Kaito Kamekura :El juego de las conquistas - Capítulo 6
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6: Capitulo 6 Mi primera pareja?
6: Capitulo 6 Mi primera pareja?
Perspectiva de Kaito Kamekura Tanaka Hajime siguió riendo, su voz resonando en la habitación mientras Momota permanecía sentada en la cama, su expresión seria pero tranquila.
“¡Y como esta es la primera sesión oficial en el colegio, tenemos que registrarla!” anunció, dándome una orden directa sin siquiera mirarme a los ojos, seguro de que estaría bajo su control.
“¡Kamekura!
¡Ve a traerme la cámara con el trípode que está en el rincón a mi derecha!
Queremos que quede bien documentado cómo se hace las cosas de verdad.” Asentí lentamente, manteniendo mi expresión vacía para hacerle creer que estaba hipnotizado.
Caminé hacia el rincón indicado, donde reposaba una cámara profesional sobre un trípode ajustable.
Mientras la preparaba, observaba de reojo a Tanaka: él se había dado la espalda a mí, comenzando a desabrocharse su chaqueta negra de segundo año, confiado en que tanto Momota como yo estábamos bajo su hechizo.
Mientras tanto, vi a Momota empezar a desvestirse.
Se quitaba la chaqueta de suéter amarillo con movimientos naturales, como si estuviera preparándose para cambiarse de ropa normal.
Su expresión no mostraba ninguna extrañeza, pero el hecho de que lo hiciera sin protestar ni preguntar era la prueba definitiva de que la hipnosis actuaba en ella a un nivel profundo.
“¡Rápido, Kamekura!” gritó Tanaka sin volverse, ya quitándose la camisa, dejando al descubierto su abdomen prominente.
“Quiero que la cámara capte todo desde el principio.
¡Esta será la primera de muchas sesiones que registraré!” Era el momento perfecto.
Me acerqué sigilosamente hacia él, sosteniendo la cámara como si fuera a colocarla en su sitio.
Tanaka seguía de espalda, ahora quitándose el cinturón, completamente desprevenido.
En el instante en que estuve lo suficientemente cerca, lancé el ataque.
Con una mano agarré firmemente los brazos de Tanaka para sujetarlo, mientras con la otra le quité las gafas de un tirón, sin darle tiempo a reaccionar.
Antes de que pudiera gritar o intentar usar su poder, le di un golpe preciso en el cuello, justo en el punto que conocía para dejarlo inconsciente sin causar daños graves.
El cuerpo de Tanaka se tambaleó y luego cayó al suelo con un fuerte golpe, quedándose inmóvil.
Mientras tanto, Momota había dejado de desvestirse en el momento en que los lentes salieron de su rostro – se detuvo con la blusa a medio quitar, mirándose las manos con una expresión de confusión.
Tanaka Hajime cayó al suelo como un saco de patatas, inconsciente por el golpe preciso en el cuello.
En el mismo instante que sus gafas dejaron de estar en contacto con él, vi cómo Momota se detuvo en seco, con la blusa a medio quitarse.
Sus ojos vagaron por un momento, como si estuviera buscando algo que ya no estaba allí, luego empezó a cubrirse con prisa, su expresión llena de confusión.
“Kaito…
¿qué pasa?
No entiendo muy bien lo que estoy haciendo aquí,” dijo, su voz temblorosa mientras se arreglaba la ropa.
Me acerqué a ella con calma, extendiendo una mano para ayudarla.
“Tranquila, Nanoha.
Ya está bien, ya no estás bajo su control.
Ahora podrás recordar todo poco a poco.” Ella se sentó en el borde de la cama, pasándose las manos por el pelo con una mezcla de angustia y alivio.
“Siento que hay algo que no me acuerdo del todo…
como si me faltaran partes de lo que pasó desde la asamblea.
¿Qué hizo ese chico?” “Tanaka Hajime tiene un poder de control mental.
Te había hipnotizado desde esta mañana, en la asamblea,” le expliqué suavemente, mientras guardaba sus gafas en mi bolsillo con cuidado.
“Por eso veniste aquí sin cuestionarlo, por eso seguiste sus órdenes sin darte cuenta.” Momota frunció el ceño, intentando agarrarse a los recuerdos que iban llegando poco a poco.
“Sí…
empiezo a acordarme.
Me dijo que era una buena chica si hacía lo que él decía.
Pero…
¿todo lo que me dijiste tú también fue parte de eso?” Su mirada se volvió insegura, pensando que quizás hasta mis palabras habían sido manipuladas.
Me acerqué más, tomándola de las manos.
“No, Nanoha.
Nada de lo que te dije sobre ti misma es falso.
Yo te elegí porque sé lo especial que eres, no por nada de Tanaka.
Lo que pasó con él no tiene nada que ver con lo que siento por ti.” Ella bajó la cabeza, todavía procesando.
“Pero si él me hipnotizó…
¿cómo sé qué es real?
¿Y si hasta ahora todo ha sido mentira?” “Porque ahora estás libre,” respondí con firmeza.
“Puedes sentir lo que realmente sientes.
Y lo que sientas por mí, lo que sientas por ti misma – eso es lo único real.” Ella asintió despacio, respirando hondo.
Aunque todavía no recordaba todo del todo, empezaba a entender que había estado atrapada, y que ahora por fin podía decidir por sí misma.
Tanaka Hajime seguía inconsciente en el suelo, mientras Momota se acomodaba nerviosa en el borde de la cama.
Ahora que ya no estaba bajo hipnosis, su rostro mostraba una mezcla de alivio y preocupación.
“Kaito…
ya entiendo qué pasó,” dijo, mirándolo a los ojos con una expresión más clara ahora que los recuerdos llegaban sin filtro.
“Recuerdo que Tanaka-senpai empezó a hablar de su ‘asesoría’ en la asamblea, pero…
esta es la primera vez que alguien viene a su sala para esto.
Es la primera sesión en el colegio, ¿verdad?” Asentí, manteniéndome cerca de ella mientras guardaba las gafas con cuidado en mi bolsillo.
“Sí, Nanoha.
Esta es la primera vez que alguien viene aquí para solicitar asesoría como pareja.
Tanaka acaba de conseguir este poder, parece que es nuevo en esto, quizás lo consiguió recientemente y decidió empezar aquí.” Ella se puso un poco más erguida, aunque todavía con un ligero temblor en las manos.
“Entonces…
si es la primera vez, ¿qué hacemos?
No podemos dejarlo ahí tirado en el suelo ni encerrarlo en el armario para siempre.
Y tampoco puedo irme a clase ahora, Kaito – necesito estar contigo, sé que tú sabrás qué hacer.” “Tranquila, amor,” le dije suavemente, tomándola de la mano.
“Lo primero es asegurarnos de que no pueda hacer daño a nadie más.
Pero antes, quería mostrarte algo importante.” Sacudí las gafas de mi bolsillo, haciéndole una señal para que las viera bien.
“Estos son los lentes que le quité.
No sabemos si son la fuente de su poder, pero tengo que estar seguro.
Y para que veas que puedo protegerme y protegerte a ti también…” Me acerqué un poco más, mirándola a los ojos con cariño.
“Quiero hacer una prueba.
Me pondré las gafas y trataré de hipnotizarte – pero solo por un instante, luego te liberaré inmediatamente.
Necesito que confíes en mí, Nanoha.
Quiero que veas que puedo controlar esto, que no permitiremos que nadie más sufra como tú lo hiciste.” Ella asintió, aunque con un toque de miedo, pero su mirada reflejaba confianza en mí.
“Estoy contigo, Kaito.
Sé que me salvarás, como siempre lo haces.” Ella asintió, aunque se veía un poco nerviosa.
“Sí, Kaito…
pero tengo miedo.
¿Qué pasa si…
si esos lentes realmente tienen poder?” “No temas, amor,” le dije, acercándome para tomar su mano.
“Estoy aquí, y no permitiré que nada te pase.
Ahora, vamos a comprobar si estos lentes son realmente la clave o si hay algo más.” Me puse las gafas con cuidado, sintiendo el peso en mi nariz.
Momota se quedó mirándome, con los ojos abiertos a de par en par.
“Kaito…
Me da miedo,” dijo, retrocediendo un paso.
“Es solo una prueba, cariño,” le dije con calma, aunque por dentro mi mente estaba alerta, lista para cualquier cosa.
“Quiero ver cómo funcionan.
Y tú verás – nada te pasará.” En el momento en que las gafas tocaron mi rostro, sentí una extraña sensación, como si algo se conectara en mi cabeza.
Pero me mantuve firme, recordando las enseñanzas de mi padre.
Momota seguía mirándome, con la expresión de siempre – natural, como si estuviéra…
“Sí, estoy bien,” repetí, aunque noté cómo una corriente extraña parecía fluir por mi cuerpo al usar las gafas.
Momota seguía mirándome, sus ojos ya empezando a perder un poco de su brillo natural, como si una sombra se colocara entre ella y su voluntad propia.
Al sentir el efecto en ella, me quedé helado un instante – ¡eran reales!
Las gafas tenían poder.
Apenas me había puesto las gafas y ya veía cómo su expresión se volvía más tensa, más obediente.
“Nanoha,” dije con voz firme, como había escuchado a Tanaka hacerlo.
Inmediatamente, ella se tensó un poco, como si una fuerza invisible la obligara a fijarse en mis ojos.
“Mírame a los ojos.
Todo estará bien si haces lo que te digo.” Ella obedeció, aunque se veía asustada, sus manos temblando ligeramente.
“Kaito…
me siento rara.
¿Qué está pasando?
No puedo…
no puedo apartar la mirada.” “Tranquila, amor,” le dije, aunque por dentro sentía una mezcla de sorpresa y determinación.
“Solo un instante más.
Ahora, escucha bien: cuando te diga la palabra ‘libertad’, todo volverá a la normalidad.
Entiendes?” Ella asintió lentamente, sus ojos ya se veían un poco vacíos, como si estuviera entrando en un estado hipnótico.
“Sí…
Kaito…
confío en ti…” “Escucha,” continué, sintiendo cómo el poder fluía a través de las gafas.
“Esta es la primera vez que alguien usa este poder en el colegio, como sabes.
Tanaka nunca tuvo la oportunidad de hacer nada aquí antes – esta era su primera sesión.
Pero ahora, tú serás la primera en estar a salvo, porque yo estaré aquí para ti.” Momota se quedó quieta, siguiendo cada palabra que decía, aunque su rostro mostraba un leve temor.
“Sí…
Kaito…
estoy aquí…
pero tengo miedo de lo que podría pasar si no logras controlarlo.” “Ya sé, cariño,” le respondí, manteniendo la calma a pesar de la tensión en el aire.
“Pero tienes que confiar en mí.
Ahora, cierra los ojos por un momento…” Ella cerró los ojos como se lo pedí, y noté cómo el efecto de las gafas se hacía más fuerte.
Su cuerpo se relajaba, aunque se veía tensa por el miedo de no saber qué pasaría después.
“¿Kaito…?” susurró, con la voz entrecortada por el miedo y la obediencia que ahora la dominaba.
“Está bien, Nanoha,” dije, empezando a quitarme las gafas con cuidado.
“Ahora escucha: libertad.” En el instante en que las gafas dejaron mi rostro, Momota abrió los ojos de golpe, respirando hondo como si hubiera estado bajo el agua.
Se llevó las manos a la cara, con expresión de miedo y alivio a partes iguales.
“Kaito…
¡funcionó!
Pero…
pero tuve miedo de que no pudieras liberarme.
Pensé que me dejarías así…” “No, nunca te dejaría sola,” le dije, quitándole las gafas y abrazándola con fuerza.
“Ya está bien, mi amor.
Ahora sabemos que estos lentes tienen poder, y que puedo controlarlos.
Nadie más sufrirá como tú lo hiciste.” Mientras la sostenía contra mi pecho, sintiendo cómo su cuerpo temblaba aún por el miedo reciente, mis pensamientos se desbocaban en un torbellino de emociones que jamás dejaría entrever en mi rostro.
¡Rey!
¡Ahora soy un verdadero rey!
pensé, acariciando su pelo con suavidad mientras ella seguía con los ojos cerrados, agradecida por estar a salvo.
Antes, con mi presencia, mi carisma y el dinero de la familia ya podía hacer que la gente me siguiera, que las chicas se sintieran atraídas…
pero esto…
esto es algo completamente distinto.
Las gafas reposaban en mi mano, un objeto aparentemente normal que ahora representaba un poder inimaginable.
Con esto puedo engañar a cualquier persona, hacer que crean lo que quiera que crean.
Mi padre seguro me felicitaría – juntos podríamos ganar fortunas, controlar mercados enteros, influir en políticos y empresarios como nunca antes.
Mi mirada se desvió por un instante hacia el cuerpo de Momota, que seguía aferrada a mí.
Y las chicas…
será aún más fácil conseguirlas.
Ya no tendré que gastar tiempo en conquistarlas, en hacerlas sentir valoradas…
aunque con Nanoha tal vez valga la pena mantener la fachada – ella ya me conoce, ya confía en mí.
Esto es increíble, concluí en mi mente, sintiendo cómo una sonrisa de satisfacción se formaba en mi interior, mientras mi rostro seguía mostrando solo calma y cariño para ella.
“Ya está todo bien, Nanoha,” le susurré cerca de su oído, besándole suavemente la frente.
“Ahora podemos irnos de aquí, encontrar la forma de asegurarnos de que Tanaka no vuelva a hacer daño a nadie.
Y tú y yo…
podemos empezar de verdad, sin más secretos ni miedos.” Ella levantó la vista hacia mí, con los ojos brillantes de emoción y confianza.
“Sí, Kaito.
Confío en ti completamente.
Sé que siempre cuidarás de mí.” Mientras la tomaba de la mano para salir de la sala, mi mirada se desvió un instante hacia Tanaka Hajime – aún tendido en el suelo, inconsciente.
Primero, moví su cuerpo con esfuerzo hasta el armario de la esquina y lo metí dentro, cerrando la puerta con llave.
Luego coloqué una mesa pesada delante del armario para asegurar que no pudiera salir si despertaba.
“Listo,” dije a Momota, guardando la llave en mi bolsillo junto con los lentes.
“Ahora sí podemos irnos tranquilos.” Caminamos por el pasillo, donde los alumnos y profesores seguían con sus actividades normales – todos actuando como siempre, ya que sin una orden específica, la hipnosis no afecta su rutina diaria.
Ninguno se daba cuenta de que algo extraño había sucedido en la sala de orientación.
“Llegamos, Nanoha,” le dije cuando llegamos frente a su aula.
“Entra y quédate tranquila, amor.
Yo me voy a la dirección a arreglar todo lo del colegio.” Ella asintió con cariño, aunque se veía un poco triste por separarse.
“Estoy contigo, Kaito.
Cuando termines, ven a buscarme, ¿vale?” “Claro que sí, mi amor,” respondí, besándola suavemente en la frente.
“En poco tiempo estaré de vuelta.” Después de verla entrar en su aula, me dirigí hacia la dirección.
Al llegar a la puerta, la abrí y entré.
Allí estaba el director Tanaka Sato – sentado en su escritorio, revisando papeles como si nada.
No mostraba señales de hipnosis a simple vista, pero sabía que estaba bajo el control de los lentes que el otro Tanaka Sato había usado.
“Director Tanaka Sato,” le dije con calma, mientras me acomodaba en la silla frente a su escritorio.
“Bueno, sí – hablaremos de oportunidades, pero primero necesito que sepa sobre un pequeño problema que acabé de resolver.” El director asintió, con la misma expresión profesional de siempre – actuando completamente normal, ya que sin una orden específica no hay forma de notar que alguna vez estuvo bajo hipnosis.
“Claro, Kaito.
Tu padre siempre ha sido muy generoso con el colegio, así que cualquier cosa que necesites, estamos a tu disposición.” “Exactamente lo que quería oír,” respondí, mientras mis pensamientos confirmaban que él seguía listo para colaborar – “El caso es que encontré a un estudiante , Tanaka Hajime, intentando golpearme en el colegio específicamente en la sala de orientación sexual, así que ya me encargué de él.” El director frunció el ceño ligeramente, como si tratara de recordar algo, pero siguió con su actitud normal.
“Entiendo.
Tu padre siempre ha dicho que tienes buen criterio para estos asuntos.” “Así es,” continué.
“Ya lo he mantenido apartado para que no cause problemas, pero ahora necesito que nos aseguremos de que todo siga funcionando como debe.
Además, quiero proponer algo – mi padre está dispuesto a financiar una remodelación completa de algunas instalaciones del colegio.” Le acerqué un poco más, bajando la voz como si fuera un secreto entre nosotros.
“Quiero que se habilite una sala exclusiva para mí – algo similar a la de orientación, pero mucho más grande y cómoda.
Mi padre pagará todos los gastos, claro está.
Y como usted ya sabe, contamos con su apoyo desde hace tiempo.” El director asintió de inmediato, con la misma disposición que siempre mostraba con nosotros.
“Claro que sí, Kaito.
Tu padre y yo hemos trabajado juntos por años – siempre podemos encontrar espacio para mejorar las instalaciones del colegio.” “Perfecto,” dije con una sonrisa.
“Además, hay un detalle importante: ese estudiante que mencioné, Tanaka Hajime, no debe volver a pisar este colegio.
Quiero que usted se encargue de tramitar su expulsión definitiva – ya sabe cómo manejar estos asuntos gracias a la colaboración con mi padre.” “Entendido, Kaito,” respondió el director sin dudar.
“Lo haré de inmediato, sin levantar sospechas.
Tu padre me ha dicho que siempre debo apoyarte en estos casos.” Mientras hablábamos, mis pensamientos volvían a ese poder en mi bolsillo.
El director está completamente a nuestra disposición, como siempre.
Con estos lentes podré conseguir a las mejores chicas de cada colegio, y con el apoyo del director y mi padre, expandiremos esto por todo el país.
Esto es exactamente lo que necesitábamos.
El director sonrió con cordialidad.
“Por supuesto, Kaito.
Tu padre y tú siempre puedes contar conmigo.
Ahora, ¿cuándo quieres que empecemos con la remodelación de la sala que mencionaste?” “Mañana mismo podemos empezar los trámites,” respondí, levantándome de la silla.
“Ahora me retiro y luego me comunico con mi padre para informarle de todo – seguro que estará encantado de saber que hemos resuelto el problema y que podemos seguir avanzando.” El director asintió, acompañándome hasta la puerta.
“Cuéntale a tu padre que estoy a su disposición para lo que necesiten.” Salí de la oficina con la cabeza alta.
Los profesores y alumnos seguían con sus actividades normales por los pasillos – actuando como siempre, ya que sin una orden específica la hipnosis no alteraba su comportamiento.
En lugar de ir por Momota, decidí primero volver a la sala de orientación para revisar a Tanaka y descubrir más sobre el poder que ahora tenía en mis manos.
Caminé hasta la sala, abriendo la puerta con la llave que llevaba consigo.
Al entrar, retiré la mesa que había puesto delante del armario y abrí la puerta – Tanaka seguía inconsciente dentro, todavía tendido en el suelo donde lo había dejado antes de encerrarlo.
“Levántate,” dije en voz baja, aunque sabía que él aún no podría responder.
Me acerqué y lo examiné con cuidado – su rostro mostraba la misma expresión relajada de quien está bajo efectos de la hipnosis sin órdenes activas.
Sacando los lentes de mi bolsillo, los observé con atención mientras los manipulaba entre mis dedos.
¿Qué más pueden hacer?
¿Hay poderes ocultos que aún no he descubierto?
Me los puse de nuevo, acercándome a Tanaka para ver si detectaba algún cambio.
Pero él seguía inmóvil, sin reaccionar – confirmando que sin una orden específica, el cuerpo solo mantiene la calma.
“Despierta,” dije con firmeza, usando el mismo tono que había escuchado antes.
Tanaka parpadeó varias veces, levantándose con dificultad mientras miraba a su alrededor con expresión confusa.
“¿Qué…
qué pasó?
¿Dónde estoy?” preguntó, frunciendo el ceño.
“No te preocupes por eso ahora,” le dije, quitándome los lentes.
“Quiero saber una cosa: estos lentes – ¿tienen más poderes aparte de la hipnosis visual?
¿Hay algo más que pueda hacer con ellos?” Tanaka se quedó en silencio por un instante, procesando las palabras como si las recordara a duras penas.
“Sí…
sí, hay más.
Te puedo explicar todas las habilidades de los lentes – las que sé, al menos.” Me acerqué más, y a medida que él empezaba a detallar cada punto, una amplia sonrisa fue apareciendo en mi rostro, creciendo con cada nueva habilidad que mencionaba.
“Hay dos modos principales.
MODO NORMAL tiene dos habilidades básicas: Primero, la hipnosis visual básica – al mirar a una persona directamente, se puede inducir un estado de hipnosis, pero sin órdenes específicas, su comportamiento se mantiene completamente normal.” Sonreí aún más, imaginando las posibilidades mientras asentía con entusiasmo.
“Segundo…
el control de erección – se puede regular la firmeza y duración a voluntad, sin depender de estímulos físicos.” ¡Increíble!
Mi alegría aumentó al instante, pensando en cómo esta habilidad me daría un control total en situaciones íntimas con las chicas que yo eligiera.
Me pasé la lengua por los labios sin darme cuenta, emocionado con cada detalle.
“Y luego está el MODO AVANZADO,” continuó Tanaka, con la voz un poco más baja.
“Pero para desbloquearlo hay una condición estricta: tienes que haber mantenido relaciones sexuales completamente consensuales con al menos tres personas – sin usar la hipnosis ni ningún poder de los lentes para obtener el consentimiento.
Todas tienen que ser libres, informadas y reversibles en cualquier momento.” Mi sonrisa no disminuyó ni un poco – incluso pensé en cómo cumplir ese requisito con las mejores chicas del instituto, sin necesidad de usar el poder.
Perfecto, pensé, así podré disfrutar de ellas de verdad antes de desbloquear lo mejor.
“¿Y cómo se confirma que el consentimiento es genuino?” pregunté, con los ojos brillantes de emoción.
“Los lentes tienen un indicador invisible para el usuario – cuando una persona da su consentimiento de verdad, aparece una luz azul débil en el campo de visión del que los usa.
Si el consentimiento no es genuino o ha sido manipulado de alguna forma, la luz es roja y no se puede activar ninguna función relacionada.
Además, el requisito existe porque el poder avanzado necesita que el usuario entienda el valor del respeto y la autonomía de los demás…” No escuché bien el resto – mi mente ya estaba volando, imaginando todas las cosas que podría hacer.
Cuando Tanaka mencionó el poder principal del modo avanzado, mi alegría llegó al límite.
“El principal poder es el control de fertilidad espermática – se puede alternar entre que el esperma sea fértil o infértil mediante una configuración que solo el usuario puede ver.
Es como tener protección sin necesidad de métodos externos.” Me eché a reír suavemente, lleno de satisfacción.
¡Esto era mejor de lo que jamás había soñado!
Y lo mejor de todo es que mi padre no sabía nada de esto – sería mi secreto, mi poder personal para usar como quisiera.
“¿Hay algo más que debiera saber?” pregunté, guardando los lentes en mi bolsillo mientras mantenía esa amplia sonrisa en el rostro.
“No que yo sepa,” respondió Tanaka, todavía mareado.
Cerré el armario de nuevo y puse la mesa en su lugar, sonriendo todo el tiempo.
“Vale.
Mientras tanto, quedarás aquí hasta que el director se encargue de tu salida definitiva del colegio.
Y yo…
voy a empezar a descubrir todo lo que estos lentes pueden hacer – y nadie más lo sabrá, ni siquiera mi padre.
Esto será solo mío.”..
Salí de la sala, cerrándola con llave mientras seguía sonriendo de oreja a oreja.
Los pasillos seguían llenos de alumnos y profesores actuando con normalidad, pero para mí todo era diferente ahora.
Mientras me dirigía hacia la aula de Momota, mis pensamientos estaban llenos de planes emocionantes – cada habilidad que acababa de conocer abría un nuevo camino hacia lo que yo siempre había deseado.
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