Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LA PARADOXA SE GONDII - Capítulo 9

  1. Inicio
  2. LA PARADOXA SE GONDII
  3. Capítulo 9 - 9 página 9
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

9: página 9 9: página 9 El TGV 9762 fue desviado de la línea principal y obligado a detenerse en una vía muerta cerca de la estación de Bellegarde, apenas en territorio francés.

Afuera, el cielo de la Alta Saboya estaba teñido de un azul eléctrico, pero la calma fue rota por el estruendo de los neumáticos de las unidades del GIGN (Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional).

Los agentes, enfundados en trajes de protección NBQ de polímero pesado, rodeaban el convoy con una eficiencia gélida.

Dentro del coche cafetería, el Dr.

Thorne no mostró sorpresa.

Observó a los hombres armados a través de la ventana con una curiosidad científica desprovista de preocupación.

En su cerebro, el TG-Alpha estaba procesando la situación: el enemigo no eran los fusiles, sino el miedo que movía a esos hombres.

—Señoras y señores —dijo Thorne, dirigiéndose a los pasajeros del vagón con una voz que irradiaba una autoridad reconfortante—, no hay motivo para la alarma.

Estos hombres vienen a protegernos de una verdad que todavía no pueden procesar.

No los vean como una amenaza; véanlos como personas que aún sufren el peso de la angustia.

En la neurociencia real, existe el “Sesgo de Optimismo”.

El parásito de Thorne lo había amplificado hasta convertirlo en una barrera cognitiva.

Los pasajeros, que ya llevaban más de una hora respirando el bioaerosol en el ambiente reciclado del tren, asintieron.

No había gritos ni llanto.

Una madre acariciaba el cabello de su hijo mientras veía por la ventana cómo los soldados apuntaban a sus cristales.

La oxitocina, la hormona del vínculo social, estaba inundando el vagón, forzada por la actividad parasitaria.

Cuando la puerta del vagón se abrió con un siseo hidráulico, el Capitán Renault entró con su fusil en alto.

Su visor estaba empañado por su propia respiración agitada.

Se detuvo en seco al ver la escena: nadie corría, nadie levantaba las manos.

Thorne dio un paso al frente, con las palmas abiertas, en un gesto de absoluta vulnerabilidad que, paradójicamente, era su ataque más agresivo.

—Capitán, quítese la máscara —dijo Thorne con una dulzura hipnótica—.

Usted sabe que el aire aquí dentro no es veneno.

Es la cura para la carga que lleva sobre sus hombros.

¿No está cansado de vivir esperando lo peor?

Científicamente, el TG-Alpha estaba emitiendo señales químicas a través del sudor de Thorne: feromonas sintéticas diseñadas para reducir los niveles de cortisol en cualquiera que estuviera cerca.

Renault vaciló.

Sus sensores de bioseguridad pitaban, indicando una saturación de partículas biológicas desconocidas, pero su mente, bajo el asalto de la presencia de Thorne y la calma colectiva de los rehenes, empezó a experimentar una disonancia cognitiva.

El miedo, la única herramienta que permitía a Renault hacer su trabajo, estaba empezando a disolverse bajo la “nueva lógica” del parásito.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo