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Nunca Fue un Juego - Capítulo 31

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  3. Capítulo 31 - 31 Capítulo 31 El Regreso a Lunareth
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31: Capítulo 31: El Regreso a Lunareth 31: Capítulo 31: El Regreso a Lunareth El viaje hacia Lunareth fue largo pero constante.

El bosque se volvió más antiguo y denso, con árboles gigantes cuyas raíces formaban puentes naturales y cuyas copas creaban un techo verde que filtraba la luz en rayos dorados.

Sophia caminaba junto al grupo, y poco a poco comenzó a abrirse más.

—Mi madre es una persona muy amable—dijo Sophia con voz suave mientras caminaban—.

Ella es la jefa de Lunareth.

Siempre ha sido muy fuerte, pero ese cargo le quitaba mucho tiempo.

Apenas podíamos pasar momentos juntas como madre e hija.

Mi padre falleció hace años en una expedición al bosque profundo.

Desde entonces, mi madre ha cargado con todo sola.

Aun así… la sigo amando con todo mi corazón.

Owen la escuchaba con atención.

Henry, Ava y Jacob también prestaban atención, caminando a su lado.

Henry habló primero, con voz grave: —Mi hermana menor también me espera en casa.

Sé lo que se siente dejar a alguien atrás.

Por eso quiero volver lo antes posible.

Ava sonrió con nostalgia.

—Mi madre está enferma en el mundo real.

Cada día que paso aquí me duele no poder estar con ella.

Pero sé que si no encontramos una forma de volver, nunca podré ayudarla.

Jacob, con voz tímida pero honesta: —Yo solo quiero volver a mi rutina aburrida.

Mi gato, mi apartamento… extraño lo normal.

Pero después de todo lo que hemos pasado juntos, no quiero separarme del grupo.

Owen caminó en silencio unos segundos antes de hablar.

—Yo vine a Japón con una beca cuando era adolescente.

Perdí a mis padres muy joven y crecí en un orfanato.

El juego era mi escape.

Caminaba por los bosques solo para despejar la mente.

Nunca pensé que terminaría aquí… pero ahora tengo un grupo con el que luchar.

Eso cambia las cosas.

Sophia los miró a todos con una mezcla de gratitud y tristeza.

—Gracias por contarme.

Me hace sentir menos sola.

El grupo continuó avanzando.

Las conversaciones fluían con más facilidad, fortaleciendo el lazo entre ellos.

Sophia les habló de Lunareth: cómo las casas estaban construidas entre los árboles gigantes, conectadas por puentes de luz y raíces vivas, cómo los elfos vivían en armonía con la naturaleza y cómo la ciudad había sido un refugio de paz durante siglos.

Después de varios días de viaje, el bosque comenzó a abrirse.

Delante de ellos apareció Lunareth.

La ciudad élfica no estaba en caos.

Las casas entre los árboles seguían en pie, aunque algunas mostraban marcas de fuego y destrucción.

La gente se movía con cautela, pero no había pánico abierto.

Las dos entidades que habían atacado ya no estaban.

Sophia aceleró el paso, casi corriendo hacia el centro de la ciudad, donde se encontraba el gran árbol del consejo, el lugar donde su madre trabajaba como jefa.

Cuando llegaron, —una elfa de apariencia elegante y cabello rubio largo— estaba de pie frente al árbol, hablando con varios elfos.

Al ver a Sophia, sus ojos se abrieron con sorpresa y alivio.

—¡Sophia!

Madre e hija se abrazaron con fuerza.

Después de un momento, Sophia se separó y preguntó con urgencia: —Madre, ¿qué pasó?

¿Dónde están las dos entidades que atacaron la ciudad?

La elfa suspiró profundamente, con la cabeza ligeramente agachada.

—Convencí a esas dos personas de no llevarse a los elfos que habían secuestrado.

Les di todo el oro que teníamos a cambio.

Era la única forma de ganar tiempo.

Sophia la miró con incredulidad.

—¿Por qué hiciste eso?

¡Estaban destruyendo todo!

La elfa levantó la vista.

Entre sus manos sostenía el collar de su difunto esposo, el padre de Sophia.

—Era la única forma de que no volvieran por unos días… Owen intervino con voz firme pero respetuosa: —¿Por unos días?

Eso quiere decir que volverán, ¿verdad?

Erika miró a Owen con sorpresa.

—¿Quién eres tú?

Sophia se apresuró a explicar: —Ellos son los que conseguí para derrotar a esos hombres.

Son jugadores.

Me ayudaron en el camino.

Erika se quedó seria, mirando al grupo.

—Eso era imposible.

Ellos traerían al rey demonio si nos resistíamos.

Owen habló con calma: —Lo mismo le dije a Sophia.

Esos dos que fueron en nombre del rey demonio de hecho pueden que no sean sirvientes del rey demonio.

Solo buscan hacer lo que quieren y usan el nombre de un rey demonio para que tu ciudad no pueda defenderse por el miedo.

Pero por lo que nos cuenta Sophia, ellos solo son farsantes.

Debemos llegar lo más rápido posible y hacerles pagar por lo que están haciendo.

La elfa se quedó pensando, con la cabeza agachada.

Sus ojos mostraban una mezcla de duda y esperanza.

—Y si no es así… ¿no estarías condenando a mi ciudad?

Owen respondió con seguridad: —Eso lo podría averiguar con mi poder de observación.

Me revela información de cada entidad que veo.

Así como ahora puedo ver que tu nombre es Erika.

Erika se sorprendió visiblemente.

—¿Le dijiste mi nombre?

—le preguntó a su hija.

Sophia negó con la cabeza.

—No.

Solo conté algo de ti, madre, pero nunca mencioné tu nombre.

Erika miró a Owen con nuevos ojos.

—De verdad… con ese poder podrías ver si realmente son sirvientes del rey demonio o si solo son impostores.

Owen asintió.

—Sí, puedo.

Erika respiró profundamente y tomó una decisión.

—Entonces, por favor, quédate.

Ellos regresaran en unos días.

Necesitamos tiempo.

Ayúdanos.

Owen miró a sus compañeros.

Henry, Ava y Jacob asintieron.

—Está bien —dijo Owen—.

Nos quedaremos y ayudaremos.

En ese momento, una ventana azul apareció frente a Owen y su grupo.

[Misión Especial Activada] Nombre: Derrota a los Farsantes de Lunareth Descripción: Elimina o captura a los dos impostores que se hacen pasar por enviados del rey demonio y protegen la ciudad de Lunareth.

Recompensa para Owen: Dos nuevas habilidades Recompensa para el grupo: Una nueva habilidad para cada uno Recompensa adicional: Experiencia masiva que subirá significativamente sus niveles.

Owen leyó la misión con atención.

Pensó rápidamente: ahora podría aumentar su poder y fuerza con los puntos que le dieran al derrotar a esos dos farsantes.

El grupo se miró entre sí.

La determinación era clara en sus rostros.

Sophia miró a Owen con gratitud.

—Gracias… de verdad.

Erika inclinó la cabeza con respeto.

—Entonces prepárense.

Mañana al amanecer comenzaremos la caza.

La noche cayó sobre Lunareth.

El grupo descansó en una casa élfica que les asignaron.

Owen se quedó un momento mirando el techo, procesando todo.

Isuki Riku habló en su mente con tono serio: —Esto se está poniendo interesante.

Dos farsantes usando el nombre de un rey demonio… y ahora una misión para derrotarlos.

Usa tu observación con inteligencia, Owen.

La verdad de este mundo está más cerca de lo que crees.

Owen cerró los ojos.

Mañana comenzarían la verdadera caza.

Y con ella, tal vez encontrarían más respuestas sobre cómo volver a casa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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