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La Lagrima Carmesí: Renacimiento - Capítulo 11

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  3. Capítulo 11 - 11 Capítulo 11 Un estilo de vida
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11: Capítulo 11: Un estilo de vida 11: Capítulo 11: Un estilo de vida Finalmente, tras una semana de trabajo, la remodelación de la mansión quedó concluida.

Ahora contaba con doce habitaciones, cada una equipada con su propio baño, clóset y una pequeña mesa, además de dos estancias amplias ubicadas en el segundo piso.

En el primero, se encontraban un recibidor, una inmensa biblioteca que, curiosamente, tenía pocos libros, una cocina de diseño moderno y dimensiones generosas —con electrodomésticos como refrigerador, horno eléctrico, freidora de aire, lavavajillas y microondas—, un comedor con capacidad para veinticuatro comensales, otra estancia más, un área de entretenimiento —con mesa de billar, minibar, futbolito y hockey de mesa—, y un baño para visitas.

Cada mueble interior seguía un estilo contemporáneo acorde a las tendencias de su mundo de origen; la excepción eran el recibidor y la sala principal del primer piso, decorados al estilo de la época.

Fuera de la casa, se encontraba una terraza dividida en dos áreas: la primera era recreativa, equipada con una alberca, parrilla y jardín, mientras que la segunda albergaba un avanzado sistema de paneles solares para producir energía limpia.

También construyó un amplio garaje para alojar la variedad de vehículos que llegaría a poseer.

El resto del espacio lo transformó en un encantador jardín adornado con fuentes distribuidas en diferentes puntos.

Además, incorporó una sólida barda equipada con cerca y portón eléctricos para mayor seguridad.

Darren tuvo que explicarle a Dante que todo aquello debía mantenerse en secreto.

La tecnología que estaban empleando era demasiado avanzada para ese momento histórico.

Sin embargo, Darren no podía evitar reflexionar; le parecía lógico empezar por instaurar energía limpia, sistemas eficientes de drenaje para evitar la contaminación y mecanismos de filtración de agua.

Aquel conocimiento y tecnología representaban soluciones que en su propio mundo habían tomado décadas en perfeccionarse.

Con el tiempo, sabía que podría idear formas de hacer que estas mejoras beneficiarán a toda la población.

Por otro lado, Emery y Darren ya se habían acostumbrado a su nueva rutina.

Cada mañana partían desde su nuevo hogar hacia la academia, regresando más tarde para almorzar en casa.

A partir de esa semana, Darren asumiría un nuevo rol: impartiría clases en la academia por las mañanas y dedicaría sus tardes a entrenar junto a Dante.

Además, Darren llevó a Dante al gremio de mercenarios para inscribirlo y que así pudiera participar en misiones de manera conjunta.

Durante la visita, también recibió las recompensas correspondientes por las misiones que había completado, logrando ascender a la clasificación A.

Por su parte, a Dante se le asignó el rango D debido a su estatus como caballero y su colaboración en la recuperación del ducado de Valerius.

Al poco tiempo, Darren inició sus clases.

Su experiencia previa en su mundo, liderando equipos de trabajo, alcanzando objetivos y destacando como jefe de área, le brindó una sólida base para desempeñarse como maestro.

Además, se había preparado meticulosamente para los temas que enseñaría a sus alumnos.

Los estudiantes de Darren tenían entre once y doce años.

Para ellos, él era como cualquier otro maestro.

Durante sus clases, les enseñaba las fórmulas mágicas fundamentales para principiantes, métodos de conjuración y los conceptos básicos de la ciencia mágica, con el objetivo de estimular su imaginación y ampliar sus conocimientos.

Esto último representaba una innovación en ese mundo, ya que los demás maestros no se enfocaban en disciplinas como la física o la química debido a su desconocimiento en esas áreas, en contraste con el nivel de desarrollo del mundo de Darren.

Tal vez, en ese lugar, sería necesario crear una nueva tabla periódica adaptada a los elementos únicos existentes allí.

A los pocos días, el director se enteró de que Darren estaba entrenando a un joven noble de la familia Rothschild, un linaje de mediana nobleza.

El padre de Dante ostentaba el título de barón y servía directamente al duque Eldrich.

Convencido de su habilidad, persuadió a Darren para que también ofreciera entrenamiento a los estudiantes de la academia.

Esto provocó un gran interés entre los alumnos que aspiraban a convertirse en caballeros mágicos, quienes no dudaron en inscribirse en sus clases.

La fama de Darren había alcanzado un notable prestigio, luego de que se difundieran noticias sobre sus hazañas: derrotar a un dragón, salvar al duque de Valerius y vencer al príncipe Alem —un renombrado campeón en torneos y formidable guerrero en combate.

Con nuevos estudiantes bajo su tutela, Darren trataba de inspirar a sus estudiantes e inculcarles valores y principios, fundamentales como futuros caballeros.

No solo Darren experimentó un aumento en popularidad; Emery también comenzó a rodearse de nuevas amistades.

Varias chicas, tanto de su curso como de niveles inferiores y superiores, se acercaban a ella, ya fuera para pedir consejos sobre magia o simplemente para fortalecer una relación amigable.

Esto le permitió a Emery sentirse más integrada al contar con un grupo de amigas.

Incluso aprovecharon uno de sus días libres para visitar su casa, donde pasaron un buen rato disfrutando en la alberca.

Para evitar cualquier inconveniente, Darren se encargó de ofrecerles trajes de baño recatados, pensando en no causar dificultades ni con Emery ni con Amelia.

Claro está, los diseños fueron seleccionados cuidadosamente por Amelia, asegurándose de que no resultaran demasiado llamativos a los ojos de él.

Aunque tampoco pudo evitar que sobresalieron las chicas que eran de grado superior al de Emery.

A medida que los días transcurrían, la llegada del cambio de estación se hizo evidente.

Las lluvias comenzaron a caer con fuerza, trayendo consigo grandes desastres naturales que afectaron a poblados cercanos.

Esto provocó que el gremio se viera en la necesidad de anunciar nuevas misiones.

Dado que Darren no había encontrado tiempo para acercarse y revisar las publicaciones, enviaron a una de las jóvenes encargadas del lugar para entregarle la información.

La visita tomó a Darren por sorpresa, y mucho menos esperaba que esto lo llevara a problemas con Emery y Amelia.

Ambas se sintieron incómodas por la familiaridad con la que la chica se dirigió a Darren, mostrando una cercanía que no esperaban.

Sin embargo, todo podía explicarse por el momento en el que ella, en una visita previa al gremio, fue quien personalmente le entregó sus recompensas y como ya tenían tiempo conviviendo, se dio aquella familiaridad.

Alondra, una joven de aproximadamente diecisiete años, llamaba la atención no solo por su atractivo, sino también porque seguía soltera, algo inusual a esa edad, cuando la mayoría ya estaba casada e incluso con uno o dos hijos.

Darren, con cortesía, le ofreció un asiento y algo de té mientras discutían las solicitudes que ella traía consigo.

Mientras Alondra detalla las misiones y proporcionaba información sobre las distintas zonas, Emery permanecía atenta, marcando su territorio ante cualquier insinuación por parte de la otra mujer.

Y no era para menos, pues Alondra lanzaba comentarios indirectos que Darren, con su típica distracción, ni siquiera notaba.

Al concluir su explicación sobre cada misión, Alondra, lejos de rendirse, le ofreció una invitación directa a Darren, proponiéndole una cita cuando tuviera un momento libre.

—Espero que no estés considerando aceptar su propuesta —expresó Amelia con evidente molestia.

Aunque Darren no podía verla en persona, ella había encontrado la manera de hacerle sentir su desaprobación de forma clara.

Pero no solo Amelia estaba contrariada; Emery también lo estaba.

—Lo siento, señora —interrumpió Emery con un tono firme.

—Pero, si Darren llega a tener tiempo libre, debería pasarlo con su prometida —subrayó, dejando bien claro que esa persona era ella.

A pesar de todo, aquello no logró desanimar a Alondra.

Darren era un excelente partido, y además, a ella realmente le gustaba.

Simplemente respondió con calma.

—Lo siento, princesa.

No era mi intención ofenderla.

Pero aún no hay un compromiso oficial, ni anillo en su mano.

Fue suficiente para que la ira de Emery estallara.

Sin embargo, Darren intervino de inmediato, deteniéndola y reprendiéndola por su actitud.

Amelia, al presenciar la escena, decidió tomar partido por la princesa, brindándole su apoyo y cuestionando la reacción de Darren.

—Darren, esta vez Emery tiene razón.

No deberías regañarla por eso.

Con lágrimas en los ojos por el reproche recibido, Emery salió corriendo hacia su habitación sin decir una palabra.

Amelia entonces insistió en que Darren debía pedirle disculpas, recordándole que, aunque el compromiso no fuera oficial, Emery tenía todo el derecho a defender su posición como prometida.

Frente a aquella situación, Darren decidió no discutir más y se dirigió a la academia.

Ese mismo día, se reunió con sus alumnos para informarles que pronto se ausentaría debido a unas misiones que debía cumplir.

Los estudiantes, tanto magos como caballeros mágicos, le propusieron acompañarlo, argumentando que podrían aprovecharlo como una valiosa práctica.

Ante esta propuesta, Darren consultó al director, quien encontró la idea interesante y beneficiosa.

Permitir que los alumnos participaran en las misiones demostraría su capacidad y serviría para elevar el prestigio de la escuela.

Además, gracias a esta decisión, se establecería formalmente la práctica de realizar misiones como créditos extras e incluso como requisito para graduarse.

Al regresar a casa para preparar lo necesario para su partida al día siguiente, Darren se enteró por Dante de que Emery había trasladado sus pertenencias a otra habitación y llevaba tiempo sin salir.

Frente a la negativa de Darren a disculparse, Amelia insistió en que debía hacerlo, advirtiendo que podría ser perjudicial para la joven princesa.

—Debes comprender que para ella, tú representas su mundo —comentó Amelia con tono serio.

Ante la insistencia de evitar el tema, Darren se retiró a su habitación y se dirigió al baño para tomar una ducha relajante.

Una vez terminado, se dedicó a preparar un nuevo conjunto de ropa, tras lo cual lo encantó, al igual que los atuendos de Emery, otorgándole mejoras en atributos y beneficios mágicos.

Más tarde, Darren emprendió su camino hacia el garaje, donde materializó una lujosa casa rodante de dos pisos.

La construcción incluía varias habitaciones con literas, un dormitorio principal en el nivel superior, además de un baño con regadera.

En la planta baja acomodó una cocina totalmente equipada, junto con un comedor y una sala acogedora.

El vehículo contaba también con asientos cómodos para el conductor y el copiloto.

En medio de todo, Amelia decidió enfrentar a Darren.

Con una actitud firme y directa, preguntó si no tenía intención de disculparse.

Él respondió con un aire desafiante, aquella confianza habitual que tanto lo caracterizaba: —Siempre presumes de saber lo que pienso.

¿Ahora dices que no puedes leerme?

Los pensamientos de Darren eran un caos que se traducía en un constante dolor de cabeza.

Dentro de ese torbellino interno, intentaba mantenerse ajeno a los celos de Emery, aunque en el fondo sabía que quizás Amelia tenía razón.

Determinado a ocupar su mente, al llegar sus estudiantes, los envió al mercado para abastecerse de víveres y conseguir pociones curativas.

Además, identificó a los magos con habilidades de sanación y los instruyó sobre cómo proceder ante una persona herida.

Sin embargo, Darren era consciente de que estaba evitando enfrentarse a la situación con Emery.

Al regresar los estudiantes a la mansión, ocurrió lo inesperado: Emery salió corriendo hacia él y lo abrazó con todas sus fuerzas.

En ese momento, dejó de lado su orgullo y expuso sus sentimientos con claridad, demostrándole cuánto le importaba.

Ese gesto conmocionó profundamente a Darren, quien se encontraba atrapado en su resistencia hacia la vida que ahora se le presentaba.

Pero finalmente, ante la sinceridad y entrega de Emery, cedió a sus propios sentimientos.

La envolvió con sus brazos en respuesta al abrazo, permitiendo que aquella barrera emocional se quebrara por completo.

Por fin comenzó a aceptar el afecto que esta pequeña figura había llevado cada vez más al centro de su mundo.

—Lo siento, mi pequeña niña —murmuró con voz suave.

Ante aquella escena, Amelia sintió una inesperada tranquilidad.

Sin embargo, ahora que todo había llegado a su fin, tenía claro que Emery volvería a ser su rival en el amor que ambas compartían por Darren.

Las estudiantes no podrían ocultar su asombro al verlo junto a Emery.

Aquella cercanía y el abrazo que ambos compartieron insinuaban algo más profundo entre ellos, algo que querían confirmar a toda costa.

Para muchas de ellas, ese momento hizo añicos la ilusión de tener una oportunidad con él, borrando de golpe todos los planes cuidadosamente imaginados.

Una vez lo tuvieron todo organizado, Darren se encargó de subir los víveres destinados para ellos y guardarlos en la cocina.

Paralelamente, separó otra cantidad y los almacenó cuidadosamente en el compartimiento de almacenaje.

Reservándolos para los sobrevivientes de las zonas afectadas por el desastre.

Darren les indicó que subieran a la casa rodante.

Les presento y acomodo a cada miembro.

Siendo que estaba conformada por otra traila anexa, con un tanto de camas adicionales.

Los integrantes que irían serían quince, además de Dante, Emery y Darren.

La gigantesca unidad salió del garaje.

Al acercarse al portón este se abrió por sí solo.

Sorprendiendo a los estudiantes que iban viendo hacia el frente.

Los demás se habían distribuido en las diversas camas y sillones que había.

En el asiento del copiloto, iría en un principio Dante.

Lamentablemente fue desplazado por Emery.

Por lo que se fue a recostar mientras tanto.

Mientras la casa rodante transitaba por las calles de Wupper, los habitantes no podían creer lo que veían.

Algunos pensaron que se trataba de un monstruo.

Incluso los guardias en la puerta principal se sorprendieron al ver cuando se acercaba el enorme vehículo.

Pero cuando Darren bajó el vidrio de la ventana, se percataron de quién era.

Y constatando que llevaba a un grupo para misiones de rescate, les dieron paso para que no perdieran más tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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