Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LA PARADOXA SE GONDII - Capítulo 28

  1. Inicio
  2. LA PARADOXA SE GONDII
  3. Capítulo 28 - 28 página 28
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

28: página 28 28: página 28 La frontera en el Rin ya no era una línea en un mapa, sino un muro de fuego y acero.

El Bundeswehr alemán había desplegado obuses autopropulsados PzH 2000 y ametralladoras pesadas MG5 a lo largo de la orilla oriental.

El objetivo era simple: impedir que la marea humana cruzara el puente de Palmrain.

Pero la lógica militar alemana, basada en el efecto de choque y el pánico del enemigo, se estaba enfrentando a una anomalía biológica.

Cuando la primera salva de artillería cayó sobre la columna de infectados, el resultado fue una carnicería geométrica.

Cuerpos de hombres, mujeres y niños fueron desmembrados por la presión de las explosiones.

Sin embargo, no hubo una desbandada.

No hubo gritos de retirada.

Los que estaban en la periferia de las explosiones, con los rostros cubiertos de vísceras de sus compañeros, se detuvieron a reír.

—”¡Miren cuánto espacio nos han hecho!” —gritó un joven cuya mandíbula colgaba de un solo tendón tras el impacto de una esquirla—.

“¡El cielo nos besa con fuego!” Científicamente, el TG-Alpha había desactivado el Reflejo de Sobresalto (Startle Response).

En lugar de huir, los infectados caminaban hacia las explosiones con los brazos abiertos.

Para el parásito, las bajas no eran una derrota, sino una fragmentación de biomasa.

Los que sobrevivían a la metralla se arrojaban sobre los restos calientes de los caídos.

Marcó una escena de un gore técnico insoportable: una mujer recogía los restos humeantes de una pierna infantil arrancada por un proyectil de 155mm y la devoraba con un hambre febril mientras seguía avanzando hacia el puente.

—”Gracias por el regalo de calor” —murmuraba la mujer, sus dientes rompiendo el fémur astillado mientras el humo salía de su boca saturada de carne carbonizada.

El General al mando del sector alemán observaba por los drones térmicos.

La marea no se detenía.

Los infectados utilizaban los cadáveres de los anteriores para rellenar los cráteres de las explosiones, creando un puente de carne sobre el terreno castigado.

Los heridos graves, con las entrañas expuestas por las ráfagas de ametralladora, eran alzados por los demás.

Los “Pastores” les arrancaban las tiras de carne que colgaban para alimentarse y ganar energía para el asalto final.

—”No gastéis vuestro plomo en nosotros” —entonaba un coro de ancianos que encabezaba la marcha, avanzando en sus sillas de ruedas sobre el asfalto cubierto de sangre resbaladiza—.

“Vuestras balas solo nos abren agujeros para que entre más aire de paz.

Dejad de disparar y venid a comer.

Hay tanta alegría en el suelo que es un pecado no compartirla”.

Cuando los primeros infectados llegaron a las alambradas de espino, no intentaron cortarlas.

Simplemente se arrojaron contra ellas, dejando que el metal desgarrara su piel y sus músculos hasta que el peso de los cuerpos acumulados formó una rampa de tejido humano.

Un niño, con el torso abierto por una ráfaga de advertencia, se quedó enganchado en las púas, riendo mientras los que venían detrás caminaban sobre su espalda, hundiendo sus botas en su cavidad torácica.

La defensa alemana estaba colapsando psicológicamente: es imposible ganar una guerra cuando el enemigo celebra cada una de sus bajas como una fiesta de comunión.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo