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Mundo Bestial Las joyas de la Sirena - Capítulo 73

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Capítulo 73: Capítulo 73 Apariencias que se rompen

El bullicio del mercado nocturno no disminuía. Si algo, parecía intensificarse con el paso de las horas. Las luces colgantes iluminaban los puestos con tonos cálidos, y el murmullo constante de voces creaba un ambiente vivo… casi envolvente.

Merea caminaba junto a Hyun Ryu, observando cada detalle con curiosidad genuina. Su mano seguía entrelazada con la de él, ya no por necesidad, sino porque ninguno de los dos había hecho el intento de soltarla.

—Ryu —dijo ella, deteniéndose ligeramente—. Mira eso.

Hyun Ryu siguió su mirada sin soltarla.

Un pequeño puesto decorado con telas suaves y cajas abiertas exhibía distintos adornos: peinetas, orquillas y piezas delicadas hechas con piedras brillantes y metales finos.

—Son adornos para el cabello —explicó con calma.

Merea dio un paso más cerca, inclinándose apenas para observar mejor.

—¿Para sujetarlo o solo para verse bien?

—Ambas cosas.

Ella extendió su mano libre, rozando una de las piezas con cuidado.

—En el mar usamos perlas vivas o hilos de coral… —murmuró—. Esto es más rígido… pero bonito.

Hyun Ryu no respondió de inmediato.

La observó.

Incluso con el velo cubriendo parte de su rostro, había algo en ella que destacaba sin esfuerzo. No necesitaba mostrarse más.

Soltó su mano solo lo necesario para tomar una orquilla.

—Esta —dijo, acercándose.

Merea lo miró con curiosidad.

—¿Qué tiene?

—Nada especial.

Se colocó detrás de ella, levantando suavemente un mechón de su cabello.

—Pero quiero verte con ella.

—Eso suena como una razón suficiente.

Hyun Ryu soltó una leve exhalación, casi una risa.

—No te muevas.

Merea obedeció sin cuestionar.

El contacto fue breve, pero preciso. Sus dedos rozaron su sien con suavidad mientras acomodaba la pieza.

—Listo.

Merea llevó su mano al cabello.

—Es bonita.

—Lo es.

—¿La elegiste por eso?

—No.

—¿Entonces?

Hyun Ryu la miró directamente.

—Porque es mía ahora.

Merea parpadeó apenas.

Luego sonrió.

—Entonces la cuidaré.

Hyun Ryu pagó sin discutir. El vendedor observaba la escena en silencio, con una sonrisa contenida.

Cuando Merea volvió a tomar su mano, él no solo la sostuvo.

Entrelazó sus dedos con firmeza.

—

—Así que no era un rumor.

La voz apareció con suavidad.

Demasiada suavidad.

Hyun Ryu no giró de inmediato.

Pero su expresión cambió.

No miedo.

No incomodidad.

Frialdad.

Merea sí giró.

Una mujer se acercaba rodeada por dos hombres bestia que caminaban medio paso detrás de ella. Su porte era impecable. Su expresión… perfectamente controlada.

—Bai Sheli —dijo Hyun Ryu con indiferencia.

Ella sonrió.

No era una sonrisa amable.

Era educada.

—Hyun Ryu —respondió—. Pensé que los rumores exageraban… pero veo que se quedaron cortos.

Sus ojos se movieron hacia Merea.

Se detuvieron.

La analizaron.

El velo.

El cabello.

La orquilla.

La mano entrelazada con Hyun Ryu.

Silencio.

—Así que tú eres la sobrina de la sacerdotisa —dijo finalmente.

Merea inclinó ligeramente la cabeza.

—Merea.

Su tono fue correcto.

Pero no sumiso.

Sheli mantuvo la sonrisa.

—Bai Sheli.

Hyun Ryu dio un paso apenas.

Suficiente para dejar claro su lugar.

—No tienes nada que hacer aquí.

—¿De verdad? —respondió ella con calma—. No sabía que necesitaba permiso para caminar por mi ciudad.

—No cuando vienes con intención.

—¿Y cuál crees que es esa intención?

Hyun Ryu no dudó.

—Provocar.

Uno de los escoltas se tensó levemente.

Sheli no.

Solo lo miró.

—Siempre tan directo… —murmuró—. Eso no ha cambiado.

Sus ojos volvieron a Merea.

—Debo admitir que tienes buen gusto.

—Gracias —respondió Merea sin dudar.

Eso hizo que la sonrisa de Sheli se tensara apenas.

—Aunque no sé si entiendes dónde estás.

Hyun Ryu apretó ligeramente la mano de Merea.

—Es suficiente.

—¿Lo es? —repitió Sheli, ladeando la cabeza—. Aún no he terminado.

Merea habló entonces.

—No necesitas hacerlo.

Ambos la miraron.

Su tono seguía siendo calmado.

Pero firme.

Sheli alzó una ceja.

—¿Perdón?

—Si tienes algo que decir, dilo claro —continuó Merea—. No hace falta rodearlo.

Silencio.

Los escoltas intercambiaron miradas.

Sheli la observó con más atención esta vez.

—Interesante.

Dio un paso más cerca.

—¿Sabes quién soy?

Merea no apartó la mirada.

—No.

Pausa.

—Y no cambia nada.

El aire se tensó.

Hyun Ryu no intervino.

Solo observó.

Sheli sonrió.

Pero esta vez había filo.

—No saber en qué terreno pisas no es algo de lo que enorgullecerse.

—Depende —respondió Merea con suavidad—. A veces solo significa que no me interesa.

Silencio.

Uno más pesado.

Sheli dio otro paso.

Más cerca.

—Hablas con demasiada confianza para alguien que acaba de llegar.

—Y tú con demasiada seguridad para alguien que aún no ha conseguido lo que quiere.

Eso—

Rompió algo.

La sonrisa de Sheli desapareció.

—Ten cuidado.

—Siempre lo tengo.

Hyun Ryu observó la escena en silencio.

Sus ojos se entrecerraron apenas.

No por tensión.

Por interés.

Merea no retrocedía.

No se alteraba.

Y no buscaba aprobación.

Simplemente…

Se mantenía.

Sheli bajó la voz.

—Ese lugar no es algo que puedas tomar tan fácilmente.

Merea inclinó ligeramente la cabeza.

—Entonces no lo tomaré.

Pausa.

—Si está conmigo, no es porque lo arrebaté.

Hyun Ryu sonrió.

Leve.

Pero real.

Sheli lo notó.

Y eso fue suficiente.

—Ya veo —dijo finalmente.

Se enderezó.

Recuperando su postura impecable.

—Entonces supongo que veremos cuánto dura eso.

Hyun Ryu habló por primera vez sin filtro.

—Lo suficiente.

Sheli lo miró.

—Eso lo decidiré yo.

—No.

Hyun Ryu sostuvo su mirada.

—Eso ya no te corresponde.

Silencio.

Pesado.

Claro.

Definitivo.

Los escoltas bajaron la mirada.

Sheli los ignoró.

Sus ojos volvieron a Merea.

—Disfruta tu posición mientras puedas.

Merea no respondió.

Solo la miró.

Sin moverse.

Sin ceder.

Sheli giró.

Pero antes de irse—

—Merea.

Ella la miró.

—No todo en esta ciudad se mueve con buenas intenciones.

—Lo sé.

—Espero que aprendas rápido.

Merea sonrió apenas.

—Aprendo lo necesario.

Eso fue todo.

Sheli no respondió.

Y se fue.

—

El ruido del mercado volvió poco a poco.

Pero el ambiente ya no era el mismo.

Hyun Ryu soltó el aire lentamente.

—Eso fue más rápido de lo que esperaba.

Merea lo miró.

—¿Esperabas algo más?

—Algo menos… directo.

Merea ladeó la cabeza.

—No parecía alguien que entienda indirectas.

Hyun Ryu soltó una pequeña risa.

—No lo es.

Silencio.

—¿Estás bien? —preguntó él.

Merea asintió.

—Sí.

—No debes subestimarla.

—No lo hago.

Pausa.

—Pero tampoco voy a hacerme menos.

Hyun Ryu la miró.

Y esta vez…

No ocultó su expresión.

—Eso me gusta.

Merea parpadeó.

—¿Qué cosa?

—Que no te inclines.

Sus dedos se ajustaron a los de ella.

—No lo hagas por nadie.

Merea lo observó unos segundos.

Luego asintió.

—No lo haré.

Silencio.

Más tranquilo ahora.

—Ryu.

—¿Sí?

—¿Seguimos?

Hyun Ryu la miró.

Luego sonrió levemente.

—Claro.

Y sin soltar su mano…

Continuaron caminando.

Como si nada pudiera interponerse tan fácilmente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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