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Las estúpidas desventuras de Aoi chan, o ¿Cómo morir justo por 50¥? - Capítulo 16

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  3. Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 Kyosuke Umegawa
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16: Capítulo 16: Kyosuke Umegawa…

16: Capítulo 16: Kyosuke Umegawa…

Mi cuerpo temblaba, mientras Kyr kun respiraba agitadamente en mi regazo…

Recobré un poco la compostura y me zafé de sus brazos, para ponerme de pie lentamente, mientras la furia y el odio, comenzaban a subir a mi cabeza…

Sin decir palabra, hice arder mis llamas sobre las palmas de mi mano y arrojé fuertes llamaradas a cada uno de nuestros atacantes…

Cinco en total.

Uno a uno, ardieron al instante, mientras trataban inútilmente de recargar sus ballestas o volver a disparar con sus arcos.

En cuanto me encargué de ellos, volteé rápidamente a ver a Kyr kun..

«¡No, no, no!

¡Kyriel!

¡Lo han lastimado por mi culpa!» Él se ponía lentamente y con mucho esfuerzo, de pie…

Dije, desesperada, mientras veía con horror un par de saetas en su baja espalda y su pantalón empapado en sangre…

—¡Kyr kun!

¡No, no, no!

¡¿Por favor, dime qué puedes caminar!?

¡Tenemos que regresar de inmediato con Clara onee chan!— Él asintió, pero dijo en un tono muy bajo: —Aún puedo…

Pero no sé por cuanto tiempo, ya he perdido mucha sangre, no tarda mucho en que me abandonen las fuerzas.— Dije: —¡Mierda!

¡Soy una idiota!

¡Todo esto es mi culpa!

¡No debí haber bajado hasta aquí!

¡Vamos!

¡Recárgate en mí!

Debemos regresar de inmediato…— Él asintió y así lo hizo…

«¡Kyr kun, no, no quiero perderlo!

Debo de hacer un esfuerzo, cargarlo sí es necesario…» Subimos lentamente las escaleras y después, la pendiente de regresó…

Desafortunadamente, Kyr kun, cada vez arrastraba más los pies.

Y me costaba mucho más, el evitar que cayera de vuelta al piso…

Él dijo, tratando de bromear y con un tono tranquilo, pero sumamente débil…

—Aoi…

Te voy a contar algo, puede ser que sea la última vez que tenga la oportunidad.

Je,je,je…

Imagino que te mueres por saberlo…— Dije: —¡No, no, no!

No hables así, perdóname por meterte en este lío, todo es mi culpa…

Pero…

Pero…

¡No puedes morir y dejarme solita en este lugar!

¡Por favor, haz un esfuerzo!— Nuevamente sonrió y dijo: —Créeme, lo estoy haciendo…

Ahora cállate y escucha.

Seguro quieres saber como murió Kyosuke Umegawa…

Y por que, a ratos soy un cobarde y no te digo abiertamente que me gustas y que te deseo…— «Kyr kun…» Pesadamente, él comenzó a relatar…

—Cómo ya te dije antes…

Yo solía ser un alumno de tu misma escuela preparatoria y que morí, apenas un par de semanas comenzado el curso, bien…

Cof, cof…

Lo primero que debes de saber, es que yo tenía una mejor amiga, una amiga de la infancia, la cual tuve la suerte o la desgracia, de que me acompañara a la misma escuela desde el prescolar…

Su nombre era…

O mejor dicho, es, Sumire Misato…

Cof, cof…

Yo tenía sentimientos por ella y tardé mucho tiempo en entenderlo y decírselo.

Cuando lo hice, precisamente el segundo miércoles después del inicio del curso en el bachillerato, ya fue demasiado tarde…

Ella había conocido a un chico, del tipo difícil, problemático y un tanto delincuente…

De ese tipo que tanto le gusta a las chicas de tu edad…— Él se paró por un momento, tambaleándose…

Dije: —¡Vamos, Kyr kun!

¡Por favor, aguanta, ya estamos casi en la cima!— Él asintió y nos pusimos nueva y lentamente en marcha…

Él continuó su relato…

—Entonces…

Pues…

Fue muy difícil para mí, pero traté de entenderlo y sobre llevarlo, después de todo, ella era mi vecina y tarde o temprano, tendría otra oportunidad…

O eso pensaba…

Dos días después, por la noche del viernes, salí aún en uniforme hasta la maquina expendedora de la esquina de mi calle por algo de beber…

Es ahí donde recibí la moneda de 10¥ que te mostré…

Fue el cambio que me dio la maquina después de comprar mi bebida…

Me quedé cerca del lugar a beberla, solo pensando…

Hasta que, en medio de la noche, escuché un grito de auxilio femenino…

¡Era ella!

¡Sumire!

Rápidamente corrí, hasta la esquina de su casa…

Su nuevo novio y sus amigos, trataban de subirla por la fuerza a una camioneta.

Cof, cof…

La sangre se me fue a la cabeza y corrí en su auxilio, propinándole una golpiza a cada uno de ellos…

Entonces, parecía que todo estaba resuelto, ella estaba a punto de regresar a su casa a pedir auxilio, pero fue donde el destino me jugó sucio y uno de ellos sacó una navaja, apuñalándome por la espalda en incontables ocasiones…

Lo último que escuché, fueron sus gritos, mientras esos cobardes corrían de vuelta a la camioneta.

Y bien…

Ahora ya lo sabes, así murió Kyosuke Umegawa…

¡Cómo un imbécil, por una chica que nunca le correspondió!

Lo siento Aoi, no puedo más, los ojos se me cierran, descansemos un momento…— Por fin, habíamos pasado la pendiente y estábamos más cerca que nunca…

Dije: —¡Nada de eso!

¡Por favor!

¡Haz un último esfuerzo!

¡Vamos!— Me incliné delante de él y agregué: —¡Sube a mi espalda!

¡Y por lo que más quieras, no cierres los ojos!

¡¿Sí!?

¡Por favor!

¡Por mí!— Él sonrió amablemente y dijo: —Je,je,je…

Aoi…

Eres una mula…

¿No me vas a dejar descansar?

¿Por qué no, te conocí antes?

¿Por qué no, te conocí de vuelta en Tokio…?— Mis ojos comenzaban a inundarse en lágrimas, dije enérgicamente: —¡Súbete cabrón!

¡Ya casi llegamos!

¡Por favor!— Él asintió y se recargó débilmente en mi espalda…

Con todo lo que me quedaba de fuerzas, comencé el camino, cuesta abajo…

Dijo: —Bien…

Creo que aún me queda aliento, para decirte una cosa más.

Una cosa que mereces escuchar, antes de que me vaya…— Dije llorando, ahora profusamente…

—No digas eso tonto…

Sniff, sniff…

Lo vamos a lograr.

Por favor, no cierres los ojos.— Él dijo: —Aoi…

Me gustas mucho…— No podía más con mis emociones y le contesté llorando…

—¡Tonto!

Sniff, sniff…

¡Y tú, me gustas mucho a mí!

¡Por favor, por mí!

¡Haz un esfuerzo!— Él sonrió débilmente y dijo: —Je,je,je…

¿En serio…?— Dije, con mi cara empapada en lágrimas…

—¡Si, en serio, tonto!

¡¿Qué tan despistados pueden ser lo hombres!?— Él dijo: —Gracias, Aoi…

Eso quería escuchar, por favor, cuídate mucho y deja de ser tan imprudente…— Dije, desesperada: —¡No, no, no!

¡No te despidas tonto!

¡Ya estamos aquí!— En eso, como por obra de un milagro, escuchamos un grito a lo lejos…

Era Clara, quien junto con su monaguillo Andrei, corrían apresuradamente cuesta arriba…

Dije: —¡Lo ves!

¡Lo vamos a lograr!

Solo un momento más…

¡Por favor, resiste!— Él apretó mi mano, junto a la suya y yo hice lo mismo…

Por fin, las fuerzas me abandonaron, no podía dar un paso más, pero…

Gracias al cielo, Clara ya estaba ahí…

Traté de hablar, pero estaba exhausta…

Ella dijo, poniendo suma atención en Kyr kun…

—¡Sí!

¡Aún respira!

Rápido Aoi, ayúdame a recostarlo en el piso…

Lo sanaré de emergencia, y después lo llevaremos a la capilla, para que se pueda recuperar…— Con mucho cuidado, lo deposité en el piso, mientras Clara canalizaba sus conjuros…

No pude más y perdí el conocimiento, sobre la hierba, al lado de Kyr kun, mi primer amor…

Perdí por completo la noción del tiempo y al abrir los ojos, me encontraba recostada en el sofá de la sala de mi casa, traía mi uniforme escolar y el bolso de la escuela, estaba recargado sobre de mis muslos…

Me sobresalté…

«¡¿Un sueño!?» Me reincorporé de inmediato, mientras mi madre daba la vuelta, desde el pasillo de la cocina…

Dijo: —¿Aoi…?

¿Aún no te has ido a cambiar?

Tiene más de veinte minutos que me avisaste que estabas de vuelta…

Anda, apresúrate, vamos a cenar.— Dije en automático…

—Sí, ya voy…— Subí las escaleras y así lo hice, pero mientras me veía al espejo de mi habitación, no podía sacar de mi cabeza esa preocupación…

«¿Qué está pasando aquí?

¿Por qué tengo estos sueños tan frecuentemente?

¿Son realmente sueños…?

¿Por qué siento esta presión en el pecho?

Esta sensación de que algo está terriblemente mal…» Bajé de vuelta hasta la mesa de la cocina y compartí la cena con mi madre…

Al terminar y mientras ella lavaba los platos, le dije sin pensarlo mucho y mezclando la realidad con la fantasía…

—Eeh…

Mamá, déjame ayudarte, yo lo hago.— Ella sorprendida, se hizo a un lado y antes de que pudiera preguntar, le dije abiertamente…

—Sabes…

Mamá…

He conocido un chico…

¡Ji,ji,ji!

Creo que me gusta y…

Mucho.

¡Ji,ji,ji!— Ella se sorprendió y sonriendo, dijo: —¿Aah…?

¡Ji,ji!

¡Así qué era eso…!

Dime, Aoi…

¿Cómo es ese chico…?— Terminé de secar los platos y dije, mientras volvía a la silla frente a la mesa…

—Pues…

¡Ji,ji,ji!

Es apuesto, de ojos claros, alto, tiene facciones un tanto occidentales, pero su padre es japonés…

¡Ji,ji,ji!

Es muy amable conmigo y en contadas ocasiones se ha puesto en peligro por mí…

Mmmh…

No solo eso, sabe resolver cuando se necesita.

¡Ji,ji,ji!

¡Y lo mejor del caso es, que también le gusto!

¡Me lo ha dicho!

¡Ji,ji,ji!— Mi madre hizo una expresión de sorpresa…

—¡Uuy!

Aoi…

Huele a boda…

¡Ji,ji,ji!— Me sonrojé…

—¡¿Mamá…!?

¡Ji,ji,ji!— La seriedad le regresó a los ojos y agregó: —Bien…

Suena como un buen chico, Aoi…

Cuídalo, seguro muchas otras querrán hacerse de él.

¡Ah, sí!

Y procura usar protección.— Me retorcí de la vergüenza y grité de nueva cuenta…

—¡¿Mamá…!?— Ella rio y dijo: —¡Ja,ja,ja!

Aoi…

Y a todo esto…

¿Cómo se llama?— Dije, mientras soplaba aire con las palmas de mis manos a mi rostro…

—Le digo de cariño, Kyr kun, pero su nombre completo es Kyosuke Umegawa…— Al salir esas palabras de mi boca, yo misma quedé en shock…

«¡Cierto, Kyosuke kun!» Desperté de golpe, mientras la ansiedad se apoderaba de mí…

Estaba recostada sobre una de las bancas de la capilla en aquella pequeña aldea y tenía una frazada sobre de mí.

Me puse de pie rápidamente, mirando a mi alrededor…

Era de noche…

Clara dormitaba apaciblemente un par de bancas adelante, pero ni un rastro de Kyr kun…

Me apresuré a despertarla, moviéndola por los hombros…

Ella dijo: —¡¿Eeeh…!?

¡¿Quién!?

¿Aoi…?— Dije, desesperada: —¡¿Kyr kun!?

¡¿Cómo está!?

¡¿Dónde está!?

¡Por favor, dime qué está bien, onee chan!— Ella se talló los ojos y después sonrió…

Dijo: —Han tenido mucha suerte, Aoi.

Aunque perdió mucha sangre, aún pude sacar las saetas a tiempo y cerrar sus heridas.

Kyriel seguro es un chico muy fuerte y saludable.

Se encuentra dormido en la alcoba para huéspedes de arriba.— Le dije, suplicando: —¡Por favor, onee chan!

¿Puedo verlo?— Ella asintió y mientras subíamos las escaleras, dijo: —Asegúrate que tome suficiente agua cuando despierte, necesita mantenerse hidratado.— Asentí en silencio y por fin, entramos a la habitación…

Kyr kun se encontraba en cama, desnudo de su torso, vendado a la altura de su abdomen y baja espalda…

Clara dijo: —Iré a descansar, Aoi.

Hablaremos mañana.

¿Está bien?

Te recomiendo hacer lo mismo.— Dije, aún sintiéndome culpable por toda la situación…

—Sí, onee chan…

Y lo siento…

De verás…

Muchas gracias por haberlo salvado.— Ella dijo, antes de salir…

—Como te dije.

Ya hablaremos mañana.

Descansa hermanita.

Me quedé a solas con Kyriel…

Dormía tan apaciblemente, que al ver su rostro y contemplar la idea de que pude haberlo perdido, comencé a mojar mis mejillas…

«Kyr kun…» La cama era lo suficientemente grande y sin pensarlo dos veces, me saqué las botas y el vestido, aún manchado con su sangre…

Me recosté a su lado, sin apachurrarlo, ni incomodarlo y lo abracé por encima tiernamente, para recargar mi cabeza en su pecho.

Comencé a llorar y llorar, hasta que el cansancio me venció y quedé profundamente dormida, reconfortada por su tierno calor…

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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