Lazos de Sombra y Llama. - Capítulo 9
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9: Capitulo 9: Paseo 9: Capitulo 9: Paseo Capítulo 9: Paseo Habiendo abandonado aquella tienda con un regusto extraño, Alex se dispuso a sentarse en una banca cercana, sin saber verdaderamente que hacer ahora.
Había intentado detenerse y lo creía necesario, puesto que ahora se encontraba en un dilema.
Bueno, quizás no tan complicado como eso, pero Alex ciertamente consideraba aquellos pensamientos como importantes, y, además, a pesar de todo, sentarse en una banca a observar un paisaje bonito es una novedad que por el momento sería bienvenida, quizás esto le serviría para relajarse un poco.
Había elegido su foco mágico, una varita.
No compro el libro que lo describía, pero según alcanzo a leer en la librería, los focos mágicos consistían en objetos que facilitaban el flujo de la magia, quizás demasiado.
Esta había sido una herramienta muy utilizada tanto por los magos como por algunos practicantes de brujería y hechicería, hasta el punto de que muchos de ellos son inútiles sin él.
Esta dependencia se podía observar principalmente en los magos, o lanzadores de hechizos si se prefiere diferenciar.
Estos últimos se caracterizaban por presentar magia desde el nacimiento, logrando hazañas y sucesos extraños cuando sus emociones estaban descontroladas o se encontraban en situaciones de peligro.
Esto parecía contener un enorme potencial a los ojos de Alex, magia controlada por emociones, por tu mente, casi instintivo.
Y todo eso reemplazado por ¿hechizos?
✦ ° • ✦ ° • ✦ No lo malinterpretes, los hechizos parecían muy útiles, pero estos, a los ojos de Alex, eran demostraciones bastante limitadas a comparación del potencial que parecían mostrar ellos cuando jóvenes.
No solo eso, los magos presentaban, a sus ojos, muchos problemas.
Además de los problemas de la dependencia de la varita o la castración de sus talentos, también presentaban otros problemas, como su tasa de natalidad.
Los magos, según se sabía, heredaban esta magia por su sangre.
En el pasado existían tres categorías principales para ellos; los “sangre pura”, los “nacidos de muggles” y finalmente, los “mestizos”.
Los primeros de estos se caracterizaban por tener ambos padres magos, los segundos, al contrario, parecían presentar ambos padres normales, hecho que había sido refutado con el reciente cambio de mundo, al ver que no nacían más niños mágicos de personas normales.
Entonces, frente a este hecho, se toparon con dos posibles respuestas; su mundo anterior era diferente y, por lo tanto, la gente común era diferente.
Por otra parte, la otra respuesta era mucho más vergonzosa para los antiguos miembros de la comunidad mágica, y esa respuesta era que, los muggles nunca fueron muggles para empezar, sino que, eran descendientes squibs de líneas mágicas.
Los squibs se consideraban aberraciones y pocas de baja clase ante los antiguos miembros de la alta sociedad y familias mágicas de sangre pura.
Consistían en personas que, a pesar de nacer en familias mágicas, no poseían el “talento” para practicar la magia, la mayoría de estos siendo despreciados en el mundo mágico o encontrándose volviendo al “mundo muggle” para vivir una vida normal.
Y esto era tan vergonzoso para ellos como difícil de aceptar, puesto que se sabía claramente que las familias mágicas habían estado disminuyendo año tras año.
No solo eso, sino que, nacían cada vez menos magos en el mundo.
Los squibs, aunque despreciables para algunas familias, podrían haber sido la clave para que familias con mentalidades más abiertas pudieran conseguir perpetuar su linaje mágico y a su vez, diversificar su herencia genética.
Esta ultima siendo muy necesaria, pues, ante la disminución constante de las familias mágicas y de sangre pura, algunas familias más conservadoras habían optado por matrimonios constantes entre el mismo pequeño grupo de familias, y no solo eso, algunos incluso casarían a miembros de la misma familia.
El aterrizaje en este nuevo mundo, trajo caos a todas las comunidades sobrenaturales y, por lo tanto, su información se consideraba bastante reciente.
Según se había logrado descubrir hasta ahora, muchas comunidades mágicas vieron sus mundos empezar a colapsar, para luego verse arrastrados a esta nueva realidad.
Algunas eran grandes, trayendo lugares casi completos, como un par de escuelas de magia, o diversos lugares de reunión sobrenaturales.
Otras eran mucho más pequeñas, como algunas familias de vampiros u hombres lobo, quienes se habían visto arrastrados también a este nuevo mundo.
Este evento trajo consigo mucho caos, no solo destrozando los puntos de vista de las personas, sino también confundiendo a algunas, al intentar entender las múltiples cantidades de razas similares, pero con nombres y formas ligeramente diferentes.
También trajo el caos a las comunidades por temas económicos, políticos e incluso infraestructurales, puesto que no solo se perdió mucha gente, sino que también se perdieron construcciones, casas y edificios.
Cabe mencionar que nadie estuvo feliz con esto, pero no había mucho que pudieran hacer, si querían seguir viviendo, tendrían que adaptarse.
Así, luego de un poco de caos y conflictos de duraron un tiempo, las diversas comunidades comenzaron a encontrar su lugar en esta nueva realidad.
Muchos de ellos uniéndose, como se podía ver en gran bretaña con las comunidades de los magos y los marginados.
Pero también existiendo quienes prefieren pasar su tiempo solos y trataron de aislarse del mundo, ✦ ° • ✦ ° • ✦ No alcanzó a leer mucho más que eso, pero aún así quedo satisfecho.
No es que esperara encontrar mucho más que eso, después de todo, estaba leyendo gratis aprovechando un momento en que el local se encontraba lleno, escondido en una esquina.
Mientras se encontraba sentado observando el paisaje, pudo ver diversos grupos y familias, incluyendo entre ellos algunos pálidos, que si su aspecto, colmillos o uso grupal de lentes de sol oscuros, deberían ser vampiros, pero no las criaturas mágicas de la comunidad de los magos, sino más bien la comunidad de vampiros, que crecieron en entornos como la comunidad de marginados.
Esto se estaba volviendo confuso, incluso para Alex.
También vió grupos que parecían más “humanos”, al menos en apariencia, aunque, si sus conversaciones extrañas o su presencia en esta calle comercial indicaban algo, no eran tan comunes como aparentaban.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Existían sirenas como comunidad, con sus habilidades de control de agua, algunos efectos con la voz desde volumen hasta el encanto.
Pero también existía sus versiones como criatura mágica.
Estas muchas comparaciones y contrapartes, habían causado muchos conflictos en un inicio, pues la parte más conservadora de los magos, que estaban acostumbrados a ser los más importantes, también estaban acostumbrados a despreciar a la mayoría del mundo, en especial a los que no consideraban completamente humanos.
Estas mentalidades se han ido calmando con el tiempo, o, mejor dicho, se vieron obligados.
Como en un inicio todos eran desconocidos, los conflictos comenzaron a estallar.
No fue hasta un tiempo después que las comunidades decidieron que las perdidas en ambos bandos no tenían mucho sentido y, en cambio, optaron por algo más prometedor, como unir sus comunidades, para crear algo nuevo y poder asentarse en este nuevo mundo.
Para evitar la confusión constante, habían sido modificados muchos términos populares, o al menos, eso habían intentado.
En el antiguo mundo mágico, se hacían llamar magos y brujas, para evitar la confusión, cambiaron el termino bruja por maga, y dejaron que miembros de nuevas comunidades más cercanos a ese término.
Aunque esto era un poco ambiguo y seguía siendo poco claro, a pesar de la compatibilidad entre los magos y las brujas de otras comunidades en el sistema mágico, cada quien tenia sus herencias y conocimientos, no necesariamente uno era mejor que otro, pero diferenciar su origen con un nombre solía ayudar bastante cuando se necesitaba categorizar.
Otro termino menos confuso y mucho más aceptado eran los lobos.
Aquellos hombres lobo que venían de la comunidad marginada y solían vivir en manadas, se les llamaba Lobos Verdaderos.
A aquellos hombres lobo que provenían de la comunidad de magos y parecían casi una infección, eran llamados Licántropos Infecciosos.
Así como estos, existían muchos nombres específicos según sus diferencias, como los Quileutes; una raza de cambia formas que podían convertirse en lobos gigantes.
Entre otros.
También hay que mencionar que estos términos solían ser más locales y estaban muy lejos de su universalización, pero eran bastante útiles para diferenciar la gran y confusa cantidad de razas cuando alguno de estos grupos era mencionado.
La confusión de las comunidades no consistía únicamente en todos esos hechos, sino también en las fechas.
Algunas comunidades provenían de mundos que ya se encontraban en los años 2000, unas estando años adelante y otras se encontraban años atrás, como la comunidad mágica, que provino de un mundo en 1981, justo después de la muerte del mayor terrorista mágico conocido en ese momento, “el que no debe ser nombrado”.
✦ ° • ✦ ° • ✦ Habiendo terminado de ver pasar a aquel pálido grupo, comenzó a plantearse el problema que tenía ante sí.
Había logrado comprar los libros, uniforme y materiales con el dinero de la beca escolar, pero eso no duraría para siempre.
Alex no tenía ni una pisca de dinero a su nombre, si por algún motivo llegase a necesitar algo, o se interesara por conocimiento nuevo de aquella mágica comunidad, no tendría suficientes galeones como para pagarlo.
Demonios, ni siquiera tenía un grupo de libras suficientemente grande para comprarse una comida completa, y mucho menos un conjunto de ropa decente, en lugar de los harapos viejos, y usualmente, dañados o agujereados que solía llevar.
Ante este problema había muchas soluciones, pero la única que parecía viable y que no le traería tantos problemas sería encontrar un empleo.
Debido a esto, se encontró visualizando la perspectiva de intentar encontrar un trabajo, pero… ¿Donde?
y… ¿Quién contrataría a un niño?
Alex puso un rostro pensativo y empezó a analizar la situación.
No tenía conocimientos mágicos, por lo tanto, cualquier trabajo demasiado complejo o demasiado mágico estaba fuera de cuestión.
No tenía mayor fuerza que la de un niño y, por lo tanto, muchos otros trabajos se descartaron.
Así, Alex siguió por un tiempo y concluyo que, los únicos trabajos que podría realizar, serian trabajos sencillos, como de mesero u ordenando libros, aunque ya había visto al dueño de la tienda hacer flotar sus libros y, por lo tanto, era probable que este también estuviera descartado.
No encontrando muchas habilidades en su haber, con limitadas opciones en el mundo mágico y siendo ilegal trabajar en el mundo normal, llego a la conclusión de que, el mejor trabajo al que podía acceder por el momento, era en el Caldero Chorreante, un bar que ofrecía comidas y que, en su momento, servía como punto de acceso entre las comunidades muggle y mágica en el antiguo mundo de los magos.
Aunque este edificio no era el mismo edificio, se habían basado en el mismo diseño, tenía el mismo nombre y tenía actualmente, al mismo dueño que el anterior.
Teniendo una idea clara en su mente de su mejor y actual aparente única opción de trabajo, se dispuso a encontrar el bar.
Habiendo llegado frente a las puertas del bar, se dispuso a entrar.
El Caldero Chorreante se encontraba entre una librería muggle y una tienda de discos.
El interior del pub era oscuro y destartalado, con un bar y varias mesas en las sombras de los rincones.
En marcado contraste con la mugrienta planta baja, en la planta superior había unas habitaciones inesperadamente agradables donde se podía pasar la noche.
A estas habitaciones se accedía por una elegante escalera de madera y contenían cómodas camas, muebles de roble pulido, un fuego crepitante que siempre ardía en la chimenea para dar la bienvenida al visitante.
Al entrar, Alex escuchó una cacofonía de sonidos, provenientes de múltiples conversaciones sucediendo al mismo tiempo.
Al igual que afuera, había personas de muchos tipos en el bar, algunas hablando en vos baja en las mesas mas alejadas y otras hablando a tal volumen que parecieran querer hacer a todo el bar participes de su conversación.
En la barra del bar, limpiando una jarra de cerveza, se encontraba un hombre de aspecto viejo.
Parecía bastante calvo, aunque, para la extrañeza de Alex, tenia algo de pelo, arrugado y calvo como se veía, a los ojos de Alex parecía una nuez sin dientes.
Se quedo observando la chimenea un tiempo pensando en que enfoque debería tomar para buscar trabajo.
No sabia como sería la mentalidad de esta gente, pero si sabía que trabajar a tan joven edad en su país estaba prohibido, así que decidió optar por un enfoque que lo hiciera parecer ligeramente lamentable.
“¿Puedo ayudarle, muchacho?” la voz de Tom sonó como el traqueteo de un carro viejo, pero había una amabilidad inesperada en ella.
El chico, que se había pasado un buen rato observando la chimenea, levantó la vista.
Sus ojos, de un gris tormentoso, se clavaron en los de Tom.
“No, lo que busco es trabajo”, dijo, con una voz baja y apenas un susurro.
Tom se secó las manos en el delantal.
Era un hombre con el rostro arrugado y una sonrisa que se escondía en los pliegues de sus ojos.
“¿Trabajo?
¿Aquí, en el Caldero Chorreante?” “Y, si se me permite preguntar, ¿quién eres tú?”.
“Me llamo Alex, señor”.
“Es mi primer día en este…
mundo.
Acabo de descubrir que la magia es real.
Y no tengo dónde ir”.
Las personas que se quedan aquí hablan muy bien de usted y dicen que este es un lugar seguro.
Pensé que quizás… necesitaría un poco de ayuda.
Tom se apoyó en la barra.
“Un huérfano con la cabeza en su sitio y que sabe lo que quiere, pidiendo trabajo.
Eso es nuevo.
¿Por qué el Caldero Chorreante?
Hay muchos otros lugares”.
“Porque he visto que está abierto desde temprano hasta tarde, y parece que tiene muchos clientes”.
“Asumo que el trabajo es constante.
Y necesito comer.
Soy un trabajador duro y no me quejaré”.
A pesar de tener un tono suave y hablar en voz baja, se podía notar que Alex no era alguien a quien le gustara hablar, ya fuera por su mirada, o por el hecho de que intentaba constantemente responder con frases cortas o muy generales, pero aun así, el viejo Tom no se lo tomo mal y en cambio, sonrió.
“Un muchacho pragmático, ¿eh?
Me gusta eso.
Pues bien, tengo un trabajo para ti si estás dispuesto.
Es un trabajo duro, de sol a sol.
Tendrás que limpiar, servir y mantener a raya a algunos clientes un poco… peculiares.
Pero te daré de comer y un lugar para dormir en el desván.
¿Qué me dices?”.
Alex se quedó en silencio.
Su mirada recorrió el pub, deteniéndose en la barra, en las botellas polvorientas, en las figuras oscuras sentadas en las mesas.
Pesó las palabras de Tom, sopesando las promesas y los posibles peligros.
Su vida hasta ahora había sido un constante estado de alerta.
¿Podría permitirse confiar en este hombre, en este lugar?
A pesar de haberlo considerado como su mejor opción anteriormente, no podía evitar dudar, después de todo, este era su primer trabajo.
Tom lo observó, paciente, sin presionarlo.
Finalmente, concluyo que incluso si perdía el trabajo, solo tendría que volver al orfanato y pelear de vez en cuando por una cantidad de comida decente.
Alex tomó una decisión.
Dejó escapar un suspiro casi imperceptible y asintió.
“Trato hecho”, dijo, con voz más firme.
“Bienvenido al Caldero Chorreante, Alex”, dijo Tom, sus ojos brillando con calidez.
“Ponte el delantal”.
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