Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Nos Encontramos en el Momento Equivocado - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Nos Encontramos en el Momento Equivocado
  3. Capítulo 4 - 4 Bajo la misma lluvia
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: Bajo la misma lluvia 4: Bajo la misma lluvia La lluvia había disminuido, pero no se había detenido por completo.

Alya caminaba lentamente ahora.

Sus pasos ya no se escuchaban tan apresurados como antes, y su mente… tampoco estaba tan clara.

Algo había cambiado.

Y no le gustaba no saber qué era.

—Esto es ridículo… —murmuró.

Intentó convencerse de que todo era normal.

Que no tenía sentido pensar demasiado en alguien que acababa de conocer.

Pero entonces— Un trueno sonó a lo lejos.

Alya se detuvo por reflejo.

No le gustaban las tormentas.

Nunca le habían gustado.

El viento sopló un poco más fuerte, y la lluvia volvió a intensificarse.

—Perfecto… —susurró.

Miró a su alrededor buscando dónde refugiarse, pero la calle estaba casi vacía.

Y justo cuando estaba a punto de correr— —Sabía que no ibas a llegar muy lejos.

Alya cerró los ojos un segundo.

No necesitaba girarse para saber quién era.

—¿Ahora qué?

—dijo, dándose la vuelta lentamente.

Raka estaba detrás de ella, sosteniendo una pequeña bolsa sobre su cabeza, claramente inútil como protección contra la lluvia.

—Te olvidaste de esto —dijo, extendiendo la mano.

Alya miró.

Su boleto.

Lo había dejado en el asiento del autobús.

—… Por un segundo, no supo qué decir.

—Gracias —respondió finalmente, tomando el boleto.

Sus dedos rozaron los de él por accidente.

Fue solo un instante.

Pero suficiente.

Alya retiró la mano rápidamente.

—De nada.

El silencio cayó otra vez.

Pero esta vez… era diferente.

Más tenso.

Más… consciente.

El trueno volvió a sonar, más fuerte.

Alya se sobresaltó ligeramente.

Raka lo notó.

—¿No te gustan las tormentas?

—No.

—¿Por qué?

—Simplemente no.

Raka no insistió.

En lugar de eso… hizo algo inesperado.

Se quitó la chaqueta y la levantó sobre ambos, cubriéndolos de la lluvia.

Alya lo miró, sorprendida.

—¿Qué haces?

—Evitar que te mojes más.

—Te vas a mojar tú.

—No importa.

Alya dudó.

Podía apartarse.

Podía decir que no.

Podía irse.

Pero no lo hizo.

Se quedó.

Bajo la misma chaqueta.

Bajo la misma lluvia.

Demasiado cerca.

Podía escuchar su respiración.

Sentir el calor que contrastaba con el frío del ambiente.

Su corazón empezó a latir más rápido.

—Esto es innecesario —dijo en voz baja.

—Tal vez.

Pero ninguno se movió.

Un coche pasó cerca, salpicando agua en la calle.

Raka ajustó la chaqueta un poco más para cubrirla mejor.

Ese pequeño gesto… la desarmó.

Alya bajó la mirada.

No estaba acostumbrada a eso.

A que alguien pensara en ella sin razón.

—No tienes que hacer esto —murmuró.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué lo haces?

Raka no respondió de inmediato.

La miró.

Y por primera vez… su sonrisa no estaba ahí.

—Porque quiero.

Esa respuesta fue más peligrosa que cualquier otra.

Alya levantó la mirada lentamente.

Sus ojos se encontraron.

El mundo alrededor pareció detenerse por un segundo.

La lluvia.

El ruido.

Todo.

Desapareció.

—No deberías —dijo Alya, casi en un susurro.

—¿Por qué?

Ella no respondió.

Porque no tenía una respuesta clara.

Solo… miedo.

Raka dio un pequeño paso hacia adelante.

La distancia entre ellos desapareció casi por completo.

—Porque no sabes lo que estás empezando —dijo ella finalmente.

Raka sonrió levemente.

—Tal vez sí.

El corazón de Alya latía tan fuerte que estaba segura de que él podía escucharlo.

—Raka… Pero no terminó la frase.

No sabía cómo.

No sabía qué decir.

No sabía qué estaba pasando.

Y eso era lo que más la asustaba.

Un relámpago iluminó el cielo por un segundo.

Alya cerró los ojos instintivamente.

Y sin pensarlo… se acercó un poco más a él.

Solo un poco.

Pero suficiente.

Raka lo notó.

No dijo nada.

No se movió.

Solo dejó que ese momento existiera.

Sin presión.

Sin palabras.

Solo ellos.

Después de unos segundos, Alya abrió los ojos.

Y se dio cuenta de lo que estaba haciendo.

Se apartó rápidamente.

—Yo… tengo que irme.

Raka bajó la chaqueta.

La lluvia seguía cayendo.

—Claro.

Pero su voz… no sonaba tan ligera como antes.

Alya dio un paso atrás.

Luego otro.

—Gracias… por el boleto.

—Y por quedarte —respondió él.

Ella no respondió.

Esta vez no.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar.

Rápido.

Como si pudiera escapar de todo eso.

Pero sabía que no podía.

Porque algo ya había cambiado.

Y no había vuelta atrás.

Raka se quedó ahí, bajo la lluvia, viéndola irse.

Y por primera vez… no sonrió.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo