Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

MATÍAS DUBAN Y SUS AMISTADES - Capítulo 8

  1. Inicio
  2. MATÍAS DUBAN Y SUS AMISTADES
  3. Capítulo 8 - 8 Capítulo 8 Antes del caos
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

8: Capítulo 8: Antes del caos 8: Capítulo 8: Antes del caos Pensé que todo sería un poco más normal, pero pasan los días y de repente me subo a un auto con un desconocido… y ahora soy amigo de sus amigos.

Qué locura.

Elizabeth… increíble cómo pasan las cosas.

Ese sentimiento que creí perdido vuelve a aparecer.

Y Fátima —chico de ojos lindos—, todavía me da vueltas en la cabeza.

Rumi… ¿desde cuándo me llevo tan bien con ella?

Y Vanessa, que pasó de ser una extraña a una gran amiga.

¿En qué momento llegó a pasar todo esto?

Los días fueron raros, rápidos.

El tiempo no esperó a que reaccionara.

Jugó a toda costa conmigo, sin avisar.

Pero… ¿qué tan malo podría llegar a ser todo esto?

Y ahí es cuando Matías estaba sentado en clase.

Era viernes.

Rumi llega, le chasquea la mano delante de la cara y dice: —Mati… ¿tan a fondo vas a pensar?

Matías reacciona de golpe, parpadea y la mira.

—¿Qué…?

Perdón.

Rumi sonríe apenas.

—Estabas en otro planeta.

Rumi se sienta a su lado y, mientras deja la mochila en el piso, le pregunta: —¿En qué estabas pensando?

Matías se encoge de hombros.

—En que estos días estuvieron muy divertidos… conocí a muchas personas nuevas.

Rumi saca su cuaderno con calma y sonríe apenas.

—Seguro que sí.

Se nota.

Veo que ya vas conociendo a medio mundo.

—Sí… —dice Matías, riéndose un poco—.

Ya vengo.

Se levanta de golpe.

—Voy a salir un rato afuera antes de que venga la profe.

—¿Qué hora es?

—pregunta Rumi.

Matías saca el celular.

—Doce y media .

—Dale —responde ella.

Matías sale al pasillo y se queda apoyado cerca de la ventana, mirando hacia afuera.

Después se gira y ve a varios compañeros hablando entre ellos.

Justo en ese momento aparece Fátima.

—Holaa —dice Matías, apenas la ve.

—Hola, chico de ojos lindos —responde ella otra vez, acercándose sin dudar.

Fátima lo abraza.

Matías le devuelve el abrazo casi sin pensarlo y siente algo raro, pero lindo.

Se le dibuja una sonrisa sola.

Ella se separa, lo mira con una sonrisa tranquila y entra al aula.

Matías se queda mirándola unos segundos y piensa: Hace dos o tres días que nos conocemos… y ya me abraza.

Qué linda que es.

En ese momento llega la profesora.

—Vamos, todos adentro, chicos.

Matías entra rápido al aula y nota que Fátima se sienta al lado de Rumi.

Las dos empiezan a hablar entre ellas, mientras él se acomoda en su banco, todavía con esa sensación rara y feliz en el pecho.

Matías se va a sentar con Vanessa.

De repente, le agarra la cara con ambas manos y le dice, exagerado: —¡Mírame!

Debo ser un buen estudiante.

Vanessa se ríe y frunce un poco la nariz.

—¿Qué te pasa, Matías?

—No sé… estos días han sido muy raros y divertidos —responde él—.

¿Cómo podemos llamar a este día?

Vanessa piensa un segundo y contesta: —¿Qué tal el día de que te calles y hagas tu tarea?

—Callate —dice Matías entre risas.

Como de costumbre, le agarra la cartuchera a Vanessa, saca uno de sus lápices y se queda mirando por la ventana.

En ese momento ve pasar a Elizabeth.

Ella lo mira y le sonríe.

Matías le devuelve la sonrisa sin darse cuenta.

Elizabeth entra al aula, saluda a sus amigas y se acerca a él.

Matías la mira y dice, directo: —Vos me ibas a decir algo hace días.

Hoy espero que me lo digas.

Entonces… contame ya.

Elizabeth se sienta con calma y responde: —No te lo voy a decir ahora, pero te voy a dar algo en la salida.

—Ay, no me vas a hacer esperar mucho —dice Matías, exagerando.

Elizabeth sonríe.

—Ay, Mati… al menos no te voy a hacer esperar días.

Falta poco, solo cuatro horas para la salida, y ahí te lo doy.

—Está bien —dice Matías, y se sienta.

Justo en ese momento, la profesora pide que saquen los cuadernos y copien lo que había escrito en la pizarra.

El aula se queda en silencio y todos empiezan a copiar.

Matías baja la mirada a su cuaderno, pero no entiende nada.

¿Qué es esto?, piensa.

Mira el cuaderno de Elizabeth, intentando guiarse, pero tampoco le queda claro.

Suspira y se voltea hacia Vanessa.

—No entiendo nada —le susurra.

Raúl se acerca un poco más y murmura: —Yo menos.

Vanessa los mira y dice: —Podés ir a mostrarle a la profe si está bien, así después copiás.

Matías asiente, se levanta y se acerca al escritorio.

La profesora revisa su cuaderno unos segundos mientras Raúl y Vanessa esperan en silencio.

—Está bien, Matías —dice la profe.

Matías vuelve a su banco y, sin razón aparente, un compañero lo mira y se ríe.

Él decide no darle importancia y se sienta junto a Vanessa.

Matías le pasa el cuaderno a Vanessa, y ella lo mira y se lo devuelve diciendo: —Copiá —le dice.

Matías baja la cabeza, pero se queda mirando por la ventana, perdido en sus pensamientos.

Le pasa el cuaderno a Raúl.

—¿No vas a copiar?

—pregunta Vanessa.

Matías reacciona de golpe.

—No… sí, sí.

—Está bien, Matías —dice Elizabeth desde su lugar.

Matías dice que sí, se levanta y le pregunta a la profesora: —¿Puedo ir al baño?

Elizabeth lo mira raro.

La profesora asiente y Matías sale del salón.

Entra al baño,Entra al baño y se para frente al mingitorio.

Justo en ese momento entra Félix y se coloca en el mingitorio de al lado.

Matías se da vuelta un poco.

—¿Félix?

¿Qué hacés acá?

Matías se acomoda el pantalón y se ajusta el cinto; Félix hace lo mismo.

—Si la directora ve que alguien del colegio entra al baño de la escuela, te van a retar muy mal —le dice Matías en voz baja.

—Solo venía a comprar algo, te vi entrar y quise saludarte —responde Félix.

—Chau, Félix —dice Matías, y sale sin esperar respuesta.

Vuelve al aula, agarra el cuaderno de Vanessa que estaba en el banco de Raúl, copia las respuestas y lo entrega.

Justo en ese momento suena la campana del recreo.

Matías sale corriendo afuera.

Ve a Virginia y corre a saludarla.

A su lado estaba su amiga Analía.

—Hola, mucho gusto, Analía —dice Matías.

—¿Cómo sabés mi nombre?

—pregunta ella.

—Ni yo sé —responde Matías, riéndose.

—Voy a comprar algo para comer, ¿vamos?

—dice Analía.

—Vamos —responden, y se van juntos.

Llegan a la cantina y Matías ve de lejos a Elizabeth, sentada sola.

—ya vengo —le dice matia a Virginia, y se acerca a Elisabeth.

—¿Estás bien?

—le pregunta Matías.

—A tu lado, siempre me siento bien —responde Elizabeth.

Matías sonríe y le dice que le dirá en la salida o que le dará.

Elizabeth lo mira y responde que le va a dar algo.

—Pero que Elizabeth.

—Una carta —dice Elizabeth.

Matías se emociona y le menciona la última carta, diciéndole que fue muy linda y que le pareció muy sincera de su parte.

Luego la abraza, y Elizabeth lo abraza fuerte.

Virginia, que pasaba al lado, mira la escena.

—Mirá a ese chico abrazándola —dice Analia.

—Dejalo, seguro se siente mal —responde Virginia, y se van a su clase.

Matías le dice a Elizabeth: —Vamos a comprar Tilly y galletitas saladas.

—Vamos —dice ella.

Compran, y Elizabeth dice que ya vuelve y se va hacia el fondo.

Entonces Matías se va a su clase, se acerca a Rumi y le dice: —¿No querés galletitas?

—Sí —responde Rumi.

Justo llega Fátima y se sienta.

—¿Querés, Fátima?

—le pregunta Matías.

—Sí.

Comen y empiezan a hablar de qué cantante les gusta.

—Tini Stoessel —dice Matías.

—BTS —dice Rumi.

—Blackpink —dice Fátima.

Empiezan a cantar algunas canciones, Matías canta mal y se ríen.

Justo suena la campana y entra la profesora, diciendo que saquen los cuadernos.

Matías se levanta y va a su asiento junto a Vanessa.

Las amigas de Vanessa pasan por al lado, y una de ellas le dice: —Andate más, no ves que estorbás.

Matías se corre y le lanza una mirada molesta.

—Ay, así no, Ruth —dice Vanessa—.

No ves que él también tiene que pasar.

Matías no dice nada y se queda callado.

Justo entran Elizabeth y Raúl y se sientan.

La profesora empieza a dictar la tarea, pero a Matías no le dan ganas de hacer nada.

Se acerca a Elizabeth y le dice en voz baja: —Estoy tan aburrido.

—Hacé tu tarea —le responde ella, dándole un golpecito suave.

Matías se ríe.

Cuando terminan, Matías va junto a Raúl y le dice que Elizabeth es muy buena y hermosa.

—Te gusta, eh —dice Raúl, dándole un golpe en el brazo.

—Callate —responde Matías riéndose.

Vanessa, Elizabeth, Rumi y Fátima se levantan a entregar sus tareas.

La profesora las recibe y dice: —Nos vemos la próxima semana, que pasen un lindo fin de semana.

Suena la campana de salida.

Matías guarda sus cosas y sale emocionado, porque Elizabeth le iba a dar la carta.

Sale corriendo y choca con Fátima, que lo mira fijamente a los ojos.

A Matías se le sale la tapabocas y se da vuelta rápido para que ella no lo vea.

—¿Qué pasa, Matías?

—le pregunta Fátima.

—Nada, se me salio la tapaboca.

—¿Y por qué no querés que se te quite?

—insiste ella.

En ese momento llegan Lucas y una chica.

—Chau —dice Matías, y se va corriendo.

Fátima se queda mirándolo mientras se aleja.

La chica que venía con Lucas mira a Raúl.

—Vamos, Ruth —dice Fátima, y se van.

Matías corre hacia la clase de séptimo y se queda mirando hacia donde estaba Elizabeth.

Justo la ve y corre hacia ella.

—¿Me darás la carta?

—le pregunta.

—Sí, te la daré —responde Elizabeth.

Saca la carta de su bolsillo y se la entrega.

Mientras tanto, Matías se acomoda la tapaboca.

Elizabeth lo mira, sonríe y le da un beso en la mejilla.

Luego se va despacio, mirándolo.

Matías vuelve a ponerse la tapaboca y la observa mientras se aleja.

¿Y si en la carta se me declara?

—piensa Matías.

Se va también y alcanza a ver a Elizabeth con su hermanito, al lado del transporte.

En ese momento llega el hermano de Matías a buscarlo.

Matías se sube a la moto y se van.

llegar a su casa, Matías baja su mochila y saca su celular junto con la carta.

Se sienta en la cama, se acuesta y mira el sobre.

—¿Leo o no leo?

—murmura.

Justo cuando estaba por abrirla, le llega un mensaje.

Lo revisa.

Es de Félix.

“Ya conseguí la máscara”.

—¿En serio?

A ver —responde Matías.

Félix le manda la foto.

—Es hermosa —dice Matías.

—Me agrada que te guste —contesta Félix.

—Prepárate para la fiesta, que paso por vos más tarde.

—¿Cómo más tarde?

—Sí, en unas seis o siete horas, Matías.

—¿No era para mañana sábado?

—Es sábado a las 12 de la noche.

—O sea… ¿este sábado a las 12 de la noche?

—Sí.

Matías se levanta, mira la hora y dice: —Es dentro de seis horas… Deja el celular, guarda la carta en el ropero y empieza a desordenar su cuarto buscando ropa.

Su mamá entra y le pregunta: —¿Qué estás haciendo?

—Nada… voy a ordenar mi ropa.

—Qué raro vos ordenando tu ropa.

Matías se ríe.

Encuentra un pantalón que le gusta, una camisa blanca grande que casi le llega hasta la rodilla y sus zapatillas negras.

Aparta todo y lo deja listo sobre la cama.

—Estoy listo —dice.

—Voy a la casa de Kevin —le dice a su mamá.

—Está bien —responde ella.

Matías va corriendo hasta la casa de Kevin.

Justo Kevin estaba afuera.

—¿Adónde vas?

—pregunta Matías.

La mamá de Kevin responde: —Se va a comprar al comercial de Pablo, me faltan cosas.

¿Podés acompañarlo para que no traiga todo solo?

—Sí —dice Matías.

—No, Matías, voy solo —responde Kevin.

Matías insiste… —Vayan juntos —dice la mamá de Kevin.

Entonces van.

Durante el camino, Kevin mira mal a Matías y él empieza a sentirse incómodo.

Llegan al lugar.

—¿Por qué mejor no me esperás afuera?

—dice Kevin.

—No, vamos juntos —responde Matías.

Entran.

Uno de los chicos que atiende ahí dice: —Mirá quién viene… Matías lo saluda.

—¿Vamos al fondo?

—dice el chico.

—Vamos —responde Matías, riéndose.

Kevin los mira incómodo mientras pide las cosas.

Matías se va a mirar otras cosas y el chico le dice en voz baja: —¿Es tu novio, eh?

—¿Quién?

—dice Matías.

—Kevin.

—¡Nooo!

—responde Matías.

Se da vuelta para irse, pero el chico lo agarra del brazo.

—Pará, ¿por qué te vas?

¿No me vas a contar?

Matías se queda mirándolo y le dice: —No me toques.

Se suelta y se va.

Mira a Kevin, que medio lo ignora.

Matías se da cuenta de que Kevin se siente incómodo y sale a la puerta a esperar.

No es la primera vez que Kevin no quiere que vaya con él, piensa.

Kevin sale con las cosas y Matías lo ayuda.

Llegan a su casa, bajan todo y la mamá dice gracias.

Después se van a sentar al quincho.

—¿Estás bien?

—pregunta Matías.

—Sí, ¿por qué?

—Estuviste raro en Pablo… ¿por qué no querías que vaya con vos?

—Es que podía ir solo.

Y se quedan hablando de muchas cosas.

Matías ve que ya está oscureciendo.

—Bueno, me voy, ya son las nueve.

—Quedate más —dice Kevin.

—No, debo hacer cosas.

Se va a su casa.

Entra y se mete a bañarse.

Cuando sale, ve un mensaje de Milagro: “Te vemos en la fiesta”.

Matías se emociona, pero enseguida piensa: No pedí permiso a mamá… y no sé si me dejará.

Obvio que no me va a dejar si es a las doce.

Se acuesta en la cama mirando el techo.

—No voy a poder ir… La mamá entra al cuarto.

—¿Vas a comer algo antes de dormirte?

—Comí en la casa de Kevin, no quiero comer.

Gracias.

—Ya son las diez, me voy a acostar.

Estoy cansada.

—Está bien, mami, descansá.

—Cerrá todas las puertas cuando ya vayas a dormir.

—Dale, está bien.

La mamá se va.

Matías sale a cerrar todo y vuelve a su cuarto.

Se acuesta y le escribe a Félix: Mamá no me dejará ir.

Aparte ya se fue a acostar.

Félix responde enseguida: ¿Cómo que no?

Te dijimos hace días atrás, ¿no le dijiste?

Mamá casi no me deja ir a fiestas.

Me olvidé de mencionarle, escribe Matías.

No hay otra opción para que te deje, responde Félix.

Escapar, escribe Matías.

¿Podrás?

Sí, podré.

Pero debés venir por mí hasta mi casa.

Claro que sí.

A las 12 nos vemos en la calle.

Dale.

Matías corre a agarrar sus cosas.

Busca sus medias, su remera, saca todo y lo deja listo.

Las horas pasaban rápido.

Cuando mira el reloj, son las 11:50.

Félix le escribe: En 15 minutos estoy ahí.

Matías ya estaba listo.

Sale despacio de su cuarto.

Se acerca a la puerta del cuarto de su mamá, la abre apenas y ve que está dormida.

Siente una pequeña punzada de culpa… pero la emoción es más fuerte.

Sale sin hacer ruido y corre hasta la calle.

Justo llega Félix.

Baja la ventana del auto.

—Mírame —dice Matías, dándose vuelta.

—Estás precioso, mi amor —responde Félix.

—Ay, gracias —dice Matías, sonriendo, y sube al auto.

Desde atrás, Milagro y Sebastián gritan: —¡Sabía que vendrías!

—No sabía que estaban atrás —dice Matías riéndose.

Félix dice: —Vámonos.

En el camino, Milagro le pasa la máscara.

—Póntela, a ver cómo te queda.

Matías se la pone y mira a Félix, luego a Milagro y a Sebastián.

—Guau… te ves hermoso, mi Mati —dice Milagro.

Llegan.

—¿Tan rápido?

—dice Matías.

Milagro baja y le abre la puerta.

—Por nada del mundo te separes de nosotros.

Félix estaciona, baja y se pone la máscara.

Matías también, Milagro y Sebastián igual.

—Vamos adentro —dice Milagro.

Félix agarra a Matías del hombro.

—¿Estás contento?

—Sí… casi nunca salgo de fiesta, y menos de noche.

Entran a la quinta.

Está llena de gente.

Música fuerte, luces, personas bailando, saltando, todos con máscaras.

—Es hermoso —dice Matías.

Se acerca Alondra.

—Guau, Matías, te ves espectacular.

Lo toma del brazo.

—Ven, te presento a mi amigo Alex.

Félix lo agarra.

—No.

—No seas así, Félix, solo lo va a saludar —dice Alondra.

—Dale, Félix… —dice Matías.

—No.

En ese momento llega Alex.

Matías se suelta del brazo de Félix con un poco de fuerza.

Se resbala y choca contra Alex.

La copa que él tenía en la mano se derrama, mojando a Alex… y a Matías.

Alex lo sostiene para que no caiga.

Matías lo mira fijo.

—Tú…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo