MATÍAS DUBAN Y SUS AMISTADES - Capítulo 3
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- Capítulo 3 - 3 Capítulo 3 Nuevos sentimientos
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3: Capítulo 3: Nuevos sentimientos 3: Capítulo 3: Nuevos sentimientos Matías se despertó por la mañana con ganas de seguir durmiendo un poco más.
Con algo de pereza se levantó, fue a cepillarse los dientes y luego salió al costado de la casa, donde su mamá estaba sentada bajo el árbol de mango tomando mate.
Se sentó junto a ella y dijo: -Este año sería mi último año en la escuela…
después por fin pasaría al colegio.
Su mamá se rió un poco y respondió: -Eso será si es que pasás, Matías.
Matías también se rió.
Luego se levantó para ir a buscar su uniforme y entrar a bañarse para irse enseguida a la escuela.
Miró la hora y vio que ya eran las 10:50 de la mañana.
Entró a bañarse y, cuando salió, vio a su mamá planchando su ropa.
Se acercó, tomó la remera recién planchada y dijo: -Gracias, mami.
Se puso la remera y el pantalón.
Su mamá lo miró y le dijo: -No sé por qué te preparás tan temprano.
-Mamá, ya son las 11:30 -respondió Matías.
La mamá fue a servir la comida.
Comieron juntos: su mamá, su hermano y él.
Cuando terminó, Matías se levantó, llevó su plato a la cocina y fue a su cuarto a ponerse los zapatos.
Agarró su mochila y, al abrir el ropero, vio un tapabocas.
-Bueno…
lo usaré hoy -pensó.
Lo agarró y salió.
-¿Me llevás?
-le dijo a su hermano.
Su hermano sacó la moto mientras Matías le daba un beso a su mamá en el cachete antes de salir.
Se subió a la moto y se fueron hacia la escuela.
Al llegar, Matías se quedó un momento afuera antes de acercarse a la entrada.
Se puso el tapabocas y vio a Ángela en la entrada de la escuela.
Matías se acercó y ella lo abrazó.
-Pensé que era el único que quería llegar temprano -dijo él.
-Yo vine temprano solo para verte -respondió ella.
Matías le sonrió.
-Bueno, nos vemos en el recreo.
-Dale.
Matías fue hacia su clase.
En la puerta se cruzó con Rumi.
-Hola -dijo Matías.
Rumi le sonrió tímidamente.
-Holaaa.
Eso lo emocionó, porque no siempre le devolvía el saludo.
Matías entró al salón y se paró frente al asiento de Vanessa.
Vio que la mochila de ella ya estaba en el asiento de atrás.
“Entonces ya vino…
¿pero dónde está?”, pensó.
Salió un momento y se encontró con su compañero Raúl, a quien conocía desde pequeño.
Aunque medio escuela lo odiaba, a Matías siempre le había caído muy bien.
-¡Hola, Matiasss!
Mirá dónde nos vinimos a encontrar -dijo Raúl.
Matías sonrió.
-Mirá vos, eh.
Los dos entraron juntos al salón.
Matías se sentó, sacó su cuaderno y en ese momento llegó Vanessa.
-Hola, Matías.
-Hola, Vane.
Vanessa se sentó y Matías se volteó para verla.
Detrás de Vanessa estaban sentadas dos compañeras que miraron mal a Matías.
-Esas dos chicas me odian -susurró Matías.
Vanessa miró hacia atrás y luego volvió a verlo.
-Son así siempre -respondió-.
Capaz que con el tiempo se llevan mejor.
En ese momento entró la profesora al salón.
-Saquen sus cuadernos.
Hoy vamos a hablar un poco de historia de Paraguay -dijo-.
Voy a dictar, así que presten atención.
Los alumnos comenzaron a sacar sus cuadernos mientras la profesora empezaba a dictar.
Matías intentaba copiar, pero no escuchaba bien lo que decía.
Le daba vergüenza preguntar otra vez.
Bajó un poco la cabeza y miró su celular escondido entre el cuaderno.
13:30.
Justo en ese momento vio una sombra cruzar la ventana del salón.
Levantó la mirada.
Era una chica que se acercaba para entrar.
La puerta se abrió y la chica entró al salón.
Matías levantó la vista y se quedó mirándola.
Tenía ojos verde azulados y el cabello castaño.
Por un momento, Matías no pudo apartar la mirada mientras ella caminaba hacia adentro.
La chica saludó a algunos de sus compañeros mientras entraba al salón.
Luego caminó hasta casi al lado de Matías y se sentó al lado de Raúl.
Le sonrió y empezaron a hablar entre ellos.
“Ah…
así que ya son amigos”, pensó Matías mientras la miraba.
De repente, Vanessa le dio un pequeño golpe con el lápiz.
-Dejá de mirarla -le dijo.
Matías hizo un gesto de silencio, poniendo un dedo sobre el tapabocas.
-Shhh.
La profesora empezó a dictar otra vez y todos volvieron a copiar en sus cuadernos.
Pasaron las horas hasta que finalmente sonó la campana del recreo.
La mayoría de los alumnos salió del salón, pero Matías se quedó hablando con Vanessa.
-¿Siempre entraste acá, Vane?
-preguntó Matías.
-Sí -respondió ella.
Vanessa lo miró un momento y luego preguntó: -¿Siempre usás tapaboca?
-No, solo por hoy.
-¿No te molesta usarlo tantas horas?
Desde que entraste ya pasaron más de tres horas.
-No, no me molesta.
Pronto me lo voy a quitar…
es solo por el comienzo -respondió Matías.
Luego se levantó y salió afuera.
Al salir, vio a Raúl hablando con la chica de ojos verde azulados.
Matías se acercó.
Raúl, riéndose, dijo: -¡Matías!
La chica lo miró con curiosidad.
Raúl agarró a Matías del brazo.
-Te presento a mi amiga.
La chica sonrió y le dijo a Raúl: -Soltalo, qué pesado.
Luego miró a Matías.
-¿Cómo te llamás?
-Matías Duban -respondió él.
-Yo me llamo Elizabeth, mucho gusto -dijo ella sonriendo.
Matías notó lo linda y carismática que era.
-¿Hace poco que entraste en esta escuela?
-le pregunta Elizabeth.
-Entré desde 2020, pero llegó la cuarentena y…
bueno, ya sabés la historia -responde Matías.
-Sí -dice ella asintiendo.
Luego Matias mira hacia la cantina.
-Voy a comprar algo para tomar.
¿Vienen conmigo?
-Sí, vamos -dice Elizabeth mirando a Raúl.
-No, vayan ustedes.
Ya vengo -responde Raúl.
Raúl se va a hablar con una chica de séptimo.
Matías y Elizabeth caminan hacia la cantina.
Cuando llegan, se ponen en la fila para comprar.
Elizabeth compra un jugo Tilly y una galletita.
Luego se los da a Matías.
Matías, sorprendido, saca plata del bolsillo.
-Tomá, gracias por comprarme.
-No, no -dice Elizabeth sonriendo-.
Yo invito.
-¿En serio?
-Claro.
Elizabeth señala hacia el fondo del patio.
-Vamos a caminar por allá.
-Vamos.
Empiezan a caminar tranquilos mientras toman el jugo.
-¿Tenés hermanos o papá?
-pregunta Matías.
Elizabeth se ríe un poco.
-Sí.
Tengo un hermano menor que también estudia acá, un hermano mayor…
y mi papá no vive con nosotros.
¿Y vos?
-Yo tengo dos hermanas mayores y un hermano mayor.
Elizabeth asiente mientras caminan.
-¿Cuándo cumplís años?
-pregunta ella.
-El 25 de noviembre.
¿Y vos?
Justo cuando Elizabeth iba a responder, suena la campana.
-Ay, no -dice Matías.
-Vamos -dice Elizabeth riéndose.
Los dos regresan al salón.
Cuando entran, todos se van sentando mientras la profesora escribe algo en el pizarrón.
Elizabeth le hace una seña a Matías.
-Vení, sentate más acá -le dice.
Matías se levanta y, justo en ese momento, entra Raúl.
-Raúl, sentate en mi lugar -le dice Matías empujándolo suavemente.
Raúl se sienta en el asiento de Matías.
Matías agarra su cuaderno y se mueve al lugar de Raúl, sentándose al lado de Elizabeth.
Durante la clase empiezan a hablar en voz baja.
-¿Siempre sos así de callado en clase?
-pregunta Elizabeth.
-No…
depende con quién esté -responde Matías.
-Ah, entonces soy especial.
-Puede ser -dice Matías sonriendo.
Elizabeth se ríe.
-¿Te gusta esta escuela?
-Sí…
ahora un poco más -responde Matías.
-¿Por qué?
-Porque conocí a alguien interesante.
Elizabeth levanta una ceja y sonríe.
-¿Ah sí?
¿Y quién?
-Después te digo.
Elizabeth se ríe bajito mientras la profesora sigue escribiendo en el pizarrón.
La hora pasa rápido y finalmente suena la campana de salida.
Matías se levanta.
-Hablamos un montón.
Elizabeth se ríe.
-Siii, bastante.
Ella agarra su cuaderno, vuelve a su asiento y guarda sus cosas en la mochila.
-Chau, Vane -dice Matías.
-Chau, Mati -responde Vanessa.
Matías mira a Elizabeth.
-Nos vemos, Elizabeth.
-Nos vemos mañana -dice ella.
-Sí, Eli -responde Matías.
Matías sale afuera y justo ve a Ángela.
La saluda rápido con un choque de manos y siguió caminando hacia la salida.
Ángela se queda mirándolo mientras se aleja.
“Yo quería abrazarlo”, piensa.
El hermano de Matías estaba parado en una esquina esperándolo.
Matías se acercó, se subió a la moto y los dos se fueron.
Mientras avanzaban por la calle, Matías miraba los árboles que se movían con el viento.
El aire chocaba contra su ropa y su corbata se agitaba mucho mientras la moto seguía avanzando.
De pronto vio pasar un auto al lado de ellos.
Era Félix, escuchando música mientras conducía.
-¡Eyy!
-gritó Matías.
Félix se volteó a mirar y, al reconocerlo, levantó la mano saludándolo con una sonrisa antes de seguir su camino.
La moto de su hermano aceleró y el auto quedó atrás.
Cuando llegaron a su casa, Matías entró directo a su cuarto.
Tiró la mochila sobre la cama, se quitó la corbata y abrió su ropero.
Mientras guardaba la corbata, vio el cuaderno que se había caído el otro día.
Lo miró un momento.
Le dieron ganas de escribir algo…
de volver a tener un diario como antes.
Pero suspiró.
-Ay, no…
mejor más adelante.
Cerró el ropero, se cambió de ropa y salió.
-Mamá, ¿puedo ir un rato a la casa de Kevin?
-preguntó.
-Está bien, pero un rato y ya venís -respondió su mamá.
-Ok.
Matías salió corriendo hacia la casa de Kevin.
Cuando llegó, entró al almacén que tenía la mamá de Kevin.
La vio detrás del mostrador.
-¿Kevin está?
-Sí, está en su pieza -respondió ella.
-¿Puedo pasar?
-Sí, pasá.
Matías fue rápido hasta el cuarto y entró sin tocar.
Kevin estaba sentado.
Matías se sentó al lado de él y dijo emocionado: -Conocí a una chica muy linda.
Kevin lo miró con una sonrisa.
-¿Estás enamorado de ella o qué?
-No -respondió Matías-.
La conocí hoy.
-Ajá…
así empiezan siempre las historias -dijo Kevin riéndose-.
¿Y cómo se llama?
-Elizabeth.
-Nombre elegante -dice Kevin-.
¿Y qué tal es?
-Es simpática…
hablamos mucho en clase.
-¿Y es linda de verdad o solo para vos?
-Para mí sí es linda.
Kevin lo mira con una sonrisa burlona.
-Entonces ya te gustó.
-No digas pavadas -dice Matías empujándolo un poco.
-Bueno, bueno…
después no digas que no te avisé.
Kevin se levanta.
-Bueno, me voy a preparar porque tengo que irme enseguida a la casa de mi hermana.
-Está bien.
Yo me voy a casa a hacer la tarea entonces -dice Matías.
-Nos vemos mañana.
-Nos vemos.
Matías vuelve a su casa.
Se baña y, cuando finalmente se acuesta en su cama, se queda mirando el techo.
No puede dejar de pensar en ella.
-Creo que me parece bastante interesante…
-se dice en voz baja.
Poco a poco se queda dormido.
Al día siguiente.
Matías se despierta y mira la hora.
11:30.
-¡Ay no, mami!
¡Re tarde!
-Eso te pasa por dormir mucho -le dice su mamá desde la cocina.
Matías se levanta rápido y empieza a prepararse para ir a la escuela.
-No quiero comer nada, me compro algo allá -dice Matías-.
¿Y Rodrigo dónde está?
-Salió a cargar nafta y no vino más -responde su mamá-.
Cuando venga lo voy a retar.
Sabe muy bien que debe llevarte a la escuela y tarda.
Matías mira su celular.
12:10.
Suspira.
-No puedo esperar.
Si lo espero se me va a hacer tarde…
y si voy caminando ahora, llego.
Agarra su mochila y su tapabocas.
-Nos vemos, mami.
-Cuidate.
Matías sale de la casa y empieza a caminar rápido.
Decide tomar el camino de atrás de su casa para llegar más rápido a la escuela.
De repente, un auto aparece a toda velocidad por el camino.
Matías se aparta asustado y frena de golpe.
El auto levanta una nube de polvo.
Era Félix.
Matías empieza a toser por el polvo.
-Subí -dice Félix desde la ventana.
Matías abre la puerta y le da un pequeño golpe en el hombro.
-¿Por qué me asustás así?
¿Y si me hubieras chocado?
Félix se ríe.
-Amo hacer eso.
-Vamos, que ya son las 12:30.
No quiero llegar tarde -dice Matías mientras se sube.
Félix arranca el auto.
-¿Y qué tal te va en la escuela?
-Bien…
supongo -responde Matías-.
Estoy conociendo gente nueva.
-Eso es bueno -dice Félix-.
¿Tenés amigos ahí?
-Sí.
Raúl, Vanessa…
y conocí a una chica nueva también.
Félix sonríe.
-Ah, mirá vos.
-Se llama Elizabeth.
-Mmm…
suena importante -dice Félix con tono burlón.
Matías se ríe.
-No empieces.
-Tranquilo -responde Félix-.
Yo también era así cuando estaba en noveno grado.
-¿Así cómo?
-Pensando demasiado en las chicas.
Matías lo mira mal.
El auto llega cerca de la escuela.
Félix se detiene al costado de la calle, ya que su colegio quedaba más atrás.
Matías abre la puerta, pero antes de bajarse se inclina y le da un beso en la mejilla.
-Muchas gracias por traerme.
Félix se queda mirándolo sorprendido y se toca el cachete.
-Me muero de ternura -dice.
Matías cierra la puerta fuerte y sale corriendo hacia la escuela.
Cuando entra al aula, ve a Rumi.
Ella lo está mirando tímidamente.
Matías se acerca.
-Holaaaaa.
-Hola -responde ella bajito.
Matías la mira un momento y pregunta: -¿Alicia no es tu tía y Lorenzo tu tío?
-Sí -responde ella, un poco cortante.
En ese momento llega Elizabeth.
Saluda a Rumi con naturalidad.
Matías se da cuenta de que ya se conocen y se queda mirándolas sorprendido por un segundo.
Luego Elizabeth le hace una seña para que se siente con ella.
Matías se sienta a su lado y empiezan a hablar en voz baja durante la clase.
-¿Te gustan las historias de miedo?
-pregunta Elizabeth.
-No mucho…
-responde Matías.
-¿Por qué?
-Porque cuando era chico me contaban historias del Pombero.
Elizabeth lo mira con curiosidad.
-¿El Pombero?
-Sí…
dicen que aparece en el monte de noche y que silba para asustar a la gente.
Elizabeth sonríe.
-¿Y vos le tenías miedo?
-Un poco -admite Matías-.
Cuando escuchaba ruidos afuera de mi casa pensaba que era él.
Elizabeth se ríe suavemente.
-Sos muy imaginativo.
-Puede ser.
Se quedan en silencio unos segundos.
-Siempre soñé con dar un beso bajo la lluvia -dice de repente Matías.
Elizabeth lo mira sorprendida y sonríe.
-A mí también me gustaría.
Luego ella lo observa un momento.
-¿Por qué siempre usás tapabocas?
Matías duda un poco antes de responder.
-Porque me gusta…
y porque me siento un poco feo.
Elizabeth lo mira seria.
-No digas eso.
Matías levanta la mirada.
-¿Por qué?
-Porque sos hermoso.
Matías se ríe un poco, sin creerle del todo.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES UniverseMismi Gracias por leer este capítulo.
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También pueden avisarme en los comentarios si ven algún error.
¡Gracias por acompañar la historia!
♡ El cap más largo de todos los cap.
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