MARSHMELLO - Capítulo 50
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Capítulo 50: Capitulo 46 parte 2
El escenario principal del festival estaba envuelto en un resplandor de luces doradas y azules, mientras el humo de los cañones laterales ascendía en columnas densas, atrapando cada haz de luz y convirtiéndolo en esculturas flotantes que se expandían sobre la multitud. Desde la cabina, Neytan ajustaba suavemente los controles del Pioneer DJM‑900 Nexus y los CDJ‑2000, moviendo los faders y girando los knobs con precisión milimétrica. La pista “Monody” ya estaba cargada en su MacBook Pro, lista para explotar en el sistema de sonido y elevar a miles de personas en el campo frente al escenario. Su casco blanco reflejaba los destellos de las pantallas LED gigantes, que mostraban un universo digital lleno de partículas y líneas de luz que se movían lentamente, sincronizadas con los pads melódicos que comenzaban a sonar.
El primer acorde emergió suavemente, fluyendo sobre un pad atmosférico que flotaba en el aire con un brillo cálido. El kick inicial era sutil pero firme, transmitiendo un pulso que recorría todo el recinto. Neytan giró un knob aplicando un filtro progresivo que suavizó las frecuencias altas, haciendo que la melodía principal flotara sobre la multitud, envolviéndola en un ambiente nostálgico y expansivo. Levantó la mano derecha hacia el público, animando a todos a levantar los brazos, y la multitud reaccionó al instante. Miles de manos se elevaron, algunos grabando con sus teléfonos, otros simplemente balanceando el cuerpo mientras la música llenaba cada rincón del espacio.
Las cámaras aéreas comenzaron a desplazarse lentamente sobre la multitud, captando la inmensidad del público iluminado por los rayos de luz que cruzaban el humo. Los LED mostraban formas geométricas ascendiendo, conectándose con líneas de energía que se expandían hacia el cielo, mientras Neytan ajustaba la resonancia del sintetizador principal y aplicaba un eco corto a las notas del pad melódico. Cada pequeño gesto suyo hacía que la atmósfera se sintiera más viva: un ligero giro de knob, un deslizamiento del fader, un toque en el pad, y la música respondía con una expansión inmediata en el aire.
A medida que los hi-hats aparecían, agregando un pulso rítmico más definido, el público comenzó a moverse más sincronizado, saltando y cantando suavemente las melodías que se insinuaban entre los sintetizadores. Las pantallas LED mostraban ahora un paisaje digital de olas y partículas que giraban y se entrelazaban, creando la sensación de estar dentro de un mundo completamente virtual, mientras los láseres verdes y azules cruzaban el cielo formando una red luminosa sobre la multitud. Neytan giraba los knobs de los efectos, aplicando un leve reverb sobre la melodía principal, aumentando la sensación de profundidad, mientras sus manos levantadas animaban a la multitud a conectarse aún más con la música.
El build-up comenzó a crecer lentamente. Neytan ajustaba los filtros de paso alto y bajo, manipulando los faders para crear espacio y tensión en la mezcla. El bajo se hacía más presente, resonando en el suelo y haciendo vibrar los pies de todos los presentes. El humo se movía al compás de las luces, y la cámara aérea descendía ligeramente, mostrando el mar humano que se agitaba al unísono con la música. La energía de la multitud era palpable: gritos, saltos, brazos levantados y teléfonos grabando cada instante. Neytan giró un knob de resonancia, aumentando la claridad de los pads, y aplicó un delay sutil que hacía que algunas notas rebotaran por todo el recinto, envolviendo a la audiencia en un manto sonoro tridimensional.
Cuando la canción alcanzó su clímax melódico, Neytan bajó ligeramente el fader, creando un espacio momentáneo en el sonido, dejando flotando solo los pads y arpegios. El público contuvo la respiración, balanceando los brazos, mientras las pantallas LED mostraban partículas de luz ascendiendo como si fueran miles de luciérnagas digitales. El silencio breve antes del drop elevó la tensión de manera increíble. Neytan levantó ambas manos sobre la cabina, animando a todos a gritar y saltar en el momento preciso. Las luces giraban en círculos amplios, los láseres cruzaban el cielo, y el humo capturaba cada rayo, transformando la escena en un espectáculo casi irreal.
Entonces, justo casi al final de la canción, apareció la línea de letra en las pantallas LED:
Summer in the hills
Those hazy days I do remember
We were running still
Had the whole world at our feet
Watching seasons change
Our roads were lined with adventure
Mountains in the way
Couldn’t keep us from the sea
Here we stand open arms
This is home where we are
Ever strong in the world that we made
I still hear you in the breeze
See your shadows in the trees
Holding on, memories never change
La multitud reaccionó cantando al unísono, levantando los brazos, gritando, saltando y grabando con sus teléfonos. Cada gesto de Neytan: un movimiento sobre los knobs, un deslizamiento del fader, un toque sobre los pads, intensificaba la conexión entre la cabina y el público. El bajo golpeaba con fuerza física, mientras los sintetizadores se expandían en el aire, y los efectos de reverb y delay aplicados por Neytan hacían que las notas flotaran por encima de la multitud, llenando cada rincón con sonido y emoción.
Las pantallas LED mostraban un cielo digital que se expandía hacia el horizonte, lleno de partículas y columnas de luz que ascendían al ritmo de la música. Las cámaras aéreas captaban la magnitud del festival desde distintos ángulos: la cabina iluminada, el humo que flotaba, las columnas de luz, los láseres cruzando el cielo y miles de personas cantando, saltando y grabando, creando un efecto visual y sonoro impresionante. Neytan seguía moviéndose con precisión sobre los controles, ajustando resonancias, filtros, faders y efectos de eco, asegurando que cada nota llegara con claridad y potencia a todos los rincones del recinto.
El final de la canción llegó con los pads y el kick desvaneciéndose lentamente mientras el eco prolongado llenaba el aire. Las luces y los láseres se mantuvieron brillantes hasta el último segundo, iluminando la multitud que aún cantaba y gritaba, dejando que la energía de Monody flotara en el ambiente, como una conexión intangible entre Neytan, la música y todos los presentes. Los teléfonos grababan los últimos instantes, los brazos bajaban lentamente y el público respiraba, extasiado, mientras Neytan bajaba las manos sobre la cabina, sonriendo tras el casco, satisfecho con el viaje musical que acababan de compartir.
El escenario principal en el Claremont Showground brillaba con una mezcla intensa de luces azul eléctrico, blanco y dorado que giraban lentamente sobre el mar de personas reunidas frente al escenario. Miles de asistentes llenaban el campo bajo el cielo nocturno de Perth, creando una atmósfera cargada de energía y expectativa. Desde la cabina, Neytan permanecía firme detrás de los controles, observando la multitud que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Frente a él, los Pioneer CDJ‑2000 y el Pioneer DJM‑900 Nexus brillaban con pequeñas luces LED verdes y azules, mientras su MacBook Pro mostraba la forma de onda perfectamente alineada del siguiente track: Feel So Close.
Neytan colocó su mano derecha sobre el fader principal del mezclador y con la izquierda tomó el micrófono. El casco blanco reflejaba los rayos de luz del escenario mientras levantaba la cabeza mirando a la multitud que gritaba su nombre con fuerza creciente.
¡No les escucho! gritó Neytan por el micrófono. ¡Vamos más fuerte!
La respuesta fue inmediata. El rugido del público creció como una ola gigantesca.
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
Miles de brazos se levantaban, teléfonos iluminados grababan cada segundo del momento, y la energía del festival parecía elevarse desde el suelo mismo. Neytan sonrió detrás del casco, levantó ambas manos animando a la multitud y luego bajó la mirada hacia el CDJ.
Presionó PLAY.
Un acorde brillante comenzó a expandirse por el sistema de sonido, extendiéndose como una ola cálida sobre el campo del festival. Los primeros sintetizadores llenaron el aire con una atmósfera amplia y emotiva, mientras las pantallas LED gigantes detrás de la cabina cambiaban instantáneamente mostrando un cielo digital lleno de partículas luminosas que flotaban lentamente como estrellas en el espacio.
Los cañones de humo comenzaron a liberar columnas suaves que ascendían lentamente, capturando cada rayo de luz y convirtiéndolo en pilares luminosos suspendidos sobre la multitud.
En la pantalla apareció la primera línea.
I feel so close to you right now, it’s a force field
I wear my heart upon my sleeve like a big deal
Your love pours down on me, surround me like a waterfall
And there’s no stopping us right now
I feel so close to you right now
El público reaccionó de inmediato. Miles de voces comenzaron a cantar al mismo tiempo, creando un coro gigantesco que resonaba por todo el recinto.
Neytan levantó una mano desde la cabina señalando al público.
¡ESO ES!
Mientras la melodía continuaba creciendo, giró suavemente uno de los knobs del DJM-900 Nexus, aplicando un filtro suave que hacía que los sintetizadores brillaran aún más en la mezcla. Luego deslizó ligeramente el crossfader para equilibrar el bajo y los pads melódicos.
La cámara aérea del festival comenzó a desplazarse lentamente sobre la multitud, captando desde lo alto la inmensidad del público: miles de brazos levantados moviéndose al ritmo de la música, teléfonos grabando, personas saltando y cantando mientras las luces giraban en círculos amplios sobre sus cabezas.
El humo flotaba creando una neblina brillante que convertía cada rayo de luz en columnas luminosas.
La canción continuaba creciendo.
Los hi-hats comenzaron a marcar el ritmo mientras el bajo aparecía suavemente debajo de la melodía. Neytan observaba atentamente la pantalla del MacBook Pro, donde el waveform avanzaba lentamente hacia el siguiente momento importante del track.
Giró otro knob del mezclador aumentando ligeramente la resonancia de los sintetizadores.
El sonido se expandió aún más por todo el recinto.
Las pantallas LED cambiaron nuevamente mostrando un horizonte digital con olas de luz azul moviéndose lentamente como energía líquida que viajaba por un océano de partículas.
El público seguía cantando y saltando mientras las luces blancas y doradas cruzaban el cielo del festival.
Neytan levantó nuevamente el micrófono.
¡No les escucho! gritó otra vez. ¡Más fuerte!
La multitud respondió con un grito gigantesco.
¡OOOOOOOOOOOOOOH!
Neytan levantó ambas manos sobre la cabina animando a todos a saltar. Miles de personas comenzaron a brincar al ritmo del kick mientras las cámaras aéreas descendían un poco mostrando los rostros emocionados del público iluminados por los rayos de luz del escenario.
Luego regresó rápidamente a los controles.
Con la mano derecha giró el filtro del canal principal cerrando ligeramente las frecuencias bajas para preparar el siguiente momento de la canción.
Los sintetizadores quedaron flotando más claros y brillantes en el aire.
En ese instante las pantallas LED mostraron la siguiente línea.
I feel so close to you right now, it’s a force field
I wear my heart upon my sleeve like a big deal
Your love pours down on me, surround me like a waterfall
And there’s no stopping us right now
I feel so close to you right now
El público cantó aún más fuerte que antes.
Miles de voces resonaban al mismo tiempo creando una energía impresionante que parecía empujar el sonido del escenario hacia el cielo nocturno de Perth.
Neytan observaba la multitud moviéndose como una sola masa humana mientras movía los faders con precisión, ajustando pequeños detalles en la mezcla para mantener el equilibrio perfecto entre el bajo, la percusión y la melodía.
Las luces comenzaron a moverse con mayor velocidad.
Los láseres verdes aparecieron cortando el humo en líneas rectas que atravesaban el cielo del festival, formando una red luminosa que se expandía sobre el público.
La canción seguía avanzando hacia su parte final.
Neytan sabía exactamente cuándo debía elevar la energía del público. Con una mano aplicó un efecto de echo sobre la melodía principal usando los controles del DJM-900 Nexus. Las notas comenzaron a rebotar suavemente en el espacio creando una sensación envolvente que parecía abrazar a toda la audiencia.
El público seguía saltando y cantando.
Las cámaras aéreas giraban mostrando el escenario desde diferentes ángulos: la cabina iluminada, el humo elevándose, los láseres cruzando el cielo y el océano humano que vibraba con cada golpe del beat.
Neytan levantó el micrófono una vez más.
¡Perth! gritó ¡Quiero ver todas las manos arriba!
Miles de brazos se levantaron al mismo tiempo.
¡AHORA SALTEN!
La multitud comenzó a saltar al ritmo del kick mientras las luces del escenario se movían frenéticamente en patrones circulares y los proyectores blancos barrían el campo de lado a lado.
Neytan volvió a los controles aplicando un filtro de apertura que hizo que todos los sintetizadores explotaran nuevamente en la mezcla.
Las pantallas LED comenzaron a mostrar explosiones de partículas doradas ascendiendo hacia el cielo digital.
La canción se acercaba a su final.
Entonces apareció la última línea.
And there’s no stopping us right now
And there’s no stopping us right now
And there’s no stopping us right now
I feel so close to you right now
El público cantó con todas sus fuerzas.
Miles de voces resonaban en perfecta sincronía mientras los cañones de humo lanzaban columnas gigantes hacia el cielo y los láseres azules cruzaban el escenario formando una red brillante de luz.
Neytan levantó ambas manos sobre la cabina, dejando que el público cantara el último momento de la canción.
La melodía comenzó a desvanecerse lentamente mientras él movía suavemente el fader principal reduciendo el volumen del track.
El eco final de los sintetizadores flotó sobre el festival durante unos segundos.
El público seguía gritando.
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
Neytan levantó una mano saludando a la multitud mientras preparaba la siguiente pista en los CDJ-2000, con el campo entero aún vibrando por la energía de Feel So Close, un momento que miles de personas estaban grabando, cantando y viviendo al mismo tiempo bajo el cielo iluminado por luces, humo, láseres y música.
Las pantallas LED gigantes detrás de la cabina mostraban un universo digital inmenso lleno de estrellas y partículas flotando lentamente, como si el cielo mismo se hubiera transformado en una enorme galaxia electrónica suspendida sobre el escenario principal del Future Music Festival en el Claremont Showground. El aire nocturno de Perth estaba cargado de energía mientras miles de personas se extendían frente al escenario formando un océano humano iluminado por luces móviles, teléfonos grabando y columnas de humo que se elevaban lentamente hacia el cielo.
Neytan permanecía firme detrás de los controles. Frente a él brillaban los Pioneer CDJ-2000 y el Pioneer DJM-900 Nexus, conectados a su MacBook Pro donde el waveform del siguiente track estaba perfectamente alineado. Sus manos se movían con calma y precisión; colocó la derecha sobre el jog wheel del CDJ ajustando ligeramente el tempo y con la izquierda giró uno de los knobs del mezclador aplicando un filtro suave para preparar la entrada de la canción.
Luego levantó la mirada hacia la multitud.
Miles de personas tenían los brazos en alto.
Otros gritaban.
Muchos grababan.
El casco blanco reflejaba las luces azules del escenario mientras Neytan levantaba una mano.
¡Perth! gritó por el micrófono. ¡¿Están listos esta noche?!
El público respondió con una explosión de energía.
¡WOOOOOOO!
¡VAMOS!
¡DALE!
¡SUBE EL VOLUMEN!
¡ESTA NOCHE SE ROMPE!
Neytan rió detrás del casco.
¡Eso es lo que quiero escuchar! dijo levantando el brazo. ¡Quiero ver a todo el mundo con las manos arriba!
Miles de brazos se levantaron aún más alto.
¡Más fuerte! ¡Quiero escuchar a Perth!
¡OOOOOOOOOOOOOOH!
¡HEY!
¡HEY!
¡HEY!
Neytan bajó la mirada hacia el CDJ.
Presionó PLAY.
Un pad atmosférico comenzó a sonar lentamente expandiéndose por todo el sistema de sonido como una ola suave que envolvía el festival. Las pantallas LED cambiaron inmediatamente mostrando líneas de energía azul y dorada que ascendían lentamente hacia el cielo digital mientras los primeros acordes llenaban el aire con una atmósfera profunda y emotiva.
En la pantalla apareció la primera línea.
feel I am locked away
Wishing I could take time back
I don’t feel like myself
Walking on a bridge to nowhere
I will wait for you
Til the end of time
I will wait for you
Until the end of time
When I think I’m leaving this behind
Until the end of time
El público reaccionó al instante.
Miles de voces comenzaron a cantar al mismo tiempo creando un coro gigantesco que resonaba por todo el recinto. Algunos levantaban los brazos mientras cantaban, otros grababan con sus teléfonos, y muchos simplemente cerraban los ojos dejándose llevar por la música.
Neytan giró suavemente el filtro del DJM-900 Nexus, permitiendo que los sintetizadores se abrieran lentamente en la mezcla. Luego deslizó ligeramente el fader del canal aumentando el volumen del bajo que comenzaba a aparecer debajo de la melodía.
Las luces del escenario comenzaron a moverse en círculos amplios. Rayos azul eléctrico y blanco brillante cruzaban el cielo del festival mientras los cañones de humo lanzaban ráfagas suaves que se elevaban formando columnas luminosas.
Una cámara aérea comenzó a moverse lentamente sobre la multitud capturando la escena desde lo alto. Desde arriba se veía un océano humano iluminado por las luces del escenario: miles de brazos levantados, teléfonos brillando, personas saltando y moviéndose al ritmo de la música.
La canción seguía creciendo.
Los hi-hats comenzaron a marcar el ritmo mientras el bajo se hacía más profundo y constante. Neytan movía los controles con precisión, girando knobs, ajustando filtros y equilibrando las capas del track para que cada sonido tuviera el espacio perfecto en la mezcla.
Las pantallas LED cambiaron nuevamente mostrando estructuras de energía digital que giraban lentamente como enormes torres de luz ascendiendo hacia el cielo.
El público reaccionaba con más energía.
¡OOOOOOOH!
¡DALE!
¡QUE SUBA!
¡MAS FUERTE!
¡ESTO ESTA INCREIBLE!
Neytan levantó el micrófono otra vez.
¡Quiero ver todas las manos arriba! ¡Arriba, arriba, arriba!
Miles de brazos se levantaron.
¡Ahora cuando caiga el beat quiero verlos saltar!
Las luces comenzaron a moverse con mayor velocidad y los láseres verdes aparecieron atravesando el humo como líneas rectas que cruzaban el cielo del festival.
La canción seguía avanzando hacia su parte central.
Neytan aplicó un efecto de echo sobre la melodía principal usando el DJM-900 Nexus. Las notas comenzaron a rebotar suavemente por todo el espacio creando una sensación envolvente que hacía que la música pareciera flotar sobre la multitud.
Las pantallas LED mostraban ahora un cielo digital lleno de explosiones de partículas doradas ascendiendo lentamente.
Entonces apareció la siguiente línea en las pantallas.
It tries to bring me back to those times
When I think of outcomes
Across the memories I can travel far
And still I end up where i was
But the stars still light the way
And I can’t bring myself to turn my back
Wait for you, I will wait for you
El público cantó aún más fuerte.
Miles de voces resonaban al unísono mientras las luces giraban sobre sus cabezas y el humo capturaba cada rayo de luz creando una atmósfera brillante y surrealista.
La cámara aérea descendió un poco más mostrando los rostros del público iluminados por el escenario. Algunos saltando, otros cantando con los ojos cerrados, muchos grabando el momento mientras las luces recorrían la multitud como olas de energía.
Neytan volvió a concentrarse en los controles. Giró lentamente el filtro del canal principal cerrando un poco las frecuencias bajas para crear tensión antes del siguiente momento de la canción.
El bajo desapareció por un instante.
Solo quedaron los sintetizadores flotando.
El público comenzó a gritar anticipando el momento.
¡SE VIENE!
¡AHORA!
¡DALE!
¡SUÉLTALO!
Neytan levantó ambas manos desde la cabina.
¡SALTA PERTH!
El drop regresó con fuerza.
El bajo golpeó profundo haciendo vibrar el suelo del festival mientras las luces explotaban en azul, blanco y dorado. Los cañones de humo dispararon columnas gigantes hacia el cielo y los láseres cruzaron el escenario formando una red luminosa.
Miles de personas saltaron al mismo tiempo.
¡WOOOOOOOO!
¡DALEEE!
¡ESTO ES BRUTAL!
¡QUE LOCURA!
La cámara aérea capturó el momento desde arriba mostrando el mar de gente moviéndose como un solo organismo gigante.
Neytan seguía manipulando los controles: ajustando resonancias, moviendo faders, activando pequeños efectos de delay que hacían que ciertas notas se extendieran por todo el recinto.
Las pantallas LED mostraban ahora un horizonte digital donde columnas de energía ascendían hacia el cielo como si el escenario estuviera liberando una tormenta de luz.
La canción avanzaba hacia su final.
El público seguía saltando mientras las luces giraban cada vez más rápido y los láseres atravesaban el humo en todas direcciones.
Neytan levantó nuevamente el micrófono.
¡Perth, ustedes están increíbles esta noche!
¡Quiero escuchar a todo el festival cantar esta parte!
Las pantallas mostraron la última línea.
When I think I’m leaving this behind
Something deep inside
It tries to bring me back to those times
When I think of outcomes
I know there is one I belong to
The one I will wait for
Miles de voces cantaron al unísono mientras los láseres iluminaban el cielo del festival y el humo flotaba sobre la multitud creando una atmósfera electrizante.
Neytan levantó ambas manos dejando que el público cantara el último momento de la canción.
La melodía comenzó a desvanecerse lentamente mientras él bajaba suavemente el fader principal del mezclador.
Los sintetizadores se transformaron en un eco largo que flotó sobre todo el recinto durante unos segundos.
La cámara aérea se alejó mostrando desde lo alto el escenario iluminado y el público aún saltando y gritando.
¡WOOOOOO!
¡OTRA!
¡OTRA!
¡DALE MARSHMELLO!
¡QUE SIGA LA FIESTA!
Neytan levantó una mano saludando mientras comenzaba a preparar la siguiente pista en los CDJ-2000, con todo el campo todavía vibrando por la energía de End of Time, un momento que miles de personas estaban grabando, cantando y viviendo juntos bajo el cielo iluminado por luces, humo, láseres y música.
Las pantallas LED gigantes que se alzaban tras la cabina proyectaban una ventana hacia un universo digital profundo, un abismo electrónico poblado por nebulosas de partículas en suspensión y filamentos de energía que surcaban el espacio con una calma hipnótica. Todo el escenario se percibía como una galaxia artificial, una estructura de luz suspendida sobre el vasto campo del Claremont Showground. Abajo, el recinto era un océano humano inabarcable donde decenas de miles de personas formaban una marea de luces vibrantes, alimentada por los destellos de los teléfonos móviles y las pulseras LED. Las luces robóticas del escenario giraban con la furia de tormentas cromáticas, rasgando la noche de Perth con rayos de color que se perdían en el horizonte, mientras el aire denso aún conservaba el eco residual del track anterior, manteniendo la tensión en un punto de ebullición.
Desde su posición elevada, Neytan contemplaba la magnitud de aquel horizonte humano, sintiendo la vibración del sistema de sonido que aún retumbaba en el suelo bajo sus pies. Frente a él, el equipo brillaba con una precisión quirúrgica: los Pioneer CDJ-2000 y el mezclador DJM-900 Nexus irradiaban sus característicos ledes verdes y rojos, mientras que en la pantalla de su MacBook Pro, el espectro del siguiente track se mostraba perfectamente alineado, pulsando como una señal lista para ser liberada. Con un movimiento pausado y seguro, Neytan tomó el micrófono mientras la música ambiental comenzaba a desvanecerse en un fade-out estratégico. Al levantar la mirada, se encontró con una masa infinita de manos alzadas y banderas que ondeaban entre la bruma, un bosque de dispositivos digitales capturando el aura de un DJ que, en ese preciso instante, sostenía el pulso de todo el festival en sus manos.
¡Perth! gritó con energía. ¡¿Están listos para la siguiente canción?!
La respuesta fue inmediata. Un rugido gigantesco recorrió todo el campo como una ola que se movía desde las primeras filas hasta el fondo del festival.
¡WOOOOOOOOOOO!
¡DALEEEEE!
¡VAMOSSSS!
¡SUBE EL VOLUMEN!
¡ESTA NOCHE ES NUESTRA!
Miles de brazos se levantaron aún más alto. Teléfonos brillaban grabando cada instante mientras las luces del escenario se reflejaban en el casco blanco de Neytan. Él levantó una mano animando todavía más a la multitud.
¡Quiero escuchar a todo el festival! gritó ¡¿ESTÁN LISTOS?!
El público respondió aún más fuerte.
¡SIIIIIIIIIIII!
Las luces comenzaron a girar con mayor velocidad. Proyectores gigantes cruzaban el cielo como espadas de luz azul, roja y blanca mientras los cañones de humo lanzaban columnas espesas que se elevaban lentamente sobre el escenario y se mezclaban con los rayos láser verdes que aparecían atravesando la oscuridad como líneas perfectamente rectas.
Neytan bajó la mirada hacia el CDJ-2000. El waveform del track estaba alineado en la pantalla. En los monitores de cabina ya podía escucharse el inicio del siguiente tema: Cradles de Sub Urban. Su dedo se acercó lentamente al botón iluminado.
Presionó PLAY.
El primer sonido apareció lentamente en el sistema de sonido del festival. Un pad profundo comenzó a expandirse por todo el recinto como una ola sonora que envolvía el aire nocturno. El público reaccionó inmediatamente al cambio de atmósfera.
Las pantallas LED cambiaron al instante mostrando una animación oscura llena de estructuras geométricas flotando en un vacío digital mientras pulsos de energía roja y azul recorrían el fondo como si fueran latidos eléctricos viajando por una red infinita.
En la pantalla apareció la primera indicación.
I live inside my own world of make-believe
Kids screaming in their cradles profanities
I see the world through eyes covered in ink and bleach
Cross out the ones who heard my cries and watched me weep
I love everything
Fire’s spreading all around my room
My world’s so bright
It’s hard to breathe
But that’s alright
(Hush)
envolviendo cada rincón del festival. El público comenzó a reaccionar.
¡OOOOOOOOH!
¡SUENA DURO!
¡VAMOS!
¡DALEEE!
Neytan colocó la mano sobre el DJM-900 Nexus y comenzó a girar lentamente el filtro del canal principal. El sonido empezó a abrirse poco a poco mientras el bajo aparecía suavemente debajo de la melodía.
Las luces comenzaron a moverse en patrones circulares sobre la multitud.
Los láseres verdes aparecieron atravesando el humo como líneas que cortaban el cielo nocturno. Una cámara aérea comenzó a moverse lentamente sobre el público capturando la escena desde lo alto. Desde arriba se veía claramente la magnitud del festival: miles y miles de personas moviéndose al ritmo de la música, como si el campo entero respirara junto con el beat.
Neytan movía los controles con precisión absoluta.
Giró otro knob aumentando ligeramente la resonancia del sintetizador. Luego deslizó el fader del canal un poco más arriba.
El bajo comenzó a sentirse con más fuerza en el suelo.
El público empezó a saltar lentamente siguiendo el ritmo.
¡WOOOOOO!
¡ESTO ESTA BUENO!
¡MAS FUERTE!
¡QUE SUBA!
Las pantallas LED mostraban ahora torres gigantes de energía digital girando lentamente como estructuras futuristas suspendidas en el cielo electrónico del escenario.
La canción seguía avanzando.
Los hi-hats comenzaron a marcar el ritmo con más claridad mientras los sintetizadores se abrían cada vez más en la mezcla.
Neytan levantó una mano señalando al público.
¡Vamos Perth!
Miles de brazos se levantaron otra vez.
Las luces giraban más rápido.
El humo flotaba capturando cada rayo de luz creando una atmósfera brillante y envolvente que parecía transformar el campo entero en un universo paralelo de música y energía.
Justo antes de llegar a la mitad de la canción apareció la siguiente línea en las pantallas.
Tape my eyes open to force reality (oh no, no)
Why can’t you just let me eat my weight in glee?
I live inside my own world of make-believe
Kids screaming in their cradles profanities
Some days I feel skinnier than all the other days
Sometimes I can’t tell if my body belongs to me
I love everything
Fire’s spreading all around my room
My world’s so bright
It’s hard to breathe
But that’s alright
(Hush)
El público cantó aún más fuerte.
Miles de voces resonaban al unísono, fundiéndose en una sola entidad sonora que se entrelazaba con la textura de los sintetizadores y la profundidad del bajo. La vibración era tan intensa que el sistema de sonido parecía dictar el latido del corazón de cada espectador, creando una simbiosis perfecta entre la melodía electrónica y el grito humano que llenaba el aire del Claremont Showground.
Desde lo alto, la cámara aérea capturó una estampa cinematográfica del evento: el escenario principal resplandecía como una estrella gigantesca y solitaria en mitad del campo, proyectando su luz hacia los confines del recinto. Columnas de humo blanco ascendían verticalmente hacia el cielo nocturno como pilares de energía, mientras el mar humano, visto desde las alturas, se movía en olas perfectamente rítmicas al compás del beat.
Neytan, con la mirada fija en su equipo, aplicó un efecto echo magistral a través del DJM-900 Nexus. Al instante, las notas comenzaron a rebotar por todo el espacio acústico, solapándose entre sí y generando una sensación envolvente y psicodélica; era como si la música se hubiera desprendido de los altavoces para quedar suspendida, flotando sobre el festival como una presencia tangible.
El bajo golpeaba profundo.
Las luces se movían cada vez más rápido.
El público gritaba con más energía.
¡VAMOS!
¡DALE!
¡NO PAREN!
¡ESTO ESTA LOCO!
Neytan apoyó su mano sobre el mezclador y ajustó nuevamente el filtro del canal principal con un movimiento lento y calculado. Al girar el knob, las frecuencias comenzaron a cerrarse, comprimiendo el sonido y creando un momento de tensión asfixiante en la mezcla que atrapó la respiración de los miles de asistentes.
De repente, el bajo desapareció por completo. El golpe seco y profundo que hacía vibrar el pecho del público se esfumó en un instante, dejando un hueco sónico que generó una sensación de ingravidez en todo el festival. El suelo dejó de temblar, sumergiendo al Claremont Showground en una pausa expectante.
En ese vacío, solo quedaron los sintetizadores flotando en el aire, despojados de toda percusión. Las notas melódicas se expandieron como hilos de luz etéreos, vibrando en solitario sobre la multitud mientras la energía se acumulaba en el ambiente, esperando el golpe final que devolviera el ritmo a la noche.
El público comenzó a anticipar el momento.
¡SE VIENE!
¡AHORA!
¡SUÉLTALO!
Neytan levantó ambas manos desde la cabina.
¡SALTA PERTH!
La tensión acumulada se liberó en un instante cuando el drop regresó con una fuerza devastadora. El bajo golpeó con una potencia tan descomunal que no solo se escuchó, sino que se sintió como una onda expansiva haciendo vibrar el suelo del festival y el pecho de cada asistente. Fue una sacudida sísmica que devolvió la vida al Claremont Showground, marcando el retorno del ritmo en su estado más puro y agresivo.
En perfecta sincronía con el golpe del beat, las luces explotaron en una combinación frenética de azul, rojo y blanco, cegando por un segundo a la multitud antes de revelar la magnitud del caos controlado. Los cañones de CO2 dispararon enormes columnas de humo hacia el cielo nocturno, mientras miles de personas, impulsadas por la misma energía, saltaron al mismo tiempo. Desde arriba, la cámara aérea giró sobre el recinto capturando un mar humano que se movía como un solo organismo gigante, atrapado bajo una red luminosa de rayos láser que cruzaban el aire en todas direcciones.
En medio de la tormenta sensorial, Neytan seguía trabajando en la cabina con una precisión absoluta, moviéndose con la calma de quien domina el rayo. Sus dedos se desplazaban con agilidad sobre los faders, subiendo y bajando intensidades con un timing perfecto, mientras sus manos giraban los knobs del EQ para esculpir el sonido en tiempo real. Con cada movimiento, activaba efectos de delay estratégicos que extendían las notas más allá de los altavoces, haciendo que la melodía rebotara y se expandiera por todo el recinto como un eco infinito.
Las pantallas LED, convertidas en muros de fuego digital, mostraban explosiones de energía que ascendían hacia el firmamento como tormentas de luz en constante mutación. El espectáculo visual y sonoro se fundía en una sola experiencia mientras la canción continuaba avanzando imparable hacia su última parte, elevando la euforia a niveles que desafiaban la lógica de una noche que nadie quería que terminase.
El público seguía gritando.
¡WOOOOOOOO!
¡ESTO ESTA LOCO!
¡DALE!
¡MAS FUERTE!
Neytan levantó nuevamente el micrófono.
¡Perth ustedes están increíbles esta noche!
Las luces comenzaron a girar aún más rápido mientras los láseres cruzaban el escenario formando una enorme red luminosa sobre el público.
Antes de llegar al final apareció otra línea en las pantallas.
I wanna taste your content
Hold your breath and feel the tension
Devils hide behind redemption
Honesty is a one-way gate to hell
I wanna taste consumption
Breathe faster to waste oxygen
Hear the children sing aloud
It’s music ‘til the wick burns out
(Hush)
El público cantó al unísono, perdiendo su individualidad para convertirse en una sola garganta masiva que reclamaba el cielo de Perth. No era solo un estribillo; era un grito de identidad que se elevaba por encima del estruendo, cargado de una emoción que parecía hacer vibrar la estructura misma del escenario.
Miles de voces resonaban por cada rincón del recinto, mientras el sistema de iluminación lanzaba ráfagas de luz que recorrían el campo como auténticas olas de energía. Los focos barrían a la multitud en movimientos rítmicos, transformando el Claremont Showground en un paisaje dinámico donde la luz y el sonido eran imposibles de distinguir entre sí.
En un acto de entrega total, Neytan levantó ambas manos por encima de la cabina, alejándose de los controles para cederle el protagonismo a la gente. Con este gesto, dejó que la multitud se encargara de cantar el último momento del track, transformando el set en una experiencia compartida donde él era solo el catalizador de una catarsis colectiva.
A medida que la música se acercaba a su final, las pantallas LED iniciaron una última metamorfosis visual: el universo oscuro se llenó de partículas doradas que comenzaron a ascender lentamente. Parecían estrellas electrónicas desprendiéndose del horizonte digital para elevarse hacia el infinito, simbolizando la energía de esa noche que subía hasta perderse en el espacio.
Entonces, tras minutos de intensidad absoluta, llegó el último momento. El aire se tensó una vez más, la melodía alcanzó su nota más alta y la expectativa se apoderó del ambiente; era el punto de no retorno donde la canción se preparaba para entregar su último aliento antes de dar paso a lo que vendría después.
En la pantalla apareció la indicación final.
Just wanna be care free, lately, yeah
Just kickin’ up daisies
Got one too many quarters in my pockets
Count ‘em like the four leaf clovers in my locket
Untied laces, yeah
Just trippin’ on daydreams
Got dirty little lullabies playin’ on repeat
Might as well just rot around the nursery and count sheep
La melodía, que hasta hace un instante dominaba cada rincón del Claremont Showground, comenzó a desvanecerse con una suavidad melancólica. Con una precisión casi poética, Neytan bajó el fader principal del mezclador milímetro a milímetro, permitiendo que la música se retirara como una marea que vuelve al océano, dejando tras de sí un rastro de gratitud en el aire.
A medida que el volumen descendía, los sintetizadores no murieron de inmediato, sino que se transformaron en un eco largo y etéreo. Esta estela de sonido flotó sobre todo el festival, expandiéndose como una bruma electrónica que se negaba a abandonar a la multitud, manteniendo la magia de la última nota suspendida en el tiempo.
Las luces, que habían estallado en mil colores durante el clímax, comenzaron a disminuir su intensidad poco a poco. Los destellos frenéticos dieron paso a una penumbra cálida y acogedora; los focos bajaron su brillo para acompañar el ritmo del silencio que empezaba a reclamar su espacio en el escenario del Future Music Festival.
En ese preciso momento, la cámara aérea inició un movimiento de alejamiento lento y majestuoso. Desde lo alto, el escenario se veía como una joya resplandeciente en medio de la oscuridad de Perth, mostrando la escala masiva de un espectáculo que había logrado unir a decenas de miles de personas bajo una misma frecuencia.
¡OTRA!
¡OTRA!
¡QUE SIGA!
¡NO PAREN!
Neytan levantó una mano saludando a todo el público mientras preparaba la siguiente pista en los CDJ-2000, con el campo entero todavía vibrando por la energía del momento bajo el cielo lleno de luces, humo, láseres y música electrónica que seguía resonando en cada rincón del festival.
Desde la cabina, Neytan observaba todo con calma. Frente a él, los Pioneer CDJ-2000 y el Pioneer DJM-900 Nexus brillaban bajo las luces del escenario, conectados a su MacBook Pro, donde la siguiente forma de onda estaba perfectamente alineada con el tempo del set. Todo ocurría en el escenario principal del Future Music Festival, frente a miles de personas reunidas en el enorme campo del Claremont Showground, donde la noche de Perth seguía llena de luces, humo y energía.
Con la mano izquierda ajustó el low EQ del mezclador, limpiando cualquier residuo grave del track anterior que todavía flotaba en la mezcla. Con la derecha giró lentamente una perilla de reverb, dejando que el eco del sonido anterior se alargara unos segundos más antes de desaparecer por completo. Era un movimiento pequeño, casi imperceptible para el público, pero fundamental para mantener la claridad del sistema de sonido que retumbaba por todo el festival. En los monitores de cabina ya podía escucharse la introducción del siguiente track: Love Me Again.
Neytan levantó la vista.
Vio el campo lleno de vida: personas sobre los hombros de sus amigos, banderas moviéndose con el viento, grupos abrazados esperando el siguiente momento del set. Algunos gritaban su nombre, otros señalaban el escenario con los brazos levantados mientras los proyectores giraban lentamente sobre la multitud.
Entonces tomó el micrófono.
¡Perth! gritó. ¡Quiero ver todas las manos arriba!
Miles de brazos se levantaron al instante.
¡Más alto! ¡Quiero ver todo el festival!
El público respondió con un rugido enorme.
¡WOOOOOOOO!
¡VAMOS!
¡DALE!
¡SUBE ESA MÚSICA!
Neytan levantó ambas manos y comenzó a moverlas lentamente hacia arriba, como si estuviera levantando la energía del lugar entero. Las luces del escenario comenzaron a intensificarse; los rayos blancos y azules cruzaban el cielo mientras el humo flotaba capturando cada rayo de luz.
Luego bajó la mirada hacia el CDJ-2000.
Presionó PLAY.
De inmediato Love Me Again comenzó a sonar en todo el sistema de sonido del festival. El piano característico apareció flotando sobre el campo y en apenas un segundo el público reconoció la canción.
La reacción fue instantánea.
Un grito largo y colectivo recorrió todo el campo como una descarga eléctrica.
Las luces cambiaron de inmediato: pasaron de tonos suaves a blancos intensos y azules brillantes que se disparaban hacia el cielo en haces verticales sincronizados con cada golpe del ritmo.
En las pantallas LED apareció la primera indicación.
Know I’ve done wrong
I left your heart torn
Is that what devils do?
Took you so low
Where only fools go
I shook the angel in you
Now I’m rising from the ground
Rising up to you
Filled with all the strength I found
There’s nothing I can’t do
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
Can you love me again?
Neytan apoyó la punta de los dedos sobre el mezclador y empujó lentamente el fader del canal en el DJM-900 Nexus. El beat entró con una fuerza gravitacional, pero bajo un control absoluto que evitó cualquier distorsión; era un pulso limpio y autoritario que reclamó el sistema de sonido gigantesco del festival. Simultáneamente, su otra mano ajustó el high EQ con precisión milimétrica, esculpiendo las frecuencias para que la voz destacara con una claridad cristalina, flotando por encima de la masa sonora.
El impacto en el público fue instantáneo, como una corriente eléctrica que recorriera el suelo del Claremont Showground. Lo que comenzó como saltos pequeños y rítmicos se transformó en cuestión de segundos en una agitación total. La transición fue orgánica: la gente reconoció el track desde el primer segundo y empezó a cantar las líneas con una devoción absoluta, mientras miles de teléfonos se elevaban para documentar el nacimiento de ese nuevo momento en el set.
Una cámara aérea comenzó a desplazarse lentamente sobre el público capturando la magnitud del momento desde arriba. Desde esa perspectiva el festival parecía un océano infinito de movimiento iluminado por rayos de luz que barrían el campo de lado a lado.
Neytan señaló primero al centro del público.
Luego a la izquierda.
Después a la derecha.
¡Todos juntos! gritó ¡Quiero escuchar a todo Perth!
Las voces del público crecieron aún más.
Mientras tanto, sus manos seguían trabajando sobre el mezclador. Giró ligeramente el filter knob, creando un pequeño barrido que hacía que la música respirara por un instante antes de volver a abrirse completamente.
Las pantallas LED comenzaron a mostrar visuales dinámicos: círculos de energía expandiéndose como ondas en el agua, líneas de luz que viajaban por un túnel digital infinito.
Neytan empezó a moverse más al ritmo de la música. No bailaba exageradamente, pero su cuerpo seguía el groove con naturalidad. Se inclinaba sobre los controles para ajustar un parámetro y luego se levantaba levantando los brazos para animar al público.
Cada vez que Neytan levantaba las manos hacia el cielo, la multitud respondía con un rugido de fuerza renovada, creando un ciclo de retroalimentación de energía que parecía no tener techo. En respuesta a este clímax, las luces comenzaron a girar con una velocidad vertiginosa, mientras los láseres verdes rasgaban la atmósfera, atravesando el denso humo que emanaba de los cañones del escenario para formar una red geométrica sobre las cabezas del público. El beat continuaba creciendo en intensidad, ganando peso y presencia en cada compás, impulsando el pulso del festival hacia un punto de ebullición inminente.
Justo cuando la canción se acercaba a su parte central, Neytan ejecutó un movimiento magistralmente sutil: bajó ligeramente el master volume con una suavidad que no extinguió la energía, sino que la contuvo deliberadamente. En ese instante de tensión suspendida, las luces abandonaron los destellos frenéticos para bañarse en tonos ámbar y violeta, transformando la inmensidad del recinto en un espacio de atmósfera íntima y casi onírica. Sobre ese silencio parcial, el piano comenzó a resonar con una claridad cristalina, flotando sobre la multitud y preparando el terreno para la próxima gran explosión de sonido.
Neytan levantó ambas manos.
Las giró en círculos.
¡Canten conmigo! gritó.
Miles de voces respondieron.
It’s unforgivable
I stole and burnt your soul
Is that what demons do? (Hey)
They rule the worst of me
Destroy everything
They bring down angels like you (hey)
Now I’m rising from the ground
Rising up to you
Feel with all the strength I found
There’s nothing I can’t do
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
(Can you love me again?)
Can you love me again?
El estruendo del público alcanzó tal magnitud que Neytan, con un instinto técnico impecable, tuvo que reducir ligeramente el master para proteger la integridad del sistema de sonido y evitar cualquier saturación. Tras el misterio de su casco, una sonrisa se dibujó en su rostro al sentir la conexión total con la masa. Con movimientos rítmicos, comenzó a manipular el filter, abriéndolo y cerrándolo en perfecta sincronía con el canto de la multitud; este gesto técnico creó un efecto de marea fascinante, donde la música retrocedía por momentos para dejar que el rugido de las miles de voces llenara por completo el vacío acústico.
La cámara aérea descendió un poco más mostrando los rostros del público: personas con los ojos cerrados cantando, otros saltando, algunos abrazados, muchos grabando el momento con sus teléfonos.
Las luces comenzaron a moverse más rápido nuevamente.
Rayos blancos barrían el público de lado a lado iluminando miles de rostros sudados y sonrientes.
Neytan regresó a los controles.
Subió lentamente el low EQ reforzando el golpe del bajo.
Luego empujó un poco más el fader.
La energía volvió a subir.
El público saltaba con más fuerza.
¡WOOOOOOO!
¡DALE!
¡ESTO ESTA INCREÍBLE!
En el último tramo de la canción Neytan preparó el cierre.
Al entrar en el último tramo de la canción, Neytan comenzó a esculpir el cierre con la precisión de un arquitecto sonoro. Activó un white noise riser desde la sección de efectos del DJM-900 Nexus, un zumbido ascendente y cargado de estática que empezó a crecer desde las profundidades de la mezcla. Este sonido, que escalaba en frecuencia y volumen, funcionó como una cuerda tensándose al límite, inyectando una sensación de anticipación eléctrica que recorrió cada rincón del festival y puso en alerta a todos los presentes.
Las luces comenzaron a parpadear al ritmo del beat.
Los láseres dibujaban figuras geométricas sobre el cielo.
La cámara aérea giraba lentamente mostrando el escenario desde arriba.
Neytan levantó ambas manos otra vez.
¡Perth! ¡Una vez más!
El público respondió como un solo cuerpo.
I told you once, I can’t do this again
Do this again, oh, Lord
I told you once, I can’t do this again
Do this again, oh, no
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
I need to know now, know now
Can you love me again?
Can you love me again?
El último golpe del beat resonó por todo el campo.
Las luces explotaron en blanco brillante mientras columnas de humo se disparaban hacia el cielo.
Miles de personas saltaron al mismo tiempo.
Las últimas notas de Love Me Again se estiraron en el aire con un eco largo y brillante.
Neytan cerró lentamente el filter dejando que el sonido se desvaneciera poco a poco.
Las luces bajaron de intensidad hasta quedar en un resplandor suave.
Durante un segundo hubo silencio.
Luego llegó la ovación.
Un rugido enorme de todo el festival.
¡WOOOOOOOOOO!
¡OTRA!
¡OTRA!
Neytan juntó las manos frente a su pecho en señal de agradecimiento.
Luego levantó ambas manos señalando al público.
Después señaló al cielo, reconociendo el momento mientras la multitud seguía gritando.
Mientras tanto, sus dedos ya comenzaban a preparar el siguiente track en los CDJ-2000, con el campo entero todavía vibrando por la energía que Love Me Again había dejado suspendida en el aire bajo un cielo lleno de luces, humo, láseres y música electrónica.
The Phoenix comenzó a sonar en el sistema de sonido con un golpe épico de sintetizadores que apareció de repente como una ola de energía que atravesó el aire. El primer impacto del ritmo se expandió con fuerza y el público reaccionó inmediatamente al reconocer la canción. Un grito colectivo recorrió la multitud mientras el sonido del piano y los sintetizadores abría la introducción con una atmósfera poderosa y emocionante. Neytan estaba de pie detrás de la cabina con ambas manos sobre los controles, concentrado, observando el movimiento del waveform en la pantalla mientras escuchaba la mezcla en los monitores. Con la mano derecha giró lentamente el filter knob, dejando que la introducción respirara un poco antes de liberar todo el espectro del sonido. Con la izquierda empujó suavemente el fader del canal para que la canción entrara con claridad en el sistema de sonido.
Sobre las pantallas apareció la primera indicación.
Put on your war paint
You are a brick tied to me that’s dragging me down
Strike a match and I’ll burn you to the ground
We are the Jack-O-Lanterns in July setting fire to the sky
Here it comes, this rising tide, so come on
Put on your war paint
Uh, uh, uh, uh
Cross walks, and crossed hearts, and hope to die
Silver clouds with gray lining
So we can take the world back from the heart-attacked
One maniac at a time, we will take it back
You know time crawls on when you’re waiting for the song to start
So dance alone to the beat of your heart
Hey, young blood, doesn’t it feel
Like our time is running out?
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix
Wearing our vintage misery
No, I think it looked a little better on me
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix
El público comenzó a reaccionar inmediatamente. Muchas personas reconocieron la canción desde los primeros segundos y levantaron los brazos mientras empezaban a cantar. Algunos saltaron, otros giraban abrazando a sus amigos mientras el beat crecía poco a poco. Neytan levantó la cabeza y miró al público. Con una sonrisa levantó una mano señalando hacia adelante y luego señaló hacia ambos lados como invitando a todos a participar.
¡Vamos! gritó ¡Todos juntos!
La multitud respondió con gritos y aplausos.
¡WOOOOOO!
¡DALE!
¡VAMOS!
Mientras tanto Neytan continuaba trabajando sobre el mezclador. Ajustó ligeramente el high EQ para dar más brillo a los sintetizadores y luego movió suavemente el crossfader asegurándose de que el track anterior hubiera desaparecido completamente. El sonido ahora pertenecía totalmente a The Phoenix. El ritmo seguía creciendo y cada golpe del kick comenzaba a sentirse más fuerte en el suelo.
Neytan comenzó a moverse al ritmo de la música mientras sus manos seguían manipulando los controles. Giró otro knob para añadir un poco de reverb a la melodía principal, creando un efecto espacial que hacía que los acordes parecieran expandirse mucho más allá del sistema de sonido.
El público ya estaba completamente dentro de la canción.
Personas saltando.
Manos arriba.
Teléfonos grabando.
Grupos cantando juntos mientras el ritmo seguía avanzando.
Neytan levantó nuevamente el micrófono.
¡Vamos todos! ¡Quiero escuchar a todos!
La multitud respondió aún más fuerte.
¡WOOOOOOOO!
¡HEY!
¡HEY!
Mientras la canción avanzaba, Neytan aplicó un pequeño echo sobre el final de la frase instrumental. El sonido rebotó ligeramente creando un momento de tensión que preparaba la siguiente parte del track. Luego volvió a abrir el filtro dejando que el beat regresara con toda su fuerza.
La energía del público aumentaba cada segundo.
El ritmo seguía creciendo.
Las voces del público comenzaban a mezclarse con la canción.
Antes de llegar a la mitad del track apareció nuevamente la indicación en las pantallas.
Bring home the boys and scrap, scrap metal the tanks
Get hitched, make a career out of robbing banks
Because the world is just a teller and we are wearing black mask
You broke our spirit, says the note we pass
So we can take the world back from the heart-attacked
One maniac at a time, we will take it back
You know time crawls on when you’re waiting for the song to start
So dance alone to the beat of your heart
Hey, young blood, doesn’t it feel
Like our time is running out?
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix
Wearing our vintage misery
No, I think it looked a little better on me
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix
Put on your war paint
Miles de voces comenzaron a cantar al mismo tiempo. Neytan levantó ambas manos animando a todos a seguir cantando. ¡Más fuerte! gritó ¡Vamos todos juntos!. El público respondió con más energía, un rugido colectivo que inundó el aire con gritos de ¡OOOOOOOO!, ¡DALE! y ¡NO PAREN!.
Mientras tanto, Neytan continuaba manipulando los controles con precisión. Ajustó el mid EQ para reforzar la presencia de la melodía y luego aplicó un pequeño barrido con el filtro para crear un efecto dinámico en la mezcla. Sus movimientos eran rápidos pero controlados, como si cada gesto estuviera perfectamente sincronizado con la música.
El build-up comenzó a intensificarse. Los hi-hats empezaron a acelerar y los sintetizadores giraban alrededor del beat creando una sensación de movimiento constante. El público empezó a anticipar el momento: algunos saltando, otros gritando y muchos más levantando los brazos esperando el impacto.
Neytan levantó el micrófono nuevamente: ¡Vamos! ¡Quiero verlos saltar!.
El público respondió con un rugido enorme: ¡WOOOOOOOO!.
Neytan levantó ambas manos sobre la cabina mientras el build-up llegaba al punto máximo de tensión. Entonces giró el filtro liberando completamente el sonido. El drop explotó con fuerza, el kick golpeó con potencia y el bajo vibró en todo el sistema de sonido. Miles de personas saltaron al mismo tiempo gritando: ¡DALEEEEE!, ¡WOOOOOO! y ¡ESTO ESTA LOCO!.
Neytan movía rápidamente los faders y knobs del mezclador ajustando la intensidad del bajo y de los sintetizadores. Cada pequeño movimiento mantenía el ritmo vivo y dinámico mientras la canción avanzaba con fuerza. El público seguía saltando, cantando y gritando. Neytan señaló hacia la multitud: ¡Todos juntos!. Miles de voces respondieron al unísono mientras el track entraba en su última sección, con los sintetizadores subiendo nuevamente para el gran cierre.
Casi al final apareció la última indicación.
The war is won before it’s begun
Release the doves, surrender love
The war is won before it’s begun
Release the doves, surrender love
The war is won before it’s begun
Release the doves, surrender love (wave the white flag, wave the white flag, huh)
The war is won before it’s begun (wave the white flag, wave the white flag, huh)
Release the doves, surrender love (wave the white flag, wave the white flag, huh)
Hey, young blood, doesn’t it feel
Like our time is running out?
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix (oh-oh-oh-oh)
Wearing our vintage misery
No, I think it looked a little better on me (oh-oh-oh-oh)
I’m gonna change you like a remix
Then I’ll raise you like a phoenix
Hey, young blood, doesn’t it feel (oh-oh-oh-oh)
Like our time is running out?
I’m gonna change you like a remix (oh-oh-oh-oh)
Then I’ll raise you like a phoenix
Put on your war paint
La multitud cantó con todas sus fuerzas. Neytan levantó ambas manos animando a todos a dar los últimos saltos mientras el ritmo alcanzaba su punto máximo. El último drop resonó con potencia y el bajo golpeó fuerte, haciendo que el público saltara una última vez al mismo tiempo entre gritos de ¡WOOOOOOOOO!, ¡DALEEEEE! y ¡OTRA!.
Entonces Neytan comenzó a cerrar lentamente el filtro. Los sintetizadores empezaron a disminuir y el beat se hizo más suave. Aplicó un delay sobre la melodía final dejando que las últimas notas se estiraran lentamente en el aire, transformando el sonido en un eco largo que flotó durante unos segundos sobre el recinto.
El público seguía gritando y aplaudiendo.
Neytan levantó una mano saludando mientras bajaba lentamente el fader principal.
La canción terminó.
Pero la energía seguía vibrando en el aire.
La multitud continuaba saltando, gritando y cantando mientras Neytan comenzaba a preparar el siguiente track, con una sonrisa visible incluso debajo del casco, sabiendo que el momento que acababan de vivir juntos había sido uno de esos instantes de pura euforia colectiva donde música, público y DJ se convierten en una sola energía.
Neytan tomó el micrófono mientras el sonido del track anterior se desvanecía lentamente en los monitores de cabina. Sus manos descansaban sobre los controles mientras observaba el movimiento del público frente a él. El ritmo del festival seguía latiendo en el aire, miles de personas esperando el siguiente momento del set. Neytan levantó la cabeza y habló con fuerza.
¡Perth… LISTO PARA LEVELS!
La reacción fue instantánea. Un rugido enorme recorrió a la multitud como una ola de energía que se expandía desde la primera fila hasta el fondo del campo.
¡WOOOOOOOOOO!
¡DALEEEEE!
¡LEVELS!
¡VAMOS!
Neytan sonrió y bajó la mirada hacia los controles. Frente a él el waveform del track estaba perfectamente alineado en el reproductor. Con la mano izquierda tocó el low EQ del mezclador reduciendo ligeramente los graves del sonido anterior que aún quedaba flotando. Con la derecha giró lentamente el filter knob, dejando que el eco del track anterior se disipara poco a poco.
El momento estaba listo.
Su dedo se acercó al botón iluminado.
Presionó PLAY.
La canción comenzó a sonar en el sistema de sonido con su icónica melodía de sintetizador apareciendo suavemente en el aire. Apenas el primer acorde se escuchó, la multitud reconoció inmediatamente la canción.
Un grito gigantesco explotó entre el público.
¡WOOOOOOOOOO!
¡LEVELS!
¡MARSHMELLO!
Neytan empujó lentamente el fader del canal para dejar entrar la canción con claridad. El sintetizador flotaba sobre el público mientras el ritmo aún estaba contenido. Con movimientos suaves giró el high EQ para dar más brillo a la melodía y luego aplicó un ligero toque de reverb para que el sonido se expandiera aún más.
El público comenzó a moverse inmediatamente. Había personas saltando, miles de manos levantadas y una constelación de teléfonos grabando cada segundo, mientras los gritos de emoción se mezclaban con el pulso del ritmo. Neytan levantó una mano, señalando directamente al corazón de la masa humana ¡Vamos Perth!.
Al instante, miles de brazos se elevaron como una sola marea. El groove seguía creciendo lentamente mientras Neytan movía los controles con precisión quirúrgica, girando el mid EQ para reforzar el cuerpo del sintetizador y darle una presencia imponente a la canción mientras avanzaba hacia su estructura principal.
Luego levantó ambas manos con autoridad ¡Todos juntos!.
La multitud respondió saltando al ritmo, convirtiendo el suelo en un sismo de euforia. Mientras tanto, Neytan aplicó un pequeño echo sobre el final de la frase instrumental usando el mezclador; el efecto hizo que las notas rebotaran suavemente por todo el recinto, creando un ambiente envolvente que parecía abrazar a cada asistente. La canción continuaba creciendo y los kicks comenzaban a sentirse como golpes físicos en el suelo, alimentando los gritos de ¡DALE! y ¡WOOOOOO!.
Neytan comenzó a preparar el siguiente momento del track con maestría. Bajó ligeramente el low EQ durante unos segundos, creando una pequeña pausa energética, un vacío de graves donde el sintetizador seguía flotando solo en la mezcla. Luego tomó nuevamente el micrófono ¡Quiero ver todas las manos arriba! ¡Más alto!.
El público respondió con un rugido ensordecedor que sacudió el aire. El ritmo seguía avanzando hacia el centro de la canción mientras Neytan giraba lentamente el filter knob, cerrando las frecuencias para comprimir el sonido en una tensión insoportable. Entonces, con la atmósfera cargada de electricidad, llegó el momento central de la canción.
El público comenzó a cantar.
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah
Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no
I get a good feeling, yeah
Oh, sometimes
I get a good feeling, yeah
Get a feeling that I never, never, never, never had before, no no
I get a good feeling, yeah
Miles de voces cantaban al mismo tiempo, transformando el Claremont Showground en una catedral de sonido. Neytan levantó ambas manos sobre la cabina, con la silueta recortada contra los visuales, animando al público a seguir ¡Eso es! ¡Canten!.
El estruendo de la multitud era tan ensordecedor que se fundía con la canción, creando un momento masivo de energía colectiva donde la barrera entre el DJ y los fans desaparecía por completo.
Neytan abrió lentamente el filter knob, liberando nuevamente todo el espectro sonoro en una ráfaga de claridad. El sintetizador volvió a brillar con una intensidad cegadora mientras el ritmo regresaba con toda su fuerza, provocando que el público saltara aún más fuerte bajo gritos de: ¡WOOOOOOOOOO! y ¡LEVELS!.
Con movimientos expertos, movía los faders con precisión y ajustaba el mid EQ para reforzar el cuerpo de la melodía, aplicando además un pequeño delay que hacía que las notas flotaran y se extendieran sobre las cabezas de la multitud.
La canción entraba ahora en su parte más energética; el bajo golpeaba con una violencia rítmica y los kicks retumbaban en el suelo, sacudiendo los cimientos del festival. Miles de personas saltaban al unísono mientras Neytan señalaba al horizonte humano ¡Vamos!, desatando una respuesta furiosa de ¡DALEEEE!.
Giró rápidamente el filtro para crear barridos rítmicos que hacían que la música respirara, contrayéndose y expandiéndose antes de volver a explotar con cada golpe de percusión.
El track continuaba avanzando y la euforia no paraba de crecer. Con el público entregado al baile y al canto, Neytan tomó nuevamente el micrófono para conectar con la ciudad ¡Perth!. La multitud respondió al instante con un rugido de ¡WOOOOOOOO!. Al levantar ambas manos otra vez y gritar ¡Todos juntos!, el festival entero se convirtió en una marea de saltos perfectamente coordinados al ritmo del beat, alcanzando un punto de éxtasis difícil de describir.
La canción comenzaba a acercarse a su final. Neytan aplicó un efecto de echo sobre la melodía principal dejando que algunas notas rebotaran por el sistema de sonido.
Luego comenzó a cerrar lentamente el filter knob.
Los sintetizadores empezaron a suavizarse.
El ritmo se hizo más ligero.
El público seguía cantando mientras el sonido se iba desvaneciendo poco a poco.
Neytan bajó suavemente el fader del canal dejando que las últimas notas flotaran en el aire.
El eco final resonó durante unos segundos.
El público explotó en gritos.
¡WOOOOOOOOOO!
¡OTRA!
¡LEVELS!
Neytan levantó ambas manos agradeciendo mientras observaba la reacción de la multitud.
La energía seguía vibrando en el aire mientras él comenzaba a preparar el siguiente track en los reproductores, con el sonido de Levels aún resonando en la memoria de todos los que acababan de vivir uno de los momentos más épicos del set.
El aire estaba cargado de una anticipación casi eléctrica. Después de un set lleno de explosiones de sonido, luces y emociones crudas, Neytan permanecía solo sobre el escenario, una figura icónica cuya silueta se recortaba contra la inmensidad. El casco blanco brillaba bajo los focos de alta potencia mientras los láseres verdes, azules, rojos y dorados cruzaban el cielo nocturno en líneas perfectas, formando una cúpula luminosa que parecía proteger a todo el festival del resto del mundo.
Frente a él, el océano humano no dejaba de moverse, una marea de treinta mil almas que agitaban los brazos, saltaban y levantaban sus teléfonos como pequeñas estrellas digitales, esperando el golpe final. El sonido del track anterior se desvanecía lentamente por los gigantescos arreglos lineales de altavoces, dejando un vacío que el público llenó de inmediato con un cántico ensordecedor ¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO! ¡MARSHMELLO!.
Neytan colocó ambas manos sobre la cabina con una calma solemne. Frente a él, los Pioneer CDJ-2000 y el mezclador DJM-900 Nexus irradiaban sus luces azules y naranjas, parpadeando suavemente como el tablero de una nave espacial en reposo. El cántico se extendió por todo el recinto como una ola física de presión sonora.
Él inclinó la cabeza, observando la pantalla del reproductor donde el waveform de la última canción del set estaba perfectamente alineado, esperando el primer pulso. El título brillaba en la pantalla: Tsunami. Con un movimiento fluido, giró lentamente el filter knob, barriendo las frecuencias residuales del tema anterior hasta que solo quedó un eco suave, una bruma de sonido flotando sobre el campo que señalaba que algo masivo estaba por ocurrir.
El escenario se oscureció ligeramente, concentrando toda la atención en las pantallas LED gigantes detrás de la cabina. Una animación de agua en movimiento comenzó a fluir, mostrando olas digitales gigantescas que avanzaban lentamente hacia el público con un realismo hipnótico. La tensión comenzó a crecer, acumulándose en los pechos de la multitud. Neytan levantó una sola mano y el público respondió con un rugido que hizo temblar las vallas de contención.
Sus dedos se acercaron al botón de PLAY. Un segundo. Dos segundos. El tiempo se congeló. Y entonces, presionó. Un golpe profundo de sintetizador emergió de los altavoces BOOM.
El bajo retumbó en el esternón de cada persona presente, desatando una explosión de gritos que se fundieron en un solo clamor ¡WOOOOOOOOOO!.
Neytan empujó lentamente el fader del canal, dejando entrar la canción con una precisión técnica envidiable. El primer patrón de sintetizador de Tsunami comenzó a expandirse por el recinto, profundo, pesado y vibrante. Las pantallas LED reaccionaron inmediatamente, mostrando ahora enormes olas que se estrellaban al ritmo del bajo.
Cada golpe del kick hacía que esas olas avanzaran más rápido, mientras los cañones de CO2 disparaban las primeras columnas blancas hacia el firmamento con un potente WHOOSH.
El humo, iluminado por luces azules y verdes, giraba alrededor del escenario como un torbellino. Neytan ajustó el low EQ, aumentando el peso del bajo hasta que el suelo del Claremont Showground comenzó a temblar bajo los pies de miles de personas que saltaban al unísono.
La cámara aérea del festival proyectó la escena en las pantallas laterales: el escenario era un punto de luz incandescente rodeado por un océano humano en constante movimiento. Neytan levantó ambas manos, orquestando la locura. Los hi-hats empezaron a acelerar, marcando el inicio del build-up.
Él giró lentamente el filtro, cerrando las frecuencias para comprimir el sonido y generar una tensión insoportable. Las luces cambiaron a un rojo intenso, los láseres se volvieron frenéticos y las pantallas mostraron una ola colosal formándose lentamente en el horizonte digital. El público, en un estado de éxtasis total, comenzó a saltar incluso antes del drop, con personas subidas a hombros y miles de carteles moviéndose en el aire.
Neytan aplicó un delay rítmico sobre el sintetizador principal, haciendo que las notas rebotaran como disparos por todo el sistema de sonido Boom… boom… boom… boom…. La tensión llegó al punto de ruptura, las luces giraban en círculos gigantes y el humo lo envolvía todo. Entonces, bajó el low EQ durante un segundo mortal. El bajo desapareció. La multitud gritó en un vacío de puro deseo sónico ¡AAAAAAAH!.
Y de repente, abrió el filtro de nuevo. EL DROP EXPLOTÓ. Un BOOOOOOOOOOM brutal sacudió la noche. La melodía principal de Tsunami rugió con una fuerza devastadora mientras treinta mil personas despegaban del suelo al mismo tiempo. Los cañones de humo disparaban columnas gigantes sincronizadas con cada golpe de bajo: WHOOSH. WHOOSH. WHOOSH.
Sobre el escenario, los fuegos artificiales comenzaron a estallar en el cielo nocturno de Perth. BOOM. Chispas doradas y carmesíes iluminaban las nubes de humo, mientras el público seguía gritando rítmicamente el nombre de su ídolo. Neytan, inmerso en su arte, movía los faders con una precisión absoluta, reforzando el mid EQ para que el sintetizador se volviera aún más grande y expansivo.
Las luces azules y verdes cruzaban la neblina formando redes luminosas que atrapaban a la multitud en una red de pura energía. La cámara aérea mostraba una marea humana que parecía no tener fin, moviéndose como un solo organismo bajo el pulso incesante de la música.
El segundo build-up comenzó a asomar. Neytan aplicó un filtro de paso alto lentamente, haciendo que el bajo se desvaneciera para dejar espacio a la expectación. El público lo sintió en la piel; miles de brazos se levantaron creando un bosque de siluetas contra el escenario. Los hi-hats aceleraban una vez más, mientras las pantallas mostraban relámpagos eléctricos cruzando la ola digital.
Neytan señaló al público, desafiándolos a darlo todo. El volumen de los cánticos de la gente competía con el sistema de sonido. Él aplicó un stutter effect sobre el sintetizador principal: Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta. El sonido se cortaba rítmicamente, rompiendo el aire y llevando la tensión a un nivel casi insoportable.
Todo el festival estaba conteniendo el aliento, esperando la estocada final. Entonces, Neytan empujó el fader con toda su fuerza. EL DROP FINAL EXPLOTÓ. Fue un BOOOOOOOOOOOOOOM sísmico que pareció detener el tiempo. Los fuegos artificiales estallaron simultáneamente en una sinfonía de luz roja, verde y dorada.
La ola gigante en las pantallas rompió en cámara lenta contra la multitud, mientras los cañones de humo lanzaban las columnas más grandes de toda la noche. Neytan aplicó reverb al sintetizador, haciendo que el sonido fuera infinito, y giró el filtro creando barridos de frecuencia que hacían que la música respirara y golpeara con renovada furia. Los láseres formaban túneles de luz que conectaban la cabina con el horizonte más lejano del festival.
La canción comenzó a acercarse a su final inevitable. Neytan, con un gesto de gratitud, empezó a bajar lentamente el fader. El sintetizador se suavizó, volviéndose más dulce y etéreo. Los fuegos artificiales lanzaron su última descarga dorada antes de que las pantallas mostraran la ola desapareciendo en la calma de un mar digital.
El bajo se desvaneció y los últimos ecos del track flotaron sobre el silencio naciente del campo. Neytan levantó ambas manos hacia la multitud, recibiendo un rugido ensordecedor que parecía no querer terminar. Miles de personas se abrazaban, lloraban de alegría o seguían saltando por la inercia del momento. Neytan inclinó la cabeza, agradeciendo a Perth por una noche histórica. La música se detuvo, pero la energía de Tsunami y el espíritu de esa noche seguirían vibrando en la memoria de todos mucho después de que se apagara el último foco.
El eco del último golpe de “Tsunami” todavía flotaba en el aire mientras el escenario permanecía iluminado por los últimos destellos de luz azul y dorada. El humo seguía deslizándose lentamente sobre la plataforma del DJ como una nube suave que reflejaba los láseres que todavía cruzaban el cielo del festival.
Neytan permanecía de pie detrás de la cabina. Durante unos segundos simplemente observó al público frente a él.
Miles y miles de personas.
Un océano humano iluminado por pantallas de teléfonos que todavía grababan, agitaban luces y se movían lentamente después de la explosión final del track.
Entonces el público volvió a gritar.
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
El sonido era ensordecedor.
Neytan levantó ambas manos en señal de agradecimiento. No dijo nada por el micrófono, pero su gesto lo decía todo. Colocó una mano sobre el pecho y luego extendió los brazos hacia el público, agradeciendo a todos los que habían vivido ese momento con él.
El público respondió aún más fuerte.
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
Las pantallas LED detrás de él ahora mostraban luces suaves moviéndose lentamente, como si el escenario estuviera respirando después de la intensidad del set.
Neytan hizo una pequeña reverencia hacia la multitud.
Luego volvió a mirar la cabina.
Con movimientos tranquilos y precisos comenzó a cerrar su equipo. Su mano se posó sobre el MacBook Pro que había estado conectado durante todo el set. Primero verificó los últimos niveles del mezclador DJM-900 Nexus, bajando completamente los faders para que el sistema de sonido quedara en silencio.
Después tomó el cable que conectaba su computadora a la cabina.
Lo desconectó con cuidado.
La pequeña luz del cable se apagó.
Neytan cerró lentamente la tapa del MacBook Pro.
El público seguía gritando.
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
Algunos fans seguían saltando.
Otros agitaban carteles.
Muchos levantaban los brazos intentando captar una última mirada del DJ antes de que abandonara el escenario.
Neytan tomó su computadora con una mano y volvió a levantar la otra saludando al público por última vez.
Las luces del escenario se movieron suavemente sobre él mientras caminaba hacia el borde de la cabina.
Volvió a hacer un gesto de agradecimiento señalando a la multitud.
Después levantó el pulgar en señal de aprobación.
El público respondió con un último rugido gigantesco.
¡WOOOOOOOOOO!
Neytan giró lentamente y comenzó a caminar hacia la salida lateral del escenario. Sus pasos eran tranquilos, relajados, como si estuviera disfrutando cada segundo después del espectáculo.
Mientras se alejaba, los cánticos del público seguían escuchándose por todo el recinto.
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
¡MARSHMELLO!
Las luces del escenario comenzaron a bajar lentamente de intensidad mientras él desaparecía detrás de la estructura del escenario.
La cámara aérea captó el momento final: el escenario aún iluminado, el humo flotando sobre la cabina vacía y miles de personas todavía celebrando después de haber vivido un cierre de set inolvidable.
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