La Lagrima Carmesí: Renacimiento - Capítulo 5
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5: Capítulo 5: Promesas 5: Capítulo 5: Promesas Durante el tiempo que Darren ha pasado en este mundo, Emery no solo ha perfeccionado sus habilidades mágicas, sino que también ha desarrollado una mayor confianza en sí misma.
Sus nuevos atuendos, creados por Darren con la magia de creación, no solo la hacen ver como una linda señorita, sino que le brindan un refuerzo sutil a sus capacidades, un secreto que solo ellos dos comparten.
Por otro lado, Amelia ha mejorado notablemente su ánimo gracias a la compañía que ahora tiene.
Darren se ha convertido en su refugio emocional, disfrutando de poder entablar conversaciones significativas con alguien cercano después de milenios de soledad.
La conexión entre Darren y Amelia ha alcanzado tal nivel que ella ha creado un espacio único dentro de su mente.
Este refugio privado toma la forma de una acogedora casa rústica, un oasis de paz mental.
Alrededor, un vasto jardín se abre paso hacia un impresionante paisaje: un paraje extenso, un majestuoso lago y un cielo azul resplandeciente, inmutable ante las tormentas del mundo exterior.
Darren puede acceder a ese rincón especial con solo concentrarse.
Juntos disfrutan allí momentos tranquilos, compartiendo una taza de té mientras conversan y disfrutan de la paz del lugar.
Normalmente, Darren suele pasar las noches junto a Amelia en este espacio mental, donde su cuerpo físico descansa mientras su mente se nutre de la sabiduría de la antigua bruja.
Después de dejar a Emery en sus clases, Darren se dirigió al pueblo, buscando la Cancillería.
Encontró el tablón de anuncios, un muro de madera cubierto de pergaminos.
La mayoría eran encargos menores, pero uno en particular, que solicitaba terminar con un dragón en un pueblo cercano, captó su atención.
Al preguntar en el establecimiento, lo remitieron al Gremio de Mercenarios, el lugar encargado de administrar las misiones de combate.
En el Gremio, un edificio robusto y ruidoso, le explicaron el funcionamiento: las cuotas, las regulaciones y el sistema de clasificación.
Tras completar los trámites, Darren no sólo formalizó su registro, sino que también inscribió a Emery, permitiéndo así acompañarlo en futuras misiones.
Ambos comenzaron con el rango más bajo, el Rango F.
Mientras almorzaba con Emery, le comentó acerca del Gremio y su intención de completar algunas misiones.
Aunque algo nerviosa, Emery terminó aceptando acompañarlo, impulsada por una mezcla de curiosidad y el deseo de no separarse de él.
Al finalizar las clases, Darren ya la esperaba listo para partir.
La misión consistía en eliminar una manada de criaturas similares a osos pardos, conocidas como Garra-Parda, con la notable excepción de sus enormes patas delanteras que terminaban en garras afiladas y amenazantes.
Tras recorrer un trecho, llegaron al lugar indicado.
Darren sugirió a Emery observar primero el comportamiento de los monstruos para luego establecer la estrategia de ataque.
Sin embargo, se encontraron con un imprevisto: dos grupos mucho más numerosos de mercenarios también habían llegado al mismo punto.
La tensión aumentó rápidamente.
En lugar de cooperar, los mercenarios se abalanzaron frenéticamente sobre las bestias para asegurarse el mayor número de presas y, con ello, reclamar la recompensa.
—Emery es una princesa.
No debería estar aquí —le recordó Amelia, su voz resonando con preocupación en la mente de Darren.
—Ella necesita entender la realidad de este mundo, Amelia.
Y yo necesito que sea fuerte para lo que viene —respondió Darren, con la mirada fija en la masacre que se desarrollaba.
Los Garra-Parda demostraron ser extremadamente resistentes, y los mercenarios no conseguían infligirles un daño significativo.
La escena se convirtió en una carnicería.
Ante esto, Darren se vio obligado a actuar con rapidez.
La instrucción para Emery fue precisa: “Actúa solo si es una oportunidad clara.
Nada de fuego.
Permanece oculta y vigilante.” Darren corrió hacia el campo de batalla.
Su intervención fue un choque de mundos: mientras los mercenarios usaban magia elemental y espadas pesadas, Darren se movía con la precisión letal de un maestro de artes marciales.
Esquivó un zarpazo, se deslizó bajo un oso y, con una daga mágica creada al instante, apuñaló un punto vital.
Su magia de creación no era para el espectáculo, sino para la eficiencia.
Creó pequeños proyectiles de metal ocasionando gran estruendo.
Había creado un arma de fuego para atacar a las bestias a distancia, y barreras de energía para desviar ataques contra aquellos que yacían impotentes de defenderse.
La batalla terminó con la eliminación de los Garra-Parda restantes y el silencio ensordecedor de la sangre derramada.
Darren, con sus ropas manchadas por la sangre, se centró en los sobrevivientes.
—¡Necesito alcohol, vendajes limpios y fuego!
—gritó a los mercenarios aturdidos.
Utilizando su conocimiento de primeros auxilios, trató las heridas.
Con un hechizo de fuego controlado, calentó la daga y cauterizó las heridas más graves, incluyendo la amputación de un miembro.
Los mercenarios, traumatizados, lo miraban con una mezcla de horror y asombro.
Nunca habían visto a un mago actuar con tanta frialdad y conocimiento médico.
Emery, quien acompañaba a Darren en las curaciones.
Fue incapaz de soportar la visión del horror, salió corriendo en dirección al bosque.
El hedor a sangre y la crudeza de la muerte la superaron.
Antes de que se alejara más, Darren la detuvo, abrazándola con fuerza.
—Lo siento.
No debí haberte traído —susurró Darren, sintiendo una punzada de culpa.
Emery se sujetó a él, apretando con todas sus fuerzas.
Las palabras de Darren la habían herido profundamente, haciéndola sentir débil.
—No me dejes.
No me sueltes —sollozó—.
Quiero estar contigo.
Necesito ser fuerte.
Darren la sostuvo hasta que se calmó.
En ese momento, la promesa de protegerla se hizo más fuerte que su deseo de volver a casa.
Amelia reprendió a Darren, ya que Emery era una princesa —.
Ella no debería estar ahí.
—Le decía, aunque entendía que él quiere que esté preparada para poder acompañarle.
Ya que debe experimentar las aventuras de ese mundo y convertirse en un héroe, para salvar a la princesa.
El regreso a la academia fue silencioso.
Los mercenarios sobrevivientes, aunque traumatizados, se habían dispersado con una nueva historia que contar: la de un mago espadachín que no solo luchaba como un demonio, sino que tenía conocimientos médicos.
Al día siguiente, Darren se dirigió al Gremio.
El maestro del Gremio, un hombre corpulento con una cicatriz en el rostro, lo recibió con una reverencia.
—Gran Darren.
Su informe ha sido…
inusual.
Los mercenarios supervivientes han testificado que usted no sólo completó la misión, sino que salvó sus vidas.
Su habilidad en combate y su conocimiento de la curación son de reverenciar.
El maestro deslizó un pergamino sobre la mesa.
—Hemos decidido ascender su rango, y el de su compañera, directamente a Rango D.
Además, hemos recibido una solicitud especial.
El pergamino llevaba el sello real.
Era la primera misión oficial del Rey Damián.
“Misión Real: Investigación y Diplomacia en el Ducado de Valerius.” El Ducado de Valerius, fronterizo con el reino del prometido de Emery, ha cesado toda comunicación.
El Rey Damián sospecha de una interferencia política o, peor aún, de una amenaza mágica.
Darren debía viajar al Ducado, restablecer el contacto y determinar la causa del silencio.
—Esta misión es peligrosa, Gran Darren.
El Ducado está cerca de las tierras del Príncipe Alem Jude Von Dietrich , quien es el prometido de la Princesa Emery, hija del Rey Damian.
Si esto es un juego político, usted estará en el centro de él.
Darren asintió.
Este era el camino del héroe que el rey le había impuesto.
Dado que el gremio comparte la información de sus miembros, el rey se enteró de su ingreso y el éxito de su primera misión.
Pero antes, aún tenía que cumplir la misión de acabar con el Dragón.
Ahora que tenían el rango para participar en la misión.
De vuelta en la academia, Darren se reunió con Emery.
Le explicó las misiones que tenía que cumplir y la gravedad de la situación.
—Esta vez, no es solo una cacería de monstruos, Emery.
Tengo que luchar contra un dragón y después atender un asunto de política.
Emery, aunque asustada, se mantuvo firme.
—Iré contigo.
Después de lo que vi, sé que no puedo quedarme aquí.
Si voy a ser la Reina, necesito entender cómo funciona este mundo.
Darren sonrió, orgulloso de su determinación.
—Bien.
Pero antes de ir, vamos a prepararnos.
Además, hay que avisar que faltarás a clases.
En su espacio mental, Darren y Amelia planearon la logística.
En esta ocasión, Amelia tenía preparada un área muy avanzada tecnológicamente.
En el centro había una mesa holográfica y ahora vestía un traje de sastre muy entallado con una falda, medias y tacones.
Muy al estilo de su mundo.
—Ante la siguiente misión, habrá que llegar primero contra el dragón.
Posterior a eso, iremos al ducado.
A Darren le costaba concentrarse.
Ese atuendo le sentaba muy bien.
—El problema es la comunicación y la vigilancia —dijo Darren—.
Necesitamos saber qué sucede sin ser vistos.
Además, para aminorar las distancias, necesitaremos usar un vehículo que nos desplace de forma cómoda, rápida y que use energía solar.
—La información en este mundo es difícil de conseguir, tardada y compleja —respondió Amelia—.
Pero tu magia de creación…
Darren, con una chispa de ingenio, comenzó a delinear un plan.
Usaría su conocimiento de la tecnología moderna para crear un artefacto mágico.
—Un “Ojo de Gato” —murmuró—.
Un dron, silencioso, capaz de transmitir imágenes y sonido a larga distancia.
Y para comunicarnos, un par de “Radios con audífonos inalámbricos”.
Además, gafas con visión nocturna.
Amelia estaba fascinada.
La fusión de la ciencia de su mundo con la magia de este era la verdadera fuerza de Darren.
Mientras Darren trabajaba mentalmente en la creación de sus artefactos, Emery se acercó a él con una expresión de profunda tristeza.
—Darren, ¿qué harás si el ducado planea algún mal contra el reino?
—Haré lo que sea necesario para protegerte, Princesa.
Y si es necesario proteger el reino, así lo haré —respondió él, sin dejar de trabajar.
—No soy solo una Princesa, Darren.
Soy Emery.
Y tú…
tú eres más que un familiar.
Darren se detuvo y la miró.
Sus ojos verdes brillaban con una mezcla de afecto y vulnerabilidad.
Se aproximó lentamente a él.
El romance se hacía presente.
El corazón de Darren latía con fuerza.
Dejándolo paralizado sin saber qué hacer en ese momento.
—Darren, yo estoy enamorada de… ti.
Cuando estaba a escasos centímetros de él.
Amelia lo despertó del trance.
Evitando que aquello pudiera terminar en algo incómodo para ella.
—Emery —dijo, su voz suave—.
Nunca olvides que para mi, eres más que una Princesa.
En este tiempo que he convivido contigo, te has ganado mi aprecio y cariño.
Darren abrazo a Emery, con delicadeza y cariño.
—Lo que sientes, está bien —le dijo mientras una mano le sostenía el rostro.
—Aún eres pequeña.
Pero si tengo sentimientos por ti.
Solo dame un poco más de tiempo.
El vínculo entre ellos se había transformado.
Ya no era solo el familiar y la bruja, sino dos almas unidas por el destino y una causa común.
Al día siguiente, con el Ojo de Gato y los Radios completamente listos y probados, todo estaba preparado.
Al inicio del trayecto, ya alejados del pueblo, creó un impresionante todoterreno.
Este vehículo destacaba por estar equipado con celdas solares, un respirador para el motor y unas llantas robustas, características de su naturaleza indudablemente preparada para cualquier terreno.
Ante aquella obra tan singular, Emery no pudo evitar quedarse maravillada, comportándose como una pequeña niña.
La combinación de comodidad, diseño y funcionalidad la dejó sin palabras.
Después de contemplarlo detenidamente, decidió subir a bordo.
Ese simple acto trajo a su mente recuerdos lejanos de sus hijos cuando eran pequeños, un torbellino de memorias dulces entretejidas con otras no tan felices.
Sin embargo, las emociones no impidieron que emprendieran sin más demora su rumbo hacia el pueblo Vedado y el Ducado de Valerius.
Así dio comienzo el camino del héroe, un sendero lleno de desafíos que ya anunciaba el primero de ellos como una prueba formidable en el horizonte.
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