Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 13
- Inicio
- Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥?
- Capítulo 13 - 13 Capítulo 13 Una nueva aventura
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
13: Capítulo 13: Una nueva aventura…
13: Capítulo 13: Una nueva aventura…
Pasamos algunos días de asueto…
El dinero que ganamos en nuestra primera aventura, era más que suficiente para no estar apretados por un buen tiempo.
Aún así, decidimos que descansaríamos un día más y después comenzaríamos de nueva cuenta nuestra búsqueda de trabajo.
En ese corto lapso, comencé a tratar de aprender a leer el idioma escrito que usaban en aquel lugar.
La verdad, era algo complicado…
Kyriel fue muy paciente y poco a poco, parecía tener avances significativos.
Por otra parte, de alguna manera se había corrido la voz de que era una hechicera y al parecer no cualquiera.
Personas desconocidas, principalmente aventureros, nos saludaban por las calles o en los lugares que frecuentábamos.
Esa noche, tomábamos el fresco en las mesas exteriores de una hostería…
Kyr kun, bebía una cerveza y yo, una sabrosa limonada…
Platicábamos de que tipo de aventura o trabajo, podríamos buscar a partir del día de mañana.
Él recalcaba continuamente que debíamos ser cuidadosos, que la pasada vez, tuvimos mucha suerte.
Y que demasiada confianza es peligrosa para los aventureros.
Yo, desde hace cinco días que discutimos, no había vuelto a sacar el tema de Japón y mucho menos preguntarle como es que había muerto…
«Debe de ser un tema muy delicado para él…
Aunque la verdad, muero de ganas por saber».
De igual manera, nuestra relación se había estancado un poco…
Seguíamos en las mismas…
Él viendo de vez en vez, mis piernas o mi trasero, mientras creía que no me daba cuenta y yo, siendo un poquito picante para provocarlo…
Lo que sí había mejorado mucho, era la confianza, nos llevábamos mejor que nunca.
Poco a poco, ambos nos estábamos acoplando a las necesidades y estados de animo del otro.
Poco antes de partir a nuestro alojamiento y mientras nos poníamos de pie para pagar, se acercó un chico un tanto menor que nosotros…
Al parecer un mensajero…
Dijo, dirigiéndose a mí: —Buenas noches, su eminencia…
Disculpe el atrevimiento.
Traigo una noticia para ustedes, desde el templo.
Me han pedido que les informe de una encomienda que podría interesarles.
El abad Tadeus, quisiera hablar con ustedes acerca de ello, el día de mañana.— «¿Uuuh?» Yo no supe que contestar, pero Kyriel inmediatamente, respondió: —Gracias, avisa por favor, que ahí estaremos.— Le dio una moneda de plata al chico, el cual asintió y se alejó corriendo de nueva cuenta…
Kyriel me dijo: —Vamos, Aoi.
Arreglemos nuestras mochilas y descansemos.
Parece ser, que tenemos trabajo.— Le pregunté, aún confundida…
—¿Su eminencia…?
¿Qué significa eso?
¿A qué se refería…?— Él rio…
—¡Ja,ja,ja!
Aoi…
Se refería a ti.
Así se les llama a los hechiceros en este mundo a manera de respeto y cortesía.— «¡Oooh!
¡Ji,ji,ji!» Sonreí…
—¡Ji,ji,ji!
Me gusta como suena.
¡Su eminencia, Aoi Higurashi!
¡Ji,ji,ji!— Él dijo: —¡Ja,ja,ja!
Aoi, no dejes que se te suba a la cabeza.
¡Ja,ja,ja!
Incluso imagino, que tus notas no eran las mejores en la escuela.— Me molesté por su comentario…
—¡Pfff!
¡¿Y tú, cómo sabes!?
Ni siquiera acabaste primero…
Sí…
Es cierto.
No era una estudiante de excelencia, pero no soy tan tarada como crees…
¡Bobo!— Él sonrió y dijo: —¡Ja,ja,ja!
Lo siento, Aoi.
Solo lo hago por molestar…
¡Ja,ja,ja!
Te ves muy linda, cuando te desesperas y te enojas.— Me sonrojé un poco…
Contesté: —¡Tonto!
¿Para qué dices esas cosas…?
¡Pfff!
En fin…
Vamos de regreso, dejé a Besitos en la habitación y se me olvidó ponerle agua y fruta fresca…
Preparamos nuestras cosas y nos fuimos a descansar temprano.
A la mañana siguiente, partimos a primera hora hasta el templo…
Al llegar ahí, nos recibió en el atrio el mismo sacerdote que nos atendió la pasada vez…
Él dijo: —Buenos días, su eminencia.
Me alegra mucho ver, que han decidido ayudarnos.
Por favor, síganme, el abad quiere hablar con ustedes en persona.
Él mismo les dará los detalles de la misión.— Seguimos detrás de él, hasta llegar a la enorme puerta de madera de un despacho en el edificio que usaban como residencia los ocupantes del templo…
Él tocó a la puerta y una voz desde el interior, dijo: —Adelante…— Pasamos al interior detrás del sacerdote y un hombre de edad se puso de pie, del otro lado de un fino escritorio…
Agregó: —Yo me encargo, hermano.
Muchas gracias.— El primero, abandonó el lugar y el hombre ya con el pelo completamente blanco en su cabeza, dijo: —Por favor, su eminencia.
Tomen asiento.— Así lo hicimos y el continuó…
—Gracias, por acudir a nuestro llamado.
La verdad, quedamos muy complacidos, de la manera en que manejaron las cosas en los antiguos acueductos y como se deshicieron de ese kelpie de las aguas, que había hecho del lugar su guarida.
No cabe duda que es una gran hazaña, para alguien tan joven como ustedes.
Por eso, hemos decidido contratarlos para una misión de mayor interés para el propio templo.
Claro…
Por supuesto, solo sí deciden aceptarla.— Volteé a ver a Kyriel y él dijo: —Sin ser apresurados, nos gustaría saber de antemano de que se trata y cuales serían los beneficios, sí es posible.— El sacerdote, contestó: —Por supuesto.
Solo les recuerdo, que debido a los intereses de por medio.
Toda la información no debe de salir de estas cuatro paredes.— Asentimos y él agregó: —Necesitamos que viajen hasta las ruinas del suroeste de la antigua capital de Kushi, del imperio de Tsun.
Y una vez ahí, recuperen un artefacto perteneciente a nuestro credo, el cual fue robado años atrás.
Después de una larga investigación, estamos seguros, que los perpetradores encontraron su final en las ruinas, muy probablemente tratando de saquear de la misma manera ese lugar.
Es algo peligroso para solo dos personas, pero pienso que será una fácil tarea para su acompañante y su magia, su eminencia…— Él se quedó viéndome fijamente a lo ojos…
Yo por otra parte no sabía ni que pensar, yo no conocía ese mundo, nunca había oído hablar de las ruinas y no tenía idea de los peligros que nos esperaban…
Volteé a ver a Kyr kun a los ojos y con la mirada, le pedí que negociara…
Él dijo educadamente…
—Disculpe, abad.
Pero…
Esas ruinas se rumora que ahora se han convertido en una necrópolis.
Será algo complicado, para solo nosotros dos.
Además no hemos hablado aún de la paga.
Para poder considerarlo…— El abad, dijo: —Entiendo…
Por supuesto la paga será generosa, estarán directamente contratados por el templo.
Pensamos que un trato justo, sería cien piezas de oro diarias, durante un mes.
Y tres mil quinientos oros por persona, al regresar con éxito.
Por supuesto, les daremos un adelanto considerable y no estarán del todo solos.
Mmmh…
En una aldea cercana al lugar, está uno de nuestros agentes, el cual los acompañará en la encomienda.
Así que despreocúpense, tendrán un sanador en su grupo.— Abrí mis ojos de la impresión…
«¡Eso es mucho dinero!
Pero…
Pero…
Sí están ofreciendo tanto, de seguro es algo muy difícil, que ni siquiera ellos han podido conseguir…» El hombre se puso de pie y agregó: —Y disculpen…
Dada la urgencia de la situación, necesitamos que nos den una respuesta el día de hoy.
De lo contrario, para buscar a alguien más.
No se ofendan, pero se trata de algo importante.
Bien…
Iré por algo de beber para ofrecerles, mientras ustedes piensan con calma la situación.
Con su permiso…— El hombre se puso de pie y salió de la habitación…
Kyriel dijo: —¿Qué opinas, Aoi?
Será muy peligroso, nunca he estado en ese lugar, pero las leyendas cuentan que está infestado de tus favoritos, muertos vivientes.— Tartamudeé…
—Mu…
Mu…
¡¿Muertos vivientes!?
¡Pfff!
Pero…
Kyriel…
Es mucho dinero.
Deberíamos por lo menos, intentarlo.
Porque, ganaríamos mucha fama como aventureros.
Y una vez cumplamos una misión de este calibre, muy seguramente, cambiará la calidad de nuestros empleadores.
Además…
Dice, que llevaríamos un sanador.
Eso supongo que ya nos vale de mucho…
¿No lo crees así?— Él sonrió: —¡Ja,ja,ja!
Pensé que dirías algo así…
¡Muy bien, intentemos!
Tengo una idea de como llegar hasta allá, pero seguramente necesitaremos caballos.
Eso, sí queremos acabar en un mes.
Digámosle al sacerdote, que aceptamos, para cerrar el trato y por favor, Aoi.
No olvides, que debemos de ser cuidadosos…
Aceptamos la oferta del sacerdote y en un momento, la gente del templo, ya nos tenía preparados nuestras provisiones, nuestro adelanto de mil monedas de oro para cada uno y un par de caballos…
«Debe de ser muy importante para ellos ese articulo que debemos de recuperar, puede que incluso sea mágico…» La reliquia en cuestión, se trataba de un cáliz hecho completamente de oro y adornado con gemas preciosas…
Según ellos, no era importante por el valor monetario, sino por lo que significaba para su religión.
Salimos de la villa de Fleur, aún a buena hora por la tarde, con mi escarabajito pegado a la ropa de mi espalda…
Yo nunca había montado en mi vida, pero traté de imitar a Kyriel y siempre había sido buena con los animales…
Íbamos a paso tranquilo y él se acercó a mi lado, manejando su montura, dijo: —Aoi…
No dejas de sorprenderme, nunca pensé que sabrías montar a caballo…— Sonreí nerviosa…
—Je,je,je…
No sé…
Je,je,je…
No tengo idea de como jalar las riendas para que se detenga o acelere, mucho menos para cambiar de dirección.
Básicamente me subí como pude y el caballito a hecho todo el trabajo, me parece que solo está siguiendo al tuyo…
¿Me puedes enseñar lo más básico para mi seguridad?
¿Sí, por favor?— Él asintió y nos detuvimos cerca de unos árboles al lado del camino.
Bajó de su caballo y lo ató al grueso tronco de uno de ellos y tomó las riendas del mío…
Dijo: —Saca tu pie derecho del estribo…
Voy a subir.— «¡¿Eeeh!?» —¿Cuál es el estribo…?
Kyr kun, no sé nada de nada…— Él tapó su rostro con la mano y dijo: —Aoi…
¿Cuántos pies derechos tienes?
¡Ja,ja,ja!— Tomó mi pie y lo sacó de la anilla, donde lo llevaba recargado…
Agregó: —Hazte un poco para adelante y sujétate de aquí…— Tomó mis manos y las apoyó contra el borde delantero de la silla de montar…
—Ahora muévete hacia adelante, apoyándote con el pie que aún tienes recargado en la otra anilla…
—¿Cómo…?— Volvió a sonreí…
—Aoi…
¡Ja,ja,ja!
Mueve tu trasero hacia adelante de la silla…
¡Ja,ja,ja!— Me sonrojé…
Dije: —¡Pfff!
¡Pues explícate bien, tonto!— Hice tal cual me dijo y quedé sentada lo más adelante que se podía en la silla de montar…
Dije: —¿Y ahora…?— Él sin decir palabra subió a mi lado, quedando muy pegado mi cuerpo junto al suyo y pasando sus brazos por debajo de los míos, con una mano tomó las riendas y con la otra tomó las mías y las puso también en ellas…
La sangre subió de golpe a mi rostro…
Nunca habíamos estado tan cerca, uno del otro…
Incluso podía sentir la hombría de Kyr kun, muy cerca de mi trasero…
Grité sin pensar…
—¡Waaah!
¡Kyriel…!— Él me interrumpió y me dijo al oído…
—No hagas un escandalo, Aoi…
Asustarás al caballo.
Ahora, fíjate bien como lo hago.
Es necesario que aprendas a manejarlo adecuadamente, es posible que algún día, tu vida o la mía, dependa de ello.— Musité suavemente, rendida ante la situación…
—Pero…
Ok.
Entiendo…— Me ayudó por un buen rato y trotamos de aquí para allá, mientras yo iba entendiendo lo básico…
Con el movimiento, nuestro contacto incluso se volvió aún más intimo…
Mis orejas, ya parecían estar en llamas y ni hablar de allá abajo, donde ya se había hecho de agua…
Al final, terminé de resistirme a la sensación y solo me dejé llevar, por ese primer momento tan íntimo entre nosotros…
Con confianza, me recargué en él, y apreté un poco más mi trasero contra su parte, para quedarme ahí en sus brazos por todo el tiempo que duró la lección…
Sí él en ese momento, me hubiera estrechado entre sus brazos y besado apasionadamente, yo no hubiera dudado ni por un segundo en entregarle, todo, todito…
Pero…
Las cosas que de verdad valen la pena, nunca son tan simples, ¿cierto…?
Continuará…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com