Manual para rechazar al psicopata - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 Las personas astutas no tienden a ser buenas
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9: Las personas astutas no tienden a ser buenas.
9: Las personas astutas no tienden a ser buenas.
Lucas aún no podía creer lo que había pasado.
¿Cómo era posible que ese débil hombre hubiera triturado a una bestia?
Era realmente emocionante ver al rubio en acción, contemplar ese aspecto tan deplorable y aberrante.
El castaño no pudo evitar empezar a reír a carcajadas, tan audibles como escalofriantes.
—¿Eres capaz de reír?
—preguntó el hombre ensangrentado, con una voz profunda—.
Ni siquiera soy capaz de ver tu asqueroso rostro.
Intentó continuar, pero sus piernas se doblegaron y cayó al piso.
La sangre ya no brotaba de sus ojos, pero seguía sin poder ver: una especie de nata cubría sus pupilas.
Después del shock, su cuerpo demostraba lo derrotado que estaba; sus tendones volvieron a temblar y el miedo lo envolvió como un remolino.
—¿En serio?
—Lucas rodó los ojos, expresando fastidio—.
¿Vas a llorar después de hacer papilla a una horripilante criatura de casi dos metros?
Al verlo cubrirse las orejas y desbordarse en llanto, supuso que se trataba del llamado efecto postadrenalina.
Así que se acercó al cuerpo y lo sedó.
¿Qué más podía hacer?
El doctor estaba muerto.
Después de subirlo a la camioneta, vio cómo la mujer seguía oculta debajo del asiento.
«Esta mujer tan mediocre… tsk».
La ignoró y colocó al rubio en su propio asiento, mientras él se quedaba afuera y sacaba un cigarrillo de una lata.
—Ya puedes salir.
Los ojos de Mónica temían volver a presenciar una escena espantosa.
Aún temblando, lo primero que vio fue, a su lado, el cuerpo magullado y ensangrentado del joven que la había salvado.
—¡No puede ser!…
Es mi culpa.
Trató de acariciarle el hombro, pero fue interrumpida.
—Llamaré al sheriff —la mirada de Lucas era tan desinteresada que sus párpados cubrían gran parte de sus ojos.
Esa respuesta hizo que la mujer se sintiera desconfiada y preocupada.
¿Cómo podía reaccionar de una manera tan cruda?
Ni siquiera ella, que era doctora, podía tener la sangre tan fría.
Luego recordó que se trataba del mismo hombre que no había llorado cuando murió su “abuelo”, con quien vivía en la mansión.
—Está bien, pero no te alejes mucho, ¡y diles que hay un herido!
La noche yacía tranquila, como si todo hubiera sido producto de la imaginación de los presentes.
El viento volvía a silbar con calma y las hojas caídas ya no se alzaban en remolino.
La naturaleza retomaba su ruido habitual, con los troncos crujiendo y los búhos cantando.
Había pasado media hora cuando una línea de camionetas, escandalosas por sus sirenas, llegó al lugar de los sucesos.
Lo único que pudieron ver fueron a las víctimas en un estado alterado y físicamente desagradable.
Mónica trató de explicarlo todo, de decir que nunca había visto ese tipo de criatura.
Pero el hecho de que Lucas afirmara que todo había sido producto de la impresión, lo que la había llevado a imaginar esas escenas, la hizo dudar de sí misma.
—¿Todo este tiempo fue un oso?
—preguntó la mujer, cubierta por una chaqueta que le había prestado el guardabosques—.
¿Estás seguro, Lucas?
¡Lo que vi fue horrible!
—Estoy seguro.
¿Por qué te mentiría?
De ser lo contrario, estaría igual de impresionado.
—Tranquila, Mónica.
Has estado en la clínica por varios días, trabajando en este lugar tan desolado.
Creo que has llegado a tu límite físico y esta desgracia fue un golpe para tu cuerpo.
Incluso las heridas que presenta el doctor en el abdomen son similares a las que deja un oso cuando destroza a su presa… Lo siento mucho.
Una vez que el amable guardabosques terminó de tranquilizar a la joven dama, se apartó y se dirigió al joven que estaba con él.
Entre la ambulancia y un par de camionetas que iluminaban el lugar con luces bicolores, dijo: —Este gran vecino tuyo es increíble.
Después de haber intentado quitarse la vida, aún fue capaz de protegerte a ti y a Mónica.
¡Incluso recién suturado logró pelear con un oso!
Pero no te preocupes, según el doctor, lo ocurrido fue causado por un trastorno de coagulación; tal vez la impresión afectó la presión en esa zona, no sé… El uniformado notó que sus palabras no causaban ningún efecto en el rostro plano y serio de Lucas, así que agregó: —Te digo esto porque sé que probablemente te hiciste cercano a este hombre extranjero.
Lucas quería deshacerse de esa voz tan agotadora para él, así que agradeció y fingió una preocupación efímera.
Luego, al sentir que sus propias emociones lo sofocaban, se dirigió a la ambulancia para ver a su compañero herido.
Su rostro seguía siendo atractivo, como el de un modelo europeo, solo que manchado de sangre y tierra.
Sin embargo, sus brazos y manos se habían convertido en una masa magullada, donde los hematomas cubrían la piel de distintos colores.
El castaño se mantuvo sentado a su lado hasta llegar al pueblo.
Durante el camino, no dejaba de pensar en cómo ese hombre moribundo había sido capaz de analizar a la criatura en cuestión de segundos.
Y no solo eso: también tuvo la puntería perfecta para atinar al punto débil y matarla a golpes.
Al “glaksor”.
Lucas no se había enfrentado antes a esa criatura, pero conocía su apariencia.
Entre las cosas que había en el ático de la mansión, encontró un lienzo con una pintura algo abstracta, muy similar a la criatura que había intentado devorarlo hacía unos instantes.
«Debería empezar un registro antes de que este don mío para clasificar criaturas se agote y mis órganos terminen dentro del estómago de esas cosas… Puedo llegar a la conclusión de que ese maldito viejo muerto sabía sobre toda esta mierda».
El paramédico que abrió la puerta trasera, donde estaba la camilla, se encontró con un rostro tan particular que sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo, hasta por debajo de las uñas.
—Llegamos al pueblo.
Bajaremos la camilla para que el herido pueda descansar.
El compañero del médico no tardó en llegar, e introdujeron al rubio en el hospital.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Nann_ ¡¡Hola!!
muchas gracias por leer esta actualización, ¡por favor espera los próximos capítulos!
Por cierto, estoy leyendo una novela que me gustaría recomendarles si les gusta el bl y las novelas chinas: Da ge, de Priest.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com