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Lux de Luna - Capítulo 94

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Capítulo 94: La traición se paga con sangre

La galería del ala norte estaba casi vacía a esa hora del día. Las altas ventanas dejaban entrar una luz pálida que teñía las paredes de piedra con un tono grisáceo. El castillo estaba inquieto. Había movimiento por todos lados, guerreros corriendo, sirvientes murmurando, puertas que se abrían y cerraban con urgencia.

La noticia de que Luna Lux estaba gravemente enferma ya empezaba a filtrarse entre los muros.

Will caminaba rápido por el corredor cuando vio una figura conocida doblando la esquina.

Electra.

Llevaba el delantal aún puesto, y su expresión parecía distraída, como si estuviera intentando mantener la calma.

Will frunció el ceño.

—¿Dónde vas?

Electra se detuvo al escuchar su voz. Cuando lo vio, su expresión se suavizó ligeramente.

—Hola, Will.

Intentó sonreír.

—Me estaba yendo a la sala. El Alfa nos ha citado a todas las omegas que trabajamos en la cocina.

Will no sonrió.

Algo dentro de su pecho llevaba horas agitándose como un animal encerrado.

Un presentimiento oscuro.

Se acercó un paso.

—Electra… tengo que hacerte una pregunta.

Ella lo miró con curiosidad.

—¿Qué ocurre?

La voz de Will se volvió grave.

—Y espero que me digas la verdad.

Electra frunció levemente el ceño.

—Sabes que entre compañeros no hay mentiras.

El silencio cayó entre ellos.

Will respiró hondo.

Y soltó la pregunta como una espada.

—¿Has puesto algo tóxico en la comida de Luna Lux?

Electra se quedó completamente inmóvil.

No habló.

No necesitaba hacerlo.

Sus ojos se abrieron lentamente… y en ese instante Will supo la verdad.

Sintió como si el suelo desapareciera bajo sus pies.

—¡Maldición, Electra!

Su voz resonó por el corredor.

—¿Qué has hecho?

Los ojos de Electra se llenaron de lágrimas.

—Will… lo siento.

Su voz se quebró.

—Yo no quería.

Bajó la mirada.

—Mi madre me obligó.

Will se llevó las manos a la cabeza, caminando en círculos como un animal atrapado.

—¡Por la Diosa Selene!

Respiró con dificultad.

—¿Sabes lo que significa esto?

Electra lo miró con desesperación.

—El Alfa Conall te está usando para vengarse de tu padre.

Will se detuvo frente a ella.

—Y esto terminará por destruirte, Electra.

Ella negó lentamente.

—No te preocupes por mí, Will.

Intentó sonreír entre lágrimas.

—Yo estaré bien.

Will soltó una risa amarga.

—No lo entiendes.

Sus ojos se endurecieron.

—Su verdadera intención siempre fue convertirte en una renegada.

Electra parpadeó.

—¿Qué?

—Ese siempre fue el plan.

Su voz se volvió más baja.

Más pesada.

—Convertirte en su amante… marcarte… y luego rechazarte.

Electra retrocedió un paso.

—Will…

Pero él continuó.

—El Alfa nunca bebió la copa de vino que contenía el hechizo del vínculo destinado.

Electra frunció el ceño.

—¿Por qué?

Will la miró directamente a los ojos.

—Porque me la bebí yo.

El silencio que siguió fue absoluto.

Electra se quedó sin aliento.

—Esa noche… cambié su vino por algo sin alcohol —continuó Will—. Leo me había advertido que no era prudente que el Alfa se embriagara durante una ceremonia tan importante.

Suspiró.

—Pero yo ya te había visto antes.

Sus ojos se suavizaron un momento.

—Sabía que no eras mi compañera destinada.

Electra tragó saliva.

Will continuó:

—Así que cuando mi lobo empezó a rugir por ti… imaginé que la copa estaba adulterada.

Su voz se volvió más baja.

—El Alfa me preguntó si estaba dispuesto a continuar con el plan.

Electra apenas respiraba.

—Y le dije que sí.

Will cerró los ojos un segundo.

—Pero cuando llegué a la habitación donde estabas…

Su voz se quebró.

—Enloquecí.

La miró con una intensidad desgarradora.

—Te deseaba.

Electra temblaba.

—Quería reclamarte como mía.

Su mano tembló ligeramente.

—Y cuando no me rechazaste…

Su voz se volvió apenas un susurro.

—Dejé que pasara.

Electra empezó a llorar.

—Sabía que no sería fácil —continuó Will—, pero entrar en ti… marcarte…

Sus ojos brillaron con emoción.

—Fue lo mejor que he hecho en toda mi vida.

Electra lo miró con amor desesperado.

—¿Sabes por qué no te rechacé?

Will negó lentamente.

—No.

Electra respiró profundamente.

—Porque no quería ser la amante del Alfa.

Sus manos temblaban.

—Porque no quería seguir las locuras de mis padres.

Sus lágrimas caían sin control.

—Porque necesitaba huir.

Will la observaba en silencio.

—Pero después de que me marcaras…

Electra se llevó una mano al pecho.

—Después de que nos apareáramos…

Su voz se rompió.

—Mi corazón se llenó de amor y felicidad.

Lo miró con desesperación.

—Will… yo te amo.

Las palabras salieron como un grito ahogado.

—Y lo que hice… lo hice por ti.

Will frunció el ceño.

—¿Qué dices?

Electra bajó la mirada.

—Mi madre me amenazó.

Su voz era apenas audible.

—Dijo que si no le daba ese veneno a Lux… te mataría.

La sangre de Will se heló.

—¡Maldición, Electra!

Golpeó la pared con el puño.

—¿Sabes lo que has hecho?

Electra lloraba.

—Lux no morirá…

Su voz temblaba.

—Solo enfermará un poco.

Dudó.

—Bueno… eso creo.

Will la miró como si acabara de comprender algo terrible.

—¿Y confías en tu madre?

Electra levantó la vista lentamente.

—¿La he matado…?

El silencio fue insoportable.

Will cerró los ojos.

Y entonces la abrazó con fuerza.

Electra se derrumbó contra su pecho.

—Lo siento… —susurró él—. Vida mía… lo siento.

Pero su voz era firme cuando añadió:

—He jurado defender a mi Alfa… y a la manada.

Electra se quedó rígida.

—Tengo que contarle lo que has hecho.

Electra se apartó de él, horrorizada.

—Will… me matarán.

Sus ojos estaban llenos de pánico.

Will la miró con un dolor infinito.

—Te amo, Electra.

Tragó saliva.

—La verdad es que lo hago.

Su voz se volvió fría.

—Pero esto va más allá de mí.

Minutos después, Will entró al despacho del Alfa.

Electra caminaba a su lado, temblando.

Cuando la confesión terminó, el silencio fue mortal.

Conall permanecía de pie frente a ellos.

Su rostro era una máscara de hielo.

Electra le entregó el pequeño frasco con el veneno restante.

El Alfa lo observó como si fuera una reliquia maldita.

Luego levantó la mirada.

—Eres un ser despreciable.

Electra bajó la cabeza.

—No voy a matarte.

La voz de Conall era tan fría que dolía.

—Haré que sufras.

Se acercó lentamente.

—Y sabrás lo cruel que puedo ser.

Will dio un paso adelante.

—Alfa…

Pero Conall levantó una mano.

—Sé que no lo sabías.

Sus ojos se clavaron en él.

—Y la prueba es que has venido inmediatamente.

Will bajó la cabeza.

—Eres un buen guerrero.

La voz de Conall se endureció.

—No me hubiera gustado tener que matarte por traición.

Will respiró hondo.

—Alfa… Electra actuó bajo coacción.

Conall no respondió.

—Su madre la amenazó con matarme si no lo hacía.

El Alfa miró a Electra fijamente.

—Siempre podrías haber venido a mí.

Su voz era como acero.

—Sabes que no permitiría que mataran a un miembro de mi manada tan fácilmente.

Electra temblaba.

—Mi madre tiene una hechicera.

Susurró.

—No necesitan estar cerca para cumplir sus amenazas.

Conall permaneció en silencio un largo momento.

Luego habló.

—Muy bien.

Sus ojos brillaron con algo oscuro.

—Parece que tienes información valiosa.

Se volvió hacia los guerreros.

—Hasta que regrese… estará encerrada en la mazmorra.

Electra cerró los ojos.

—Will.

La mirada del Alfa cayó sobre él.

—Tienes prohibido acercarte a ella.

Su voz era inapelable.

—Solo recibirá un vaso de agua y un trozo de pan duro al día.

—Alfa… —susurró Will.

Conall lo miró con frialdad.

—Es eso…

Su voz bajó.

—O te hago rechazarla ahora mismo.

Will palideció.

—¡No!

Apretó los dientes.

—Está bien.

Electra levantó la mirada hacia Conall.

Su rostro estaba cubierto de lágrimas, pero su voz fue sorprendentemente firme.

—Alfa…

Respiró hondo.

—Seré fuerte.

—Aceptaré el castigo que propongas para mi.

Conall sonrió lentamente.

Una sonrisa que helaba la sangre.

—¿Segura?

Electra asintió.

—Sí.

El Alfa habló entonces con absoluta calma.

—Entonces Will será el encargado de azotarte con el látigo.

El mundo pareció detenerse.

—Diez veces al día.

Will cayó de rodillas.

—Nunca he rechazado una orden…

Su voz temblaba.

—Pero no me pidas que lastime a mi propia compañera.

Los ojos de Conall se volvieron helados.

—Ella lastimó a la mía.

Su voz fue como un trueno.

—Y tiene que pagar.

Se inclinó ligeramente hacia él.

—O lo haces tú…

Su sonrisa volvió.

—O lo hará otro guerrero.

Su mirada se volvió cruel.

—Pero en vez de diez… serán treinta azotes.

El silencio fue insoportable.

—Tú eliges.

Electra comenzó a llorar desconsoladamente.

—Lamento haber causado tanto daño…

Su voz se rompía.

—Nunca supe lo que significaba ser feliz hasta que llegué a esta manada con Will.

Respiró con dificultad.

—Prefiero mil veces treinta azotes de un extraño…

Miró a su compañero.

—Que permitir que él cargue con la culpa de mi dolor.

—¡No, Electra! —gritó Will.—No sabes lo que estás diciendo.

Conall dio media vuelta.

—Muy bien.

Su voz resonó en la habitación.

—Así se hará.

—¡No!

Will se levantó desesperado.

—¡Alfa, por favor!

Conall se giró lentamente.

—No me hagas arrepentirme.

Sus ojos brillaban con amenaza.

—Y exigir que la rechaces.

El silencio cayó como una losa.

—Incluso…

Su voz bajó peligrosamente.

—Sabes perfectamente que podría matarlos a ambos ahora mismo.

Will bajó la cabeza.

—Sí… Alfa.

—Entonces despídete de ella.

Los pasos de los guerreros resonaron en el pasillo.

Las puertas se abrieron.

Las sombras de los hombres de la mazmorra llenaron la habitación.

Electra se derrumbó entre sollozos.

—Will…

Él la abrazó con desesperación.

Como si fuera la última vez.

Porque en el fondo…

Ambos sabían que quizás lo era.

Los guerreros la sujetaron.

Electra gritó.

—¡Will!

Su voz se desgarró en el aire mientras la arrastraban hacia el pasillo oscuro.

—¡Will, por favor!

El eco de sus gritos llenó los corredores de piedra.

Y mientras los sollozos se perdían en la distancia…

Will permaneció de rodillas en el suelo.

Destrozado.

Escuchando cómo la mujer que amaba era arrastrada hacia la oscuridad.

Y cómo sus gritos…

Se convertían lentamente en almas quebradas y espeluznantes lamentos bajo la tierra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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