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Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 71

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Capítulo 71: Capítulo 71 Calma rota, orgullo herido

La tranquilidad del manantial envolvía todo el lugar como un manto invisible. El vapor se elevaba lentamente desde la superficie del agua, difuminando el ambiente y aislándolo del resto del mundo. Para Hyun Ryu, ese era uno de los pocos espacios donde realmente podía relajarse sin pensar en responsabilidades, decisiones o estrategias.

Su cuerpo permanecía parcialmente sumergido, apoyado contra la piedra, con los ojos cerrados y la respiración finalmente estable. El silencio era casi absoluto, interrumpido solo por el suave movimiento del agua.

Por unos momentos… todo estaba bien.

Tranquilidad otra vez.Paz…

“PLOP.”

El agua salpicó directamente en su rostro.

Hyun Ryu abrió los ojos de golpe, completamente empapado.

—¡KIU!

El pequeño zorro ya estaba dentro del manantial, nadando torpemente en círculos como si fuera la mejor decisión que había tomado en su vida.

—Kiu kiu —chilló feliz, chapoteando sin ningún tipo de control.

Hyun Ryu se incorporó rápidamente, apartando el agua de su cara con evidente irritación mientras lo miraba con incredulidad.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó, intentando mantener la calma—. Este no es un lugar para que vengas a jugar, sal ahora mismo.

Kiu no mostró la más mínima intención de obedecer. Al contrario, se acercó aún más, moviendo la cola dentro del agua como si estuviera disfrutando cada segundo.

—No… —Hyun Ryu retrocedió ligeramente—. Ni se te ocurra acercarte más.

Kiu se detuvo frente a él, lo miró fijamente durante un segundo… y luego sacudió todo su cuerpo.

El agua salió disparada en todas direcciones.

Hyun Ryu se quedó completamente inmóvil, con una expresión vacía por unos segundos, mientras una vena comenzaba a marcarse en su frente.

—… tú…

Kiu lo miró.

Y claramente… sonrió.

Hyun Ryu lo observó en silencio, lentamente, como si estuviera evaluando seriamente lanzarlo fuera del manantial.

—Sabes que esto es un manantial para relajarse, ¿verdad? —dijo finalmente, con voz baja pero controlada—. No es un río. No es un lago. Y definitivamente no es un lugar para que vengas a hacer esto.

Kiu ladeó la cabeza, como si no entendiera absolutamente nada.

Luego volvió a chapotear.

Hyun Ryu cerró los ojos y respiró hondo, tratando de mantener la poca paciencia que le quedaba.

—Voy a ignorarte —murmuró—. No existes.

Se recostó nuevamente, intentando recuperar la calma que había perdido.

Un segundo de silencio.

Dos.

Tres…

Algo suave tocó su brazo.

Abrió un ojo lentamente.

Kiu estaba apoyado contra él, completamente mojado, cómodo… y sin ninguna intención de moverse.

Hyun Ryu lo miró con incredulidad.

—¿Ahora qué…? —murmuró.

Kiu simplemente se acomodó mejor, como si ese fuera su lugar natural.

Hyun Ryu lo observó en silencio unos segundos, evaluando la situación… y luego suspiró, derrotado.

—Esto es culpa tuya… —dijo—. todo es un desastre.

Kiu cerró los ojos.

Como si estuviera completamente satisfecho.

Hyun Ryu apoyó la cabeza hacia atrás otra vez.

—Solo no salpiques más…

Silencio.

Paz…

“PLOP.”

Hyun Ryu no abrió los ojos esta vez.

—Kiu.

“Kiu kiu.”

—Te voy a lanzar fuera.

Kiu se acercó aún más.

Hyun Ryu dejó escapar una leve risa, resignado.

—Eres imposible…

Y aun así… no lo apartó.

Muy lejos de esa calma momentánea, en otro extremo de la ciudad, el ambiente era completamente distinto.

El sonido seco de un golpe resonó en la habitación.

Uno de los hombres bestia cayó de rodillas, sujetándose el rostro mientras la sangre comenzaba a deslizarse entre sus dedos. Nadie se movió para ayudarlo. Nadie se atrevía.

Sheli permanecía de pie en el centro de la estancia, su respiración ligeramente agitada, sus ojos llenos de una ira que ya no intentaba ocultar. Su postura era rígida, tensa, como si cualquier palabra más fuera suficiente para desatar otro estallido.

—Inútiles… —murmuró con desprecio, mirando a todos los presentes—. ¿Eso es todo lo que pueden decirme?

El silencio fue absoluto.

Otro de los sirvientes reunió valor y dio un paso al frente, aunque sus manos temblaban levemente.

—Señorita Sheli… nosotros solo repetimos lo que se dice en la ciudad… no tenemos forma de confirmar—

Antes de que terminara la frase, Sheli lanzó un objeto contra la pared. El impacto resonó con fuerza, haciendo que todos se tensaran aún más.

—No me interesa lo que “se dice” —interrumpió con frialdad—. Quiero saber qué es real.

El aire se volvió pesado.

Nadie quería hablar.

Pero alguien tenía que hacerlo.

—Señorita… hay más información —dijo finalmente otro sirviente, bajando la cabeza.

Sheli giró lentamente hacia él.

—Habla.

El sirviente tragó saliva antes de continuar.

—La hembra… la que acompaña al joven maestro… dicen que es la sobrina de la sacerdotisa que llegó recientemente a la ciudad.

Sheli frunció el ceño.

—¿La anciana que llegó con la anterior señora?

—Sí… esa misma.

Sheli cruzó los brazos.

—Continúa.

—Se les ha visto juntos en varias ocasiones —explicó el sirviente—. No solo caminando… también… tomados de la mano.

El silencio se volvió más denso.

Sheli no reaccionó de inmediato.

—¿Tomados… de la mano? —repitió lentamente.

—Sí… y… el joven maestro… actúa diferente cuando está con ella.

Sheli dio un paso hacia él.

—¿Diferente cómo?

El sirviente evitó su mirada.

—Más cercano… menos distante… incluso sonríe.

Esa última palabra fue suficiente.

La expresión de Sheli cambió.

Ya no era solo ira.

Era algo más profundo.

—¿Y cómo es ella? —preguntó después de unos segundos.

—No se ha visto su rostro completamente —respondió otro sirviente—. Usa un velo… pero incluso así… todos coinciden en que es muy hermosa.

Sheli dejó escapar una pequeña risa.

—Por supuesto… —murmuró—. Tenía que ser hermosa.

Caminó lentamente por la habitación, procesando cada palabra.

—Una sobrina de la sacerdotisa… que aparece sin previo aviso… y en pocos días ya está a su lado.

Se detuvo.

—Qué conveniente.

Otro sirviente habló, con cautela.

—Señorita… también se comenta que el joven maestro planea presentarla en la celebración… de manera formal.

Sheli se quedó completamente inmóvil.

—¿Formal…? —preguntó en voz baja.

—Como su pareja.

El silencio fue total.

Sheli apretó los dientes.

—No.

Su voz fue firme.

—Eso no va a pasar.

Se giró bruscamente, caminando hacia la mesa donde estaba el fragmento de carta. Lo tomó con fuerza, arrugándolo en su mano.

—Si ese hombre cree que puede presionarme… está equivocado.

Sus labios se curvaron en una leve sonrisa, pero su mirada seguía siendo fría.

—Y si esa supuesta sobrina cree que puede tomar lo que me pertenece…

Hizo una breve pausa.

—Entonces alguien tendrá que enseñarle su lugar.

Se acercó a uno de los sirvientes.

—Prepárame. Saldré hoy.

El sirviente dudó un instante.

—¿A dónde irá, señorita?

Sheli no apartó la mirada.

—A verla.

Sus ojos brillaron con una mezcla de ira y determinación.

—Quiero conocer a la hembra que cree que puede reemplazarme.

Mientras tanto, en el manantial…

—Kiu…

“Kiu kiu.”

—No te acerques más.

Kiu saltó.

“PLOP.”

Hyun Ryu cerró los ojos lentamente.

—… esto va a ser un problema.

Pero, por primera vez en todo el día…

———–

Perdón por no haber subido capítulos estos días

Gracias de corazón a quienes siguen apoyando la historia y la tienen en su biblioteca

Hoy subiré el capítulo, pero será un poco tarde. ¡Gracias por su paciencia y por seguir aquí conmigo!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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