Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mis Dos Esposas - Capítulo 69

  1. Inicio
  2. Mis Dos Esposas
  3. Capítulo 69 - Capítulo 69: Todo Estalla
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 69: Todo Estalla

La mañana comenzó como cualquier otra, tranquila y cálida, hasta que dejó de serlo por causas externas.

El teléfono de Emma vibró una vez, luego otra, y otra más.

Al principio no le dio importancia, ni siquiera revisó las notificaciones, hasta que vio el nombre del remitente.

Una amiga, una compañera del Corporativo, un número desconocido, todo le saltó de golpe y se sorprendió, nunca era tan solicitada.

Abrió el primer mensaje.

Y sintió cómo el aire abandonaba su cuerpo.

—No puede ser…

Sus dedos temblaron mientras abría el enlace.

Una página de chismes, con un titular en grande.

“Heredero del corporativo Belmonte envuelto en escándalo: romance con ejecutiva extranjera y posible relación oculta de su esposa con otra mujer”

Emma se quedó inmóvil.

Deslizó hacia abajo, y ahí estaban las fotos, junto con una historia claramente falsa de un supuesto amorío entre Alejandro y Caiomhe.

Fotos en la empresa, caminando juntos, hablando cerca.

En ángulos que sugerían más de lo que era real y posible.

Luego, venían otras imágenes peores:

Eran ella Y Marian: Una mano de ella en la espalda de Marian. Una mirada prolongada entre ambas.

Un instante capturado fuera de contexto, ángulos engañosos y manipulados que daban a entender un amorío entre ellas.

Falso pero peligroso, era algo demasiado peligroso.

—Esto no puede ser real.

Susurró, pero sí lo era. No las fotografías, pero si la pesadilla que vendría para todos a raíz de ellas.

—

En otro punto de la ciudad…

Caiomhe también vió las publicaciones y

Leyó el titular.

Y cerró los ojos un segundo.

—Maldita sea, esto es peor que los anteriores.

Sabía exactamente lo que era, era una manipulación de lo peor, pero eso no importaba.

Porque la gente, no veía eso, ni siquiera conocían la vida de todos ellos.

La gente común solo veía lo que creían ver.

Y lo que querían ver… y eso era el escándalo.

—

Marian descubrió las publicaciones en la universidad, por una alumna se le acercó con el teléfono en la mano.

—Profesora… ¿Ella es usted?

Y en ese momento el mundo se le vino encima.

Lo leyó y sintió un frío recorrerle la espalda.

No por la mentira, sino porque eso era la verdad.

Son embargo nadie debía conocerla, y aunque las fotografías eran truculentas, su relación de tres podría quedar expuesto debido a una publicación tendenciosa, aunque fuera disfrazada de chisme.

—

Alejandro la vio en la oficina.

Uno de sus ejecutivos le envió el enlace, era un colaborador cercano, que lo hizo para prevenirlo, Alejandro no dijo nada al respecto.

Solo lo leyó, y luego lo volvió a leer.

Su expresión no cambió pero por dentro…

sabía lo que venía, y la tormenta que provocaría dentro de la empresa, aún peor que el escándalo de Valeria…

Y no se equivocaba.

—

El primer golpe llegó desde la casa de sus padres, dónde Rafael vió las publicaciones en un periódico de circulación nacional.

—¡¿Qué demonios es esto?!

La voz de Rafael resonó en la sala como un trueno.

El periódico estaba sobre la mesa.

Arrugado, marcado por las manos del patriarca de la familia en un acto de ira.

Katia estaba de pie, a su lado con expresión contenida aunque por dentro se regocijaba de ver a su padre rabiar contra su hermano.

—Papá, yo no quería decirte nada hasta no saber de dónde provino esto…

—¡Cállate!—dijo sin contemplaciones a su hija.

Rafael golpeó la mesa.

—¡Esto es una vergüenza!

Alicia permanecía sentada, más calmada pero no menos tensa.

—Rafael tranquilízate, esto debe ser una trampa para desprestigiarnos.

—¡¿Cómo quieres que me tranquilice?!

Levantó el periódico.

—¡Mira esto!

—¡Tu hijo envuelto en escándalos con otra mujer!

—¡Y su esposa, con esa…!

Ni siquiera terminó la frase pero no hacía falta.

Katia intervino, con tono aparentemente preocupado.

—Yo sabía que algo raro pasaba… noté indicios.

Alicia giró la mirada hacia ella.

—¿Y no pensaste en hablarlo antes con nosotros?

Katia fingió incomodidad.

—No tenía pruebas, pero ya no importa…

Rafael caminaba de un lado a otro.

—¡Esto afecta a la empresa!

—¡A nuestra reputación! ¡A todo!

Alicia lo observó con firmeza.

—Puede ser una mentira.

Rafael se detuvo.

—¿Después de lo que ya vimos?

—¿De verdad crees que todo esto es casualidad?

—Y aunque lo fuera, ¿Cómo podríamos probarlo?

Katia bajó la mirada, como si dudara.

—Yo solo quiero protegernos.

Alicia apretó los labios.

Sabía, sabía que algo no cuadraba.

Pero el daño ya estaba hecho.

—

El teléfono de Emma no dejaba de sonar.

Le dió mil vueltas antes de siquiera tomarlo, volvieron a llamarle, y para cuando finalmente contestó, no fue una voz amable la que le habló.

—Emma.

Su padre.

Jan.

—¿Qué demonios está pasando con ustedes?

No había saludo ni había suavidad.

—Papá, yo te puedo explicar todo…

—No. No me des rodeos, quiero la verdad y por qué demonios tu marido y tú se ven involucrados en esta basura.

—Explícame por qué hay fotos tuyas con esa mujer circulando en internet.

Emma cerró los ojos.

—No es lo que parece, es mentira todo.

—Emma, no me mientas, estoy puede costarnos muy caro, en lo familiar, en lo social y en lo empresarial. Rafael debe estar furioso, y ya estaba en pésimos términos contigo y su hijo.

La voz de su madre se escuchó de fondo.

—Ponme en altavoz Jan.

Emma escuchó solamente.

—Emma —dijo Claudia—. ¿Qué clase de situación es esta?

Emma sintió un nudo en la garganta.

—No hay nada indebido, nada de eso es real.

—¿Y las fotos?

—Son basura editada, manipulada.

Jan intervino de nuevo.

—¿Y lo de Alejandro con esa irlandesa?

Emma apretó el teléfono.

—Tampoco es real, Caiomhe es una buena amiga nuestra y de Marian, hemos constatado que no tiene ningún interés amoroso en Alejandro.

—Entonces me estás diciendo¿Qué alguien los está atacando? —dijo finalmente Jan.

Emma abrió los ojos.

—Sí papá.

Por primera vez… alguien lo entendía.

—¿Sabes quién?

Emma dudó.

—No tengo pruebas pero estoy segura de quienes fueron.

Jan respiró tan fuerte que él ruido del resopló aturdió a Emma a través del auricular.

—Esto no es un juego, Emma.

—Ya sé papá.

—Esto puede afectar todo lo que hemos construido.

—Sí papá, ya lo sé. Pero no voy a dejar que nos destruyan.

El silencio al otro lado fue distinto ahora, Jan Van Dyke fue claro y directo.

—Más te vale Emma, y a tu esposo arreglar esta mierda.

—

Marian llegó a casa de su padre.

No quería ir, pero sabía que tenía que hacerlo.

La puerta se abrió antes de que ella tocara.

Y la mirada de su padre le dijo todo lo que ella necesitaba saber.

—¿Qué diablos es esto Mari?

Sin saludo, sin cariño ni ninguna expresión más que juicio.

—Papá, esto no es real…

—¡Respóndeme!

Le mostró el teléfono, y Marian volvió a ver las fotos y las palabras.

Marian sintió cómo su pecho se apretaba.

—No es lo que parece papá…

—¡¿Entonces qué es?!

El silencio fue su peor enemigo, porque no podía decir la verdad, y parte de la historia sí que era real.

—Es mi trabajo…

—¿Tu trabajo?

Su padre soltó una risa de coraje.

—¿Así es como te educamos? Tu madre se volvería a morir si viera está basura.

Marian bajó la mirada.

—Son mentiras, no es necesario meter a mi mamá en esto.

—¡Entonces explícame que chingados significa esto niña!

Las lágrimas amenazaban con salir.

—No puedo papá.

Eso fue peor, mucho peor.

El rostro de su padre se endureció.

—Entonces será mejor que pienses bien en lo que estás haciendo con tu vida, y lo que te espera después de esto, las puertas se te cerrarán en todas partes.

—Lo único con lo que cuenta una mujer, es su reputación….

La frase dolió más que un grito o un golpe.

—

Esa noche los cuatro sabían que tenían que hablar.

Alejandro llegó primero.

Emma ya estaba ahí y Marian entró después.

Y Caiomhe fue la última en llegar.

dudó un segundo antes de hacerlo.

El silencio era muy pesado e incómodo para todos, un conjunto de situaciones sumadas, para destruirlos a todos ellos.

—Fue Valeria —dijo Alejandro finalmente.

Sin rodeos.

Emma asintió.

—Sí, y tú hermana.

Marian lo miró.

—¿Están seguros?

—No tengo pruebas, pero sí la certeza.

Caiomhe cruzó los brazos.

—Esto fue planeado, no es un simple chisme.

—Es una campaña.

Emma miró a Marian.

—Lo siento…

Marian negó sin responder.

Alejandro hablo después:

—Esto ya salió de control.

Caiomhe fue la siguiente en hablar.

—No, esto apenas empieza, tenemos que estar preparados porque se pondrá peor.

—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Emma.

Alejandro las miró a todas.

—No podemos rompernos.

Fue simple.

—Debemos mantenernos unidos, sé que sus padres están furiosos, y sé que él mío ya debe tener una reprimenda empresarial terrible para mí, y sé que no tendré derecho de réplica.

Marian bajó la mirada, Caiomhe apretó los labios y Emma cerró los ojos un segundo.

Porque en ese momento entendieron que esto ya no era solo entre ellos.

Era contra todos.

—

Las reacciones negativas seguían creciendo contra los 4.

Sus familias, la Empresa y la sociedad. Todos opinando y juzgándolos sin saber la verdad.

Y en medio de todo eso estaban ellos cuatro.

Los cuatro que intentaban sostener algo que el mundo estaba decidido a destruir.

Pero lo que nadie sabía era que ese escándalo no era el final.

Era apenas el inicio de algo mucho peor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo