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Naruto : Uchiha el Ninja Maldito. - Capítulo 21

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21: 21 21: 21 El sonido del metal cediendo se expandió por el calabozo con una sincronía que resonaba en un sonido, seco y preciso, imposible de ignorar.

Dan no se detuvo después del primero.

El segundo golpe deformó el candado… el tercero lo partió.

—El kunai no es muy práctico para romper estos candados de acero.— pensó Dan mientras retiraba el arma y volvía a golpear con fuerza, el eco de los golpes se multiplico en las paredes húmedas del calabozo mientras los candados comenzaban a caer al suelo con un sonido pesado.

puertas se abrieron una tras otra emitiendo el sonido del rechinar de las bisagras oxidada, al abrir las celdas dentro los prisioneros se encontraban con sus cuerpos heridos… y sus mentes cansadas, lo que les hizo tardar un instante más en comprender lo que estaba ocurriendo, algunos retrocedieron, otros se quedaron inmóviles, otros simplemente observaron en silencio.

—Vaya que han sufrido.— dijo Yuno sorprendido por las herías presentes en los cuerpos de los prisioneros del clan tang.

Sus cuerpos estaban ahí, cubiertos de heridas, cicatrices, quemaduras y hematomas.

—Trataron de romperlos.— dijo Kenzo observando a los prisioneros temerosos de la puerta de su celda abierta.

Fue entonces cuando el anciano Kōjirō dio un paso al frente, no levantó demasiado la voz… pero fue suficiente para imponerse sobre el ruido, todos lo conocían, el mayordomo del líder del clan, un hombre con el cual podían identificarse, una figura familiar se posó en la entrada de las celdas.

—Escuchen.— dijo llamando la atención de todos —Esta es la única oportunidad que tenemos de escapar de este maldito agujero en el cual nos pusieron los traidores y los Senju.

— Sus ojos recorrieron a cada uno de ellos y continuó.

— Está es la única oportunidad de que podamos ser libres y que los jóvenes de nuestro clan puedan sobrevivir.— Las palabras del viejo Kōjirō resonaron fuerte dentro de los oídos de los prisioneros quienes le comenzaron a prestar más atención mientras Kōjirō señalaba a Kenzo y a su equipo.

— Solo un ninja puede luchar contra otro ninja— añadió señalando ligeramente hacia los Uchiha —pueden pelear contra los ninjas, pueden abrirnos un camino… pero nosotros no somos como ellos—- Sus dedos se cerraron con fuerza.

—Nosotros somos alquimistas.— Se giró apenas, señalando los crisoles, los frascos, las mesas.

—nuestro deber es curar enfermedades, salvar vidas no arrebatarlas, o eso creía hasta que llegué a este maldito agujero.— las expresiones de los prisioneros fueron de entendimiento mutuo mientras asentían en silencio.

Un hombre con el rostro marcado por cicatrices mal cerradas dio un paso al frente, sus manos temblaban… pero no de miedo, sino de agotamiento acumulado.

Se acercó a la mesa, tomó un frasco vacío y lo sostuvo con ambas manos como si pesara más de lo que realmente era.

—…y entonces qué podemos hacer.— murmuró.

—si todo este tiempo… hemos creado veneno para nuestros captores.— —Todo este tiempo… hemos trabajado para sobrevivir… obedecimos… agachamos la cabeza… soportamos…— sus dedos se cerraron un poco más —pero incluso en eso… observamos… aprendimos, o por lo menos yo aprendí .— Giró el frasco entre sus manos.

—Ellos usan bombas de humo… para cubrir retiradas… para desorientar al enemigo y para abrir un camino de retirada.— Sus ojos se endurecieron.

—Es por eso que a travez de la observación logre recrear las bombas de humo de los samurái, pero las mejore creando las bombas de humo venenosas del clan tang.— —Si todo este tiempo creamos veneno para nuestros captores…— dijo —entonces hagamos que lo respiren.— Una pausa.

—Que cada gota que nos obligaron a producir… regrese a ellos.— El aire se volvió más pesado.

—Ayúdenos.— dijo finalmente —terminemos esto… convirtamos todo lo que hay en este laboratorio… en su condena y salgamos de este maldito lugar y hagamos pagar a los malditos Senju.— Durante unos segundos nadie se movió, el peso de las palabras del anciano cayó sobre todos como una losa pesada, no había gritos, no había rabia desbordada… solo un silencio denso, cargado de algo que poco a poco comenzaba a cambiar dentro de ellos.

El hombre de las cicatrices bajó la mirada hacia el frasco en sus manos, lo observó apenas un instante más… y sin decir nada se giró hacia los crisoles.

Todo el mundo comenzó a seguir las indicaciones del viejo Kōjirō El laboratorio volvió a llenarse de movimiento, no como antes… no con la lentitud obligada del agotamiento, sino con una urgencia contenida, con una precisión torpe pero firme, como si cada uno de ellos entendiera que ese momento… no se repetiría.

—No llenen demasiado.— indicó Kōjirō mientras se movía entre ellos —dejen espacio o explotarán antes de tiempo.— Sus manos se movían corrigiendo posturas, ajustando frascos, guiando a los más débiles mientras estos comenzaban a repetir el proceso.

Tiempo después y alejados del bullicio de los alquimistas, Kenzo, Tajima, Dan y Yuno compartían parte de sus provisiones mientras discutían el siguiente plan de acción.

Kenzo permanecía de pie mordiendo un pedazo de pan y escuchando las ideas de su equipo mientras negaba con la cabeza.

—Ustedes creen que nos estamos suicidando ¿no es así?— preguntó directamente.

A lo que Dan parpadeó y rápidamente negó.

—N-No capitán, solo que el clan tang son solo alquimistas, ¿verdaderamente podrán ayudarnos?— —Qué no sean ninjas, no significa que no puedan ser peligrosos.— recordó Tajima mientras Kenzo le daba una mirada de asentimiento y preguntaba.

—Ya entendiste el plan de acción verdad hermano.— Tajima mordiendo una manzana sonrió diciendo.

— Estos tipos hicieron un arma que puede matar a una persona si respira el suficiente humo, eso es innegable, pero en campo abierto eso sería inútil, por lo que el mayor ataque debe ser dentro del campamento, por la noche, camarotes, almacenes pabellones de ninjas médicos todo debe ser bombardeado.—  Kenzo chasqueo la boca sonriendo.

— los más afectados serán los samurái que no podrán controlar la circulación del veneno por su cuerpo en comparación con un ninja que controla el chakra en su cuerpo, pero sin una cura para este veneno difícilmente sobrevivirán para ver la luz del mañana.— Yuno escuchando atentamente se sorprendió del plantan despiadado que se le ocurrió a Kenzo.

— pero tu plan tiene una falla, que sucede con los prisioneros, no podemos rescatarlos a todos.—  —ellos saben que no podemos rescatarlos a todos, buscan que unos pocos sobrevivan con nosotros para poder buscar venganza el día de mañana.— dijo Kenzo sorprendiendo al equipo.

—Ellos van a comprarnos tiempo con sus vidas.— Las duras palabras de Kenzo dejaron en silencio a todos, mientras que el silencio se volvía incómodo Kōjirō apareció detrás del equipo.

—Kenzo sama, Tajima San….—  —Las bombas están listas, mis hermanos están listos, solo esperamos su orden…—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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