Nunca Fue un Juego - Capítulo 63
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Capítulo 63: Capítulo 63: La Hija del Rey Demonio y el Aprieto
El Coliseo de Aetherion vibraba con una energía casi tangible. Miles de espectadores llenaban las gradas, creando un mar de colores, banderas y rostros expectantes. El aire estaba cargado de olor a sudor, comida callejera, incienso y magia. El suelo del enorme campo de batalla brillaba con runas que lo reforzaban, y la barrera protectora que rodeaba el ring emitía un leve brillo dorado, recordando a todos que, aunque la pelea era feroz, los espectadores estaban a salvo.
Arion el Heraldo flotaba en su plataforma circular, con los brazos abiertos y la voz amplificada resonando en cada rincón.
—¡Siguiente combate de la primera ronda! ¡Equipo Violeta contra Equipo Esmeralda!
Owen, Elara, Luminary, Hinata y Thomas observaban desde la zona de espera. El tablero flotante mostró los rostros de los competidores. Para sorpresa de Owen, Elara y Luminary, uno de los nombres del Equipo Violeta era Evelyn.
Elara se tensó.
—Es ella… la hija del rey demonio. Nadie más lo sabe aquí.
Luminary sonrió con esa calma peligrosa.
—Interesante. Vamos a ver cómo se desenvuelve.
Hinata y Thomas no sabían nada, así que solo comentaron que la chica pelirroja parecía fuerte.
Arion continuó con voz teatral:
—Del Equipo Violeta: ¡Evelyn, la maga de fuego púrpura! ¡Lira, la hechicera de sombras moradas! ¡Y Kael, el asesino de dagas gemelas!
Evelyn subió al ring con paso seguro. Llevaba una capa ligera sobre ropa de combate elegante. A su lado, una chica vestida completamente de morado con un bastón flotante (Lira) y un hombre delgado pero atlético con dos dagas curvas (Kael).
El Equipo Esmeralda eran tres magos con túnicas verdes, todos enfocados en magia ofensiva y de apoyo.
Arion levantó el bastón.
—¡Que comience el duelo!
Los tres magos del Equipo Esmeralda empezaron fuerte. Uno lanzó un hechizo de refuerzo que envolvió a sus compañeros en un aura verde brillante: aumento de fuerza, velocidad y resistencia. No eran magos que se quedaban atrás; uno de ellos, un hombre corpulento, cargó directamente contra Evelyn con un puño envuelto en mana verde.
—¡Los magos no por ser magos deben quedarse atrás! —gritó mientras lanzaba el golpe.
Evelyn bloqueó el puño con la palma de la mano, sonriendo con interés.
—Eso es fascinante —dijo con voz calmada.
Contraatacó con un golpe rápido de fuego púrpura. El hombre lo bloqueó, pero el impacto lo hizo retroceder varios pasos.
El combate se volvió caótico y rápido. Los magos del Equipo Esmeralda usaban combinaciones: uno lanzaba ráfagas de viento para desequilibrar, otro creaba muros de tierra para protegerse, y el tercero disparaba bolas de energía verde que explotaban al contacto.
Lira, la maga de sombras moradas, creó ilusiones de sombras que confundían a los oponentes. Kael, el asesino de dagas, se movía como un fantasma, cortando y apuñalando desde ángulos ciegos.
Pero el Equipo Esmeralda era coordinado. Lograron herir a Lira en el costado y a Kael en el brazo. Evelyn luchaba con elegancia, usando fuego púrpura para defender y atacar al mismo tiempo.
La multitud rugía, animando a ambos equipos.
Sin embargo, la superioridad numérica y la coordinación del Equipo Esmeralda comenzaron a pesar. Lograron acorralar a Lira y la sacaron del ring con un golpe combinado de viento y tierra. Kael resistió más, pero un hechizo de aturdimiento lo dejó vulnerable y también fue expulsado.
Solo quedó Evelyn.
La pelirroja suspiró, mirando a los tres magos que ahora la rodeaban.
En su cabeza pensó:
«Pensé que no debía usar esto en un lugar con tanta gente… llamará mucho la atención. Pero solo quedo yo. No hay de otra.»
Evelyn levantó ambas manos. Un aura oscura y púrpura envolvió su cuerpo. De pronto, extendió las manos hacia dos de los magos. Una energía invisible los envolvió, inmovilizándolos. Los dos hombres cayeron de rodillas, con los rostros contorsionados por el esfuerzo, como si una fuerza invisible los aplastara.
El tercer mago aprovechó el momento. Se lanzó por el punto ciego de Evelyn y puso la palma en su estómago. Un hechizo explosivo detonó.
¡BOOM!
Evelyn salió volando hacia atrás, golpeando el suelo con fuerza. La multitud gritó. Owen, Elara y Luminary se tensaron.
Pero Evelyn aterrizó de rodillas, con el cabello revuelto y una herida en el abdomen que sangraba, pero su expresión era calmada. Se levantó lentamente, limpiándose la sangre de la boca.
Los dos magos que había inmovilizado seguían de rodillas, sin fuerza. El tercero, confiado, lanzó otro hechizo explosivo.
Evelyn sonrió con frialdad.
—Suficiente.
Su aura púrpura explotó con más intensidad. Extendió una mano y el tercer mago se detuvo en seco, como si una cadena invisible lo hubiera sujetado. Evelyn levantó la otra mano y los tres magos fueron levantados del suelo, suspendidos en el aire. Con un gesto elegante, los lanzó fuera del ring uno por uno.
El árbitro levantó el brazo.
—¡Equipo Violeta gana! ¡Evelyn avanza sola!
La multitud estalló en aplausos y gritos de asombro. Evelyn se retiró del ring con paso firme, pero Owen notó que cojeaba ligeramente y que su aura estaba inestable.
Arion el Heraldo anunció con voz emocionada:
—¡Qué pelea tan intensa! ¡Evelyn demuestra que la magia puede ser tan letal como la fuerza bruta!
Owen, Elara y Luminary se miraron. La superioridad de Evelyn era clara, pero también había mostrado vulnerabilidad. El coliseo era un lugar donde cualquiera podía caer.
La siguiente pelea ya estaba siendo anunciada. Owen sintió la adrenalina subir. Su turno se acercaba.
Elara le apretó el brazo.
—Estamos juntos. Pase lo que pase.
Luminary sonrió con esa calma peligrosa.
—Esto va a ser divertido.
El Coliseo rugía. El verdadero desafío apenas comenzaba.
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