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La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade - Capítulo 16

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  3. Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 Forjada en la sombra
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16: Capítulo 16: Forjada en la sombra 16: Capítulo 16: Forjada en la sombra El amanecer en el valle no traía luz.

Traía frío.

— Mei Yan abrió los ojos sobre la tierra húmeda, con el cuerpo rígido y los músculos tensos.

No recordaba haberse dormido, solo el momento en que el cansancio la obligó a cerrar los ojos… y ahora, el dolor al abrirlos.

No había manta.

No había refugio.

Solo la intemperie.

— Se incorporó.

El mundo parecía más silencioso que el día anterior.

Más denso.

— Maestro Shen ya estaba despierto.

De pie.

Inmóvil.

Como si nunca se hubiera movido.

— —Llegas tarde.

— Mei Yan frunció el ceño.

—Acabo de despertar.

— —Entonces despertaste tarde.

— El viento cruzó el claro.

— —De pie.

— Ella obedeció.

— —Corre.

— No preguntó.

No dudó.

— Corrió.

— El terreno no era amable.

Raíces expuestas.

Piedras ocultas.

Desniveles traicioneros.

— Cada paso… Era una prueba.

— Cayó.

— Se levantó.

— Siguió.

— — El aire quemaba los pulmones.

Las piernas temblaban.

El cuerpo gritaba.

— Pero no se detuvo.

— No podía.

— —Más rápido.

La voz de Shen llegó desde atrás.

— No se volvió.

— Aceleró.

— — El tiempo dejó de existir.

— Solo había movimiento.

— Hasta que— — —Detente.

— Mei Yan cayó de rodillas.

— Su respiración era errática.

El mundo giraba.

— —Levántate.

— Intentó hacerlo.

— Las piernas no respondieron.

— —Levántate.

— La orden no cambió.

— Mei Yan apretó los dientes.

— Se puso de pie.

— —Otra vez.

— — La segunda carrera fue peor.

— El cuerpo ya estaba agotado.

— La mente… No.

— —Si te detienes… mueres.

— La frase de Shen no era una amenaza.

— Era una ley.

— — Cuando finalmente terminó, Mei Yan no cayó.

— No porque no quisiera.

— Porque ya había aprendido.

— — —Bien.

— Una sola palabra.

— Pero suficiente.

— — Shen se acercó.

— —El cuerpo es débil.

— —Lo sé.

— —La mente también.

— Mei Yan lo miró.

— —No la mía.

— Shen negó.

— —Aún no la has probado.

— — Le lanzó una pequeña bolsa.

— —Abre.

— Mei Yan obedeció.

— Dentro… Polvo.

— —¿Qué es?

— —Veneno.

— Silencio.

— —Bébelo.

— El mundo se detuvo.

— —¿Qué?

— —Bébelo.

— No hubo explicación.

— No hubo advertencia.

— Solo la orden.

— — Mei Yan lo miró.

— Buscando una trampa.

— Buscando una señal.

— No encontró nada.

— — —Si muero… no aprenderé nada.

— —Si no lo haces… tampoco.

— El silencio se volvió pesado.

— Mei Yan cerró la bolsa.

— Respiró.

— —No confíes en nadie.

— Las palabras de su padre.

— Pero esto… No era confianza.

— Era decisión.

— — Abrió la bolsa.

— Y bebió.

— — El efecto fue inmediato.

— Dolor.

— Agudo.

— Violento.

— Como fuego recorriendo su interior.

— Cayó.

— Sus manos se clavaron en la tierra.

— —¡GH—!

— El aire no llegaba.

— El mundo se distorsionó.

— —Observa.

— La voz de Shen.

— Lejana.

— —Siente.

— Mei Yan apretó los dientes.

— El dolor aumentó.

— —No luches contra él.

— —¡…!

— —Entiéndelo.

— — El tiempo se volvió extraño.

— Lento.

— Fragmentado.

— El dolor ya no era solo dolor.

— Era patrón.

— Era ritmo.

— Era… algo que podía leerse.

— — Mei Yan respiró.

— Una vez.

— Dos.

— — El fuego no desapareció.

— Pero cambió.

— Se volvió… Manejable.

— — Cuando finalmente el dolor cedió… Mei Yan no se movió.

— No de inmediato.

— — —Ahora sabes.

— Shen estaba frente a ella.

— —¿Qué?

— —Cómo se siente morir.

— El silencio cayó.

— —Y cómo seguir.

— — Mei Yan se sentó.

— Sus manos aún temblaban.

— Pero sus ojos… No.

— — —¿Por qué?

— La pregunta salió baja.

— Real.

— — Shen la observó.

— —Porque el enemigo no siempre viene con espada.

— Una pausa.

— —A veces… — Se inclinó ligeramente.

— —Está en tu sangre.

— — Mei Yan entendió.

— No completamente.

— Pero lo suficiente.

— — El entrenamiento continuó.

— Espadas.

— Pero no como antes.

— No había técnica.

— No había forma.

— — —Ataca.

— Mei Yan lo hizo.

— —Mal.

— —Otra vez.

— —Mal.

— —Otra vez.

— — Golpe.

— Caída.

— Golpe.

— Error.

— — —No pienses.

— —Estoy pensando.

— —Ese es el problema.

— — Mei Yan atacó de nuevo.

— Esta vez… Sin pensar.

— — El golpe llegó.

— Casi.

— — Shen lo desvió.

— Pero esta vez… — —Mejor.

— — El sol comenzó a caer.

— El cuerpo de Mei Yan estaba al límite.

— Pero su mente… — Más clara que nunca.

— — Al final del día… Shen habló.

— —Hoy no aprendiste a pelear.

— Mei Yan respiró con dificultad.

— —Entonces… ¿qué aprendí?

— Shen la miró.

— —A romperte.

— Una pausa.

— —Y seguir.

— — Esa noche… Mei Yan no soñó.

— No recordó.

— No dudó.

— — Solo respiró.

— Y en cada respiración… — Se reconstruyó.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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