Magic Demon - Capítulo 55
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Capítulo 55: capitulo 55: el lugar donde entrenarán
Mientras Jung descansa en un lugar, los chicos siguen buscando al Rey Fah. Yamito, Sunzuki, Didsy, Tévez, Korid, Danna, Mader y Frank recorren cada rincón del bosque, sus sentidos alerta, sus corazones latiendo con desesperación.
Yamito: ¡Papá! ¿Dónde estás?
Korid: ¡Tiene que estar por aquí!
Mader: ¡Busquen en los árboles, en las rocas, en todos lados!
Pero el bosque es grande, y el Rey está bien escondido.
—
En el lugar donde van Keds y Zekku…
Zekku: No estés cansado, ya llegamos.
Keds cae rendido, sus piernas finalmente diciendo basta. Mira hacia adelante con los ojos entrecerrados.
Keds: ¿Llegamos?
Y vemos un lugar: una estructura como una casa, pero sin techo, siendo un lugar cuadrado. Piedras antiguas formando paredes bajas, el cielo gris como único techo. Un espacio de entrenamiento, rústico pero funcional.
Keds: ¿Es allí?
Zekku: Así es, Keds.
Y ambos entran. El suelo es de tierra pisada, algunas rocas planas para sentarse, un par de postes de madera clavados en el suelo. Simple. Perfecto.
Keds: ¡Tengo mucha hambre!
Y vemos que llegan 5 personas. Siluetas que se acercan desde el bosque, entrando al recinto. Hombres y mujeres de diversas edades, todos con la misma insignia de soldados mágicos en sus ropas.
Keds: ¿Quiénes son ellos?
Keds: ¿Quiénes son ellos?
Zekku sonríe, acariciándose la barba canosa.
Zekku: Ellos son… mi equipo de soporte.
Los cinco se acercan, algunos cargando bolsas, otros con herramientas. Uno de ellos, un hombre robusto de delantal, se adelanta.
Hombre: Zekku, ¿ya llegaste? La comida está casi lista.
Keds: ¿Comida?
Mujer 1: Claro, pequeño. No creerás que Zekku cocina, ¿verdad?
Zekku: Yo no cocino. Yo entreno. Ellos cocinan.
Keds los observa con curiosidad. No parecen soldados comunes. Sus movimientos son relajados, sus miradas agudas. Cocineros, sí. Pero algo en sus ojos dice que también saben pelear.
Hombre 2: Así que este es el famoso sobrino. Pues sí, tiene pinta de Akuman.
Mujer 2: Y con hambre, por lo que veo.
Keds: ¡Es que llevamos horas caminando!
Hombre 1: No te preocupes, ya traemos algo. Siéntate.
Keds obedece, dejándose caer en una de las piedras planas. Por primera vez en horas, sus músculos pueden relajarse.
Zekku: Descansa, Keds. Come. Mañana empieza lo difícil.
Keds asiente, mirando a esos cinco cocineros que no parecen solo cocineros. Y se pregunta qué más le espera en este lugar sin techo, con su tío de 94 años y un equipo de soporte que cocina pero también… ¿qué más saben hacer?
Zekku: Les di esas insignias porque me ayudan con todo esto. Cocinan, limpian, a veces hasta me salvan de morir de hambre.
Keds: ¿Y por eso tienen insignia de soldados mágicos?
Zekku: Claro. Si alguien me ayuda a mantener vivo al soldado más fuerte del mundo, merece reconocimiento.
Hombre 1: Además, peleamos si hace falta.
Mujer 1: Pero preferimos cocinar.
Keds los mira con una mezcla de respeto y diversión.
Keds: O sea… ¿son cocineros con insignia?
Zekku: Son mis cocineros. Y los mejores del mundo. Ahora come y calla
Y vemos que le llevan 10 platos. Los cocineros de Zekku colocan una tras otra las bandejas sobre una piedra plana que usan como mesa.
Keds: ¡A comer!
Sus ojos brillan como nunca mientras observa el festín:
Plato 1: Un enorme chuletón de carne asada, jugoso y humeante, con una costra de especias.
Plato 2: Montañas de arroz blanco esponjoso.
Plato 3: Verduras salteadas con salsa de soja.
Plato 4: Una sopa humeante con fideos y trozos de carne.
Plato 5: Pan recién horneado, crujiente por fuera, suave por dentro.
Plato 6: Pescado entero asado con hierbas.
Plato 7: Huevos revueltos con cebolla y tomate.
Plato 8: Una ensalada fresca con aderezo de sésamo.
Plato 9: Frutas variadas cortadas en trozos.
Plato 10: Un pastel pequeño con crema, de postre.
Keds: ¡¿Todo esto para mí?!
Mujer 1: Para ti y para Zekku. Él también come.
Zekku, que ya está sentado con un plato en la mano, sonríe.
Zekku: Después de caminar, un banquete. Así debe ser.
Keds no espera más. Clava el tenedor en la carne y empieza a devorar como si no hubiera comido en semanas. Porque en cierto modo, así se siente.
Los cocineros observan con orgullo, cruzando miradas cómplices. Alimentar a un Akuman hambriento es todo un arte
Keds no solo come, devora. El chuletón desaparece en cuestión de minutos, la carne jugosa deshaciéndose en su boca. Luego va por el arroz, cucharada tras cucharada. La sopa humeante baja en segundos. El pan crujiente es apenas un bocado.
Zekku come a su lado, más pausado pero con igual apetito. Observa a su sobrino con una sonrisa apenas perceptible.
Keds: ¡Esto está increíble! ¿Cómo hacen esta carne?
Hombre 1: Secreto de familia.
Keds: ¿Y el pescado? ¡Nunca comí algo así!
Mujer 2: Eso es porque en la capital no saben cocinar de verdad.
Los otros cocineros ríen, orgullosos de su trabajo.
Keds sigue comiendo. Las verduras, los huevos, la ensalada. Todo desaparece en su estómago sin fondo. Las frutas son un respiro dulce antes del final.
Keds: ¿El pastel también puedo?
Mujer 1: Todo es tuyo, pequeño.
Keds ataca el pastel con la misma energía, la crema untándose en sus mejillas sin que le importe.
Zekku: Parece que no comías en semanas.
Keds: ¡Es que no! Solo comíamos raciones en la misión.
Hombre 2: Pues ahora repones fuerzas. Mañana las necesitarás.
Cuando finalmente termina, Keds se recuesta contra una piedra, su vientre lleno, una sonrisa de satisfacción en su rostro.
Keds: Nunca… había comido tanto.
Zekku: Bueno. Ahora a dormir. Mañana madrugamos.
Keds: ¿Tan rápido?
Zekku: El entrenamiento no espera, sobrino.
Keds asiente, el cansancio mezclándose con la satisfacción de la comida. Mientras los cocineros recogen los platos, él cierra los ojos, sintiendo por primera vez en días que puede descansar.
En algún lugar del bosque, su hermano y amigos buscan al Rey. En una cueva, un demonio espera. Pero aquí, en este lugar sin techo, Keds Akuman duerme profundamente, listo para lo que viene
Continuará!
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