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Nos Encontramos en el Momento Equivocado - Capítulo 10

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  3. Capítulo 10 - 10 Esta vez no te dejo ir
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10: Esta vez no te dejo ir 10: Esta vez no te dejo ir Alya caminaba más rápido de lo necesario.

Como si pudiera escapar de algo que ni siquiera entendía.

El sonido de sus pasos resonaba en la acera, mezclándose con el ruido distante de la ciudad.

—No debería importarme… —murmuró.

Pero importaba.

Y eso era lo peor.

No le gustaba sentirse así.

No le gustaba perder el control.

Y mucho menos… por alguien como él.

Se detuvo de repente.

Respiró hondo.

—Esto no tiene sentido.

Cerró los ojos por un momento.

Intentando calmarse.

Intentando convencerse de que todo era simple.

Pero entonces— —Alya.

Su nombre.

Otra vez.

Pero esta vez… no venía desde lejos.

Estaba cerca.

Demasiado cerca.

Alya abrió los ojos y se giró.

Raka estaba ahí.

Frente a ella.

Con la respiración ligeramente agitada, como si hubiera corrido.

—¿Qué haces aquí?

—preguntó ella, intentando sonar firme.

—Lo mismo podría preguntarte.

—No me sigas.

—No lo hice.

—Claro que sí.

—No.

—dio un paso más cerca—.

Esta vez… vine porque quería hablar.

Alya cruzó los brazos.

—No hay nada que hablar.

—Sí lo hay.

—No.

—Sí.

El silencio cayó entre ellos.

Tenso.

Pesado.

—¿Por qué te fuiste así?

—preguntó Raka finalmente.

Alya desvió la mirada.

—Tenía que irme.

—No es verdad.

—Sí lo es.

—No —repitió él—.

Te fuiste porque algo te molestó.

Alya lo miró.

—No tienes derecho a decir eso.

—Entonces dime que estoy equivocado.

Silencio.

Alya no respondió.

Porque no podía.

—¿Quién es ella?

—preguntó finalmente.

La pregunta salió más rápido de lo que esperaba.

Más directa.

Más sincera.

Raka la observó.

Y por primera vez… entendió.

—Clara es alguien de mi pasado.

—¿Alguien importante?

Alya no quería saber la respuesta.

Pero la necesitaba.

Raka dudó.

Solo un segundo.

—Lo fue.

Esa respuesta… dolió.

Más de lo que debería.

—Entonces vuelve con ella —dijo Alya, intentando sonar indiferente.

Pero no lo logró.

—No quiero.

Alya frunció el ceño.

—Eso no es problema mío.

—Lo es.

—No lo es.

—Sí lo es.

El silencio volvió.

Pero esta vez… cargado de algo más.

Algo más fuerte.

—¿Por qué te importa?

—preguntó Raka en voz baja.

Alya sintió su corazón latir más rápido.

—No me importa.

Mentira.

Ambos lo sabían.

Raka dio un paso más cerca.

—Entonces mírame y dime eso otra vez.

Alya levantó la mirada.

Sus ojos se encontraron.

Y por un segundo… todo se detuvo.

—No me importa —repitió.

Pero su voz… no era firme.

Raka la observó.

Sin apartar la mirada.

—No te creo.

El corazón de Alya latía tan fuerte que dolía.

—No tienes que hacerlo.

—Sí tengo.

—¿Por qué?

Esa pregunta… lo cambió todo.

Raka no respondió de inmediato.

La miró.

De verdad.

Como si estuviera decidiendo algo importante.

—Porque tú sí me importas.

El mundo se quedó en silencio.

Alya dejó de respirar por un segundo.

—No digas eso.

—Es la verdad.

—No lo es.

—Lo es.

Alya negó con la cabeza.

—No puedes decir eso así como así.

—¿Por qué no?

—Porque no me conoces.

—Quiero hacerlo.

Esa frase… la desarmó completamente.

—Raka… Su voz tembló ligeramente.

—Esto no está bien.

—¿Qué cosa?

—Esto.

—¿Esto qué?

Alya no sabía cómo explicarlo.

No sabía cómo poner en palabras lo que sentía.

—Esto que está pasando.

Raka dio un paso más.

Ahora estaba muy cerca.

Demasiado.

—Entonces dime que pare.

Alya lo miró.

Su mente decía una cosa.

Su corazón… otra.

—Dímelo —repitió él en voz baja.

Silencio.

Largo.

Pesado.

—No puedo… —susurró ella.

Esa fue la respuesta.

La única que importaba.

Raka cerró los ojos por un segundo.

Como si finalmente entendiera.

Luego los abrió.

Y sonrió.

Pero no como antes.

Esta vez… era diferente.

—Entonces no me pidas que me aleje.

El corazón de Alya latía descontrolado.

—No sé qué estoy haciendo… —Yo tampoco.

—Esto es un error.

—Tal vez.

—Entonces… ¿Por qué no se alejaban?

Ninguno se movió.

Ninguno habló.

Solo se quedaron ahí.

En medio de todo.

Sin respuestas.

Sin certezas.

Pero con algo claro.

Algo que ya no podían negar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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