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Matrimonio Relámpago: La Esposa Dominante - Capítulo 156

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156: Gladiador 156: Gladiador Cuando Ying Sheng terminó la sesión de fotos, estaba agotadísima.

Tenía el cuello rígido y le dolía el cuerpo.

—Buen trabajo, señorita Ying.

Cuesta creer que sea su primera vez delante de la cámara.

Dijo el fotógrafo mientras miraba las fotos con una sonrisa de satisfacción en los labios.

—¡Gracias!

—Ying Sheng se inclinó ligeramente ante el fotógrafo.

El fotógrafo había intentado convencer a Ying Sheng de que probara el modelaje, pero ella se había negado.

Demasiadas cosas estaban pasando en su vida y no quería añadirle el estrés de los medios de comunicación.

—Si alguna vez cambias de opinión, llámame —dijo el fotógrafo mientras le entregaba una tarjeta a Ying Sheng.

Ying Sheng asintió y la aceptó.

Tras despedirse del equipo, Ying Sheng salió del edificio.

Para su sorpresa, vio a Liam esperándola.

Estaba apoyado en su coche, vestido con unos vaqueros ajustados, un jersey de cuello en V de color granate y un par de zapatillas deportivas.

Estaba mirando al suelo, así que no vio a Ying Sheng salir.

—¿Ese es tu novio?

¡Oh, está buenísimo!

—la voz del estilista sonó detrás de Ying Sheng, haciendo que se quedara helada.

«¿Novio?

¿Ella y Liam?»
Aunque le gustaba tomarle el pelo, nunca lo había visto de esa manera.

Después de todo, a ella ya le gustaba alguien.

—Eh, no.

Es solo un amigo.

El estilista abrió los ojos como platos.

—¿Vas a dejar escapar a un chico tan mono y guapo?

Tía, ¿qué te pasa?

¡Lástima que sea hetero!

Yo le habría…—
Una mirada fría de Ying Sheng lo hizo callar.

—¿Qué haces aquí?

—Oh, se me olvidó pedirte tu contacto.

Deberíamos quedar alguna vez —dijo el estilista, dándole su móvil a Ying Sheng.

Ying Sheng introdujo su número y corrió hacia Liam.

—¡Liam!

—lo llamó, haciendo que él la mirara.

Él le dedicó una sonrisa tierna y le dio el gladiolo que sostenía.

Ying Sheng bajó la cabeza y rozó los pétalos contra su nariz.

—Gracias, nunca antes un chico me había regalado una flor.

Liam entrecerró los ojos.

—Bueno, supongo que ellos se lo pierden, entonces.

Ying Sheng se encogió de hombros, sonriendo levemente.

Siempre había envidiado a esas chicas a las que sus novios les regalaban flores o bombones.

—Cuando vi la flor, me recordó a ti.

Dijo Liam, haciendo que Ying Sheng lo mirara.

Ella enarcó las cejas.

—¿A mí?

—¿Mmm?

El gladiolo representa la fuerza y la perseverancia.

Eres fuerte.

—¿Fuerte?

Es lo más gracioso que he oído hoy.

Ying Sheng enarcó las cejas, mirándolo.

—Sí, fuerte.

No te has venido abajo con todo lo que te está pasando.

Sí, tienes tus momentos de derrumbe, pero como una Gladiadora, siempre te levantas y enfrentas la batalla con la cabeza bien alta.

Aún puedes sonreír con todo lo que sucede y seguir siendo la infame señorita Ying.

Ying Sheng abrió la boca y parpadeó un par de veces.

—¿Se suponía que eso era un cumplido?

—cuestionó ella, haciendo que un leve sonrojo tiñera las orejas de Liam.

—Mmm.

¿Supongo?

—dijo Liam con torpeza.

«¿Dije demasiado?»
Aferrando las flores, Ying Sheng le plantó un beso en la mejilla a Liam.

—Gracias, Liam.

Liam se sonrojó y asintió.

—De nada.

—Entonces…, ¿llevas mucho tiempo esperando?

¿Por qué no entraste?

—preguntó Ying Sheng.

Liam se frotó la nuca.

—No, en realidad no, acabo de llegar.

«Mentiroso.

Llevas esperando casi una hora», le gritó su mente.

—Entonces, ¿qué tal ha ido?

¿Te has divertido?

—preguntó Liam en voz baja mientras le abría la puerta del coche.

—¡Sí, me he divertido muchísimo!

Cambiándome con distintos conjuntos y llevando joyas carísimas.

—Creía que odiabas las joyas y los vestidos —preguntó Liam, riendo entre dientes.

—¡Oh, y tanto que los odio!

Pero los diamantes son el mejor amigo de una chica.

Y he podido llevar un montón de joyas de diamantes.

—Mmm —asintió Liam sin decir nada.

—¿Y tú qué tal?

¿Cómo ha ido el trabajo?

—preguntó Ying Sheng, jugando con la flor que tenía en las manos.

Era realmente preciosa.

—Ni mal, pero desde luego no bien —dijo Liam con un suspiro.

—Oh, ¿acaso tu jefe es un cabrón que te explota en el trabajo?

—preguntó Ying Sheng, enarcando las cejas.

Liam reprimió una risita y negó con la cabeza.

Él era su propio jefe, ¿cómo iba alguien a explotarlo?

—No.

Nadie me está haciendo trabajar de más.

—Eso es bueno.

—De repente, a Ying Sheng le rugió el estómago.

Hizo un puchero.

—Cielos, tengo hambre.

Liam soltó una risita.

—Tú y la comida.

¿Qué te gustaría comer?

—Cualquier cosa, siempre que esté delicioso.

Liam asintió y los llevó a un restaurante de lujo.

Se necesitaba una reserva con meses de antelación para poder comer en ese restaurante, pero ser amigo íntimo del dueño tenía sus ventajas.

—¿El Restaurante Josmay?

—preguntó Ying Sheng, enarcando las cejas.

—Este restaurante es jodidamente caro, Liam.

No me digas que estás usando tu sueldo para traerme aquí.

Además, ¿no necesitamos reserva?

Liam se rio entre dientes y negó con la cabeza.

—No, fui al colegio con el dueño, así que tengo una especie de tarjeta de socio VIP aquí.

—Ah.

Liam guio a Ying Sheng al interior del restaurante y fueron recibidos por el gerente, cuyo nombre Liam ni siquiera recordaba.

Los acompañaron a un salón privado y una camarera vino a tomarles nota.

Por alguna razón, a Ying Sheng le molestó la forma en que la camarera miraba a Liam.

—Vale, cielo, ya hemos terminado de pedir, ya te puedes ir.

Le espetó Ying Sheng a la camarera.

La camarera se sonrojó de vergüenza al oír a Ying Sheng y los dejó solos.

—No hay necesidad de ser grosera, Ying Sheng.

Estaba intentando ser educada.

Ying Sheng bufó y se cruzó de brazos, ignorando a Liam.

Liam dejó escapar un suspiro.

—¿Estás enfadada?

—preguntó en voz baja, pero Ying Sheng siguió ignorándolo.

—Si no te conociera, diría que estás celosa, Ying Sheng.

Dijo Liam mientras se reía entre dientes.

Ying Sheng se puso rígida al oírlo.

¿Estaba celosa?

No, bueno, quizá se sintió un poco incómoda por cómo Liam le sonreía amablemente a la camarera.

¿Pero eran celos?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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