de duración, así que salió de la aula y se dirigió por los pasillos vacíos hacia la sala de relajación/orientación.

Caminó despacio, su mente trabajando en nuevas estrategias para evitar que Natsukawa se acerque demasiado a Río.

Llegó a la puerta de la sala, abrió con su llave y encendió las luces.

Organizó los documentos sobre la mesa central, ajustó las sillas y revisó que la temperatura estuviera cómoda.

La sala estaba lista para recibir a Reina.

Kaito se quedó de pie frente a la ventana, mirando hacia el patio mientras seguía pensando en la información sobre Natsukawa Kaito – sabía que tendría que moverse rápido antes de que este fotógrafo llegara a la ciudad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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