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Kaito Kamekura :El juego de las conquistas - Capítulo 13

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13: Capitulo 13 Reina kurashiki_+18 13: Capitulo 13 Reina kurashiki_+18 PERSPECTIVA DE REINA KURASHIKI Reina ajustó su uniforme mientras caminaba por el pasillo silencioso del instituto.

Eran las 10:28 AM, dos minutos antes de la hora acordada, y ella llevaba en la mano una bolsa negra de cuero con los cosméticos más importantes de Azure Petal Beauty – sus productos estrella, los que su madre había decidido presentar como parte del contrato con Global Swift Logistics.

Había querido revisarlos personalmente con Kaito antes de la firma oficial.

Sabía que la alianza con su empresa sería un gran impulso: si bien Azure Petal Beauty estaba bien posicionada en el mercado japonés, la red global de distribución de Global Swift Logistics – la empresa del padre de Kaito – abriría puertas en países de todo el mundo.

Los beneficios para su madre eran innegables, y ella estaba determinada a asegurar que todo saliera bien.

No puedo dejarme llevar por nada, se dijo a sí misma mientras se acercaba a la puerta de la sala de orientación.

Este es un asunto de negocios, nada más.

Pero al abrir la puerta, sintió cómo su corazón latía un poco más rápido.

La sala parecía diferente a como la recordaba – más íntima, como si fuera el territorio personal de Kaito.

Es como si estuviera entrando en la guarida de un lobo, pensó inconscientemente, mientras avanzaba con paso seguro.

PERSPECTIVA DE KAITO KAMEKURA Kaito había estado esperando en la sala desde hacía varios minutos, pero su mente no estaba en los documentos sobre la mesa.

Estaba electrizado, emocionado más que nunca – porque sabía que el contrato que iban a firmar beneficiaba de forma desproporcionada a Azure Petal Beauty.

Mientras su padre la empresa operaba a nivel mundial, la agencia de Reika Kurashiki solo alcanzaba hasta Japón.

Este acuerdo les daría acceso a mercados que jamás hubieran podido conquistar por sí mismas, mientras que él solo ganaría una pequeña participación en las ventas locales.

Pero Kaito no se importaba – porque ese desequilibrio era parte de su plan.

Hoy caería la primera Kurashiki, pensó con satisfacción, mientras escuchaba los pasos de Reina en el pasillo.

Sabía que ella venía directamente a su territorio, como un cordero a la caverna del lobo.

Hoy la haría suya, la probaría, la convertiría en parte de su juego.

Cuando la puerta se abrió y ella apareció con la bolsa de productos en la mano, su pulso se disparó.

Se puso de pie de inmediato, con una sonrisa que revelaba su verdadera intención.

– Reina – saludó con voz profunda y seductora –.

Entra, por favor.

Veo que has venido preparada con los productos.

Pero antes de revisarlos…

necesitamos hablar del contrato.

Ella colocó la bolsa sobre la mesa, mirándolo con expresión seria: – ¿Qué pasa con el contrato?

Mi madre me dijo que todo estaba listo para firmar esta tarde.

Kaito se acercó lentamente a ella, reduciendo la distancia entre sus cuerpos.

– Es cierto que está listo…

pero he revisado los términos una vez más.

Y la verdad es que mi empresa obtiene muy pocos beneficios en comparación con los que recibirá Azure Petal Beauty.

No estoy seguro de que valga la pena firmar.

Reina se tensó, levantando la vista para enfrentarlo: – ¿Qué estás diciendo?

Nosotros hemos hecho todos los ajustes que pediste, incluso cedido parte de los beneficios de la distribución.

– No es suficiente – respondió Kaito, acercándose aún más hasta que sus cuerpos casi tocaban.

Con un movimiento suave, la abrazó por la cintura, colocando sus manos de forma sugerente en sus caderas –.

Si quieres que firme el contrato, Reina…

tendrás que ofrecerme algo más.

Algo que valga la pena el esfuerzo de llevar sus productos alrededor del mundo.

Reina intentó alejarse, pero su abrazo era firme.

Sintió cómo la emoción de Kaito se transmitía a ella, y una mezcla de sorpresa y nerviosismo la invadió.

Sabía que había entrado en su territorio, y ahora el lobo mostraba sus garras.

PERSPECTIVA DE KAITO KAMEKURA Kaito sintió cómo Reina se tensaba en sus brazos, su cuerpo rígido por el orgullo que la definía.

Sabía que ella estaba acostumbrada a ser la dominante, la que llevaba las riendas en todos los aspectos de su vida – alta, segura de sí misma, siempre en control.

Pero ahora, en su territorio, las reglas eran diferentes.

– No me gusta negociar así, Kaito – dijo ella con voz firme, intentando alejarse, pero sus manos no hacían nada para apartarlo –.

Mi madre y yo hemos hecho todo lo posible para que este contrato sea justo.

– Lo sé – respondió él, acercando su rostro a su cuello, sintiendo el aroma de su perfume –.

Pero justo es que recibamos algo a cambio de llevar vuestros productos más allá de Japón.

Algo que solo tú puedes darme.

Sin esperar a su respuesta, Kaito colocó una mano en su mejilla, levantándola para que sus ojos se encontraran.

En sus miradas se cruzaron la determinación de él y la resistencia de ella – pero también un brillo de curiosidad que no pudo ocultar.

Con un movimiento seguro y dominante, él se inclinó y posó sus labios sobre los de ella.

Al principio, Reina se resistió – cerró los labios con fuerza, tensó aún más los músculos de su cuerpo, tratando de mantenerse firme en su postura.

Pero Kaito no la soltó, sujetándola con firmeza por la cintura, acercándola aún más a su cuerpo, transmitiendo toda la pasión y el control que llevaba dentro.

Su beso no era suave ni tímido – era profundo, seguro, como si estuviera reclamándola para sí mismo.

Mientras la besaba, su mente estaba clara: necesitaba que ella quisiera estar con él de forma 100% consensual.

El Modo Avanzado del sistema solo se desbloquearía con tres conquistas sin trucos, sin presión – solo amor y admiración genuina, como sucedió con Nanoha.

Actualmente llevaba 1 de 3 completadas, y Reina podría ser la segunda…

pero solo si ella así lo decidiera.

Sentió cómo sus labios se relajaron y empezaron a responder al beso.

Kaito sonrió levemente contra sus labios, pero en ese momento, se alejó ligeramente, soltando su cintura pero manteniendo su mano en su mejilla.

– Basta por ahora – dijo con voz calmada, aunque su cuerpo ardía con deseo –.

No voy a hacer nada que tú no quieras.

El contrato se firmará esta tarde, tal como estabas planeando – no necesito nada más para ello.

Si algún día decides que quieres estar conmigo…

estaré aquí.

Pero nunca te obligaré.

Sus ojos reflejaban la seriedad de sus palabras.

Sabía que podría usar la hipnosis visual básica que dominaba tan bien, o incluso su habilidad de control de erección que lo había convertido en un semental inagotable con Nanoha…

pero eso no contaría para el Modo Avanzado.

Necesitaba que Reina eligiera libremente, para desbloquear el control de fertilidad espermática que tanto anhelaba – la capacidad de eyacular dentro sin riesgo de embarazo.

PERSPECTIVA DE REINA KURASHIKI Reina intentó mantenerse firme.

Había sido siempre la que dirigía, la que decidía el ritmo de las cosas, incluso en los momentos más íntimos.

Pero cuando Kaito la besó, todo cambió.

Al principio, su orgullo la hizo resistir – no quería dejarse llevar, no quería mostrar debilidad.

Pero la forma en que él la sostenía por la cintura, firme pero sin hacerle daño, la forma en que sus labios se movían sobre los suyos con una dominancia que ella nunca había experimentado…

empezó a derretirse.

Muy lentamente, sus labios se relajaron y empezaron a responder al beso.

Sintió cómo una oleada de calor recorría su cuerpo, algo completamente nuevo para ella – nunca antes alguien la había sometido de esa manera, nunca antes había sentido placer en dejar que otro llevara el control.

Cuando Kaito finalmente la soltó y retrocedió, ella quedó un instante sin aliento, mirándolo con ojos entrecerrados.

Esperaba que él continuara, que la llevaría más allá…

pero su decisión de detenerse la sorprendió y al mismo tiempo la dejó más intrigada que nunca.

– ¿Esto es todo?

– preguntó con voz un poco entrecortada, sorprendida por su propia pregunta.

Kaito asintió con una sonrisa cálida: – Todo por ahora.

El contrato se firma esta tarde, como acordamos.

Y tú decides qué sucede después.

Reina se pasó una mano por el pelo, recuperando su compostura pero sintiendo cómo su corazón aún latía con fuerza.

Sabía que había entrado en la guarida del lobo, pero ahora comprendía que este lobo respetaba sus límites.

Y por alguna razón, eso la hacía querer estar aún más cerca de él.

Tenía todo el tiempo del mundo para decidir, pero en ese momento, sabía que no sería fácil olvidar ese beso.

En su interior, una mezcla de emociones luchaba por dominar – por un lado, el recuerdo de ese beso dominante no la dejaba en paz, anhelaba sentirlo de nuevo, más intensamente aún.

Pero por otro, su orgullo gritaba contra la sensación de sumisión que había experimentado.

Él me besó sin permiso, me tocó, me hizo sentir débil, indefensa…

pensó, apretando los puños.

Pero yo no soy débil.

No soy indefensa.

Soy Reina Kurashiki – como mi nombre lo dice, soy una reina.

Esto no puede quedarse así.

Mientras Kaito se disponía a volver a la mesa con los documentos, ella dejó de lado toda duda.

Con un movimiento rápido y decidido, se abalanzó sobre él, colocando sus manos en sus hombros y presionándolo contra la pared más cercana.

Antes de que él pudiera reaccionar, posó sus labios sobre los suyos con una intensidad que igualaba la suya – un beso cargado de orgullo renovado, como si quisiera demostrarle quién mandaba en esa sala.

Su beso era firme, seguro, lleno de la determinación que la caracterizaba.

Quería enseñarle una lección, mostrarle que ella no se dejaría someter tan fácilmente.

Pero incluso mientras lo hacía, sentía cómo su cuerpo respondía con emoción – quería esos besos dominantes, pero también quería demostrar que ella podía igualarlo, que podía ser la que llevara las riendas cuando así lo decidiera.

PERSPECTIVA DE KAITO KAMEKURA Kaito estaba a punto de volver a la mesa cuando sintió cómo Reina lo abalanzaba contra la pared.

Sus labios se encontraron con los suyos en un beso tan intenso como el anterior, pero esta vez cargado de su orgullo y su determinación.

En su interior, sonrió con felicidad – sabía que ella no soportaría ser sometida por nadie, que su naturaleza de “reina” haría que reaccionara así.

Perfecto, pensó, mientras empezaba a responder al beso, dejándola llevar el ritmo al principio pero sintiendo cómo su propia determinación se fortalecía.

Ella quiere luchar por el control, pero yo soy diferente.

Tengo las habilidades para someterla completamente en la cama – mi control de erección ya lo ha demostrado con Nanoha, y cuando desbloquee el Modo Avanzado será aún mejor.

Mantuvo sus manos en la pared a ambos lados de su cabeza, dejándola tomar la iniciativa por ahora.

Pero en su mente ya estaba planeando – hoy mismo le demostraría que aunque pudiera ser fuerte y dominante, ella también podía ser sometida de la manera más placentera posible.

Y con ello, conseguiría la segunda conquista necesaria para alcanzar el nivel avanzado, desbloqueando el control de fertilidad espermática que tanto anhelaba.

Sentió cómo sus manos se movían por su pecho y luego por su espalda, y supo que la batalla por el control había comenzado de verdad.

Pero él no tenía prisa – sabía que al final, ella entendería que ser sometida por él no era una debilidad, sino una forma de sentir placer como nunca antes lo había experimentado..

Kaito no dejó que el orgullo de Reina dictara el ritmo por mucho más tiempo.

Con un movimiento seco y cargado de una potencia animal, liberó sus manos de la pared y la sujetó por la cintura, estrechándola contra su pecho firme .

Reina soltó un jadeo de sorpresa que se transformó de inmediato en un gemido ahogado cuando los labios de Kaito volvieron a reclamar los suyos, esta vez con una intensidad lasciva que no admitía réplicas.

Mientras la besaba con profundidad, saboreando su rendición, Kaito empezó a someterla con una mezcla de rudeza y posesividad.

Una de sus manos grandes subió con audacia por su costado, apretando la curva de su cintura hasta que sus dedos se hundieron en la firmeza de uno de sus pechos grandes, que resaltaban bajo la camisa blanca del uniforme.

Reina intentó resistirse un segundo más, apretando los puños contra los hombros de Kaito, pero el placer de ser dominada por un hombre tan fuerte la estaba haciendo claudicar.

Sin romper el beso, Kaito flexionó las rodillas y, con la facilidad que le daba su entrenamiento en el gimnasio, la cargó en sus brazos al estilo princesa.

Reina, totalmente superada por la fuerza de kaito, enredó sus brazos alrededor de su cuello, buscando más de ese contacto eléctrico.

Kaito caminó con paso firme, atravesando la sala de orientación que olía a cosméticos de lujo y éxito.

Pasó de largo la zona de entrenamiento y los sofás de cuero, dirigiéndose directamente hacia el área más privada tras las cortinas de seda oscura.

Allí, la cama king size los esperaba con sus sábanas de algodón impecables.

Al llegar al borde del colchón, Kaito la depositó con una firmeza que hizo que el cuerpo de Reina rebotara levemente.

No le dio tiempo a reaccionar; se posicionó de inmediato entre sus piernas, atrapándola con su peso y su mirada cargada de una sonrisa lujuriosa.

—Tu madre quería un contrato, Reina —le susurró Kaito al oído, mientras su mano volvía a recorrer su muslo, subiendo peligrosamente por la falda—, pero tú y yo vamos a firmar uno mucho más íntimo aquí mismo.

Reina, con el lazo rojo del uniforme deshecho y la respiración entrecortada, lo miró con una mezcla de desafío y entrega total.

En ese momento, la “reina” había encontrado a alguien capaz de arrebatarle la corona, y el deseo de ser poseída por él era lo único que llenaba su mente.

Kaito sabía que estaba a solo unos minutos de conseguir su segunda conquista consensuada para el Modo Avanzado de los lentes, y planeaba disfrutar cada segundo de su rendición antes de llevarla, quizás, hacia la gran tina de hidromasaje del baño para el acto final.

Kaito comenzó a despojar a Reina de su uniforme con una destreza que la dejó sin aliento.

Cuando la última prenda cayó al suelo, la visión ante sus ojos lo detuvo en seco.

Reina llevaba un conjunto de lencería azul oscuro que resaltaba su piel clara y sus pechos grandes, los cuales parecían querer desbordar el encaje.

El diseño, con tiras finas y lazos a los costados, le daba un aire de sofisticación y salvajismo que encendió la emoción de Kaito al máximo.

Se tomó un momento para admirar cada curva, deleitándose con el trofeo que tenía frente a él.

Sin embargo, Reina no pensaba quedarse como una simple espectadora.

Aunque había perdido el primer round de los besos, su orgullo de “reina” seguía intacto.

En su mente, ella era la que tenía la experiencia; sabía cómo manejar a los hombres en la cama y no estaba dispuesta a perder la siguiente ronda.

—No te acostumbres a llevar siempre el mando, Kaito —le susurró con una sonrisa desafiante.

Aprovechando su momento de distracción, Reina se abalanzó sobre él.

Con movimientos rápidos y decididos, empezó a desvestir a Kaito.

Primero arrancó su camisa, exponiendo sus pectorales marcados, y luego bajó sus pantalones con una urgencia que rozaba la desesperación.

Cuando los pantalones cayeron al piso, ella se inclinó para bajarle los boxers.

Al liberarlo, Reina se quedó paralizada por un instante.

Sus ojos azules se abrieron de par en par al ver un miembro tan grande, una presencia imponente acompañada de testículos grandes que parecían tensos, cargados de una cantidad masiva de semen en su interior.

Por un segundo, el miedo y la admiración lucharon en su pecho; jamás había visto algo de tal magnitud.

Pero, recuperando su compostura rápidamente, se incorporó con una mirada depredadora.

Reina comenzó a masturbarlo con fuerza y luego pasó a la acción con su boca.

Aquí fue donde se dio cuenta de la verdadera escala del hombre que tenía delante.

Con sus antiguos novios, ella siempre presumía de poder cubrir el miembro entero con su boca, pero con Kaito era físicamente imposible.

Solo llegaba hasta la mitad, y la mitad restante tenía que trabajarla desesperadamente con sus manos.

Pasó 10 minutos entregada a esa tarea, chupando y lamiendo con una técnica experta, decidida a no rendirse.

Sus manos rodeaban la base mientras su boca trabajaba la parte superior, tratando de someter a ese gigante que la desafiaba.

Ella se esforzaba, moviendo su cabeza con ritmo, decidida a que este fuera el round donde ella recuperara la corona y demostrara que, en la cama, nadie podía vencer a Reina Kurashiki.

Kaito, mientras tanto, sentía cómo su control de erección funcionaba al máximo.

La sensación era abrumadora, pero se mantenía firme, disfrutando de ver a la orgullosa Reina esforzándose tanto por complacerlo y dominarlo al mismo tiempo.

Kaito permanecía de pie, con las piernas abiertas.

Abajo, Reina estaba de rodillas , con el rostro justo a la altura de su miembro .

Kaito hundió sus dedos en el cabello rubio de Reina, tomando el control total del ritmo.

La habitación se llenó de sonidos crudos: los sorbos húmedos de Reina tratando de succionar la mayor parte posible de ese miembro masivo y los gruñidos roncos de Kaito, que vibraban en su pecho cada vez que ella lograba avanzar un poco más.

«Es increíble…

es demasiado grande», pensaba Reina con una mezcla de desesperación y orgullo herido.

«Nunca me había costado tanto someter a un hombre.

Mis manos apenas pueden rodear la base mientras mi boca se llena por completo.

¡No me voy a rendir!».

Ella succionaba con fuerza, disfrutando del sabor y de la sensación de poder que le daba tener al “chico más influyente ” entregado a sus labios.

Kaito, por su parte, sentía una satisfacción eléctrica.

Ver a la orgullosa Reina Kurashiki, la chica que siempre mandaba, arrodillada y esforzándose al máximo por él, era el mejor alimento para su ego.

«El sabia que con se esfuerzo no bastaba…

Ella cree que puede hacerme eyacular así de fácil.

No tiene idea de que mi control de erección me permite disfrutar de esto por horas», pensó mientras soltaba otro gruñido bajo.

Kaito al ver que Reina, no lograba su objetivo de hacerlo eyacular, Kaito decidió que era momento de cambiar las tornas.

Con un movimiento fluido, la tomó de la cintura y la subió a la cama king size, dejándola recostada sobre las sábanas de algodón.

Con movimientos decididos, desató los lazos laterales de su lencería azul y deslizó la prenda hacia abajo, dejando el cuerpo de Reina totalmente expuesto sobre las sábanas de algodón.

Él se posicionó entre sus piernas y comenzó a chupar y manosear su zona íntima con una intensidad que la hizo arquear la espalda de inmediato..

Sus dedos grandes empezaron a explorarla y a abrir camino, estirándola suavemente para prepararla para el tamaño de su miembro.

Reina, que siempre se había jactado de su experiencia, sintió cómo perdía el control de sus propios sentidos.

—¡Ahhhh…

ahhhhh!

—gimió Reina, echando la cabeza hacia atrás mientras apretaba las sábanas con fuerza—.

¡Kaito, ahhhh!

Los sonidos de los besos húmedos de Kaito en su piel se mezclaban con los jadeos de ella.

Reina estaba en shock; los pensamientos se agolpaban en su mente mientras sentía una sensación nueva y abrumadoramente placentera.

«Dios, nunca…

nunca había sentido algo así», pensaba ella mientras su cuerpo temblaba.

«Sus manos, su lengua…

es demasiado.

Me está desarmando por completo.

Ninguno de mis ex o mi novio sabía como tocarme de esta manera tan ruda y perfecta a la vez».

Kaito soltó un gruñido de satisfacción al sentir la humedad de Reina en sus dedos.

La estaba dilatando con paciencia, disfrutando de cómo ella se retorcía bajo su dominio.

Sabía que la estaba dejando en el punto exacto de entrega total, lista para recibir su miembro y completar la segunda conquista del nivel avanzado.

Reina ya no pensaba en quién mandaba; solo quería que él no se detuviera.

El placer era tan intenso que su orgullo de “reina” se había esfumado, reemplazado por una necesidad eléctrica de ser poseída por el hombre que la estaba haciendo gritar de esa manera..

Kaito se ensañó con su lengua y sus dedos, trabajando con una precisión que dejó a Reina fuera de combate.

La estaba devorando, saboreando su humedad mientras sus manos grandes la abrían y la masajeaban, preparándola para la magnitud de lo que vendría.

—¡Ahhhh…

Kaito, ahhhhh!

—gritaba Reina, con la espalda arqueada y los dedos clavados en las sábanas de algodón.

De pronto, un espasmo violento recorrió el cuerpo de ella.

Reina apretó los muslos contra el rostro de Kaito mientras llegaba al clímax de una forma explosiva.

Sus gemidos se transformaron en jadeos entrecortados y su cuerpo tembló durante varios segundos, rindiéndose por completo al placer que él le había provocado.

Kaito se incorporó de inmediato, luciendo una sonrisa lujuriosa y cargada de una emoción salvaje.

Estaba eufórico; ver a la orgullosa Reina Kurashiki derrotada por su lengua era el combustible perfecto para su ego.

Reina, con la mirada nublada y las mejillas encendidas, lo observó desde el colchón.

Sus pensamientos eran un caos de anticipación.

«Dios mío…

si solo con sus manos y su boca me ha dejado así…», pensaba Reina, devorando con la mirada el miembro de Kaito que se alzaba imponente ante ella.

«¿Cómo demonios va a sentirse tener eso dentro de mí?

Me va a llenar por completo…

quiero sentirlo ya».

Kaito se separó apenas unos centímetros del cuerpo tembloroso de Reina, disfrutando del rastro de humedad y la satisfacción que veía en sus ojos tras el clímax que le había provocado.

Con movimientos precisos, estiró la mano hacia la mesa de noche y tomó un condón extra grande.

Mientras se lo ponía, su mente trabajaba a mil por hora; sabía que estaba a un solo paso de completar su segunda marca.

«Una más después de ella…

y podré tirar estos estorbosos condones para siempre», pensó Kaito con una mezcla de impaciencia y ambición.

El Modo Avanzado estaba casi a su alcance, y con él, la libertad total de poseer a sus presas sin barreras de látex.

Se posicionó suavemente encima de Reina, dejando que su peso la hundiera en las sábanas de algodón.

Antes de proceder, la tomó de las mejillas y le dio un beso cargado de amor y ternura fingida, una máscara perfecta para asegurar su devoción.

Se separó lo justo para mirarla fijamente a los ojos azules, que aún brillaban por la excitación.

—Reina…

—susurró con voz profunda y seductora—.

Antes de seguir, necesito saberlo.

¿De verdad deseas continuar?

¿Quieres que sea tuyo ahora mismo?

Reina, con la respiración entrecortada y el vello de los brazos erizado, no dudó ni un segundo.

El placer que acababa de sentir con sus manos y su boca la había dejado hambrienta de más.

Ver ese miembro imponente listo para ella la hacía vibrar de anticipación.

—Sí, Kaito…

por favor, no te detengas —respondió ella, rodeando su cuello con los brazos y pegando su pecho contra el de él—.

Quiero sentirte dentro…

quiero que me llenes por completo.

Kaito sonrió con una lascivia triunfal.

El consentimiento era total y absoluto, justo lo que el sistema de los lentes necesitaba para validar la conquista.

Se fundieron en una sección de besos húmedos, sus lenguas entrelazándose con una urgencia que ya no conocía límites.

En ese instante, el contrato de Azure Petal Beauty era lo último en lo que pensaban; solo importaba el calor de sus cuerpos y la inminente unión que marcaría el destino de Reina como la segunda pieza en el tablero de Kaito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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