Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 72
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Capítulo 72: Capítulo 72 Una noche que no será tranquila
Hyun Ryu estaba recostado dentro del agua, con los ojos cerrados, dejando que el calor relajara su cuerpo.
Su expresión se tensó apenas al recordarlo.
—Ese viejo…
Murmuró en voz baja, sin abrir los ojos.
Intentó dejarlo pasar. Por una vez, quería simplemente descansar sin pensar en estrategias, en movimientos, en consecuencias.
Silencio.
Calma.
Hasta que—
Pasos.
Hyun Ryu abrió los ojos de inmediato.
No era un guardia.
No era un sirviente.
Eran pasos ligeros. Descuidados. Sin intención de ocultarse.
Conocidos.
Giró apenas el rostro hacia la entrada.
—¿…?
—Ryu —la voz de Merea llegó antes que su figura—, ¿has visto a Kiu?
Hyun Ryu se quedó completamente inmóvil.
Por un segundo… no reaccionó.
—…Merea —dijo finalmente, más tenso de lo que quería admitir—. ¿Qué haces aquí?
Ella apareció en la entrada, como si nada fuera extraño.
—Estoy buscando a Kiu —respondió con naturalidad—. No está en la habitación… pensé que tal vez había venido contigo.
Dio un paso más.
Hyun Ryu se incorporó apenas en el agua.
—Espera— no te acerques más—
Pero ya era tarde.
Merea ya estaba lo suficientemente cerca.
Su mirada bajó hacia el agua.
Se detuvo.
—Ah.
Silencio.
Hyun Ryu no se movió.
Ni respiró.
—Aquí estás —añadió ella, ignorando por completo lo demás.
Kiu estaba junto al borde del manantial, medio dentro del agua, completamente relajado.
—Kiu —dijo Merea con suavidad.
—¡Kiu kiu!
El pequeño zorro movió la cola, salpicando ligeramente.
Hyun Ryu cerró los ojos un segundo.
—…traidor.
Merea se acercó al borde y se inclinó apenas.
—Ven.
Kiu no dudó.
Saltó directo hacia ella.
Merea lo recibió con naturalidad, acomodándolo contra su pecho.
—Ya te encontré.
Hyun Ryu seguía completamente rígido.
Ella lo miró entonces, como si recién recordara su presencia.
—Ryu.
—…sí.
—Estabas descansando —dijo con calma—. Perdón por interrumpir.
—No… no pasa nada.
Silencio.
—Entonces me lo llevo.
—…claro.
Merea asintió y se giró.
—Descansa.
Y se fue.
Así.
Sin más.
El silencio volvió al manantial.
Hyun Ryu se hundió un poco más en el agua, cubriéndose el rostro con una mano.
—¿Qué… fue eso…?
Exhaló lentamente.
—…ni siquiera le importó…
Se quedó en silencio unos segundos.
Y luego, sin evitarlo…
Sonrió.
—…de verdad eres diferente…
—
Merea caminaba por el pasillo con Kiu en brazos, acariciándolo distraídamente.
—Te gusta mucho ese lugar…
—Kiu kiu…
Ella sonrió, pero su mente no estaba completamente ahí.
Recordaba.
La escena.
La reacción de Hyun Ryu.
Se detuvo un momento.
—Ryu estaba… diferente…
No era vergüenza lo que sentía.
Era curiosidad.
—En el mar… eso no sería extraño…
Miró a Kiu.
—Pero para él sí lo fue…
Kiu inclinó la cabeza.
—Kiu?
Merea suspiró suavemente.
—Creo que lo incomodé…
Se quedó en silencio unos segundos.
Luego negó con la cabeza.
—La próxima vez tocaré la puerta.
Y siguió caminando.
—
Más tarde, la habitación estaba en silencio.
Merea estaba sentada en la cama con un libro abierto, aunque no estaba leyendo realmente.
La puerta se abrió.
Hyun Ryu entró.
Se detuvo apenas la vio.
—Merea.
—Ryu.
Silencio.
—¿Ya encontraste a Kiu?
—Sí. Estaba contigo.
—…sí.
Otro silencio.
Merea lo observó.
—Ryu.
—¿Sí?
—Antes… en el manantial…
Hyun Ryu se tensó.
—…sí.
—Parecías incómodo.
Directo.
Sin rodeos.
Hyun Ryu desvió la mirada.
—Es diferente aquí.
—Lo imaginé.
Ella no insistió.
No lo hizo incómodo.
Solo… lo entendió.
—La próxima vez tocaré la puerta —añadió con naturalidad.
Hyun Ryu la miró.
—…sí.
Se acercó un poco más.
Su mano se movió lentamente hasta rozar su cabello.
—Tú no sabes lo peligrosa que eres.
—¿Peligrosa?
Pero él no respondió.
Se inclinó un poco más.
Su respiración cambió.
Estaba cerca.
Muy cerca—
—¡KIU!
El zorro apareció saltando sobre la cama.
—¡Kiu kiu!
Se metió entre los dos.
Empujando a Hyun Ryu.
Silencio.
—…tú…
Kiu lo miró.
Desafiante.
—Tal vez quiere dormir —dijo Merea.
Hyun Ryu cerró los ojos un segundo.
—Claro…
—
—¿Seguro que no lo llevamos? —preguntó Merea por tercera vez.
—Seguro.
—Nos siguió hasta la puerta.
—Lo hace siempre.
—Hizo un sonido triste.
—Manipulación.
Merea lo miró.
—¿Manipulación?
—Sí.
Ella pensó unos segundos.
—Entonces… funcionó.
Hyun Ryu se detuvo.
—No.
—Un poco.
Él suspiró.
—Solo estamos saliendo.
—¿Saliendo?
—A comer.
—Ah…
Merea sonrió.
—Entonces es una cita.
Hyun Ryu no respondió.
—No dije eso.
—Pero lo es.
—…vamos a comer.
—
El mercado nocturno estaba lleno de vida.
Luces, humo, voces.
Merea miraba todo con atención.
—Huele diferente.
—Porque todos vienen a comer.
Se detuvieron en un puesto.
—¿Eso qué es?
—Carne con especias.
Merea probó.
Se quedó quieta.
—…esto es muy bueno.
Hyun Ryu sonrió.
Caminaron más.
Probando cosas.
Riéndose.
Sin darse cuenta.
—Ryu.
—¿Sí?
—Kiu habría comido todo.
—Y habría hecho un desastre.
—Y tú te habrías enojado.
—Mucho.
Se miraron.
Y rieron.
Natural.
Ligero.
—Me gusta salir contigo —dijo Merea.
Hyun Ryu se quedó en silencio un segundo.
—…a mí también.
Ella sonrió.
Y esta vez…
Fue él quien tomó su mano.
No con duda.
No por impulso.
Sino porque quería.
Y no la soltó.
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