Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mis Dos Esposas - Capítulo 44

  1. Inicio
  2. Mis Dos Esposas
  3. Capítulo 44 - 44 Rencillas padre e hijo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

44: Rencillas padre e hijo 44: Rencillas padre e hijo El corporativo Belmonte amaneció mucho más frío que de costumbre, el mármol del vestíbulo parecía más distante y se acentuaba con el eco de los tacones más duro.

Los empleados, siempre atentos a los cambios de humor de la familia dueña, siempre sabían que algo no estaba bien.

Rafael Belmonte había llegado antes que la mayoría de los empleados y a diferencia de los días comunes no saludó a nadie ni sonrió.

Ni siquiera pidió café, en cuanto llegó subió directo al despacho de su hijo.

Alejandro ya estaba ahí, por su parte, llevaba media hora revisando contratos cuando Fanny, su secretaria le anunció: —Alejandro, tu papá está aquí, dice que necesita hablar contigo, que vayas a su despacho por favor.

Alejandro cerró los ojos un segundo, sabía que ese momento llegaría pero no creyó que sería tan pronto.

—De acuerdo Fanny, voy para allá.

Alejandro tocó la puerta del despacho de su padre, ahí estaba Rafael esperándolo con su traje oscuro, la mirada sería y totalmente rigido.

Alejandro entró y se sentó sin pedir permiso, de todas maneras sabía que su padre estaba molesto.

—Buenos días papá ¿Qué pasa?

—Necesitamos hablar seriamente—dijo Rafael.

Alejandronse apoyó ligeramente en la mesa y acercó su rostro y su torso al escritorio de manera que demostrara total atención a su padre.

—Te escucho.

Rafael lo observó largo rato, como si buscara en su hijo al niño que obedecía sin cuestionar.

—Katia vino a verme anoche.

Alejandro no le respondió, solo hijo una cara de molestia.

—Me contó lo que pasó en Países Bajos, me dijo que Emma buscaba a Nigel constantemente, que ella lo acosaba y que él la rechazaba, además de que él siempre le dijo que tenía una relación.

Que fue una obsesión la que tú esposa tenía con ese muchacho.

Alejandro apoyó ambas manos sobre el escritorio.

—¿Y le creíste esa estupidez?

Rafael frunció el ceño.

—Esto no se trata de si le creo o no, quiero saber si tú sabías que eso pasó entre ellos.

Alejandro lo miró molesto.

—No fueron insinuaciones de parte de Emma a Nigel, ellos fueron pareja por tres años, mientras Emma estudió la Universidad y Nigel trabajo en Rotterdam.

Rafael explotó molesto y se levantó bruscamente.

—¿Cómo que fueron pareja por tres años?

—Así como se oye, tres años —repitió Alejandro, firme—.

Vivieron juntos parte del tiempo, pero Emma nunca supo que Nigel tenía una relación paralela con Katia.

Desde el primer momento él engañó a ambas.

Rafael negó con la cabeza.

—Eso es lo que ella te dijo, pero no es lo que me dijo tu hermana.

—No me importa lo que diga mi hermana, eso que te dije es lo que de verdad pasó.

—¿Y tú lo aceptaste así sin más?

Alejandro exhaló molesto.

—Emma terminó esa relación cuando decidió regresar a México, para cumplir con el compromiso que tú y su padre arreglaron, lo hizo antes de comprometerse en serio conmigo.

No me mintió, y si a mí no me importa, a ti tampoco debería importarte.

—Pero estuvo con otro hombre tres años —escupió Rafael.

Alejandro se levantó molesto.

—¿Y eso qué demonios te importa?

No me engañó ni me traicionó.

Su pasado no me pertenece, esto no es una infidelidad, como la que sí tuvo Nigel con tu hija.

Rafael lo miró con incredulidad.

—No seas ingenuo.

Katia no tendría por qué mentir.

Alejandro soltó una risa amarga.

—Es posible que ella no mienta, solo está repitiendo lo que le dijo su esposo.

Pero ese idiota claro que tiene motivos para mentir, él engañó a Katia y se está protegiendo su pellejo con tal de salvarse.

—Estás defendiendo a Emma sin pruebas.

—Las tengo, y ahora ustedes la están atacando sin ellas, todo lo que tienen es la palabra de ese estúpido holandés, como si valiera más que la de Emma, la conoces desde niña y a su familia, pero de él no sabemos nada, pero haces esto por quedar bien con tu hija.

Rafael lo observó enojado —¿Qué pruebas?

Alejandro dudó un segundo.

No podía revelar aún lo de la grabación de Caiomhe.

—Las necesarias.

Rafael caminó hacia la ventana ignorando todo lo que su hijo le mencionó.

—Mientras Katia esté en México, no quiero a Emma en mi casa.

La frase cayó como un golpe directo a su hijo.

Alejandro apretó los puños furioso.

—¿Perdón?

—No quiero verla ahí, mientras estoy no se aclare no puedo confiar en ella.

Y tampoco quiero que Marian siga trabajando para mí.

El golpe fue doble para Alejandro que inmediatamente estalló.

—¿Qué tiene que ver Marian en esto?

—No me gusta la influencia que tienen esa mujer en Emma, ni la que Emma tiene sobre ti.

Alejandro respondió despacio, pero firme.

—Si ese es tu deseo, perfecto.

Emma no volverá a asistir a tu casa.

Rafael asintió, satisfecho… hasta que Alejandro continuó —Y eso me incluye a mí también.

Rafael le contestó sorprendido por la actitud de su hijo—¿Qué estás diciendo?

—Que hasta que no reacciones y dejes de cumplir los caprichos estúpidos de Katia, no cuentes conmigo.

Mi esposa no irá más a tu casa, pero yo tampoco.

El despacho se quedó en absoluto silencio.

—¿Me estás dando la espalda por una mujer?

—preguntó Rafael, incrédulo por la situación, Alejandro siempre le había obedecido, incluso siendo ya un hombre, pero ahora lucía dispuesto a plantarle cara.

—No, ella no tiene que ver en esto.

Te la estoy dando porque estás siendo injusto con ella y conmigo.

Rafael dio un paso al frente.

—Soy tu padre.

—Y yo ya no soy un niño, ni tengo que obedecer estupideces.

Rafael apretó la mandíbula y el puño, nunca había estado tan molesto con su hijo, Alejandro pensó que estaba a punto de intentar golpearlo, pero Rafael no lo hizo, pero si le respondió: —Respecto a Marian, mientras trabaje para esta empresa, tengo voz.

Alejandro negó con la cabeza.

—No.

Respecto a Marian no tienes voz ni voto.

Ella trabaja para mí y para mí esposa, en mi casa.

Y ahí solo mandamos Emma y yo.

¡Marian se queda en ella con nosotros y se acabó!

Rafael golpeó el escritorio.

—Te estás equivocando.

—No más de lo que tú lo estás haciendo ahora.

Rafael estaba muy agitado, pero intentaba recuperar el control.

—También reubicaré a Caiomhe.

Alejandro se quedó inmóvil.

—¿Qué dices?

Déjala afuera de las tonterías de mi hermana.

—Por supuesto que no, he notado algo turbio entre ustedes.

No quiero problemas con Jan por tus ‘queveres’ con ella.

—No hay nada turbio más que la imaginación de mi hermana papá.—respondió Alejandro con frialdad.

—No soy ciego.

Y no voy a permitir escándalos dentro de mi empresa.

—Eso debiste pensar antes de meter a Katia en ella, antes de hoy nunca habiamos tenido este tipo de problemas, así que tampoco metas a Caiomhe en esto.

—La moveré a otra sede.

Es lo mejor para todos.

Alejandro se inclinó sobre el escritorio.

—No lo hagas, si conseguimos el ingreso a Irlanda fue solo por ella.

—Eso es lo de menos, decidiré lo mejor para esta empresa.

Alejandro lo miró por última vez.

—Entonces empieza a decidir con inteligencia papá.

Después de eso salió del despacho sin despedirse, iba furioso, y sabía que su padre estaría peor.

El pasillo parecía más largo que nunca, y más al notar que las miradas de los empleados lo seguían, continuó caminando hasta salir del edificio sin mirar atrás.

Afuera, el aire de la mañana lo golpeó con fuerza, ya caminó hacia el estacionamiento, pero se detuvo, un lujoso automóvil estaba estacionado junto al suyo.

La puerta se abrió.

—Alejandro, espera Era Jan, venía vestido con un elegante traje gris claro y una marcada expresión seria—por favor sube, necesitamos hablar.

Alejandro lo miró, aún con la sangre enrojeciendo su rostro de la furia.

—Lo lamento señor Van Dyke, no es un buen momento.

—Es el momento preciso —respondió Jan con firmeza—.

Ya sé toda la verdad, no solo lo que me dijo Emma, sino también el plan de tu hermana.

Alejandro frunció el ceño.

—¿Qué plan?

Jan bajó del vehículo.

—Katia vino a verme también, ella intentó manipularme.

Pero no soy tu padre.

Alejandro lo observó con atención mientras Jan esbozó una leve sonrisa.

—Ven y hablemos, aún estamos a tiempo de evitar que esto explote, si esto escala nos afectará a todos.

A la empresa y a nuestras familias.

Alejandro pasó una mano por su rostro.

—Mi padre quiere reubicar a Caiomhe.

Jan endureció la expresión.

—Eso no lo sabía, pero tampoco va a pasar.

—Pero es su empresa.

—No, es nuestra empresa mi nombre pesa tanto como el suyo, y es una inversión conjunta.

—Caiomhe me contó algo anoche.

El corazón de Alejandro se aceleró.

—¿Qué te dijo?

—Que grabó una conversación que tuvo con Katia, y por lo poco que me dijo tu hermana fue bastante reveladora e imprudente.

Alejandro respondió agitado.

—Ella.me comentó que prepararía todo por su era necesario grabar, no creí que seriahtan pronto.

—Oh sí, y la conversación se grabó completa, con audio y video.

Alejandro cerró los ojos un segundo.

—Perfecto —Tenemos una bomba.

Y debemos usarla bien.

El viento movió los papeles que Alejandro llevaba en la mano.

—Aunque mi padre no va a escuchar razones, a veces ni con pruebas es racional tratándose de mi hermana.

—Entonces necesitaremos estrategia.

Alejandro volvió a mirar el edificio.

—Mi papá está dispuesto a pelear definitivamente conmigo por proteger a Katia.

Jan negó con la cabeza.

—No.

Pero está actuando desde el orgullo, sabe que tú eres un pilar fundamental aquí.

Alejandro guardó silencio.

—Ven a mi casa —dijo Jan finalmente—.

Hablemos con calma.

Si actuamos mal, esto romperá a las familias y a la empresa.

Alejandro dudó.

Pensó en Emma, en Marian y en Caiomhe.

Y las amenazas de su padre.

—Está bien —dijo finalmente.

Jan abrió la puerta de su auto.

—Confía en mí, lo arreglaremos— Alejandro subió al auto de Jan y ambos salieron hacia la casa de los Van Dyke.

Mientras el vehículo se alejaba del corporativo, Rafael observaba desde la ventana de su despacho.

Y por primera vez en años sintió que estaba perdiendo el control de todo, pero lo que más le dolía era el control de su hijo, aquél que nunca lo había enfrentado.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Lena_Blackwood ¿Te gusta?

¡Añade a biblioteca!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo