Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Los dioses me arrebataron mi mundo… ahora yo les arrebataré el suyo - Capítulo 5

  1. Inicio
  2. Los dioses me arrebataron mi mundo… ahora yo les arrebataré el suyo
  3. Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 — El hombre que no dependía del cielo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

5: Capítulo 5 — El hombre que no dependía del cielo 5: Capítulo 5 — El hombre que no dependía del cielo El gremio aún estaba en silencio cuando Brakk Ironhand cerró la puerta de su oficina.

Era un despacho sencillo.

Paredes de piedra desnuda, una mesa robusta marcada por cicatrices de combate y un par de armas antiguas colgadas como decoración, no como trofeos.

Aren permanecía de pie frente a él.

—Siéntate —dijo Brakk.

Aren obedeció.

El jefe del gremio lo observó durante varios segundos sin decir una sola palabra.

No había hostilidad en su mirada, pero sí una atención absoluta, como la de un guerrero midiendo a otro.

—Romper el cristal no fue casualidad —dijo finalmente—.

Ese artefacto no mide solo fuerza.

Mide límite.

Aren no respondió.

—Y tú no tienes uno visible.

Brakk apoyó los codos sobre la mesa.

—Podría asignarte un rango especial —continuó—.

Declararte fuera de escala.

Tendría que mandar informes a la capital.

Aren levantó la mirada.

—No me interesa.

Brakk alzó una ceja.

—¿Ah, no?

—El rango es solo una herramienta —respondió Aren—.

No cambia lo que soy.

El jefe del gremio soltó una risa grave.

—Me agradas más cada minuto.

Se puso de pie.

—Te daré rango A.

Aren no reaccionó.

—Sé que estás por encima —continuó Brakk—.

Mucho.

Pero los rangos no solo miden poder.

Miden historia.

Méritos.

Sangre derramada en este mundo.

Caminó hasta una ventana.

—Si te salto rangos sin respaldo, los gremios mayores te marcarán como amenaza.

Y los dioses… —hizo una pausa— también miran los registros.

Aren lo entendió al instante.

—Quieres mantenerme fuera de su radar.

—Por ahora —asintió Brakk—.

Y tú necesitas algo más que fuerza bruta para subir.

—Personas fuertes —dijo Aren—.

Con rango alto.

Brakk sonrió.

—Exacto.

Volvió a sentarse.

—Rango A te permite aceptar misiones especiales.

Mazmorras profundas.

Encargos que otros evitan.

Aren asintió.

—Las tomaré.

—Todas —aclaró Brakk—.

Las difíciles.

Las que hacen retroceder a veteranos.

—Más rápido subiré —respondió Aren—.

Y más gente fuerte encontraré.

Brakk lo observó con atención.

—No te importa morir.

—No —dijo Aren—.

Pero no pienso hacerlo aún.

El jefe del gremio rió.

—Hace años que no escuchaba algo así.

Hubo un silencio cómodo.

—Dime algo, Aren —dijo Brakk con voz más baja—.

Ese poder… no viene de los dioses, ¿verdad?

Aren sostuvo su mirada.

—No.

Brakk asintió lentamente.

—Bien.

Yo tampoco confío en ellos.

Aren frunció levemente el ceño.

—¿Tú también?

Brakk se recostó en la silla.

—Toda mi vida he peleado con este cuerpo —dijo, golpeándose el pecho—.

No por bendiciones.

No por milagros.

Pura fuerza, puro entrenamiento.

Sus ojos se endurecieron.

—Y aun así, he visto “héroes” bendecidos masacrar pueblos enteros por órdenes que nunca entendieron.

Aren guardó silencio.

—Si algún día decides ir contra el cielo —continuó Brakk—, necesitarás aliados que no dependan de él.

Se levantó.

—Y yo necesito saber hasta dónde llega tu camino.

Extendió la mano.

—Trabaja desde este gremio.

Crece.

Haz ruido donde sea necesario… y silencio donde convenga.

Aren estrechó su mano.

—Lo haré.

Cuando salió de la oficina, una notificación apareció ante sus ojos.

Rango asignado: AAcceso a misiones de alto riesgo desbloqueado Vharzeth habló en su mente.

—Ese hombre… podría romper a un ángel con los puños.

—Y no le debe nada al cielo —añadió Caelum—.

Es raro.

Aren observó el tablón de misiones.

Sus ojos se fijaron en las más peligrosas.

—Entonces empezamos aquí —murmuró.

Mientras tanto, en lo alto del gremio, Brakk miraba el cielo con expresión sombría.

—Si los dioses bajan… —dijo para sí— quiero estar del lado correcto esta vez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo