La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade - Capítulo 12
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- Capítulo 12 - 12 Capítulo 12 El olvido del príncipe
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12: Capítulo 12: El olvido del príncipe 12: Capítulo 12: El olvido del príncipe El silencio después de la ejecución no fue inmediato.
Primero vino el ruido.
El murmullo de la multitud dispersándose.
El sonido de los pasos sobre piedra.
El arrastre de las telas.
Las órdenes secas de los guardias.
Y luego… Poco a poco… Todo se apagó.
— Zhao Lian no se movía.
Seguía de pie en el mismo lugar.
Mirando el patíbulo.
— La madera aún manchada.
— El lugar donde había estado el general.
— Donde había caído.
— Donde todo había cambiado.
— —Alteza… La voz de un eunuco llegó desde atrás.
Suave.
Cuidadosa.
— Zhao Lian no respondió.
— —Debemos regresar.
— Silencio.
— —Alteza… — El príncipe dio un paso.
Solo uno.
— Y entonces… El mundo se inclinó.
— El aire desapareció.
— El sonido… Se distorsionó.
— Las voces se volvieron lejanas.
Como si vinieran desde el fondo del agua.
— —…Lian… — Un nombre.
— Su nombre.
— Giró la cabeza.
— Pero no vio a nadie.
— —…Lian… — Otra vez.
— Más cerca.
— Más suave.
— Un eco.
— El ciruelo.
— Los pétalos.
— Una mano extendida.
— Prometamos que siempre nos protegeremos.
— El recuerdo apareció.
Claro.
Brillante.
— Y luego… Se quebró.
— Un sonido seco.
Como vidrio rompiéndose.
— Zhao Lian llevó una mano a su cabeza.
— Dolor.
— Agudo.
— Cortante.
— —¡Alteza!
— El mundo volvió de golpe.
— Demasiado rápido.
— Demasiado fuerte.
— Zhao Lian cayó de rodillas.
— Su respiración se volvió errática.
— Sus manos temblaban.
— —¿Qué…?
La palabra se rompió.
— —¿Qué… fue eso…?
— Los eunucos se acercaron.
— —Debemos llevarlo con el médico imperial.
— —¡Ahora!
— Pero Zhao Lian no los escuchaba.
— Porque el recuerdo… Volvía.
— El patio.
— La espada de madera.
— Una risa.
— Una voz.
— —No es una rama.
— El dolor se intensificó.
— —¡Basta!
— El grito salió sin control.
— Los sirvientes se congelaron.
— Zhao Lian apretó los ojos.
— —No… no… — Las imágenes se superponían.
— El ciruelo.
— La sangre.
— Una promesa.
— Un grito.
— ¡PADRE!
— El sonido atravesó su mente.
— Y luego… Oscuridad.
— — Cuando despertó… No estaba en la plaza.
— Estaba en su habitación.
— El techo tallado.
Las cortinas de seda.
El aroma del incienso.
— Todo en orden.
— Todo… Como siempre.
— Zhao Lian respiró hondo.
— Su cuerpo dolía.
— Pero no sabía por qué.
— Se incorporó lentamente.
— —Alteza… Un médico imperial se inclinó.
— —Ha sufrido un colapso.
— —¿Colapso?
— —Su mente ha sido sometida a una carga excesiva.
— El príncipe frunció el ceño.
— —¿Por qué?
— El médico dudó.
— —Los eventos de esta mañana… — Zhao Lian lo miró.
— —¿Qué eventos?
— Silencio.
— El médico bajó la mirada.
— —La ejecución, Alteza.
— La palabra cayó.
— Zhao Lian parpadeó.
— —¿Ejecución?
— El médico levantó la vista.
— Confundido.
— —El General Lin Yue.
— El nombre… Resonó.
— Pero no hizo eco.
— —…no lo recuerdo.
— El silencio se volvió absoluto.
— El médico retrocedió un paso.
— —Alteza… — —¿Quién es?
— La pregunta fue sincera.
Vacía.
— El médico sintió un escalofrío.
— —El… general del norte.
— Zhao Lian lo observó.
— —¿Y por qué debería importarme?
— La frase fue suave.
— Pero algo en ella… No encajaba.
— El médico no respondió.
— No podía.
— — Más tarde… Cuando la habitación quedó vacía… Zhao Lian se levantó.
— Caminó lentamente.
— Su mente… Se sentía ligera.
— Demasiado ligera.
— Como si algo faltara.
— Se acercó a la mesa.
— Allí había una pequeña rama.
— Seca.
— Sin flores.
— La tomó.
— La giró entre sus dedos.
— —¿Por qué tengo esto…?
— No recordaba haberla tomado.
— No recordaba haberla guardado.
— No recordaba… — Un destello.
— Un árbol.
— Rojo.
— Una risa.
— Una voz.
— —La próxima vez caerás en otro arbusto.
— Zhao Lian cerró los ojos.
— Dolor.
— Pero más débil.
— Más distante.
— —¿Quién…?
— La imagen se desvaneció.
— Como niebla.
— Como si nunca hubiera estado allí.
— — En otro lugar del palacio… Lin Xue permanecía en silencio.
— Sentada.
— Inmóvil.
— La espada de madera entre sus manos.
— Sus ojos… Vacíos.
— Pero dentro… — El fuego crecía.
— — Esa noche… Zhao Lian soñó.
— No con la ejecución.
— No con la sangre.
— Sino con algo más simple.
— Un jardín.
— Un ciruelo.
— Pétalos cayendo.
— Una figura frente a él.
— Borrosa.
— Inalcanzable.
— —¿Quién eres…?
— La figura no respondió.
— Solo extendió la mano.
— Zhao Lian intentó alcanzarla.
— Pero cuanto más avanzaba… Más se alejaba.
— —Espera… — El viento sopló.
— Los pétalos se dispersaron.
— Y la figura… — Desapareció.
— — Zhao Lian despertó de golpe.
— Su corazón latía rápido.
— Pero su mente… No retenía nada.
— —…solo un sueño.
— Se recostó.
— Cerró los ojos.
— Y dejó que el olvido lo envolviera.
— — En lo alto del palacio… La Consorte Rong observaba la noche.
— Sus labios se curvaron en una sonrisa suave.
— —El dolor rompe la mente… — Una pausa.
— —Y la mente… se protege olvidando.
— Sus ojos brillaron.
— —Perfecto.
— —
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