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Naruto : Uchiha el Ninja Maldito. - Capítulo 18

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18: 18 18: 18 Dentro del calabozo podía sentirse tanto la humedad como el aire espeso a causa del vapor tóxico que inundaba el ambiente dentro del calabozo podía sentirse un olor metálico, agrio, que quemaba apenas la garganta incluso desde el pasillo superior donde kenzo y su equipo se habían detenido en las sombras.

—No respiren profundo —susurró apenas —mojen un pedazo de tela e Inhalen por la nariz, en inhalaciones y exhalaciones lentas.— mencionó Kenzo arrancando un pedazo de tela de su ropa y empapándolo en un charco del suelo.

Los chicos descendieron más dentro del calabozo a una instalación semi subterránea donde comenzaron a vislumbrar las celdas… oscuras y oxidadas las celdas estaban alineadas a ambos lados.

Dentro, hombres y mujeres del clan Tang trabajaban con manos temblorosas bajo la vigilancia de samuráis armados, Algunos tenían vendas en los brazos.

Otros tosían sangre.

Dos cuerpos yacían cubiertos con telas sucias en una esquina.

—Sigamos avanzando.

— señaló Kenzo llamando la atención de los chicos que se había desviado a los cuerpos de los desafortunados miembros del clan tang.

Al llegar al nivel inferior comenzaron a vislumbrar las celdas… oscuras y oxidadas, alineadas a ambos lados de un corredor central amplio donde la actividad no se detenía en ningún momento.

Dentro de ellas hombres y mujeres del clan Tang trabajaban con manos temblorosas bajo la vigilancia directa de samuráis armados que no apartaban la vista de ellos ni un segundo; algunos prisioneros tenían vendas en los brazos empapadas en sangre seca, otros tosían con fuerza dejando manchas rojizas sobre el suelo, y en una esquina dos cuerpos yacían cubiertos con telas sucias como si fueran simples herramientas rotas que ya no tenían utilidad.

Kenzo avanzó primero manteniendo el porte rígido del samurái que representaba, sus ojos recorrían el lugar con frialdad mientras contaba mentalmente guardias, rutas de acceso y posibles puntos ciegos, notando que no era una simple prisión sino una línea de producción organizada con morteros, filtros y recipientes alineados con precisión casi militar, lo que indicaba que aquello no era improvisado sino planificado con meses de antelación.

—Son demasiados… —murmuró Yuno tras cerrar los ojos apenas un instante y extender sus sentidos con extremo cuidado para no delatarse— no solo Tang… hay otros clanes aquí, prisioneros de guerra…— Kenzo no se detuvo pero su mirada se endureció ligeramente.

—¿Cuántos?— —Aproximadamente mil doscientas presencias… entre todos los sectores.— La cifra cayó pesada entre ellos, incluso Tajima redujo ligeramente el paso al escucharla mientras observaba las celdas que se extendían más allá de lo que alcanzaba la vista, familias completas encadenadas, jóvenes con la mirada perdida y ancianos apenas capaces de mantenerse en pie, todo bajo la supervisión constante de samuráis que parecían considerar aquello una rutina más dentro de su jornada.

Antes de que pudieran continuar descendiendo hacia el siguiente corredor el sonido metálico de armaduras aproximándose resonó desde un pasillo lateral, una patrulla compuesta por cuatro samuráis y un ninja Senju apareció en formación cerrada avanzando directamente hacia ellos, lo que obligó al equipo a mantener la compostura pues el espacio era demasiado abierto para ocultarse y un enfrentamiento levantaría una alarma imposible de contener.

El líder de la patrulla se detuvo frente a Kenzo y frunció el ceño.

—No he recibido aviso de reemplazo en este sector.— Kenzo dio medio paso al frente con naturalidad marcial mientras levantaba la mirada bajo la sombra del casco, sus ojos giraron activando el Sharingan de forma silenciosa al mismo tiempo que Tajima hacía lo propio a su lado, y sin realizar ningún gesto exagerado dejaron que el genjutsu se deslizara como una bruma apenas perceptible en la percepción de los cinco hombres.

—Cambio de patrulla, sector oeste —respondió Kenzo con tono firme y seguro— orden directa del comandante, nos asignaron revisión interna por el incremento de bajas en el lote reciente.— El ninja Senju parpadeó una vez, luego otra, como si intentara ordenar la información en su mente, pero el genjutsu ya había insertado la memoria necesaria para que todo encajara sin fricción.

—Entendido… —respondió finalmente el líder de la patrulla antes de girarse hacia sus hombres— regresamos al perímetro superior.— Se retiraron sin cuestionar más, sus pasos alejándose por el corredor mientras el equipo Uchiha continuaba avanzando sin cambiar el ritmo.

Dan exhaló apenas cuando doblaron la esquina.

—Eso estuvo demasiado cerca.— —No podemos usarlo muchas veces —murmuró Tajima con seriedad— si uno de ellos tiene una mente más entrenada podría notarlo.— Kenzo asintió levemente sin apartar la vista del frente.

—No será necesario si nos movemos bien.— Al doblar el último corredor descendente el vapor se volvió más denso y el calor más sofocante, ya no era solo una zona de confinamiento sino claramente un laboratorio central donde la producción se concentraba en un espacio más amplio y mejor iluminado, las antorchas estaban colocadas con mayor frecuencia y varias mesas largas ocupaban el centro del recinto con recipientes metálicos, jeringas alineadas y frascos oscuros que contenían un líquido espeso de tonalidad púrpura casi negra.

En ese instante dos ninjas Senju aparecieron frente a la vista de Kenzo y el escuadrón los cuales sostenían en sus manos una jarra de cristal con un líquido dentro color morado.

—Eso ha de ser el veneno.— dijo Tajima observando el frasco, Kenzo asintió y sin dudarlo se abalanzaron con su sharingan abierto.

Kenzo asintió sin apartar la vista del líquido, notando cómo su densidad no era uniforme sino que se movía lentamente como si tuviera vida propia, lo que confirmaba que aquello no era un simple compuesto sino el resultado de múltiples toxinas combinadas con una precisión casi obsesiva.

—No dejemos que avancen —murmuró apenas.

En el siguiente instante ambos activaron el Sharingan, y sin advertencia se abalanzaron sobre los dos ninjas Senju antes de que estos pudieran reaccionar; Kenzo apareció frente al primero utilizando el Body Flicker, bloqueando el brazo que sostenía la jarra antes de que pudiera romperse, giró sobre su eje y golpeó con la empuñadura de su katana la base del cráneo del ninja, quien cayó inconsciente sin emitir más que un leve quejido.

Al mismo tiempo Tajima interceptó al segundo, desviando un kunai que apenas había comenzado a desenfundarse y clavando su rodilla en el estómago del enemigo antes de sujetarlo por el cuello y estrellarlo contra la pared húmeda del laboratorio, el impacto fue seco y preciso, suficiente para apagar su conciencia sin generar ruido que pudiera alertar a otros guardias.

Dan se adelantó y sostuvo la jarra antes de que cayera, observando con nerviosismo el líquido que se agitaba levemente.

—Es más espeso de lo que parece… —murmuró.

Kenzo inspeccionó rápidamente el entorno asegurándose de que ningún otro guardia hubiera notado la breve escaramuza, mientras Yuno extendía sus sentidos confirmando que el sector inmediato permanecía sin alteraciones significativas.

—Tenemos pocos minutos antes de que alguien note su ausencia —dijo Kenzo en voz baja.

Fue entonces cuando un sonido leve interrumpió el silencio.

—Tsh… tsh… El equipo giró instintivamente hacia el origen del sonido, encontrando en una celda lateral a un anciano de postura erguida pese a la suciedad que cubría sus ropas, sus cabellos blancos estaban recogidos con cuidado impropio de un prisionero común y sus ojos, aunque cansados, mantenían una lucidez firme.

—Hey… ninjas —susurró apenas— ustedes no son samuráis… y esos ojos… no pueden ocultarlos del todo… ¿ustedes son Uchiha, verdad?— Tajima entrecerró los ojos, pero Kenzo se acercó lentamente a la celda sin responder de inmediato.

El anciano inclinó apenas la cabeza.

—Mi nombre es Tang Kōjirō… fui mayordomo del señor patriarca del clan Tang… he servido a su familia desde antes de que el joven Shōren naciera.— Kenzo sostuvo su mirada unos segundos evaluando su postura, su respiración y la firmeza en su voz antes de hablar.

—Habla.— Kōjirō asintió levemente.

—Los Senju no solo planean para utilizarnos para envenenar el río… planean hacerlo en cinco días al amanecer, el compuesto que vieron es la versión concentrada conocida como los Mil Venenos, una mezcla de todas las recetas prohibidas del clan Tang refinadas por Tang Ryūsai, el hermano menor del patriarca… quien traicionó su sangre a cambio de protección, poder y territorio bajo el patriarca Senju y siguiendo las órdenes de Senju Kenzan.— Dan apretó los dientes.

—¿Territorio?— —Sí —continuó el anciano con amargura contenida— una vez que el río sea contaminado y el clan Uchiha sea debilitado, cortando de raíz de la rama del estelos Senju declararán que fue obra de experimentos fallidos del patriarca tang, por lo que para justificar una ofensiva mayor, en contra del clan tang nuestro clan será trasladado a las tierras del este como vasallos bajo supervisión Senju, Ryūsai será proclamado patriarca y los sobrevivientes que no colaboren… desaparecerán así como le ocurrió a mi patriarca y a sus hijos….— —Así que nosotros somos los demonios de ojos rojos… mientras que los Senju son los santos que salvan al mundo… malditos bastardos—murmuró observando una celda donde una madre abrazaba a su hijo con el rostro hinchado por el llanto— si esto es justicia Senju, entonces los uchiha pagaran con la misma justicia .— dijo Tajima frunciendo el ceño molesto.

—¿Cuántos barriles han preparado?— preguntó Kenzo observando las paredes con barriles con etiquetas moradas en ellos  —Veintisiete lotes concentrados… suficientes para contaminar no solo un río sino múltiples afluentes si así lo desean.— Kenzo permaneció en silencio unos segundos asimilando la información mientras su mirada recorría el laboratorio central, las mesas, las jeringas, los frascos alineados y los barriles sellados contra la pared.

—¿Dónde está Shōren?— preguntó finalmente.

El anciano cerró los ojos un instante antes de responder.

—En el laboratorio central… lo han utilizado como sujeto de prueba gracias a la resistencia genética a los venenos que tiene nuestro clan, pero como su linaje posee una resistencia excepcional… si alguien puede sobrevivir a esa fórmula… posiblemente es él, después de todo ya ha sobrevivido a 5 meses de torturas.— El vapor volvió a elevarse entre ellos mientras el sonido distante de pasos metálicos comenzaba a escucharse en los corredores superiores.

Kenzo giró apenas el rostro hacia su equipo.

—Ya sabemos lo suficiente.— Tajima comprendió el tono de su hermano y preguntó.

—¿cómo saldémos de aquí?—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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