KONMETSU - Capítulo 69
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Capítulo 69: KONMETSU-CAPITULO 68: MÁS ALLÁ DE LA APARIENCIA.
En la calle donde se encuentra Sunshine City, el ambiente es inquietante todo está demasiado silencioso, como si el lugar hubiera sido evacuado ah la fuerza.
Mika Arashi avanza con cuidado, mirando a su alrededor mientras confirma lo evidente.
No hay civiles, no hay movimiento solo restos del caos que pasó por ahí.
Sin perder tiempo, entra al complejo.
El interior está igual de vacío, pero no le sorprende.
Ya habían acordado ese lugar como punto de encuentro, así que sigue caminando directo hacia el centro, sin dudar demasiado.
Al llegar, los ve.
Aozora, Sora, Mitsuri y Seiran ya están reunidos.
Mika se acerca, soltando un poco la tensión al verlos.
Mika: «¿Ya están todos?»
Sora asiente levemente.
Sora: «Sí.»
Sora: «De hecho, solo faltabas tú.»
Mika: «…Ya veo.»
Mitsuri se acerca un poco, observándola con atención.
Mitsuri: «¿Cómo te fue?»
Mitsuri: «¿La zona quedó controlada?»
Mika exhala, aún cargando el cansancio.
Mika: «Sí pude estabilizar el área.»
Mika: «Los puntos críticos ya están contenidos.»
Sora: «Eso es un alivio…»
Mitsuri: «Bien hecho.»
Seiran baja la mirada un segundo.
Serian: «La situación no está mejorando. De hecho… ha empeorado.»
Serian: «La actividad ha aumentado en varias zonas.»
Serian: «No es algo aislado.»
Aozora habla con calma, pero seria.
Aozora: «Sí… aún hay demasiados demonios por todas partes.»
Aozora: «No importa cuántos exterminemos… siguen apareciendo.»
Mika asiente.
Mika: «…Es cierto.»
Sora se pasa una mano por el cabello.
Sora: «Todo esto… se está yendo de mal ah peor.»
Sora: «Al principio parecía un brote controlable… pero ahora… esto ya no tiene forma.»
Sora: «Demonios por todas partes…»
Sora: «Zonas colapsando y encima… el responsable del Kokyō no Tobari sigue sin aparecer.»
Sora: «Esto no es casualidad. Alguien está moviendo todo desde las sombras.»
Mitsuri levanta la mirada y habla.
Mitsuri: «…Creo que sé quién podría estar detrás.»
Sora la mira sorprendido.
Sora: «¿Qué?»
Mitsuri: «Me encontré con un miembro de Aozora en mi zona.»
Mitsuri: «Su nombre era Seiji.»
Aozora al escuchar el nombre se puso algo nerviosa.
Aozora: «¿Seiji… él está bien?»
Mitsuri asiente.
Mitsuri: «Sí el está bien.»
Mitsuri: «Lo envié ah Mejiro. Ahí es donde debería estar el resto de tu grupo.»
Aozora respira algo aliviada luego se endereza y habla firme.
Aozora: «Entonces lo que dijo Mitsuri puede confirmar algo.»
Sora pregunta algo curioso.
Sora: «¿Qué cosa?»
Aozora: «Los portales… ah nosotros también nos pasó algo similar.»
Aozora: «Aparecieron sin previo aviso.»
Mitsuri vuelve ah hablar.
Mitsuri: «Seiji me dijo que un portal lo llevó directamente ah mi área.»
Sora se rasca la cabeza.
Sora: «…Entonces todo está conectado.»
Mitsuri: «La persona que está creando esos portales y atrayendo ah los demonios… podría ser el responsable de todo esto.»
Seiran levanta la mirada.
Seiran: «…Si eso es cierto… entonces no estamos lidiando solo con una invasión.»
Seiran: «Los portales no son aleatorios. Están siendo usados para controlar el campo de batalla.»
Aozora: «Eso puede ser un problema serio.»
Hay un breve silencio entre todos.
Mika mira alrededor una vez más, confirmando que el lugar sigue vacío.
Mika: «Díganme algo ¿Han encontrado sobrevivientes en esta zona?»
Mitsuri niega con la cabeza.
Mitsuri: «No. No hemos encontrado ah nadie.»
Mika guarda silencio un segundo.
Sora responde después.
Sora: «Ya revisamos todo el perímetro.»
Sora: «Edificios, calles, estructuras colapsadas…»
Sora: «Y no hay rastro de ninguna persona. Es como si… nunca hubiera habido nadie aquí.»
Sora da un paso al frente.
Sora: «…Entonces la pregunta es otra.»
Sora: «¿Qué vamos ah hacer ahora?»
Su tono es firme.
Seiran: «Si esta zona ya está limpia y no hay sobrevivientes… perder tiempo no tiene sentido.»
Aozora lo mira.
Aozora: «Estoy de acuerdo. Además, mientras más nos quedemos en un solo punto… más fácil puede que aparezcan más portales.»
Mitsuri no responde de inmediato.
Mitsuri: «Entonces hay que movernos… pero no sin un plan.»
Seiran habla dando algunas ideas.
Seiran: «Dividirnos sería lo lógico… para cubrir más terreno ya que nosotros podemos exterminar ah estos demonios fácilmente.»
Seiran: «Pero con lo que sabemos ahora… es arriesgado.»
El grupo queda en silencio otra vez.
Aozora: «Demasiado si alguien está controlando esto… separarnos solo le facilita el trabajo.»
Mitsuri: «Entonces nos mantenemos juntos y avanzamos como una sola unidad.»
Sora niega eso.
Sora: «No eso reduciría nuestra cobertura.»
Sora: «Además no podemos exponer ah nuestros miembros ah tal peligro… como rangos Kimon que somos debemos dar el ejemplo. Ah los futuros Rango Kimon de la Organización.»
Todos miran ah Sora.
El grupo se mantiene reunido en el centro del lugar, el ambiente es pesado mientras analizan la situación.
Afuera, el silencio sigue siendo inquietante, como si algo estuviera esperando.
Mika cruza los brazos, aún seria.
Mika: «No tenemos mucho tiempo. Si esto sigue escalando… vamos ah perder el control por completo.»
Mika: «Tenemos que hacer algo rápido.»
Sora asiente levemente.
Sora: «Estoy de acuerdo.»
Sora: «Si seguimos reaccionando en lugar de actuar… nos van ah seguir llevando ventaja.»
Mitsuri mira hacia uno de los pasillos vacíos.
Seiran mantiene la mirada al frente, pensativo.
Seiran: «El problema es que no tenemos suficiente información.»
Seiran: «Moverse sin entender del todo el patrón de esos portales… puede ser peor.»
Aozora hablando del comentario de Seiran.
Aozora: «Pero quedarnos quietos tampoco ayuda. Mientras pensamos, la situación allá afuera sigue empeorando.»
Mika asiente levemente.
Luego de eso Seiran habla
Seiran: «Ahora que lo pienso… falta alguien.»
Sora: «¿Quién?»
Seiran: «Mei no ha llegado no se supone que ya debió haber entrado al Kokyo no Tobari.»
El comentario cambia el ambiente.
Mika frunce ligeramente el ceño.
Mika: «Es cierto no ha llegado.»
Seiran: «Eso es raro. Ya debería estar aquí desde hace rato.»
Seiran: «¿Y si le pasó algo?»
Por un segundo, nadie responde.
Hasta que Sora habla.
Sora: «Si estamos hablando de ella… no es alguien que caiga tan fácil.»
Directo.
Seguro.
Mitsuri asiente.
Mitsuri: «Exacto. Estamos hablando de la gran Kurobane Mei.»
Mitsuri: «Si alguien puede manejarse sola en medio de todo este caos… es ella.»
Aozora agrega con calma.
Aozora: «Además… no estamos hablando de cualquiera.»
Mika suspira, relajando un poco la expresión.
Mika: «…Mei no es alguien común.»
Mika: «Es una de las tres personas más fuertes de todo Japón.»
Mika: «Si no está aquí… es porque está haciendo algo importante.»
Sora mira ah Seiran.
Sora: «Seiran… tranquila.»
Sora: «No estás hablando de cualquier persona.»
Sora: «Si alguien puede manejarse sola allá afuera… es ella.»
Mitsuri cruza los brazos.
Mitsuri: «Y seamos honestos… si alguien se atrevió ah atacar ah Mei…»
Mitsuri: «Probablemente no terminó muy bien.»
Aozora lo afirma.
Aozora: «Sí… más bien, me preocuparía por el que la enfrentó.»
Seiran suelta un pequeño suspiro luego asiente lentamente.
Seiran: «Tienen razón.»
Seiran: «Estoy pensando de más.»
Seiran: «Si es Mei… entonces no hay nada de qué preocuparse.»
Aunque la duda no desaparece del todo.
Porque incluso alguien como Mei en una situación como esta nada es completamente seguro.
El grupo permanece en silencio unos segundos más, cada uno procesando la situación, cuando de repente.
Algo cambia.
Una presión ligera.
Pero suficiente.
Todos lo sienten al mismo tiempo.
Sora levanta la mirada.
Sora: «…»
Sora: «¿Todos lo sintieron?»
Mitsuri ya está en guardia.
Mitsuri: «Sí no fuiste el único.»
Aozora gira lentamente hacia uno de los pasillos laterales.
Aozora: «Vino de esa dirección…»
Seiran entrecierra los ojos.
Seiran: «No es… fuerte.»
Seiran: «Pero se siente raro.»
Mika da un paso adelante.
Mika: «…No es solo eso. No es una presencia normal… es inestable.»
Todos fijan la mirada hacia el mismo punto.
El pasillo oscuro.
Silencioso.
Y entonces un sonido.
Pasos.
Lentos.
Arrastrados.
Una figura aparece poco ah poco desde la sombra.
Y cuando finalmente entra en la luz todos se quedan mirando.
Es un demonio, pero no como los demás es pequeño.
Gordito.
Con una forma casi ridícula, desproporcionada, como si apenas pudiera moverse con su propio peso.
Su expresión es torpe parpadea se queda quieto y luego habla.
Demonio: «Jarmeth…»
El grupo intercambia miradas.
El demonio repite.
Demonio: «Jarmeth…»
Sora frunce el ceño.
Sora: «¿Qué demonios es eso?»
Mitsuro lo observa con desconfianza.
Mitsuri: «…No parece peligroso. Pero… tampoco es normal.»
Demonio: «Jarmeth…»
Aozora: «Está… repitiendo lo mismo. Como si no pudiera decir otra cosa.»
Seiran ladea un poco la cabeza.
Seiran: «Su presencia es la que sentimos antes… pero no encaja con su apariencia.»
Mika lo analiza de arriba abajo.
Mika: «No bajen la guardia. Un demonio sigue siendo un demonio no importa su apariencia.»
Demonio: «Jarmeth…»
Aozora no baja la guardia.
Aozora: «No parece consciente… pero está aquí por algo.»
El demonio da un pequeño paso.
Demonio: «Jarmeth…»
Mitsuri susurra, sin apartar la vista.
Mitsuri: «Está… repitiendo lo mismo.»
Sora suelta una pequeña exhalación.
Sora: «Se ve bastante… estúpido.»
Seiran asiente apenas.
Seiran: «Sí… demasiado.»
El demonio sigue en medio del pasillo, balanceándose ligeramente, con esa mirada vacía y sin sentido mientras repite una y otra vez lo mismo, como si no supiera hacer otra cosa.
Demonio: «Jarmeth…»
Demonio: «Jarmeth…»
El grupo lo observa, sin bajar la guardia, pero tampoco reaccionando de inmediato.
No parece una amenaza pero tampoco es normal.
Seiran da un paso al frente.
Seiran: «Si es un demonio… entonces se extermina.»
Demonio: «Jarmeth…»
Demonio: «Jarmeth…»
Seiran: «Viéndolo bien no parece gran cosa. Así que lo voy ah exterminar rápido.»
Sora le da una advertencia.
Sora: «Ten cuidado.»
Seiran: «Tranquilo. No voy ah tardar.»
Nadie lo detiene.
Ya saben cómo actúa.
Avanza directo hacia el demonio, que no muestra ningún cambio en su comportamiento.
Demonio: «Jarmeth…»
Seiran extiende la mano y en el instante en que está ah punto de tocarlo, su técnica se activa.
Un sonido seco, como vidrio tensándose.
Una superficie transparente emerge de golpe desde el punto de contacto.
Expandiéndose en un instante, cubriendo el espacio entre ambos como una barrera invisible perfectamente formada.
Seiran no se inmuta.
Aprieta el puño.
Y golpea.
El impacto rompe la superficie al instante, como si fuera cristal frágil, fragmentándose en múltiples líneas antes de desaparecer en el aire.
Sin detenerse.
El golpe conecta directo en la cara del demonio.
Impacto limpio.
El cuerpo sale disparado hacia atrás, rebotando torpemente contra el suelo y los escombros, rodando sin control.
Pero esta vez
Su voz cambia.
Demonio: «¡¡Jarmeth!!»
El tono ya no es torpe.
Es dolor.
Demonio: «¡¡Jarmeth!!»
Demonio: «¡¡Jarmeth!!»
Empieza ah llorar, su voz quebrándose mientras sigue repitiendo lo mismo, como si fuera lo único que puede decir.
Demonio: «¡¡Jarmeth!!»
Demonio: «¡¡Jarmeth!!»
Se queda tirado ah lo lejos, temblando un poco, sollozando pero repitiendo esa misma palabra una y otra vez.
Seiran baja el puño, sin cambiar la expresión.
Seiran: «…Sigue con la misma maldita palabra.»
Mika entrecierra los ojos.
Mika: «No puedo negarlo.»
Mika: «No da ninguna impresión de amenaza.»
Sora habla.
Sora: «Pensé que sería algo serio… y sale esto.»
Sora: «Ni siquiera parece saber dónde está parado.»
Mitsuri cruza los brazos.
Mitsuri: «Está ahí… repitiendo lo mismo como si no entendiera nada. Da más pena que miedo.»
Aozora mantiene la mirada fija en él.
Aozora: «Sí… si esto es un demonio, es el más patético que he visto hoy.»
El demonio sigue llorando ah lo lejos.
Repitiendo la misma palabra.
Una y otra vez.
Demonio: «Jarmeth…»
Demonio: «Jarmeth…»
El demonio sigue temblando unos segundos más en el suelo, sollozando, repitiendo la misma palabra entrecortada por el dolor.
Demonio: «Jarmeth…»
Demonio: «Jarmeth…»
Pero poco ah poco…
Se mueve.
Sus manos se apoyan en el suelo.
Y se levanta otra vez.
Torpe y lento.
Como si no entendiera lo que acaba de pasar.
Demonio: «Jarmeth…»
Seiran no dice nada.
Ni lo piensa.
Se mueve otra vez en un instante ya está frente ah él.
Extiende la mano la superficie transparente vuelve ah aparecer.
Expandiéndose como una barrera invisible justo en el punto de contacto.
No se detiene.
Pero esta vez no golpea.
Gira el cuerpo y lanza una patada directa.
El impacto rompe la barrera al mismo tiempo que conecta con el demonio, lanzándolo hacia arriba con fuerza.
Demonio: «JARMETH—!»
El demonio sale disparado al aire, su cuerpo girando torpemente.
Seiran no se queda en el suelo.
Salta tras él.
Rápida.
Precisa.
Lo alcanza en el aire.
Y sin dudar otra patada.
Directa.
Descendente.
Impacto.
El demonio es enviado de vuelta hacia abajo con violencia, estrellándose contra el suelo con un golpe seco que hace vibrar los escombros alrededor.
Demonio: «JARMETH—!»
Su voz se quiebra otra vez, mezclando dolor y llanto mientras su cuerpo rebota ligeramente antes de quedar tirado.
Seiran aterriza con firmeza.
Mika observa la escena.
Mika: «Esto ya me está dando pena ajena. Ni siquiera parece consciente de lo que hace.»
Sora no aparta la vista.
Sora: «Sí.»
Sora: «Es como ver ah alguien perdido repitiendo lo mismo sin sentido.»
Mitsuri frunce el ceño.
Mitsuri: «Siendo sincera no sé si reírme… pero ahora mismo solo parece… ridículo.»
Aozora mantiene la mirada fija en el demonio.
Aozora: «Totalmente.»
Aozora: «Si esto es una amenaza, está bastante mal hecha.»
Ah lo lejos el demonio sigue ahí.
Golpeado.
Dañado.
Pero moviéndose.
Y repitiendo lo mismo.
Demonio: «Jarmeth…»
Demonio: «Jarmeth…»
El demonio permanece en el suelo unos segundos más.
Temblando, repitiendo lo mismo entre sollozos hasta que, lentamente, vuelve ah moverse.
Se levanta otra vez.
Torpe.
Inestable.
Demonio: «Jarmeth…»
Demonio: «Jar—…»
Su estómago comienza ah moverse.
Primero leve.
Luego más notorio.
Como si algo dentro de él estuviera agitándose Seiran frunce el ceño.
No se mueve.
Solo observa.
Mika también se tensa.
Mika: «¿Lo están viendo…?»
Sora entrecierra los ojos.
Sora: «Eso… no es normal.»
Mitsuri da un paso atrás, incómoda.
Mitsuri: «Eso no me gusta nada.»
El abdomen del demonio se deforma aún más expandiéndose de forma antinatural como si no pudiera contener lo que tiene dentro.
Un sonido húmedo.
Asqueroso.
Y entonces vomita, pero no es sangre.
No es carne.
Lo que sale hace que todos se queden en silencio.
Esqueletos humanos.
Decenas.
Luego cientos.
Luego miles.
Restos óseos humanos salen expulsados sin parar, cayendo al suelo en montones esparciéndose por el área con un sonido seco y perturbador.
Cráneos, costillas, extremidades todo mezclado en una escena imposible de ignorar.
El lugar se llena de ellos en cuestión de segundos.
Seiran no dice nada.
Se queda completamente quieta, mirando.
Sin palabras.
Mika abre ligeramente los ojos.
Mika: «¿Qué demonios es esto?»
Sora aprieta la mandíbula.
Sora: «No puede ser.»
Mitsuri cubre parcialmente su boca, impactada.
Mitsuri: «Todos esos esqueletos… eran las personas.»
Mitsuri: «¿Que estaban en el centro comercial…?»
Silencio.
Pesado.
Aozora no aparta la mirada.
Aozora: «…»
Aozora: «Eso lo explica todo.»
Aozora: «Por eso no había nadie en el lugar… nunca se fueron.»
Aozora: «Terminaron dentro de esa cosa.»
Nadie responde.
El suelo está cubierto de restos óseos cuando el demonio comienza ah moverse otra vez.
Pero esta vez no es igual su cuerpo empieza ah retorcerse.
De forma violenta.
Antinatural.
Demonio: «Jarmeth.»
Su voz se distorsiona mientras su torso se contrae y se expande como si algo dentro de él estuviera forzando una transformación.
La masa que antes parecía blanda y torpe empieza a tensarse ah comprimirse y luego ah estirarse.
Los huesos crujen.
La forma cambia.
Mika da un paso atrás.
Mika: «¿Qué está haciendo?»
Seiran entrecierra los ojos.
Seiran: [Está cambiando… no… es más que eso. Esto no es solo una transformación normal…]
El cuerpo del demonio crece.
Se alarga.
Se redefine.
La masa brillante que lo cubría se oscurece endureciéndose tomando una nueva textura.
Lo que antes era una figura ridícula y gordita ahora se transforma en algo completamente distinto algo mucho más peligroso.
Las extremidades se alargan.
Los músculos se marcan se definen con una precisión brutal el cuerpo se vuelve alto.
Imponente.
Su piel cambia ah un rojo intenso, profundo como si estuviera ardiendo desde dentro.
Desde su cabeza emergen dos cuernos curvados hacia arriba, dándole una silueta amenazante dominante.
Su rostro se afila.
Más humanoide, pero mucho más frío.
Más cruel.
Las orejas se vuelven puntiagudas.
En distintas partes de su cuerpo aparece una especie de armadura ajustada, como si hubiera crecido con él integrándose ah su piel.
En sus hombros, dos picos sobresalen, reforzando su presencia intimidante.
Y detrás una cola larga y gruesa se despliega moviéndose lentamente con vida propia.
El cambio termina.
El silencio cae.
Ya no queda nada de aquel ser torpe y lloroso.
Ahora es otra cosa algo completamente distinto.
Mitsuri aprieta los puños.
Mitsuri: «Ese ya no es el mismo demonio. Eso es… otra cosa.»
Sora mantiene la mirada fija, serio.
Sora: «Hace un segundo parecía un demonio inútil…»
Sora: «Y ahora su presencia cambió por completo…»
Mika observa la nueva figura, tensa.
Mika: «Entonces esa era su verdadera forma.»
Mika: «Todo lo anterior… era solo una fachada. Un contenedor… oh una etapa previa.»
Aozora habla mirando los restos humanos.
Aozora: «¿Y todos esos esqueletos…?»
Mika responde sin mirar.
Mika: «Parte del proceso… probablemente los usó para completar la transformación.»
Seiran no dice nada.
Pero su postura cambia.
Más firme.
Más preparada.
El nuevo demonio baja ligeramente la cabeza y luego los mira.
Sus ojos ya no están vacíos.
Ahora hay conciencia y algo más.
Hambre.
El aire se vuelve pesado.
El demonio termina de erguirse por completo.
Su nueva forma impone.
El aire a su alrededor parece vibrar mientras su pecho se expande y ruge.
Un sonido profundo bestial que retumba por todo el lugar, haciendo temblar los escombros cercanos.
Pero no llega ah hacer nada más.
Seiran ya se está moviendo.
En un instante desaparece de su posición y aparece frente ah él.
Su técnica se activa al contacto, esa superficie invisible formándose apenas por un instante lo suficiente.
Lo atrapa, pero no golpea gira el cuerpo con precisión y lo lanza con fuerza hacia la izquierda.
El demonio sale disparado.
Y justo ahí Mitsuri ya lo estaba esperando.
Da un paso firme al frente sacando su bastón en el mismo movimiento.
Mitsuri: «Bien.»
El golpe conecta directo rompiendo el cristal y dándole en el abdomen.
Seco.
Contundente.
El impacto cambia completamente la trayectoria del demonio, lanzándolo con más fuerza aún, doblándolo por un segundo en el aire.
Demonio: «—¡GRAA—!»
Pero no termina ahí.
Mika ya se movió.
Aparece en su camino, interceptándolo antes de que toque el suelo.
Aprieta el puño.
Y golpea.
Directo ah la cara.
Un impacto brutal.
La cabeza del demonio se sacude violentamente y su cuerpo es enviado contra el suelo, rebotando con fuerza.
Una vez otra y otra más.
Cada impacto hace temblar el suelo mientras pierde completamente el control de su propio cuerpo.
Hasta que finalmente sale despedido y se estrella contra una tienda, atravesando parte de la estructura antes de detenerse entre los restos.
El lugar queda en silencio por un segundo.
Polvo.
Escombros cayendo.
Seiran aterriza.
Mitsuri baja el bastón.
Mika se endereza, mirando el punto de impacto.
Sora observa desde atrás, serio.
Sora: «Buen combo.»
Aozora no aparta la mirada.
Aozora: «Si… pero no creo que haya terminado así de facil.»
Entre los restos de la tienda el demonio permanece inmóvil.
El polvo aún no termina de asentarse cuando algo se mueve entre los restos de la tienda destruida.
Un paso.
Luego otro.
El demonio sale.
Caminando.
Tranquilo.
Como si nada hubiera pasado.
Su cuerpo vuelve a erguirse por completo, su presencia llenando el espacio otra vez pero lo más inquietante no es su forma.
Es que no tiene ni un solo rasguño.
Seiran lo observa en silencio, analizando cada detalle.
Seiran: «…»
Seiran: «Por lo que puedo ver este demonio no tiene ni un rasguño.»
Mitsuri aprieta el bastón, seria.
Mitsuri: «Es cierto… lo golpeamos directamente… y no hay ninguna marca.»
Mika frunce el ceño.
Mika: «Entonces esto mo era solo una transformación.»
Mika: «No solo su apariencia cambio drásticamente si no también su resistencia.»
El demonio permanece inmóvil completamente intacto.
Sora y Aozora avanzan, colocándose junto ah ellos, cerrando la formación.
Sora: «Es cierto ya no es como antes. Ese cambio… no fue solo de apariencia.»
Aozora mantiene la mirada fija en el demonio.
Aozora: «Sí… es como si ahora estuviéramos frente ah algo completamente distinto.».
Los cinco quedan alineados frente ah él.
Sin titubeos.
Sin dudas.
Mika ajusta su postura.
Mika: «Este demonio ni siquiera se acerca ah lo que hemos estado exterminando hasta ahora.»
Seiran no aparta la vista.
Mitsuri da un paso leve al frente.
Mitsuri: «Estoy de acuerdo… esto ya subió de nivel… no solo su resistencia. Es toda su presencia, su forma…»
El demonio los observa en silencio, su cola moviéndose lentamente detrás de él, como si estuviera midiendo la situación.
Aozora habla finalmente.
Aozora: «Entonces no hay duda alguna.»
Aozora: «Este demonio es de… Sexta Categoría.»
Sora: «¿Sexta Categoría eh?»
Aozora: «La Sexta Categoría: son los demonios de más alto nivel que existen y por lo tanto los más peligrosos.»
Seiran Aprieta los puños.
Seiran: «Tch.»
Seiran: «Genial… justo lo que faltaba.»
El demonio inclina ligeramente la cabeza y sonríe como si entendiera perfectamente lo que está pasando y luego abre la boca.
Ruge.
Un rugido profundo, desgarrador, que sacude todo el lugar.
El sonido se expande por el centro comercial vacío, vibrando en las paredes, en el suelo, en el aire mismo.
Nadie se mueve.
Los cinco lo observan, tensos, listos para reaccionar.
Pero el demonio no avanza.
No ataca.
Solo permanece ahí rugiendo.
El tiempo pasa.
Un segundo.
Cinco.
Diez.
Hasta que pasan exactamente Dieciséis segundos.
El rugido se corta en seco.
Silencio absoluto.
Un instante de calma y desaparece.
Mitsuri: «¿…?!»
Nadie lo ve moverse.
Ni siquiera Seiran ni Aozora.
Nada.
Solo.
Impacto.
El puño del demonio aparece de la nada y se estrella contra el rostro de Sora.
Sora: «—¡GH—!»
El golpe lo lanza con una fuerza brutal, su cuerpo atravesando el aire antes de chocar contra una estructura lejana, rompiéndola al impacto.
Aozora: «¡Sora!»
Pero no hay tiempo.
El demonio ya se movió otra vez.
Aparece frente ah Mika.
Golpea.
No hay defensa sale despedida hacia un costado, rebotando contra el suelo.
Mitsuri intenta reaccionar muy tarde un golpe directo al abdomen la deja sin aire y la lanza hacia atrás.
Mitsuri: «—¡Tch—!»
Seiran gira, intentando activar su técnica, pero el demonio ya está encima un impacto directo la manda hacia arriba antes de caer contra el suelo con fuerza.
Aozora apenas logra levantar la guardia, pero no es suficiente el golpe rompe su defensa y la envía contra los escombros.
En cuestión de segundos todos están en el suelo.
Separados.
Heridos.
El silencio vuelve.
El demonio se detiene en medio del lugar.
Tranquilo.
Como si lo que acaba de hacer no fuera nada.
Como si apenas estuviera calentando.
Porque esta vez ni siquiera vieron venir el ataque.
El silencio queda suspendido entre los escombros.
Cada uno cae en un punto distinto, intentando incorporarse, aun sintiendo el impacto de los golpes.
Sora se mueve primero, apoyándose contra los restos de una pared mientras escupe un poco de sangre.
Sora: «¿Qué… fue eso?»
Sora: «Ni siquiera… vi cuando se movió.»
Mika se levanta con dificultad, llevándose una mano al costado.
Mika: «…»
Mika: «Sora tiene razón… no vi ni una señal nada.»
Mitsuri aprieta el bastón mientras se incorpora, respirando con dificultad.
Mitsuri: «Esto ya no me gusta.»
Se limpia un poco el polvo de su ropa.
Mitsuri: «Siendo sincera… prefiero la forma que tenía antes.»
Seiran se levanta lentamente, su mirada fija en el demonio.
Seiran: «Ese ataque… no fue para nada normal no sé qué fue lo hizo, pero estoy segura de que hizo algo.»
Aozora, aún entre los escombros, termina de ponerse de pie.
Aozora: «Velocidad, resistencia… todo cambio de golpe.»
Sora mira al frente, serio, limpiándose la sangre del rostro.
Sora: «Hace solo unos minutos. Esa cosa era torpe… lenta y estúpida.»
Aprieta los puños.
Sora: «Pero ahora ya no queda nada de lo que era antes… es como si hubiéramos cambiado de enemigo sin darnos cuenta.»
Mika da un paso adelante, aún tensa.
Mika: «Esa forma anterior que tenía… era solo una fase incompleta. Lo que tenemos enfrente ahora…»
Mika: «Es el resultado final.»
Mitsuri asiente, sin bajar la guardia.
Mitsuri: «Y vaya cambio… pasó de dar pena… ah no dejarnos ni reaccionar.»
Seiran entrecierra los ojos.
Seiran: «Entonces lo que vimos antes… era solo una máscara.»
Aozora fija la mirada en el demonio, que permanece quieto en medio del lugar.
Aozora: «Sí y ahora recién estamos viendo de qué es capaz.»
El demonio no dice nada.
No se mueve.
Pero su presencia ahora pesa mucho más.
Esa forma anterior no era más que una fachada.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com