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La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade - Capítulo 13

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  3. Capítulo 13 - 13 Capítulo 13 Huida en la noche
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13: Capítulo 13: Huida en la noche 13: Capítulo 13: Huida en la noche El palacio no dormía.

Pero esa noche… Parecía muerto.

— Las linternas ardían con una luz débil, como si incluso el fuego se negara a brillar con fuerza.

Los pasillos estaban vacíos, demasiado ordenados, demasiado silenciosos.

Como un cuerpo sin alma.

— Lin Xue no había dormido.

No desde la ejecución.

No desde que el mundo dejó de tener sentido.

— Estaba sentada en el suelo.

La espalda contra la pared.

La espada de madera entre sus manos.

— Sus ojos… No estaban vacíos.

— Estaban… quietos.

— Había llorado.

Había gritado.

Había sentido.

— Y luego… Algo cambió.

— El dolor no desapareció.

— Se transformó.

— En algo más frío.

Más claro.

Más peligroso.

— —No confíes en nadie.

— La voz de su padre seguía allí.

No como recuerdo.

Como orden.

— Lin Xue cerró los ojos.

Respiró.

Una vez.

Dos.

— Cuando los abrió… Ya no era la misma.

— Se puso de pie.

— No hubo duda.

— Solo decisión.

— — Caminó hacia la puerta.

Se detuvo.

Escuchó.

— Dos guardias.

Fuera.

— —Cambio de turno en una hora —dijo uno.

—Demasiado tiempo —respondió el otro.

— Lin Xue observó la ventana.

— Altura.

Distancia.

— Respiró.

— Y se movió.

— — El primer paso fue el más difícil.

— No porque fuera peligroso.

— Sino porque era definitivo.

— Abrió la ventana.

El aire frío golpeó su rostro.

— El mundo exterior… Oscuro.

Desconocido.

— Pero libre.

— Se subió al marco.

Miró hacia abajo.

— Tres niveles.

— Caer no era opción.

— Pero quedarse… Tampoco.

— —Padre… — La palabra fue apenas un susurro.

— Y saltó.

— — El impacto fue duro.

— Rodó.

Se deslizó.

El dolor recorrió su cuerpo.

— Pero se levantó.

— No había tiempo.

— — Se pegó a la pared.

— Silencio.

— Pasos lejanos.

— Se movió.

— Rápida.

Ligera.

— Como le enseñaron.

— — El jardín trasero apareció ante ella.

— El mismo donde entrenaba.

— Donde aprendió a sostener una espada.

— Donde su padre… — No.

— No pensó en eso.

— No podía.

— — Avanzó entre los árboles.

— Cada sombra era un refugio.

Cada sonido… Una advertencia.

— — Un guardia.

— Cerca.

— Lin Xue se detuvo.

— Respiración contenida.

— El hombre bostezó.

— Giró.

— Un segundo.

— Eso fue suficiente.

— Lin Xue se deslizó detrás de él.

— Un golpe.

— Seco.

— Preciso.

— El guardia cayó.

— Sin ruido.

— Sin drama.

— — Lin Xue lo miró.

— Sus manos temblaron.

— Un instante.

— Solo uno.

— Luego… Se detuvieron.

— —No es la guerra… — Las palabras de su padre.

— —Esto no es la guerra.

— Lin Xue cerró los ojos.

— —Sí lo es.

— Y siguió.

— — El muro exterior estaba cerca.

— Alto.

— Imponente.

— El límite.

— El último obstáculo.

— Lin Xue lo observó.

— Recordó.

— Las rutas.

Los puntos ciegos.

Los cambios de guardia.

— —Todo puede usarse.

— El punto ciego.

— Allí.

— Corrió.

— — Dos guardias.

— De espaldas.

— Hablando.

— No la vieron.

— No a tiempo.

— Lin Xue trepó.

— Manos firmes.

— Pies seguros.

— El muro no era un obstáculo.

— Era una prueba.

— — Llegó arriba.

— Se detuvo.

— Por primera vez… Miró atrás.

— El palacio.

— Las torres.

— Los tejados dorados.

— El lugar donde nació.

— Donde rió.

— Donde prometió.

— Donde perdió todo.

— El viento sopló.

— Frío.

— —No confíes en nadie.

— La voz.

— Siempre la voz.

— Lin Xue apretó los dientes.

— —No volveré.

— La frase no fue una promesa.

— Fue una verdad.

— — Saltó.

— — El suelo fuera del palacio era distinto.

— Más duro.

Más real.

— Lin Xue cayó.

Rodó.

Se levantó.

— Respiró.

— Por primera vez… Sin paredes.

— Sin vigilancia.

— Sin cadenas invisibles.

— — Pero no era libertad.

— Era… inicio.

— — El bosque la recibió.

— Oscuro.

Silencioso.

— Como si supiera.

— Como si la esperara.

— — Lin Xue caminó.

— Sin rumbo.

— Sin destino claro.

— Pero con un objetivo.

— Vivir.

— Recordar.

— Y algún día… — Entender.

— — Detrás de ella… El palacio seguía en pie.

— Inmutable.

— Como si nada hubiera pasado.

— — Pero en sus sombras… Algo había cambiado.

— — —Se ha ido.

La voz fue baja.

— Han Zhi observaba desde lo alto.

— —Tal como esperaba.

— Un guardia se inclinó.

— —¿Debemos traerla de vuelta?

— Silencio.

— Han Zhi negó.

— —No.

— Sus ojos brillaron.

— —Déjenla correr.

— Una pausa.

— —Un animal acorralado huye… — Sus labios se curvaron.

— —Pero también aprende a morder.

— — En otra parte del palacio… Zhao Lian dormía.

— O eso parecía.

— En su mente… Un árbol.

— Pétalos.

— Una figura alejándose.

— —Espera… — La palabra no salió.

— La figura no se detuvo.

— — Y cuando despertó… — No recordaba por qué su pecho dolía.

— — En el bosque… Lin Xue se detuvo.

— El amanecer comenzaba.

— La luz tocaba los árboles.

— Y su rostro.

— Ya no era el de una niña.

— Era el de alguien que había sobrevivido.

— Y que aprendería… — A luchar.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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