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Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 63

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Capítulo 63: Capítulo 63 Entre miradas y emociones

Cuando ambos salieron del lugar de residencia de Hyun Ryu, Merea no pudo evitar detenerse por un instante.

Sus ojos se abrieron ligeramente, absorbiendo todo lo que tenía frente a ella.

La ciudad del zorro era completamente diferente a cualquier cosa que hubiera visto antes. Las construcciones eran elegantes, con detalles finos, y las calles estaban iluminadas por piedras de luz que emitían un brillo suave. Todo parecía ordenado… pero al mismo tiempo vivo.

Había movimiento, sonidos, voces, aromas.

Era un mundo nuevo.

Hyun Ryu, al notar su reacción, suavizó su paso. Sin embargo, decidió tomar una ruta distinta a la habitual. Evitaba las zonas más transitadas, eligiendo caminos menos concurridos.

No era casualidad.

Quería proteger ese momento.

Quería mantener a Merea lejos de las miradas el mayor tiempo posible… aunque sabía que eso sería imposible por mucho tiempo.

Aun así, si podía darle aunque fueran unas horas de tranquilidad, lo haría.

Ambos comenzaron a caminar por las calles, pasando por tiendas de ropa fina, joyerías y pequeños negocios. Merea observaba todo con curiosidad, sin ocultar su interés.

Después de unos minutos, habló.

—Ryu… ¿podríamos ir también al mercado?

Su voz estaba llena de curiosidad genuina.

Hyun Ryu la miró un segundo, sorprendido por la pregunta, pero luego asintió con una pequeña sonrisa.

—Claro, podemos ir. Pero es un lugar más… movido. No es como aquí.

—No importa —respondió Merea con entusiasmo—. Me gustaría verlo.

Hyun Ryu no discutió más.

La guió hacia otra zona de la ciudad.

A medida que avanzaban, el ambiente comenzó a cambiar. Las tiendas elegantes desaparecieron, dando paso a puestos más simples. Las personas vestían pieles o túnicas más rústicas, y la variedad de hombres bestia era mucho mayor.

El mercado estaba lleno de vida.

Voces que ofrecían productos, risas, discusiones, intercambios.

Merea miraba todo con fascinación.

Sin darse cuenta, aflojó el agarre de la mano de Hyun Ryu y dio un pequeño paso hacia adelante.

—Merea —dijo él de inmediato, volviendo a tomar su mano con firmeza—. Espera. Podrías perderte.

Ella se giró, un poco avergonzada.

—Lo siento… me emocioné.

Hyun Ryu soltó una pequeña risa, relajando la tensión.

—No te emociones tanto todavía. Este mercado no va a desaparecer, está abierto casi todo el tiempo. La mayoría de los que venden aquí viven cerca o vienen constantemente.

Merea inclinó ligeramente la cabeza.

—Pensé que era algo temporal.

—No aquí —respondió él—. Por eso… no sueltes mi mano.

Merea asintió, esta vez con más cuidado.

—Está bien. No lo haré.

Continuaron caminando, y poco después Merea señaló algo con interés.

—Ryu… ¿podemos comer eso?

Hyun Ryu siguió la dirección de su mirada.

Era un pequeño puesto atendido por un hombre oso, donde vendían frutas cubiertas con azúcar, ensartadas en palos de madera.

Una sonrisa apareció en su rostro.

—Claro. Si lo quieres, lo tendrás.

Sin soltar su mano, la llevó hasta el puesto y pidió dos: uno de fresas y otro mixto. Pagó rápidamente y le entregó uno a Merea.

—Son dulces y un poco ácidas. Creo que te gustarán.

Merea tomó el palo con cuidado y probó una de las frutas.

Sus ojos se iluminaron de inmediato.

—Ryu… esto está muy rico.

Hyun Ryu no pudo evitar sonreír al verla así.

Merea, sin pensarlo demasiado, extendió el palo hacia él.

—Tú también deberías probar. Estoy segura de que te gustará.

Hyun Ryu bajó la mirada hacia la fruta… y luego hacia la mano de Merea.

Por un momento, dudó.

Pero luego, con una leve sonrisa, se inclinó y dio un mordisco.

—Tienes razón —dijo—. Está muy bueno.

Había algo simple en ese momento.

Pero para él… significaba mucho más.

—Ryu, ¿puedes seguir mostrándome los alrededores? —preguntó Merea con naturalidad.

Hyun Ryu la miró directamente.

Sus ojos rojos se suavizaron.

—Claro. Te llevaré a donde quieras. Solo… no te apresures demasiado.

Merea asintió, y ambos continuaron caminando.

Sin embargo, lo que Merea no notó…

Fue que todos los demás sí la estaban viendo.

Las miradas comenzaron a acumularse.

Algunas curiosas.

Otras sorprendidas.

Otras… claramente celosas.

Un grupo de hembras comenzó a murmurar entre ellas.

—¿Ese no es el joven Hyun Ryu?

—Sí… pero… ¿quién es esa hembra?

—Debe ser su pareja… no hay otra explicación.

—Es demasiado hermosa… incluso más que Sheli.

—Nunca lo había visto así. Siempre parece distante… pero ahora…

—Está sonriendo de verdad…

Mientras tanto, entre los machos, la reacción era distinta.

—Esa hembra es increíble…

—¿Cuántas parejas tendrá?

—No me importaría aunque tuviera cincuenta, yo sería el cincuenta y uno.

—Eres un idiota. ¿No ves quién está con ella? No puedes competir con Hyun Ryu.

—Pero…

—No solo es fuerte. Es atractivo… y es un zorro de alto rango. Tú ni siquiera podrías acercarte.

Las discusiones continuaban, mezclándose con el ruido del mercado.

Hyun Ryu lo notaba todo.

Cada mirada.

Cada susurro.

Cada intención.

Era algo a lo que estaba acostumbrado… pero no así.

No cuando Merea estaba involucrada.

Su expresión cambió ligeramente.

Mientras caminaban, volvió a mirarla.

Ella estaba completamente concentrada en los puestos, hablando con una hembra oveja que le mostraba telas con entusiasmo.

Hyun Ryu había intentado llevarla a lugares atendidos por hembras, pensando que sería más cómodo… pero no había sido tan simple.

Los machos no dejaban de mirarla.

Algunos incluso se quedaban en silencio, completamente cautivados.

Eso… le molestaba más de lo que quería admitir.

Apretó ligeramente la mandíbula.

Y luego, algo más lo golpeó.

Recordó su propia reacción en la habitación.

Él también había quedado así.

Por un momento, su orgullo como zorro se vio afectado.

—Increíble… —murmuró para sí mismo—. Ni siquiera yo pude evitarlo.

Cuando Merea volvió hacia él, llevaba una pequeña sonrisa.

—Ryu, ¿podemos llevarnos estas telas? Me gustaría intentar bordar… y aprender de Nana.

Hyun Ryu la observó un segundo antes de asentir.

—Claro. Si eso te hace feliz, las llevaremos.

Luego añadió con un tono más firme:

—Pero no te alejes de mí. Quédate aquí.

Merea asintió.

Hyun Ryu se acercó a la hembra oveja, quien estaba completamente sonrojada.

—Dame todo lo que ella vio y tocó. Llévalo a mi residencia. Pagaré ahora.

La hembra parpadeó varias veces antes de reaccionar.

—S-Sí… claro…

Hyun Ryu pagó sin más y regresó con Merea.

Sin embargo, al hacerlo, notó algo que lo incomodó aún más.

Incluso las hembras la miraban.

Algunas con sorpresa.

Otras… con celos.

—Esto es problemático… —pensó—. No es solo su rostro… es todo.

Intentó pensar en soluciones.

¿Cubrirla con una máscara?

No.

Eso solo llamaría más la atención.

Además… incluso su forma de caminar era elegante.

No había forma de ocultarlo.

Cuando volvió a tomar su mano, lo hizo con más firmeza.

Merea no se resistió.

En ese momento, ella estaba mirando hacia el cielo.

Las piedras de luz iluminaban las calles, y sobre ellas, un cielo azul profundo comenzaba a oscurecerse, dejando ver pequeñas estrellas.

—Es… muy bonito —murmuró.

Hyun Ryu la observó.

Y sin darse cuenta, sonrió.

—Me alegra que te guste.

Merea giró hacia él, aún con esa expresión tranquila.

—Gracias, Ryu… por mostrarme este lugar.

Esa simple frase…

Fue suficiente para desarmarlo.

Hyun Ryu desvió la mirada, cubriéndose ligeramente con la manga de su túnica.

—Deberíamos volver —dijo después de unos segundos—. Por la noche, la ciudad se llena más. Las hembras salen con sus parejas… y todo se vuelve más… complicado.

Merea asintió.

—Está bien. Hoy ya vi muchas cosas.

Sin soltar sus manos, comenzaron a caminar de regreso.

Esta vez, Hyun Ryu estaba más atento.

Y Merea…

Seguía mirando todo a su alrededor, con la misma curiosidad del inicio.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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