Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Capítulo 14 Rumbo a Kushi
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14: Capítulo 14: Rumbo a Kushi…
14: Capítulo 14: Rumbo a Kushi…
Desperté por la mañana muy temprano…
Dormí algo intranquila por todo lo que había sucedido entre Kyr kun y yo, el día anterior.
Pero de algo estaba segura…
Me sentía orgullosa y por alguna razón, muy contenta.
«¡Ji,ji,ji!
Parece ser que después de todo, sí muevo las emociones de Kyr kun…
¡Ji,ji,ji!
Estaba duro como un barrote…
¡Ji,ji,ji!
Mmmh…
Vamos a ver…
¿Cómo podría darle una pequeña sorpresa?
¡Buuu!
Ni siquiera sé hacer el café…
¡Oh!
¡Ya sé!
Me parece que traemos un poco de fruta fresca para los primeros días de camino.
Cortaré una poca para el desayuno y se la ofreceré como muestra de buena voluntad.
¡Ji,ji,ji!» Hice exactamente eso, mientras Besitos, revoloteaba a mi alrededor, a quien también le daba las cascaras aún con pulpa para que las terminará de limpiar…
Kyriel despertó algunos minutos después y no pude evitar sonrojarme cuando él se acercó a mi encuentro y me miró a los ojos…
—Buenos días, Aoi…
Despertaste temprano.
¿Dormiste bien?— Rápidamente volteé mi mirada y dije: —Sip.
Buenos días.
Mmmh…
Mira…
Te corté un poco de fruta para el desayuno…
Pensaba que preparar el café o un poco de sopa sería algo mejor, pero lo siento…
No sé hacer nada de eso…
Je,je,je…
Bueno…
No es como que nunca piense aprender a hacerlo…
Sí me tienes paciencia, pues…
Yo…— Él sonrió y acarició el cabello de mi cabeza…
La sangre nuevamente se subió a mis orejas, pero esta vez, contuve mi desplante con una pequeña sonrisa.
Él dijo: —No pasa nada, Aoi.
Gracias por la fruta.
Ya me pongo a hacer el desayuno.
¿Qué te gustaría desayunar?
La gente del templo llenó muy bien nuestras provisiones.— Me quedé pensando…
—¿Tortilla de huevos?
¡Ji,ji,ji!
Tiene mucho que no como una…
Y me encantaba por la mañana o a la hora del almuerzo…
¿Se puede?— Él puso su mano sobre de su mentón y dijo: —Yo creo que sí…
Solo que no esperes arroz o salsa de soya.
En estas tierras, ninguno de los dos se cultiva como alimento.— Dije: —Sí, no pasa nada.
Acompañada con pan, estará bien…
¡Ji,ji,ji!
Desayunamos e inmediatamente después, levantamos el campamento y nos pusimos en marcha…
Según Kyriel, serían más o menos, cuatro o cinco días de camino hasta la villa, donde se supone nos encontraríamos con un agente del templo.
De ahí sería relativamente cerca el llegar a la ciudad en ruinas, que buscábamos…
Poco a poco, iba aprendiendo a montar con mayor seguridad, al grado que ya me sentía confiada…
Aunque la verdad, me empezaba a doler la cara interna de los muslos y por la tarde se volvió un tanto insoportable.
Le dije a Kyr kun…
—¡Oye!
Kyr kun…
¿Podemos parar un poco…?
Lo siento, no puedo más, me duelen mucho mis piernas…
¿Por favor…?— Él asintió y bajamos de los caballos en la sombra de un enorme árbol, en aquella extensa pradera por la que viajábamos…
Él dijo: —Te entiendo, es normal, cuando no estás acostumbrada a cabalgar…
Camina un poco sobre la punta de tus pies, eso ayudará a mitigar el dolor.— Así lo hice y mientras tanto, Kyr kun, agregó…
—Aoi…
¿No te parece un poco raro todo esto?— Dije, un tanto sorprendida…
—¿Eeh…?
¿Qué?— Él dijo, mientras comenzaba a sacar las cosas para dar de beber a los caballos…
—Ajá…
Me refiero a esta misión.
No puedo dejar de pensar, que hay algo que no, nos han dicho en el templo.
Digo…
Prácticamente somos un par de desconocidos…
¿Por qué confiarnos algo así?
Con el dinero que están pagando, muy probablemente podrían pagar a aventureros con mayor renombre que nosotros…— Me senté con mis piernas cerradas sobre un tronco seco a descansar un poco.
Dije: —Pues…
Ahora que lo mencionas, no había pensado mucho en eso.
Tal vez, porque es una buena oportunidad por el dinero.
Pero supongo que suena lógico lo que dices…
¿Alguna idea?— Él negó de lado a lado y dijo: —No estoy seguro de nada, pero creo que algo tiene que ver con que somos aún muy jóvenes…
Tal vez, no la quieran pringar por ser solo unos críos o algo por el estilo…
Pienso que, algo hay de eso.— Dije: —¿Uuuh?
¿Tú crees?
Pero…
Tú leíste el contrato, ¿no es así?
¿Notaste algo raro?
Yo no tengo mucha idea de nada aún, he pasado muy poco tiempo aquí, pero…
Podría ser, en todos lados hay abusones.
Tal vez, nos escogieron a nosotros, porque sabían que aceptaríamos…
¿Sabes algo más del lugar al que nos dirigimos?— Él se sentó cerca de mí y dijo: —No más de lo que ya te dije…
Recuerda que tampoco soy un nativo en estas tierras…
En el tiempo que he pasado aquí, solo he escuchado rumores y leyendas de muchas cosas, pero nada que yo haya podido comprobar.
Ese lugar al que nos dirigimos, se supone que fue una de las ciudades principales de la mitológica civilización de Tsun.
Una de las tres civilizaciones que ya te había mencionado antes, cuando te conté la leyenda de la torre.— Algo hizo click en mi cabeza y lo interrumpí…
—¡Eso!
¡Kyr kun!
¡¿Recuerdas cuándo peleamos contra ese monstruo caballo en los acueductos!?— Él dijo: —Ajá…
¿Qué hay con eso…?— Le dije: —En ese momento, no tenía mucho sentido…
Pero…
Nos llamó de esa manera…
¿Lo recuerdas?
Nos llamó, “hijos de Tsun”.
¿Por qué…?— Él se quedó con su mirada vacía y honestamente, dijo: —Ni idea, Aoi…
Lo había olvidado.
Pero sí, tienes razón, eso dijo…
Tal vez, solo lo hizo generalizando, o refiriéndose a que somos humanos.
No se me ocurre otra cosa.— Me quedé pensando y pregunté…
—Mmmh…
¿Sabes algo más acerca de esa civilización de Tsun?— Él dijo: —Solo lo que ya te he dicho.
¡Aah!
Cierto y una cosa más.
Las leyendas cuentan o dicen, que solo desapareció así, porque sí.
De la noche a la mañana, las ciudades estaban deshabitadas y no había rastro alguno de sus pobladores.
Aunque…
Eso básicamente podría ser una mentira, he visto gente que se supone son descendientes de la gente de esa civilización.
Así que…
¡Ja,ja,ja!
Tómalo con un grano de sal…
¡Ja,ja,ja!— Me quedé pensando, mientras observaba la enorme torre a la luz del atardecer…
«Mmmh…
Esa torre…» Él se puso de pie y agregó: —Vamos, Aoi.
Sigamos adelante a pie, guiemos a los caballos de las riendas.
Seguro por la mañana, te sentirás mucho mejor.
Los días pasaron y continuamos nuestro viaje sin ningún contratiempo…
Esos lugares eran tranquilos y según Kyriel, no teníamos mucho de que preocuparnos, mientras no subiéramos las colinas o entráramos a la espesura, donde podría haber monstruos.
Por otra parte, era muy raro ver bandidos o forajidos en esos caminos, porque eran zonas humildes y principalmente solo despoblados con uno que otro asentamiento que se dedicaba a la agricultura.
Al atardecer del quinto día, lo logramos…
Llegamos a la aldea en cuestión, donde se supone, nos encontraríamos con el clérigo que nos acompañaría a las ruinas de la antigua ciudad de Kushi…
Eran tan solo tres hileras de viviendas hechas de roca y adobe, con techos muy simples de trabes de madera y algo parecido a la paja…
Al final del camino de terracería ascendiendo por la villa, una pequeña capilla se asomaba…
Dije a Kyr kun…
—¿Y ahora…?
Esto es un tanto desalentador…
Esperaba que nos pudiéramos alojar en un hotel, pero…
Dudo que haya siquiera una posada en este lugar…
¡Buuu!
Otro día de dormir en el piso…— Él señaló la capilla y dijo: —Vamos, Aoi.
Veamos de que va todo esto, tal vez nos dejen pasar la noche en la iglesia…— Asentí…
Llegamos hasta la entrada del lugar, ante los ojos incrédulos y expectantes de los pocos pobladores que se encontraban fuera de sus hogares a esa hora…
«Supongo que no deben de tener muchas visitas…» Bajamos de los caballos y los atamos al poste fuera del lugar, para caminar a la entrada de la capilla, la cual tenía la puerta convenientemente abierta…
Kyriel saludó: —Hola…
Buenas tardes…— Eran tan solo cinco hileras de bancas de madera, descuidadas y llenas de polvo…
Al fondo del lugar, parecía haber una persona orando y unos cuantos segundos después del llamado de Kyr kun, un chico no mayor a doce, llegó a nuestro encuentro.
Vestía ropas eclesiásticas y cortésmente, dijo: —Buenas tardes, todos sean bienvenidos a la casa de nuestra señora de la luz.
¿En qué puedo ayudarles?— Kyriel dijo: —Estamos buscando al encargado de la capilla.
Venimos del la villa de Fleur en una encomienda…
¿Podrías llevarnos hasta él?— El chico se quedó en silencio y solo señaló a la persona que oraba en la banca del frente.— Dije: —¿No interrumpimos, nada, verdad?— El chico negó, igual sin decir palabra y sutilmente, salió del lugar…
Me encogí de hombros y seguí a Kyriel, quien caminó hasta la persona en cuestión, la cual para nuestra sorpresa, se trataba de una chica…
Parecía estar completamente sumida en su meditación…
Kyriel y yo, bajito, tratamos de llamar su atención…
Pero, nada…
Hasta que por fin, un tanto desesperada, decidí tomarla por los hombros…
Cual sería nuestra sorpresa, no oraba, sino que estaba profundamente dormida, con un antifaz sobre de sus ojos…
«Mmmh…» La chica en cuestión balbuceó…
—¡Andrei, ya te he dicho qué no me interrumpas, mientras comulgo con nuestra diosa!
¡Ya verás!— Un tanto molesta, se quitó el antifaz de la cara y ahí por primera vez, vimos ese rostro que se haría tan familiar…
Apenas uno o dos años, mayor que Kyriel, piel blanca como la nieve y con facciones delicadas, pero claramente orientales.
Cabello largo y rubio, me sacaba a lo mejor unos cuatro centímetros de altura.
Vestida con ropas de acuerdo a su estatus religioso y una extraña, pero familiar gargantilla alrededor de su cuello…
Se quedó viéndonos fijamente con esos ojos color miel…
Dijo: —Ok…
¿Y ustedes quiénes son?
¿Dónde está Andrei?— Educadamente, Kyriel dijo: —Disculpe, hermana…
Sentimos mucho interrumpir…
Pero venimos de la villa de Fleur con una encomienda en las ruinas de Kushi.
Nos han dicho en el templo de la villa, que habría un agente aquí, quien nos acompañaría…— La chica se nos quedó viendo largamente antes de decir palabra…
Incluso, a mí me dio varias vueltas, mientras caminaba alrededor y picaba sus mejillas…
Al fin, dijo: —¿Ustedes son los aventureros que han enviado esta vez?
Mmmh…
No…
Olvídenlo.
Es una lastima que hayan hecho el viaje hasta acá, pero…
En esas malditas ruinas, no hay nada para nadie.— Kyriel y yo, nos vimos desconcertados…
Ella agregó: —Por el dinero no se preocupen…
Simplemente no vuelvan y los darán por muertos.
Son aún muy jóvenes, pueden ir a otra ciudad y empezar de nueva cuenta con ese oro.
Yo informaré que lo han intentado, pero que algo desafortunado ocurrió…— Balbuceé…
—Pero…
Pero…
¿Tan peligroso es?
Realmente queríamos hacernos de la recompensa…
Yo soy hechicera y Kyriel aquí presente, es un magnifico guerrero…
Seguro, tenemos una oportunidad, sí el clérigo que nos prometieron nos acompaña.
¡Ah, sí!
Me llamo, Aoi.
Mucho gusto, onee chan.— Me incliné, mientras ella se quedaba con la boca abierta, repitiendo lentamente mi nombre entre sus labios…
—Aoi…
¿Aoi…?— Repetí sonriendo…
—¡Ji,ji,ji!
¡Sí!
Aoi Higurashi, un placer…— A la chica le regresó la compostura y dijo: —Lo siento, perdón por la grosería…
Mi nombre es Clara y soy la obispo de esta área…
No es como que sea muy importante, ni nada.
Pero…
Hablo en serio, ese lugar está maldito, me niego a acompañarlos, así como a instarlos a que vayan solos.
Por favor, reconsideren…
Ahora, sí no tienen nada más, con su permiso, me retiro…
La chica salió apresuradamente, por la puerta de atrás del altar, mientras Kyr kun y yo, nos veíamos confundidos a los ojos…
Continuará…
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