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Los dioses me arrebataron mi mundo… ahora yo les arrebataré el suyo - Capítulo 9

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  3. Capítulo 9 - 9 Capítulo 9 — El héroe que no regresó al cielo
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9: Capítulo 9 — El héroe que no regresó al cielo 9: Capítulo 9 — El héroe que no regresó al cielo El cielo no respondió.

Eso fue lo primero que el héroe notó cuando abrió los ojos.

No estaba en la aldea.No estaba herido.Y, sobre todo… no estaba muerto.

Flotaba en un espacio blanco, vacío, silencioso.

Un lugar que conocía bien.

O que creía conocer.

—¿…Señores…?

—susurró.

No hubo respuesta.

Intentó invocar la luz divina.

Nada ocurrió.

El símbolo grabado en su pecho ardió un segundo… y se apagó.

—No… no… —balbuceó—.

Yo cumplí órdenes… El pánico lo envolvió lentamente.

—Regresé… ¿no?

—gritó— ¡Regresé al cielo!

El vacío no contestó.

Y por primera vez desde que fue invocado, el héroe entendió algo terrible: Había sido abandonado.

En un plano superior, mucho más allá de ese espacio incompleto, varias figuras observaban una pantalla suspendida en el aire.

—La señal se perdió —dijo una voz fría.

—Imposible.

El ancla seguía activa —respondió otra.

—No después del contacto.

El símbolo prohibido apareció brevemente en la pantalla… y luego se fragmentó.

—La anomalía interfirió —murmuró una tercera voz—.

No mató al héroe.

Cortó el vínculo.

El silencio fue absoluto.

—Eso no debería ser posible —dijo finalmente Aurelios, el Trono Eterno—.

Ni siquiera para un ángel caído.

—No está solo —respondió Caelum Veridion desde ningún lugar—.

Y ustedes lo saben.

El cielo tembló.

—Encuéntrenlo —ordenó Aurelios—.

Antes de que más “héroes” empiecen a dudar.

Muy lejos de allí, en Karnel, Aren caminaba por una calle secundaria sin llamar la atención.

Sentía el cambio.

No como una presencia directa, sino como una presión distante, una mirada que se alejaba y volvía, incapaz de fijarse por completo.

—El héroe no regresó —dijo Caelum en su mente—.

El cielo lo perdió.

—No lo maté —respondió Aren—.

Solo lo liberé.

—Eso es peor para ellos —añadió Vharzeth—.

Un muerto es útil.

Un desertor… no.

Aren se detuvo.

—¿Crees que vuelva?

—No —respondió Caelum—.

Pero otros sí.

Brakk Ironhand leyó el informe tres veces antes de dejarlo sobre la mesa.

—Un héroe expulsado del sistema… —murmuró—.

Vivo.

Alzó la vista hacia Aren.

—¿Eres consciente de lo que hiciste?

—Sí —respondió Aren—.

Demostré que pueden perder el control.

Brakk soltó una risa grave, sin humor.

—Eso significa que ya no enviarán uno solo.

Se levantó y caminó hacia la ventana.

—El cielo no tolera grietas en su narrativa.

Si un héroe duda, otros lo harán.

Aren permaneció en silencio.

—Te convertirán en ejemplo —continuó Brakk—.

Para los humanos… y para los dioses menores.

—No me importa —dijo Aren—.

Cada héroe que manden es uno menos que obedecerá sin pensar.

Brakk lo miró con atención.

—Hablas como alguien que ya decidió ir hasta el final.

—Lo hice el día que me arrancaron de mi mundo.

Hubo un breve silencio.

—Hay algo más —dijo Brakk—.

Movimientos en otros gremios.

Equipos de rango alto desplazándose sin anunciar misiones.

—Cacería —dijo Aren.

—Sí —asintió Brakk—.

Pero no oficial.

Aren cerró los ojos un segundo.

—Entonces ya empezó de verdad.

Caelum habló con gravedad.

—Aren… el cielo no atacará directamente aún.

Mandarán algo peor.

—¿Qué?

—preguntó Aren.

—Un héroe que sí quiera matarte —respondió Vharzeth—.

Uno que crea de verdad en ellos.

Aren abrió los ojos.

—Entonces lo esperaré.

En una región distante, más allá de las fronteras conocidas, una invocación ocurrió.

Un círculo dorado se encendió lentamente.

—Esta vez no falles —dijo una voz celestial—.

No regreses sin su cabeza.

Un joven abrió los ojos.

Su aura era estable.Pulida.Perfecta.

—Entendido —respondió—.

Por el cielo.

Su mano se cerró alrededor de una espada bendecida.

El nombre de Aren apareció grabado en la hoja… y luego se desvaneció.

Aren levantó la vista hacia el cielo nocturno desde la muralla de Karnel.

—Vienen —dijo.

—Sí —respondió Caelum—.

Y no serán como los anteriores.

Vharzeth rió suavemente.

—Al fin… alguien que cree ser un héroe.

Aren apretó los puños.

—Que vengan —dijo—.

Cuantos más despierten… mejor.

El viento sopló con fuerza.

Y en algún lugar, muy lejos de allí,un nuevo héroe comenzó a caminar hacia su destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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