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Nos Encontramos en el Momento Equivocado - Capítulo 8

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  3. Capítulo 8 - 8 Un café y demasiadas sonrisas
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8: Un café y demasiadas sonrisas 8: Un café y demasiadas sonrisas Alya llegó cinco minutos antes de lo habitual.

No era algo que hiciera por cualquiera.

De hecho… nunca lo hacía.

Pero ese día fue diferente.

Miró la puerta de la cafetería antes de entrar, como si esperara ver algo distinto.

O a alguien.

Respiró hondo.

—Es solo café… —murmuró.

Pero en el fondo… sabía que no lo era.

Entró.

El sonido suave de la campanilla anunció su llegada.

Y entonces— —Llegaste temprano.

Alya se detuvo.

Ahí estaba.

Raka, sentado en una mesa cerca de la ventana, con dos tazas frente a él.

Como si ya supiera que ella vendría.

Alya caminó hacia él lentamente.

—¿Desde cuándo estás aquí?

—Desde hace un rato.

—¿Mucho?

—Lo suficiente.

Alya miró las dos tazas.

—¿Pediste por mí?

—Sí.

—¿Y si no venía?

Raka se encogió de hombros.

—Me lo habría tomado yo.

Alya negó con la cabeza, sentándose frente a él.

—Eres imposible.

—Pero acerté.

Alya tomó la taza.

Era exactamente lo que siempre pedía.

—¿Cómo sabes qué tomo?

—Observé.

—Eso sigue siendo raro.

—Empiezas a acostumbrarte.

Alya levantó la mirada.

—No te emociones.

Raka sonrió.

—Demasiado tarde.

Un pequeño silencio se formó entre ellos.

Pero esta vez… no había incomodidad.

Solo una calma extraña.

—Entonces… —dijo Raka— ¿siempre cumples lo que dices?

—Sí.

—Interesante.

Alya suspiró.

—Otra vez esa palabra.

—Porque es verdad.

—No lo soy.

—Sí lo eres.

Alya rodó los ojos, pero no pudo evitar una pequeña sonrisa.

—Deja de decir eso.

—Deja de serlo.

Alya soltó una pequeña risa.

Y en ese momento… ambos se quedaron en silencio.

Porque fue la primera vez.

La primera vez que ella reía con él.

—Eso fue nuevo —dijo Raka en voz baja.

Alya desvió la mirada.

—No fue nada.

—Claro.

Pero su voz sonaba diferente.

Más suave.

Más… real.

Alya tomó un sorbo de su café para evitar mirarlo.

—¿Siempre haces esto?

—preguntó.

—¿Qué cosa?

—Esperar a alguien que apenas conoces.

Raka pensó unos segundos.

—No.

—¿Entonces?

—Supongo que contigo… sí.

Alya bajó la taza lentamente.

—No deberías.

—Ya me lo dijiste.

—Y deberías escuchar.

Raka sonrió.

—No soy bueno en eso.

Alya negó con la cabeza.

—Eso es obvio.

El silencio volvió.

Pero esta vez… con una energía distinta.

Más ligera.

Más cercana.

—¿Trabajas cerca?

—preguntó Raka.

—Sí.

—¿Te gusta?

Alya dudó.

—Es lo que hago.

—Eso no responde la pregunta.

Alya lo miró.

—No siempre tienes que cuestionar todo.

—No siempre tienes que evitar responder.

Alya suspiró.

—Eres molesto.

—Y tú sigues aquí.

Otra vez esa frase.

Y otra vez… tenía razón.

—No por ti.

—Claro.

Raka apoyó el codo en la mesa, mirándola con atención.

—Entonces, ¿por qué?

Alya dudó.

No sabía qué responder.

O tal vez sí… pero no quería decirlo.

—Porque ya estaba en camino.

Raka asintió lentamente.

—Buena excusa.

Alya lo miró.

—No es una excusa.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué dices eso?

Raka sonrió.

—Porque me gusta escucharte intentar justificarlo.

Alya abrió la boca para responder… pero no pudo.

Porque él tenía razón.

Otra vez.

—Eres insoportable.

—Pero sonríes.

Alya se quedó en silencio.

Porque no podía negarlo.

—Eso no significa nada.

—Para mí sí.

Esa respuesta la tomó por sorpresa.

Más directa de lo que esperaba.

—No deberías tomarlo así.

—¿Por qué?

—Porque podrías malinterpretarlo.

Raka inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Y si no lo hago?

Alya no respondió.

El ambiente cambió.

De nuevo.

Más lento.

Más profundo.

—Alya —dijo Raka.

Ella levantó la mirada.

—¿Sí?

—¿Te quedas un rato más?

Esa pregunta… sonó diferente.

No casual.

No ligera.

Más… sincera.

Alya miró su reloj por reflejo.

Luego lo bajó.

—Un rato.

Raka sonrió.

Y esta vez… no dijo nada más.

Porque no hacía falta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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