Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LA PARADOXA SE GONDII - Capítulo 33

  1. Inicio
  2. LA PARADOXA SE GONDII
  3. Capítulo 33 - 33 página 33
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

33: página 33 33: página 33 El Panhard VPC avanzaba por la autopista A6, pero Marc no conducía sobre asfalto, sino sobre una costra biológica.

El parásito había dejado de ser una simple infección para convertirse en un arquitecto de pesadillas.

A lo largo de la carretera, los infectados habían construido las llamadas “Catedrales de Carne”: estructuras monumentales hechas de cuerpos entrelazados, donde los ancianos y los lisiados servían como pilares vivos, cementados unos a otros por fluidos corporales y el crecimiento de quistes macroscópicos.

Científicamente, este fenómeno era el “Mimetismo de Arrecife”.

Al igual que los corales, los infectados más débiles se sacrificaban para crear una infraestructura que protegiera al enjambre del viento y la lluvia.

Marc observó por el periscopio cómo un grupo de niños, sentados en lo alto de una de estas torres de extremidades, reían mientras se pasaban trozos de un brazo humano que aún conservaba un reloj de pulsera.

—”¡El caminante de hierro nos trae el fuego!” —gritó uno de los niños.

El sonido fue captado por los micrófonos exteriores, una sinfonía de voces agudas que vibraban con una alegría psicótica.

De repente, una figura se interpuso en el camino.

Era un hombre en silla de ruedas, pero la silla había sido modificada; sus ruedas estaban cubiertas de clavos y trozos de hueso afilado.

El hombre no intentaba huir.

Tenía el pecho abierto, revelando un corazón que latía con una furia antinatural, rodeado de fibras de parásito que brillaban con un tono violáceo bajo la luz del atardecer.

—”¡Muerde mi quietud, Marc!” —rugió el hombre mientras se lanzaba contra el blindaje del vehículo—.

“¡Mis piernas no se mueven, pero mi alma vuela hacia tu garganta!” El impacto fue un estallido de fluidos.

Marc no frenó.

El blindaje del Panhard, impregnado por la condensación del sudor químico de Marc que se filtraba por las juntas, reaccionó al contacto con la carne del infectado.

Hubo un siseo atroz.

El hombre y su silla se disolvieron en una nube de vapor corrosivo; la estructura ósea se desintegró antes de tocar el suelo, dejando solo un rastro de ceniza negra y metal fundido.

Científicamente, la “Antitoxina Caminante” en la que Marc se había convertido estaba creando un diferencial de presión osmótica.

El parásito dentro de los infectados detectaba el suero de Marc como una señal de muerte celular masiva, provocando que los huéspedes “explotaran” bioquímicamente en un intento de purgar la toxina.

A medida que se acercaba a los suburbios de París, el paisaje se volvía aún más grotesco.

Los árboles ya no tenían hojas, sino tiras de piel humana colgadas de las ramas para que se secaran al sol, una reserva de “cecina” para los que marchaban.

Los niños jugaban en las cunetas con cabezas decapitadas que aún sonreían, pateándolas como balones mientras el parásito mantenía los nervios faciales activos.

—París no es una ciudad —susurró Marc, viendo la silueta de la Torre Eiffel cubierta de un micelio rosado que palpitaba rítmicamente—.

Es un estómago abierto.

Marc apretó el acelerador.

Sus manos, ahora cubiertas por una piel nueva, dura y brillante como el nácar, no temblaban.

Sabía que cada centímetro de su cuerpo era ahora un veneno para la utopía sangrienta de Thorne.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo