Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. Lazos de Sombra y Llama.
  3. Capítulo 26 - 26 Capítulo 26 Desastres Frustrantes
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

26: Capítulo 26: Desastres Frustrantes 26: Capítulo 26: Desastres Frustrantes Aún era muy temprano.

A pesar de todas las cosas que Alex había hecho, había pasado solo media hora desde que comenzó y, por lo tanto, aún le quedaba como mínimo una hora libre en la que tendría que buscar algo que hacer para poder pasar el rato.

A pesar de sus recientes descubrimientos, Alex sintió que había pasado demasiado tiempo haciendo lo mismo.

A pesar de que solo fue media hora, su mente le pedía y su cuerpo le exigía que hiciera otra cosa, evidenciado por los recientes y crecientes rápidos movimientos de su pierna hacia arriba y hacia abajo mientras seguía sentado en su cama.

Mientras se levantaba lentamente de la cama y emitía un bostezo, Alex decidió que haría ejercicio mientras esperaba a que el tiempo pasara.

Había pensado demasiado en un corto período de tiempo, era demasiado temprano, seguía teniendo un poco de sueño, pero a la vez no conseguiría dormir incluso si lo intentara.

Tampoco tenía ganas de leer y, por lo tanto, no le quedaban muchas opciones sobre cosas para hacer mientras tanto.

Así que decidió comenzar con un calentamiento ligero, estirando articulaciones de brazos y piernas, aguantando un par de segundos y luego soltándolas.

Realizando estos estiramientos durante unos minutos, Alex continúa hasta que ya no sintió el frío de las mañanas de Escocia directamente sobre su cuerpo.

Una vez terminado esto, se puso a pensar rápidamente sobre los ejercicios con los que podía comenzar.

Y finalmente, decidió hoy comenzar con flexiones de pecho en el piso.

Había visto la postura antes y se la habían mostrado en la escuela pública en las clases de educación física, por lo que conocí a las posturas de forma general, aunque, no de forma estricta, puesto que no había tenido mayor interacción con el ejercicio que en las clases y en una que otra tarde libre en la que se encontraba aburrido.

Ahora que había entrado en un nuevo mundo más grande y peligroso, se había planteado que intentaría realizar ejercicio regularmente.

Al principio no sería perfecto, pero con el tiempo podría comenzar a corregir aún más sus facturas y desarrollaron físico mejor que les permitiría realizar más repeticiones o quizás incluso con carga.

Como de momento no contaba con ningún material o equipamiento para esto, decidió realizar repeticiones hasta el cansancio hacer una pausa y luego comenzar otra serie.

Para hacerlo con mayor efectividad y con la esperanza de trabajar de mejor manera, decidió intentar mantener una postura “correcta” el mayor tiempo posible, contando como válidas únicamente las que se realizaron de forma “correcta”.

Con eso ya él decidió, Se empujó al piso, posicionó las manos frente a él a la altura de los hombros aproximadamente y estiró las piernas tratando de mantener la espalda lo más recta posible.

No podía verificar si le estaba saliendo bien por su cuenta puesto que no tenía un espejo en su habitación, pero hizo lo que creyó su mejor intento.

Bajo un ritmo constante, ni rápido ni lento, concentrándose en no perder la postura ni apresurarse demasiado.

Estaba entrenando no solamente porque estaría aburrido, sino con un propósito claro, por lo que apresurarse, en este caso, no le serviría para nada, pues no tendría ningún beneficio y solo le daría un valor falso de sus capacidades.

Para cuándo comenzó a cansarse, se decepcionó al darse cuenta de que el número era cercano a diez, así que luchó por realizar las diez repeticiones hasta el final.

Al terminar, decidió hacer otra serie, pero está vez realizando como mínimo doce, aumentando progresivamente su número de repeticiones por serie, hasta que no pudiera seguir.

Las siguientes series fueron más esperanzadoras, puesto que en la segunda casi logró realizar trece repeticiones, pero asentándose finalmente en doce.

Para la tercera serie, la mente de Alex estaba en auge, pues logró realizar casi quince repeticiones, siendo la última repetición ligeramente dudosa, porque al finalizar la casi cayó de golpe, frenando con los brazos justos antes de que su cara aterrizara contra el piso.

Intentando seguir, luego de un corto tiempo de descanso decidió poner en práctica su cuarta serie, la cual terminó siendo un desastre.

Sus brazos, ya cansados ​​y adoloridos junto con parte de sus hombros y espalda, se negaba a subir de forma correcta, necesitando asistencia y trampas para poder hacer las repeticiones, por lo que terminó rindiendo se y marcando la como nula.

Tomando rápidamente un cuaderno y volteándolo rápidamente, comenzó a anotar las repeticiones debajo de un título en el que estaba escrito “Flex”.

Para no gastar demasiado espacio, y escribiendo sus repeticiones de forma consecutiva, con los números separados entre si por una coma, todo esto bajo la fecha del día de hoy, quedando finalmente de la forma: Martes, 12/09/1995 Doblar.: 10, 12, ¿15?

Decidiendo que podía tomarse un descanso, se quedó por unos minutos descansando sentado en el piso, está vez por casi el doble de tiempo, pero no siendo superior a cinco minutos, debido a que sentía que si descansaba demasiado tiempo, tendría demasiada tentación a quedarse en la cama y olvidarse del ejercicio.

Luego del refrescante descanso en el frío piso y levantándose con reticencia luego de unos minutos, decidió comenzar a realizar abdominales, pasando por el mismo proceso de series con crecientes repeticiones hasta que el cansancio no los dejara continuar, solo para finalmente anotando sus repeticiones bajo el mismo formato anterior, pero bajo el título de “Abs”.

Se había planeado realizar ejercicios para las piernas, y lo intentó, realizando sentadillas.

Pero fuera de aumentar el número de repeticiones, sentí que si seguía así por un tiempo, rápidamente se quedaría con un ejercicio en el que realizaría montones de repeticiones que apenas harían efecto.

Desconocía sobre los tipos de ejercicios que podíamos hacer, fuera de los tres principales básicos que acababa de realizar, pero tendría que apañárselas únicamente con esas, hasta que pudiera obtener mayor información, o pudiera conseguir un mejor entorno para hacer el ejercicio.

Considerando que su ejercicio había quedado incompleto, decidió levantarse temprano más seguido, para así poder salir a correr, mientras aún fuera temprano, y así aprovechar la mañana para tener la tarde libre.

Sabía que este entrenamiento no era el mejor, pero sinceramente, era lo mejor que tenía por el momento y también mejor que hacer nada.

✦ ° • ✦ ° • ✦ Con paso mesurado y constante Alex atravesó las puertas del Gran salón hacia el comedor y observó la ya familiar vista de niños conversando gente bromeando un poco de risas y un par de gritos.

Viste la cual se podía encontrar en cualquier patio de recreo común y corriente.

Moviéndose paso a paso Alex camino directamente hacia su puesto acostumbrado en una esquina de la mesa que se encontraba más a la derecha en el comedor.

Era un lugar apartado, pero que a la vez le permitía obtener un vistazo general de todo el salón y, a la vez, lo mantenía lo suficientemente cerca de las puertas del salón en caso de tener que salir rápidamente por alguna emergencia o si, por alguna mala suerte se le olvidaba algo.

Al sentarse en la mesa, se encontró con que su gótica compañera ya estaba sentada allí, comiendo de forma tranquila y elegante, pero de tal forma que sus acciones parecían casi coreografiadas, como si las hubiera planeado de antemano o como si tuviera una rutina específica con pasos a seguir sobre cómo debería ser su día.

Sin dudarlo y sin detener su mirada en ella durante demasiado tiempo, pasó a su lado con indiferencia y se dirigió hacia su asiento acostumbrado el cual estaba curiosamente a su lado.

Frente a Alex apareció un plato que contenía su desayuno ya su lado se encontraba una taza de té con el azúcar no muy lejos de él, como si lo hubieran dejado allí deliberadamente.

Mientras comenzaba a disfrutar de su desayuno, Alex oyó una voz a su lado.

Ni muy alta ni muy baja la voz le dijo con un tono claro y seco “No cenaste”.

La voz no parecía una pregunta y sonaba como una declaración.

Estaba claro que la dueña de esa voz no estaba preguntando estaba firmando un hecho S se hizo una ligera pausa, que rápidamente fue interrumpida por la voz de Alex respondiendo en tono desinteresado y seco.

“No tenía hambre” fue la respuesta de Alex ante la afirmación de la chica que tenía a su lado.

Ninguno de ellos estaba mirando, ambos estaban concentrados en su comida, mientras Alex deseaba que no le preguntaran más sobre el tema la otra parte parecía nuevamente desinteresada y concentrada en su comida, como si la conversación nunca hubiera sucedido.

Estaba claro que lo que Alex dijo era una mentira y él presentía que ella lo sabía pero, por lo menos, no iba a seguir preguntando sobre el tema.

Comieron nuevamente en silencio como de costumbre, pero esta vez había una sensación ligeramente diferente.

Tal vez solo era su idea, pero Alex de alguna manera se sintió observado a pesar de que sabía que nadie lo estaba mirando en ese momento y durante esos momentos se sintió ligeramente incómodo.

Alex observó a la chica por un ligero instante, pero en ese momento algo quedó claro.

Ella había anotado algo y, por lo que Alex podía deducir, ella había notado una anomalía en su comportamiento, Mentalmente por un segundo Alex se realizó muchas preguntas a sí mismo.

“¿Cómo lo supo?” “¿Ha estado vigilándome?” “¿Por qué se molesta en notar si ceno o no?” “¿Qué quiere?” Todo eso pasando en un instante, solo para que un segundo después él se respondiera a sí mismo cada una de sus preguntas.

“Era evidente que lo notaría, te sientas al lado” “¿Por qué te vigilaría?

No tienes nada de especial.

Aunque no vendría mal tener cuidado solo por si acaso” “Por curiosidad quizás, aunque es extraño viniendo de ella considerando que no habla mucho, tampoco es como que ella sea un mimo, quizás estaba aburrida, quizás por curiosidad, quizás no tenía nada que hacer, quizás solo para recalcar lo obvio, quizás para simplemente saber si responderías y si es que lo hacías cuál sería el motivo, no se, motivos pueden ser millas”.

“Si quiere algo específicamente, no lo sé.

Ahora que lo pienso, no sé mucho de ella, y por no mucho quiero decir nada…mmmh…bueno como sea”.

El silencio incómodo continuó durante un tiempo, mientras Alex ahora tenía nuevamente mucho en qué pensar, al menos por el momento.

✦ ° • ✦ ° • ✦ Mientras el profesor de historia explicaba larga y detalladamente el contenido de la clase, Alex se encontraba aburrido, anotando lo que el profesor escribía de vez en cuando, pero con la mente en otro lugar.

Había estado buscando tiempo para pensar, y ahora apareció un momento tan bueno como ningún otro.

Después de todo, ¿Para qué servía la historia?

Bueno, entendía que se enseñaban muchas cosas del pasado, que servía para no repetir los errores y bla bla bla, pero ¿Era necesario aprender tantos malditos nombres y fechas?

En serio, él odiaba cuando tenía que aprenderse las cosas de memoria.

Cuando se trataba de materias normales no solía tener mucho problema, pero cuando se trataba de historia…bueno, simplemente lo odiaba, no entendía por qué, pero lo irritaba.

Así que, además de escribir lo que era considerado importante, Alex se pasó la mayor parte de la clase distraído con otros pensamientos e incluso haciendo dibujos a lo largo de todo su cuaderno.

En algún punto de la clase, su mente se desvió y se vio de vuelta hacia la noche anterior, mientras él inyectaba magia por la fuerza y ​​la varita trataba de resistirse.

Mientras más lo pensaba, más desesperadas parecían las acciones de la varita, y en consecuencia, más extraño se sentía.

No parecía tener la conciencia de un ser vivo ni poder pensar, pero la varita al menos podía reconocer que era peligroso para ella y que no.

Alex no creía que pudiera destruir la varita con su poder instantáneamente como si fuera el mago más poderoso del mundo, pero si, al menos, pensaba que, si seguía abrumándola por un largo período de tiempo eventualmente esta se dañaría.

También pensó que estas acciones podrían ser una advertencia de antemano, para que no la traten así en el futuro.

Y con eso Alex sonoro levemente, mientras imaginaba a una varita regañándolo, moviendo un dedo de lado a otro con expresión enojada y unos ojos imaginarios, mientras le reclamaba que así no es como se trata a las varitas.

En ese momento le pareció divertido, pero pronto se le borró la sonrisa, cuando la idea de tener que depender de una varita para hacer magia invadió su mente.

La idea de necesitar una varita para poder hacer magia por toda su vida era simplemente lamentable.

Ya había repetido este pensamiento en su mente muchas veces, pero no podía evitar que esa idea volviera a su mente, una y otra vez, aunque sinceramente aún no tenía un plan para deshacerse de la varita.

Era bastante claro para Alex que, cuando la varita funcionaba lo graba potenciar sus hechizos, como si ambos trabajaran de la mano para completarlo y sacar el mejor provecho de esa magia utilizada.

Pero por ahora, a no ser que la usara para usos muy específicos, esta última sería tan útil como echarle agua a una olla con hacer aceite hirviendo, es decir, algo que sabes que estallará en tu cara en un momento u otro.

Alex solo esperaba que la clase de historia terminara rápido.

Es tan malditamente aburrido.

✦ ° • ✦ ° • ✦ Al terminar la clase de historia los alumnos no pudieron descansar durante mucho tiempo, porque, demasiado pronto para su gusto, tuvieron que dirigirse hacia las oscuras y frías mazmorras con el sarcástico y burlesco profesor Snape, o como le decían algunos grupos de alumnos al finalizar la clase, el murciélago de la mazmorra.

Muchos de ellos parecían creer que el daba miedo, pero, aunque Alex tenía que reconocer que, aunque a veces podía parecer frío e intimidante, mientras más lo miraba Alex, más le parecía un niño pequeño y mezquino, haciendo un berrinche, como si lo hubieran estado obligado a dar clases y él, al no poder hacer nada, se desquitará con todos los que veía, mientras disfruta del sufrimiento y temor de niños con al menos veinte años menos que él.

Al llegar al salón, la clase no tardó en comenzar, pues pronto se escucharon los rítmicos y constantes pasos decididos del profesor realizando una entrada melodramática, moviendo su túnica con cada paso que daba.

para cuando el profesor terminó de dar las indicaciones, las que, por cierto, se limitaron a decir que siguieran las instrucciones de la pizarra, todos se pararon apresuradamente de sus asientos para poder recoger los ingredientes necesarios de la alacena.

Alex también fue uno de los que se apresuró y, mientras nadie lo miraba, intentó sacar los ingredientes que se veían más bonitos y en mejor estado.

El profesor había puesto a todos a trabajar en parejas y, como no conocía a nadie más, naturalmente se acercó lenta y silenciosamente a la chica gótica de al lado, cómo de costumbre.

La miro un segundo y ella le devolvió la mirada y, sin hacer la más mínima expresión, dirigió un leve asentimiento casi imperceptible pero que dejaba en claro su aceptación de trabajar juntos durante la clase.

No había considerado a nadie más como compañero después de todo, la mayoría de los miembros de la clase eran magos que, muy combinados, ignoraban deliberadamente o incluso expresaban asco hacia cualquier otro miembro de la escuela.

Por otro lado, conoció a dos personas de la clase.

Estaba la chica muy animada y rubia de su casa junto con la niña Adams, un ejemplar muy interesante de la sociedad.

Considerando que, con una de ellas llevaba todos los días de la escuela sentándose juntos para desayunos, almuerzos y cenas, la decisión a tomar fue fácil de elegir.

Una vez obtenida su aprobación y que los mandaran a buscar los ingredientes, al volver, comenzaron a seguir las instrucciones metódicamente.

No podía mentirse a sí mismo y decir que no estaba interesado por este nuevo giro de los acontecimientos, pero a la vez, estaba un poco nervioso, puesto que la última vez que tocó un caldero el piso se derritió.

No.

Él no quería arruinar esto.

A pesar de que no le interesaban los demás, eso no significaba que quisiera arruinar el trabajo de otro propósito.

Al menos no el de ella.

Por una parte debido a la “relación cordial” que había entre ellos hasta ahora.

Y por otro lado, porque Alex presentó que ella podría llegar a ser muy vengativa.

No sabía que lo impulsaba a tener esos pensamientos, pero mientras más lo pensaba, más correcta le parecía la idea.

Por todo eso, decidí intentar controlarse al máximo.

No quería tener la más mínima influencia sobre el desarrollo de la poción y, aunque nunca lo admitiría, de alguna manera no quería desagradarle, al menos no si es por algo que podría ser evitando, puesto que su relación hasta ahora era bastante cómoda.

No había ninguna clase de contacto y las palabras eran mínimas, sino nulas.

Pero a la vez, tenía que reconocer que dicha cordialidad era cómoda.

Se sentía…bien…o al menos eso creía.

Concentrándose rápidamente, redirigió sus pensamientos hacia las instrucciones de la poción que tenían que preparar.

El profesor les había asignado la preparación de la poción herbicida, una poción que, tal como decía su nombre, era una poción dedicada a dañar o matar plantas.

Era una poción de primer año que requería como primer paso: *Cuatro espinas de pez de León, machacadas con el mazo del mortero hasta obtener un polvo grueso.

* Luego había que *Añadir dos medidas de ingredientes estándar al mortero, para luego triturarlo hasta obtener, nuevamente, un polvo grueso.

* Siendo el ingrediente estándar una hierba o mezcla de hierbas con muchas aplicaciones mágicas y propiedades utilizadas en la realización de pociones.

Según el libro, el ingrediente estándar se usó para la poción herbicida pero también para muchas otras, como la pócima para dormir, la poción del olvido, la poción de despertares e incluso el antídoto para venenos comunes.

Como siguiente paso había que *Añadir tres medidas de la mezcla triturada al caldero y luego agitar con la varita.

* para finalmente terminar la primera parte de la preparación dejando la mezcla coser y volver dentro de un par de minutos especificados dependiendo del tipo de caldero, siendo estos 45,51 y 60 minutos respectivamente.

Para la parte 2 había que *Añadir dos medidas de zumo de Horklump en el caldero, calentando durante 10 segundos a temperatura media.

* Luego había que *Añadir Dos gotas de mocos de gusarajo al caldero dejándolo sobre el fuego y removedor cuatro veces en el sentido de las agujas del reloj, para finalizar la poción agitando con la varita.

* En retrospectiva, a esta posición se le consideró la poción menos elaborada, pero aún así, en ese momento, para Alex es esta era una receta para el desastre.

Esto era oficial, Alex estaba entrando en pánico.

No muchas veces se había sentido así de ansioso, pero cuando tenías un control asqueroso sobre tus habilidades, siendo una de estas el fuego, y tienes una receta que requiere control lento y preciso en varias partes del proceso durante un largo período de tiempo, es bastante comprensible.

No le ayudó mucho que, cuando el murciélago de la mazmorra anunció que iban a realizar la poción herbicida, les dijera otras de sus maravillosas frases con su sarcasmo habitual.

“Ahora veremos si pueden manejar un simple fuego lento sin arruinar los ingredientes”, dijo el profesor Snape, mientras sonría con sorpresa y mira directamente a Potter, a Longbottom, pero especialmente a él, deteniéndose la mayor cantidad de tiempo de entre los tres.

✦ ° • ✦ ° • ✦ Sin consultar ni demorarse, Wednesday comenzó con la preparación de la poción, haciendo de forma precisa y metódica.

Eso, para su pesar, significaba que él se encargaría del control del fuego, lo que le decía que era azotar su cara contra el escritorio.

No sabía si ella lo estaba haciendo a propósito para burlarse de él, para darle una oportunidad de demostrar algo, por simple curiosidad de ver cómo se desempeñaría luego del desastre de la semana pasada, o simplemente porque ella quería encargarse de los ingredientes qué, según veía, estaba preparando muy detalladamente, dejándolos de forma muy similar a la imagen de referencia presente en el libro.

Alex no lo sabía, pero si tuviera que adivinar, diría que ella ya había preparado pociones antes.

Puede que usualmente sea metódica y detallada con las acciones que hace, pero parecía demasiado familiarizada tanto con el proceso como con los ingredientes.

Para cuando llegó su turno de controlar el fuego y revólver la poción, Alex se sintió internamente nervioso, aunque por fuera intentara demostrar ser lo más duro y serio posible, intentando mantener una cara de indiferencia todo el tiempo.

La posibilidad de que todo se fuera al caño era demasiado grande, pero no importaba.

Él había tomado una decisión, él lo intentaría y daría lo máximo de sí.

Si aún así fallaba, se cancelaría con que, al menos, dio todo de ti, y quién sabe, quizás incluso esto mejore un poco su control.

Alex intentó contener la llama todo lo que pudo, manteniéndola dentro de un margen aceptable.

Pero de lo que no se dio cuenta, es que había concentrado su mente tanto en que las llamas no avivaran y generaron un desastre, que las contuvo demasiado y, en lugar de generar una llama densa como la última vez, su control sobre ella terminó por estrangularla, haciendo que el fuego fuera más débil de lo que debería.

Para cuando se dio cuenta, ya habían pasado unos diez o quince minutos, y el desarrollo de su posición ya iba por detrás de lo que debería.

El desarrollo siguiente era evidente.

El fuego en un principio fue demasiado lento, y ahora, a pesar de haber recuperado el control durante los siguientes minutos del desarrollo de la poción, esta última no reaccionaba como debería en el momento en que debería estar haciendo.

Alex se molestó consigo mismo y se reprendió mentalmente así mismo por no haberlo anotado antes.

No sabía cómo lo había pasado por alto, pero supuso que estaba tan concentrado en no repetir el mismo error, que, terminó haciendo todo lo contrario, generando esta vez un error diferente y un desastre diferente.

El problema es que ahora no estaba solo, estaba con un compañero.

El mismo compañero con el que desayunaba almorzaba y cenaba siempre y qué, si todo seguía igual, tendría que ver para el almuerzo luego de este desastre.

Estaba claro que ella había cumplido con su parte perfectamente.

Todos los ingredientes perfectamente preparados con meticulosidad y atención, pero la poción no reaccionaba y evidentemente, era por su culpa.

Ella no dijo nada, pero Alex la veía golpear el costado de la mesa con el cucharón con impaciencia.

No parecía estar a punto de reclamarle o quejarse con él, pero de alguna forma, el silencio era peor.

Ella no le dijo nada, pero tanto él como ella sabían que era su culpa.

Y a pesar de que no le habían dicho nada él se sentía reprendido, como si hubiera hecho algo mal, pero no era así, ¿O si?

O sea, ¿podrían considerar sus problemas con la falta de control de un poder que nunca supo que tenía hasta hace recientemente como su culpa?

Nunca le había importado la opinión de nadie, y no creía que le importara, pero entonces, ¿Porque ahora se sentía tan raro?

Bueno, por ahora dejaría eso de lado y se concentraría en buscar una solución o en analizar la situación…o al menos eso lo intenté al principio.

¡Era tan malditamente frustrante!

Se había concentrado tanto en una cosa que terminó haciendo todo lo contrario.

Pero no quedaba más por hacer.

Todo ya estaba hecho y no se iba a solucionar solo porque él se quejara.

Mentalmente, Alex se recortó por última vez antes de dejar el tema de lado como conclusión de lo aprendido y se dijo a sí mismo “todos los extremos son malos”.

En el futuro, intentaría concentrarse en más de una posibilidad cuando estuviera haciendo algo.

Considerar El peor de los casos era bueno porque evitaba ese caso en específico, pero si te concentrabas demasiado en uno tendrías a perder de vista otras posibilidades, que, sin saberlo, podrían ser iguales de malas.

✦ ° • ✦ ° • ✦ Al final de la clase, la poción es un desastre inútil.

No explotó como la última vez, pero aún así era un fracaso total.

Y peor aún, el maldito murciélago de la mazmorra se había acercado a él mirando el lodo inútil para luego mirarlo a él con una expresión burlona y despectiva.

Luego, de forma totalmente innecesaria, le recalcó lo que claramente ya sabía.

“Patético, Thorne.

Ni siquiera puede encender un fuego decente.

Un cero para ambos”.

Para cuando terminó la clase, ya estaba lo suficientemente frustrado como para querer desahogarse, y conocí el lugar perfecto que sabía que estaría abierto el resto de la semana, el club de esgrima.

Si bien esa actividad también podría potencialmente llegar a ser frustrante, al menos lo cansaría y lo ayudaría a enfocarse en otra cosa.

Solo tenía qué almorzar, soportar la clase apestosa del profesor Quirrell, y luego finalmente podría ir allí, a pelear con otras personas de forma totalmente legal y permitida, donde no tendría por qué contenerse porque la mayoría de los presentes era más hábiles que él en ese momento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo